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Vol. 23 Núm. 244 (2018)
Arte urbano en Villa Oculta: Nueva Chicago del Barrio de Mataderos

A la hora de entender un fenómeno, ¿alcanza con las estadísticas? ¿Es posible aproximarnos con certeza y acercarnos a la verdad con la ayuda inestimable de los números? La norma, lo normal, es ni más ni menos la tendencia de lo que más aparece, lo más usual en un universo. ¿Pero entonces qué hacemos con el resto? ¿Lo descartamos? ¿Le ponemos la etiqueta de anormal y nos desligamos y lo enviamos a un especialista para que lo devuelva -con tiempo, paciencia y tratamientos- normal. Sin duda el entendimiento de lo diverso precisa de otras herramientas comprensivas.

Nicanor Parra, matemático y poeta chileno lo explicaba así: Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona. Es decir alguien comió opíparamente y otro no llega a cubrir sus necesidades básicas. El mundo ha abusado hasta el hartazgo de la estadística para explicar lo inexplicable, y volver verdadero lo insólito.

Así hoy un grupo selecto puede pagarse un pasaje ida y vuelta a la Luna, pero hay personas que caminan kilómetros para ir a trabajar porque lo que les pagan (¿los astronautas?) no les alcanza ni para solventar el boleto del colectivo. Los medios de comunicación titulan fascinados todos los meses que encontraron agua en Marte cuando un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud denuncia que 2100 millones de terrícolas carecen de agua potable hogareña.

Quizás alguien debe estar ahorrando para hacer un largo viaje, de ida.

Tulio GutermanDirector - Septiembre de 2018

Publicado: 2018-09-30

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