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Barras de fútbol, aguante y luchas territoriales en la ciudad: tipificación del graffiti barrista

Barras of soccer, aguante and territorial struggles in the city: typification of graffiti barrista

Torcidas de futebol, aguante e lutas territoriais na cidade: tipificação do graffiti barrista

 

Kevin Daniel Rozo Rondón*

kevin_danielrozo065@hotmail.com

Juan Carlos Rojas Hurtado**

juanrojas.h7@gmail.com

 

*Licenciado en Ciencias Sociales, Universidad Pedagógica Nacional, Colombia

Maestrante en Antropología Social, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

**Licenciado en Ciencias Sociales. Universidad Pedagógica Nacional

(Colombia)

 

Recepción: 16/11/2017 - Aceptación: 10/07/2018

1ª Revisión: 19/12/2017 - 2ª Revisión: 05/07/2018

 

Resumen

    Este artículo presenta el modo en que las relaciones entre las barras de fútbol, especialmente el conflicto, adquieren una dimensión territorial a través de los graffitis, y su relación con el aguante. Se realizaron observaciones en campo y 10 entrevistas en profundidad a barristas con diferentes niveles de trayectoria de La Guardia Albi Roja Sur -Santa Fe- y Comandos Azules Distrito Capital –Millonarios-, en la ciudad de Bogotá, Colombia. Se proponen seis nociones que tipifican los graffitis de las barras de fútbol, y se concluye que hay una correlación entre la idea de aguante que tienen los miembros de la barra –más cercana al carnaval o al combate- y el tipo de graffiti barrista que consideran legítimo.

    Palabras clave: Barras de fútbol. Graffiti. Aguante.

 

Abstract

    This paper presents the way that relations between the "barras of soccer", especially the conflict, acquire a territorial dimension through graffiti, and its relationship with "aguante". Field observations and 10 in-depth interviews were done in Bogotá, Colombia, to “barristas” of La Guardia Albi Roja Sur -Santa Fe- and Comandos Azules Distrito Capital –Millonarios-, with different levels of experience in each crowd. Seven notions that typify graffiti of “barras of soccer” are proposed, and it is concluded that there is a correlation between the idea of "aguante" that members of the "barra" have -more close to "carnaval" or "combate"- and the type of "graffiti barrista" that they consider legitimate.

    Keywords: Barras of soccer. Graffiti. Aguante.

 

Resumo

    Este trabalho apresenta o jeito em que as relações entre as torcidas de futebol, especialmente o conflito, adquirem uma dimensão territorial através dos grafites e sua relação com o "aguante". Realizaram-se observações em campo e 10 entrevistas em profundidade, a torcedores com diferentes níveis de trajetória de La Guardia Albi Roja Sur -Santa Fe- e Comandos Azules Distrito Capital –Millonarios- na cidade de Bogotá, Colômbia. Propõem-se sete noções que tipificam os grafites das torcidas de futebol, e conclui-se que há uma correlação entre a ideia de "aguante" que têm os membros da torcida –mais perto do carnaval ou do combate- e o tipo de graffiti barrista que consideram legítimo.

    Unitermos: Torcidas de futebol. Graffiti. Aguante.

 

    Este artículo fue presentado como ponencia en el V Congreso ALESDE el 27 de octubre del 2016, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. La investigación se desarrolló entre el año 2014 y 2016 en el contexto de la cátedra de estudios socioculturales del deporte y el fútbol de la Universidad Pedagógica Nacional, bajo la orientación del profesor Alejandro Villanueva Bustos.

 

Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 23, Núm. 242, Jul. (2018)


 

Introducción

 

    Las prácticas y la simbología de las barras de fútbol se desplazan de las tribunas del estadio al espacio de la ciudad. Los barristas allí ejercen territorialidades que le otorgan significado al espacio y demandan dominio, soberanía y vigilancia. (Garriga, 2006; Anzoátegui, s.f.; Spaaij, 2008). Una de las manifestaciones más visibles de este ejercicio de territorialidad son los graffitis. Este artículo presenta el modo en que las relaciones entre las barras de fútbol, especialmente el conflicto, adquieren una dimensión territorial a través de los graffitis y su relación con el aguante. Se realizaron observaciones en campo y 10 entrevistas en profundidad a barristas1,con diferentes niveles de trayectoria, de Comandos Azules Distrito Capital y La Guardia Albi Roja Sur. Se escogieron estas dos barras para adelantar el estudio, dado que son las más antiguas de la ciudad de Bogotá y las que poseen un mayor número de integrantes. Además, ambas representan a los dos equipos más tradicionales de la capital de Colombia, a saber, Millonarios Fútbol Club e Independiente Santa Fe.

 

    El artículo se divide en cinco partes. En primer lugar, se hace una breve caracterización de las barras de fútbol y su emergencia en América Latina; en segundo lugar, se presentan los conceptos de territorio y territorialidad; en tercer lugar, se exponen las características generales del graffiti barrista; en cuarto lugar, se propone una tipificación del graffiti barrista; en quinto lugar, se presentan las relaciones entre la resignificación del aguante, los tipos de graffiti y la dinámica de los conflictos territoriales de las hinchadas, y se plantean algunas recomendaciones.

 

    Este artículo tiene el propósito de contribuir a la comprensión de las relaciones territoriales de las barras de fútbol. Los resultados de la investigación ofrecen fundamentos para diseñar políticas públicas y proyectos sociales que impacten positivamente el fenómeno estudiado, y contribuyan a la disminución de los conflictos territoriales de las barras de fútbol en el espacio urbano.

 

Las barras de fútbol

 

    El hooliganismo empezó a ser reconocido como problema social en Inglaterra en la década de los años 1960 y llegó a su mayor expresión durante los años 1980 (Dunning et al., 2002). Desde entonces, este fenómeno se ha extendido a otros países de Europa y América Latina. En el contexto latinoamericano se les conoce como “barras bravas”. Son agrupaciones de jóvenes reconocidos por su forma apasionada de apoyar el equipo de fútbol, organización, fidelidad, y uso de la violencia como afirmación del aguante (Alabarces, 2006; Garriga, 2006).

 

    Las barras de fútbol se expanden en América Latina por vía Argentina, las nuevas agrupaciones de cada país tomaron como referencia los cánticos, apariencia, modos de alentar y la dinámica territorial provenientes del país gaucho, el caso colombiano no es la excepción (Rodríguez, 2007; Clavijo, 2004).A principios de los años 1990 se formaron las primeras barras en Colombia, todas con inspiración argentina (Villanueva, 2012).

 

    De acuerdo con Ramón Spaaij (2008) se pueden distinguir seis grandes características que comparten las barras de fútbol alrededor del mundo: excitación y placer emocional, masculinidad “dura”, manejo de la reputación individual y colectiva, sentimiento de pertenencia y solidaridad, representaciones de soberanía y autonomía e identificación territorial. Este artículo se centra en el estudio de la dimensión territorial de las barras de fútbol, enfatizando en el graffiti, su producción y significado.

 

Territorio y territorialidad

 

    El territorio, según Montáñez y Delgado (1998), “se refiere a una extensión terrestre delimitada que incluye una relación de poder o posesión por parte de un individuo o un grupo social. Contiene límites de soberanía, apropiación, disciplina, vigilancia y jurisdicción” (pp. 123-124). El territorio se construye a partir de relaciones sociales de apropiación e identidad. Por otra parte, la territorialidad “se refiere al conjunto de prácticas y sus expresiones materiales y simbólicas capaces de garantizar la apropiación y permanencia de un determinado territorio por un determinado agente social” (p. 124).

 

    Las barras de fútbol ejercen territorialidades sobre diferentes espacios de la ciudad. El graffiti, los recorridos rituales en grupo y el compartir cotidiano constituyen formas de territorialidad que agencian los barristas para transformar y apropiar el espacio bajo el emblema de su equipo preferido. De acuerdo con Clavijo (2004), para el caso de las barras futboleras, la territorialidad puede definirse como:

    (...) el sentido de propiedad, exclusividad o dominio que un grupo tiene sobre un espacio. A través de este sentido, el grupo elabora formas de defensa que pasan por la estructura y relaciones sociales, la definición de símbolos propios, el marcaje del territorio, y un estado de alerta contra quienes son considerados un peligro o amenaza para su territorio. Los grupos sociales adquieren y ponen en funcionamiento sobre los territorios sus reglas simbólicas (p. 50).

    La identidad de las barras de fútbol se constituye a través de la distinción con otras barras, es un proceso de auto-exo-referenciación (Morin, 1994). Sus rivales son, ante todo, grupos de jóvenes que comparten sus prácticas y significados en torno a la afición al fútbol. En muchos casos las estéticas, valores y modos de proceder son harto similares, solo los diferencia el color al que rinden culto. Es un asunto de grandes rivalidades determinado por pequeñas diferencias (Spaaij, 2008).

 

    En concordancia con Alabarces (2004), las barras de fútbol distinguen dos tipos de territorio, uno propio y otro adversario. El territorio propio es donde los barristas ejercen dominio, el adversario donde no lo hacen. Como se verá, los tipos de graffiti que se hacen en el territorio propio y adversario son de distinta naturaleza y demandan, por tanto, una conceptualización diferenciada.

 

Características generales del graffiti barrista

 

    El graffiti no ha sido una expresión exclusiva de las barras de fútbol, diversos grupos lo han adoptado como mecanismo de visibilización en el espacio urbano (Rodríguez, 2007). No obstante, el graffiti hecho por las barras de fútbol tiene una especificidad que demanda una denominación diferenciada del resto de graffitis, por tanto, proponemos la noción de graffiti barrista para referirnos a este tipo de graffitis.

 

    De manera genérica, nos referimos al graffiti barrista como un conjunto de expresiones de orden gráfico que, intencionalmente, sintetizan en los muros de la ciudad la identidad de una barra de fútbol. La elaboración de estos graffitis constituye un ejercicio de poder sobre el espacio habitado y una territorialidad en la que el espacio material se enriquece de diversos significados. El graffiti barrista expresa múltiples relaciones entre las barras de fútbol, una de ellas, el conflicto.

 

    La competencia por el dominio simbólico del espacio urbano mediante los graffitis opera como una metáfora de la competencia en el campo de juego y la rivalidad entre las hinchadas fuera de él. Las luchas territoriales que se manifiestan a través de los graffitis configuran auténticas guerras en las paredes, esto es, confrontaciones simbólicas donde un graffiti se superpone a otro y múltiples mensajes entran en disputa (Gándara, 2001). Roger Magazine (2014) denomina a este proceso barra-ización de los vecindarios, donde los barrios de la ciudad, especialmente los populares, son territorializados, simbolizados y apropiados por las barras de fútbol mediante el agenciamiento de graffitis y otras prácticas de territorialidad.

 

    El graffiti barrista manifiesta la afirmación de la ipseidad a partir de la negación de la otredad (Gándara, 2001), y expresa una masculinidad homofóbica y violenta que busca la desmasculinización simbólica del otro como forma de inferiorización (Scharagrodsky, 2002). Por ello, el graffiti barrista expresa un campo de oposiciones discursivas que encuentran resonancia en las formas de expresar las identidades de los grupos y sus memorias (Lo Duca, 2014).

 

    Este tipo de graffiti constituye una forma alternativa de comunicación, en la medida en que los hinchas comparten sus códigos y constantemente los dotan de nuevo significado; su producción y/o comprensión se ha instituido como una condición fundamental para ser un auténtico barrista (Rodríguez, 2007).

 

    La estética de la escritura del graffiti barrista en América Latina es muy similar, la mayoría imita el estilo cristalizado por las barras argentinas. Según Rodríguez (2007) “el alfabeto barrista es estéticamente diferente al alfabeto formal. Los márgenes puntiagudos de sus trazos establecen una ruptura significativa con la forma ordinaria de escritura” (p. 36). El graffiti barrista configura una estética gramatical propia que desafía los cánones formales, de acuerdo con Scharagrodsky (2002):

    (...) se configura una forma nueva de escribir sin renglones, sin comas, sin puntos, ni puntos y comas, con tamaños según las palabras que se intenta resaltar, con colores diversos (…) A veces es imposible distinguir mayúsculas de minúsculas o cuándo termina una palabra y empieza otra. La separación entre letras de una misma palabra sigue un patrón irregular. La escritura no es sólo de izquierda a derecha, a veces, es de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, en curva o en diagonal. En ocasiones el mensaje está escrito mitad en español y mitad en inglés. A veces se combina lenguaje escrito con iconografía (p. 181).

    Pese a que la mayoría de los graffitis comparten tipos de letra y simbología semejantes -solo varían los colores y escudos que caracterizan cada equipo-, los barristas entrevistados aseguran que cada barra tiene su propio “estilo” en la elaboración de graffitis. Dicho “estilo” tiene que ver con los símbolos que cada barra ha creado e instituido y los modos en que se grafican en el espacio.

 

    Algunos barristas consultados durante el trabajo de campo consideran que todos los graffitis tienen el mismo significado, pues sintetizan el espíritu de la barra. Para ellos la técnica no es decisiva, lo importante es la “pasión” con la que se hace: no importa el significante, solo el significado. Según Andrés:

    (...) la verdad todos los graffitis significan lo mismo porque se hacen con un sentimiento frente a una cosa, frente al equipo, porque sea grande o pequeño el graffiti es lo que nos representa, representa lo que uno siente por el equipo (Andrés, barrista).

    Sin embargo, otros barristas distinguen los graffitis por la inversión de tiempo y trabajo que suponen. A unos le otorgan el estatuto de “expresión artística”, suelen llamarlos “murales” y darle un significado especial; a otros los denominan “rayones” y le confieren un menor valor simbólico. Para este segmento de barristas el significado de los graffitis está profundamente relacionado con el significante, un graffiti con menor grado de elaboración no es tan representativo para la barra como un mural hecho con buena técnica, planeación, tiempo y trabajo.

 

Tipificando las marcas en el espacio: el graffiti barrista como expresión simbólica de los conflictos entre las barras de fútbol

 

    Diversos estudios señalan la importancia del graffiti en la afirmación identitaria de los miembros de las barras de fútbol y en la delimitación territorial de estos grupos (Perasović y Mustapić, 2013; Gándara, 2000, 2001; Scharagrodsky, 2002; Lo Duca, 2014). Empero, los estudios consultados tratan todos los graffitis elaborados por las barras de manera equivalente, negando su complejidad. De este modo, emerge la necesidad de caracterizar los diferentes tipos de graffitis que las barras elaboran en el territorio. Del reconocimiento de esta complejidad de manifestaciones graficas en el espacio urbano depende, en cierta medida, el reconocimiento de la complejidad de relaciones que hay entre las barras de fútbol en el espacio. Se proponen cuatro tipos de graffiti barrista: graffitis dominantes, graffitis corrientes, graffitis dominados y graffitis de transgresión. Además, se plantean dos conceptos que permiten comprender las relaciones entre los diferentes tipos de graffiti, las barras y el territorio, a saber, barras dominantes y barras dominadas.

 

Graffitis dominantes

 

    Los Graffitis dominantes se refieren al conjunto de graffitis agenciados por la barra del equipo dominante en su propio territorio. Dichas expresiones simbólicas sedimentan la construcción del territorio de la barra y demandan su disciplinamiento, delimitación, defensa y vigilancia. Se caracterizan por contar con una significativa riqueza técnica, así como por demostrar mayor inversión de trabajo y tiempo en su elaboración. Los barristas los identifican como “murales” y suponen un alto nivel de organización y planeación:

    (...) hacemos los murales en nuestros barrios, porque tenemos que cuidar lo de nosotros, por eso los hacemos en zonas en que nosotros podamos cuidarlos, porque si lo hacemos en otro barrio obviamente va a llegar gente y los va a dañar (Andrés, barrista).

    Algunos barristas consideran que los graffitis dominantes tienen un significado más importante que los demás, pues son elaborados con mayor planeación, tiene un carácter “artístico”, representan la historia del equipo y se constituyen como referentes simbólicos en el territorio.

 

    Ciertos segmentos de las barras generan estrategias para evitar que sus graffitis dominantes sean profanados, la presencia en el territorio es la más común. En el trabajo de campo realizado se documentó un caso en que la barra contaba con medios para hacer sus graffitis dominantes a varios metros de altura en un edificio de varios pisos, la finalidad era evitar que fueran arruinados por otras barras, dado que a dicha altura resultaba casi imposible intervenir el mural.

 

    La elaboración de graffitis dominantes supone la organización de reuniones donde los integrantes del “parche”2 de la barra deciden qué, dónde y cómo van a realizar el “mural”. Generalmente, no se trata de la imposición del designio de tal o cual integrante de la barra, ni de jornadas de votación, las decisiones en esta materia son producto del consenso.

 

    Los graffitis dominantes son hechos en espacios donde típicamente se reúnen los barristas a socializar, generalmente los parques. Al hacer este tipo de graffitis los barristas modifican el espacio urbano, lo cargan de significado y lo sacralizan, según David: “los lugares donde están los grandes murales son espacios donde los parches se reúnen y son formas de expresar el amor por el equipo” (David, barrista).

 

    Con todo, los graffitis dominantes son planeados, suponen organización, gestión de recursos, permisos de la comunidad y división del trabajo.

 

Figura 1. Graffiti dominante, Barra de Fútbol Comandos Azules. Elaboración propia (Bogotá, 2014)

 

Graffitis corrientes

 

    Los graffitis corrientes son aquellos realizados por la barra en su propio territorio que cuentan con poca inversión de tiempo y trabajo. Típicamente se componen de 4 elementos: un símbolo alusivo al equipo -generalmente la forma simplificada del escudo o el aerosol del color del equipo considerado-, “la zona”3 del “parche”, un mensaje corto que manifiesta la fidelidad al equipo y la presencia de la barra –“Santa fe mi pasión”, “Comandos Azules pte” [presente], etc.- y el sobrenombre del autor. Estos graffitis no precisan de un significativo nivel de planeación, su producción es más espontánea.

 

Figura 2. Graffiti corriente, Barra de Fútbol Comandos Azules. Elaboración propia (Bogotá, 2014)

 

Graffitis dominados

 

    Los graffitis dominados son aquellos elaboradas por la barra de un equipo en una zona que no es de su dominio. Estos graffitis ponen de manifiesto la presencia periférica de barras de otros equipos diferentes a la dominante en la zona. No gozan de mayor riqueza técnica, y demuestran poca inversión de trabajo y tiempo en su agencia, son graffitis corrientes hechos en territorio rival, de allí emana su naturaleza dominada.

 

    Los graffitis dominados también tienen la función de demostrar la presencia de “parches” específicos en territorio rival, por ello, este tipo de graffitis generalmente resaltan la zona de procedencia del grupo agente. Es una forma de ganar legitimidad al interior de la barra y de distinguirse de otros “parches”:

    (...) cuando vamos a otras partes como que llegamos de visitantes y hacemos los graffitis para que sepan que estuvimos ahí, es como para darle reconocimiento al “parche” (Andrés, barrista).

    Cuando se hacen graffitis dominados-y de transgresión- generalmente acuden varios integrantes de la barra; uno de ellos vigila que no vengan agentes de policía o integrantes de barras rivales; mientras tanto, quien tiene el aerosol hace su trabajo. Algunos barristas cargan habitualmente en sus maletas materiales para hacer graffitis -aerosol, marcadores, betún, etc.- de modo tal que en cualquier momento que vean un espacio “adecuado” para imponer su marca puedan hacerlo.

 

Figura 3. Graffiti dominado, Barra de Fútbol La Guardia Albi Roja Sur. Elaboración propia (Bogotá, 2014)

 

Graffitis de transgresión

 

    Los graffitis de transgresión son aquellos realizados por la barra de un equipo en una zona que no es de su dominio, cuya finalidad es la negación violenta de otras barras, sobre todo de la dominante en el espacio considerado. Se destacan por carecer de riqueza técnica, demostrar poca inversión de tiempo y trabajo, incluir mensajes violentos en contra del equipo-barra objeto y por superponer símbolos de la barra agente a la rival: escudos, siglas de barras, parches o simples tachones con el color del equipo transgresor. Estos graffitis manifiestan profanaciones que las barras dominadas en la zona considerada ponen en juego para demostrar su presencia y capacidad de desestabilización de los territorios constituidos por las barras dominantes. Según David:

    (...) están en juego muchas cosas, porque generalmente los murales nunca están solos, siempre se están cuidando, entonces es una transgresión de irrespetar ese sitio sagrado, ofenderlo, y decirles ustedes no existen, no nos importa que ustedes crean que están acá, nosotros venimos nos paramos y hacemos lo que queramos acá (David, barrista).

    Los graffitis de transgresión constituyen auténticos trofeos de guerra, son profanaciones del espacio rival. Quien hace este tipo graffitis expone su vida, si es sorprendido por la barra rival puede sufrir grandes lesiones físicas e incluso la muerte:

    (...) es una confrontación a nivel simbólico dentro de las barras, esa confrontación está dada por el tema de quien es más fuerte, no solo en actos violentos como tal, digamos de hecho, sino quien es más fuerte simbólicamente que el otro, o sea, hacer una pinta en una zona que se reconoce que es de otro equipo es casi como quitarle un trapo al equipo, cuando un grupo le quita un trapo a la hinchada del otro equipo es un trofeo de guerra, demostrar hasta donde yo soy capaz de llegar, exponerme, arriesgarme por lograr pintarles el territorio. Lo pueden matar fácilmente y así han perdido la vida muchos, entonces, es como un acto heroico (Camilo, barrista).

    Los barristas sienten mucha excitación a la hora de transgredir el territorio de otras barras, el temor que emana del riesgo se convierte, paulatinamente, en placer cuando se logra profanar alguna pared con un graffiti dominado o de transgresión. Cuando el barrista va a agenciar este tipo de graffitis pone en escena ciertas técnicas de manejo de la impresión (Goffman, 2004) con la finalidad de no llamar la atención de posibles hinchas rivales que se encuentren cerca al sitio de profanación. Se trata de pasar desapercibido para evitar conflictos en territorio rival donde se cuenta con gran desventaja en caso de una eventual confrontación; en últimas, la barra se convierte en dominada y se comporta como tal en territorio rival. Según Wilmer:

    (...) eso es mucho rigor cuando uno está en otros barrios que no conoce, uno trata de no vestirse así tanto como barra ni de colores porque eso es caliente, y claro, eso es mucha adrenalina (Wilmer, barrista).

    Las transgresiones en territorios rivales, con el tiempo, constituyen un repositorio de experiencias heroicas para los integrantes de la barra. Estas suelen ser evocadas en momentos de esparcimiento donde los hinchas beben alcohol o consumen drogas: los graffitis hechos en territorio rival, las grandes peleas, los encuentros en carretera, etc.

 

    Los barristas cuentan con un mapa imaginario de la ciudad que distingue la presencia de las diferentes barras en los territorios. Los graffitis son una guía para la construcción de esa suerte de “cartografía imaginaria” de las barras en la ciudad. Tener estos mapas mentales es clave a la hora de desenvolverse en el espacio urbano, dado que la trasgresión de un territorio rival puede resultar peligroso.

 

Figura 4. Graffiti de transgresión, Barra de Fútbol Los Del Sur Bogotá. Elaboración propia (Bogotá, 2014)

 

Figura 5. Graffiti de transgresión, Barra de Fútbol La Guardia Albi Roja Sur Bogotá. Elaboración propia (Bogotá, 2014)

 

Barras dominantes y barras dominadas

 

    La comprensión de la dinámica de la elaboración de los diferentes graffitis tipificados demanda la delimitación de dos conceptos adicionales: barras dominantes y barras dominadas. El carácter dominante o dominado de una barra de fútbol varía en razón proporcional a la relación de poder que ocupa la barra en el espacio considerado. Llamaremos barras dominantes a aquellas que ejercen una posición dominante en su territorio; inversamente, llamaremos barras dominadas a aquellas que tienen una posición dominada en un territorio rival. Una misma barra puede tener un carácter dominante o dominado dependiendo de su situación espacial.

Cuando una barra de fútbol se encuentra en su territorio se convierte en barra dominante y opera como tal: los integrantes de la barra se empeñan en ejercer territorialidades sobre sus espacios a partir de la elaboración de graffitis dominantes, graffitis corrientes y otras formas de otorgar sentido al espacio como la organización de torneos de micro futbol con la comunidad barrial, por ejemplo.

 

    En el momento en que los integrantes de una barra se desplazan a un espacio controlado por una barra rival, los primeros devienen barra dominada y, por efecto, sus modos de operar se modifican. Allí se expresan de dos maneras, por un lado, mediante el agenciamiento de graffitis dominados, manifestando su presencia periférica en la zona; por el otro, a través de la elaboración de graffitis de transgresión con la finalidad de profanar los territorios adversarios y mostrar su capacidad de presencia y desestabilización en dichos espacios.

 

Resignificación del aguante y disminución de las luchas territoriales

 

    De acuerdo con Castro (2013) el aguante se compone de dos elementos: el carnaval y el combate. El primero, tiene que ver con el despliegue escénico de cantos, trapos y “salidas” para apoyar al equipo; el segundo, se refiere a la afirmación de una masculinidad violenta a través de la pelea. En las barras de fútbol algunos integrantes tienen una idea del aguante más cercana al carnaval y otros al combate.

 

    Según Rozo y Ariza (2016), hay una correlación entre el grupo etario, la clase social, las fuentes de sentido alternativas a la barra y la tendencia a tener una visión del aguante más cercana al carnaval o al combate. Típicamente los hinchas más jóvenes, de clases bajas y carentes de potentes fuentes de sentido alternativas a la barra –una carrera profesional, un trabajo estable, un hijo, etc.- tienen una visión del aguante asociada al combate. A este segmento de hinchas generalmente se le atribuye el agenciamiento de actividades violentas y delictivas que comprometen la imagen de la barra y contribuyen a su estigmatización social. En contraste, los hinchas de mayor edad, clases medias y con potentes fuentes de sentido alternativas a la barra tienen una visión del aguante más cercana al carnaval, poco combaten, no se juegan la vida en la pelea4.

 

    Hay una correlación entre la idea de aguante que tienen los integrantes de un segmento de la barra y el tipo de graffiti que consideran legítimo. Los barristas que tienen una visión del aguante asociada al combate consideran legítima la elaboración de graffitis corrientes, dominados y de transgresión, pues su elaboración supone la afirmación de una masculinidad violenta, dado que se trata, en la mayoría de casos, de una empresa peligrosa.

 

    En contraste, los barristas que tienen una idea del aguante más cercana al carnaval consideran ilegítima la producción de graffitis corrientes, dominados y de transgresión, pues estiman que ello contribuye a la reproducción del imaginario que estigmatiza a las barras de fútbol como grupos violentos y “desadaptados”. Para este segmento de hinchas los graffitis dominantes constituyen la única manifestación gráfica legítima en el territorio, ven en ellos una expresión “artística” digna de consideración que enaltece al equipo y la barra sin afectar la convivencia con la comunidad.

 

    Los hinchas que detentan una visión del aguante más cercana al carnaval aseguran que hacer graffitis de transgresión no trae más que desgracias para la barra -muertos, conflictos, etc.-. Por el contrario, afirman que es mejor medir el aguante de las barras en el estadio, viendo quién se organiza mejor y alienta más al equipo. Los líderes de las barras aprovechan la legitimidad que les otorga su antigüedad para promover en los más jóvenes este cambio de mentalidades5. De acuerdo con Cesar,

    (...) un hincha de verdad piensa en para qué meterse allá y generar problemas, más bien veámonos en el estadio y miremos quien tiene más aguante, eso es una persona que verdaderamente ha sabido lo que es ser barrista que ha visto amigos morir (Cesar, barrista).

    Los barristas con una visión del aguante más próxima al carnaval no están de acuerdo con los graffitis que se realizan en las fachadas de las casas –típicamente se trata de graffitis corrientes, dominados y de transgresión-, dado que consideran que es un acto que atenta contra la propiedad privada y el bienestar de sus habitantes. Aseguran que esos graffitis, a diferencia de los graffitis dominantes, no gozan de legitimidad al interior de las barras pues constituyen un auténtico daño a la ciudad,

    (...) los graffitis que se hacen en las casas de la gente sin permiso están mal porque es como más atrevido, sin saber la gente qué opine. Obvio a las personas no les va a gustar así sean graffitis de su equipo, porque hacen una inversión para pintar su casita y al otro día amanece un rayón que ni siquiera ellos entienden. En cambio, los murales son mejores porque son más elaborados y se hacen con permiso (Esteban, barrista).

    Un segmento de integrantes de la barra asegura que los graffitis corrientes, dominados y de transgresión, generalmente, son elaborados por los integrantes con menor trayectoria en la hinchada. A estos jóvenes los consideran hinchas de la hinchada (Villanueva, 2012) más que hinchas del equipo. En palabras de Joan,

    (...) uno sabe lo que es vivir en barra, y uno sabe que no somos hinchas de una barra, somos es hinchas del equipo. En cambio, esos chinos se creen de todo porque andan todo el día en sudadera, tienen el pelo largo y se la pasan rayando en cualquier lado. Pero esos graffitis yo creo que no son hechos en nombre de Santa Fe sino en nombre de la barra, entonces son más bien como hinchas de la barra no del equipo (David, barrista).

    Los barristas son conscientes de que son una población altamente estigmatizada por el grueso de la sociedad al atribuirles disposiciones pendenciero-delictivas6. Son objeto de un imaginario determinista7 que no reconoce la diversidad de los integrantes de las hinchadas y concibe a todos los barristas como individuos violentos tendientes al agenciamiento de actividades criminales (Rozo y Ariza 2016). Sin embargo, los barristas tratan de desmentir esos imaginarios con acciones artísticas, culturales y organizativas - jornadas de limpieza y retoque de la fachada de espacios barriales, organización de torneos de micro futbol con la comunidad, reuniones donde ensayan sus cantos y ponen a prueba sus instrumentos musicales, etc.- en alianza con la comunidad y agentes públicos, a través de los programas culturales que la alcaldía ofrece. La elaboración colectiva de graffitis dominantes es una parte fundamental de este tipo de iniciativas.

 

    Muchos creen que nosotros somos solo violencia, solo hurto y cosas así y eso no es cierto. Nosotros queremos expresar lo bueno, la realidad que no ven todos, para eso es también el graffiti (Milton, barrista).

 

    Los jóvenes de la barra valoran positivamente las jornadas de elaboración de graffiti que cuentan con el apoyo y la aprobación de la comunidad local y de entes gubernamentales, ya que pueden realizar prácticas propias de los grupos de barristas de manera legítima sin esconderse, sin sentir que están cometiendo un crimen, sino creyendo que están haciendo algo bueno, no solo para la barra y su visibilización, sino por el barrio y la ciudad. Resaltan que es una buena forma de ocupar el tiempo y mejorar las relaciones entre los miembros de la barra:

    (...) se hacen alianzas con la policía y con la comunidad, cuando se hace un mural grande uno habla que no queremos que nos dañen el mural, no queremos más actos vandálicos y ahí todos ayudan a cuidarlo (Javier, barrista).

    Los integrantes de la barra que tienen una idea del aguante más cercana al carnaval destacan varios efectos positivos que tienen las jornadas de elaboración de graffitis dominantes en las vidas de los miembros más jóvenes:

    (...) los muchachos se motivan mucho a trabajar en el graffiti, le meten muchas ganas, ocupan el tiempo en algo bueno, después de hacer el mural se sienten más identificados con el barrio y se van apropiando de lo que somos como ciudadanos (Esteban, barrista).

    Según los miembros más antiguos de la barra, con el tiempo han disminuido las excursiones a territorio rival con la finalidad de profanar sus territorios y generar conflictos. Estos aprovechan la legitimidad que les otorga su antigüedad en la barra para promover conductas pacíficas en los miembros más jóvenes. De acuerdo con Esteban,

    (...) se ha calmado mucho [las luchas violentas por el territorio], porque los que llevamos un poquito más de tiempo les decíamos a los muchachos que no queremos verlos mal, no queremos llorar a nadie, no queremos problemas. Si no que ya han pasado tantas cosas que ya igual quedan como conflicto que quedan ahí, pero ahora los pelaos están como más calmados y nosotros nos preocupamos es más ya por aprovechar todo eso de la cultura democrática, la paz empieza desde nosotros. Pertenecer a una barra significa es seguir al equipo, no andar peleando con todo mundo (Esteban, barrista).

    En conclusión, la transformación del aguante en vía pacificadora contribuye a la disminución de la producción de graffitis corrientes, dominados y de transgresión en la ciudad y, por efecto, a la disminución de las luchas violentas por el territorio de las barras de fútbol en el espacio urbano.

 

    En ese sentido, una política orientada al mejoramiento de la convivencia entre las barras de fútbol en la ciudad debería considerar la promoción de espacios y condiciones para que los barristas se puedan expresar legítimamente a través del agenciamiento de graffitis dominantes consensuados con la comunidad y las autoridades para disminuir, paulatinamente, los graffitis corrientes, dominados y de transgresión que generan descontento en gran parte de la ciudadanía y motivan relaciones conflictivas entre las hinchadas por disputas territoriales.

 

Notas

  1. Sus nombres han sido cambiados para proteger su identidad. El análisis de sus relatos y experiencias es una interpretación de los autores y no necesariamente coincide con su propia autorreflexión.

  2. En Colombia se denomina “parche” a los subgrupos de la barra.

  3. Localidad de la ciudad donde se concentra el “parche”.

  4. Sin embargo, también existe integrantes con estas características que gustan del combate; asimismo, se pueden encontrar barristas jóvenes, de clases bajas y carentes de potentes fuentes de sentido alternativas a la barra con visiones del aguante asociadas al carnaval.

  5. En Colombia la mayoría de los líderes de las barras de fútbol defienden públicamente una visión del aguante centrada en el carnaval. Sin embargo, al interior de las hinchadas los actos violentos persisten. Sobre el manejo de la doble retórica de los líderes de las barras de fútbol en torno a la violencia véase: Rozo y Ariza (2016).

  6. Rozo y Ariza (2016) denominan así la tendencia de los individuos al ejercicio cotidiano de la violencia y el agenciamiento de actividades delictivas.

  7. Rozo y Ariza (2016) denominan así a aquellos imaginarios que imponen la parte al todo, y funcionan como matrices de sentido que realizan operaciones deterministas entre los diferentes atributos de la dotación expresiva. El carácter determinista o no determinista de los imaginarios de los individuos depende: 1) del grado de cercanía y profundidad de su experiencia con la población considerada y 2) del tipo de imaginarios instituidos en los escenarios de interacción social en que participan durante su trayectoria personal.

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Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 23, Núm. 242, Jul. (2018)