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Deslizándonos por la nieve en la Escuela Rural.
La actividad física del tiempo libre entra en el aula

   
CRA Fuenteadaja, Ávila
(España)
 
 
José Juan Barba Martín
jjbarba@educa.jcyl.es
 

 

 

 

 
Resumen
    La realidad de la Escuela Rural es muy diferente de la Urbana. Esto permite generar unas prácticas de Educación Física que varían según el contexto en que se apliquen. En este caso concreto, hicimos unas excursiones a la montaña para deslizarnos por la nieve de diferentes maneras. Esta experiencia también es una historia de coaprendizaje. Yo, maestro, aprendo de (y con) mi alumnado sobre sus prácticas de tiempo libre.
    Palabras clave: Escuela Rural. Nieve. Coaprendizaje. Tiempo libre.
 

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 10 - N° 94 - Marzo de 2006

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Introducción

    La Escuela Rural se caracteriza por ser muy diferente de la Escuela Urbana. Principalmente en los núcleos de poca población. En estos pueblos se organiza formando Centros Rurales Agrupados (CRA) que incluyen a escuelas de diferentes pueblos. Así, nos encontramos que en las Escuelas de los CRA el alumnado no suele ser muy numeroso, encontrándose todo el alumnado desde los 3 a los 12 años en muchas ocasiones en un solo aula.

    En los pueblos pequeños las instalaciones para llevar a cabo una Educación Física tradicional suelen ser insuficientes o inexistentes (Barba 2004). Esto es debido a que para poca población no resulta rentable hacer polideportivos, instalaciones cubiertas... Desde el área de Educación Física el trabajo ha de ser imaginativo y requiere un replanteamiento de la actividad por parte del docente1, ya que no se cuenta con gimnasios cubiertos, con canastas o incluso con superficies donde poder botar un balón. Los días con mal tiempo los problemas son aún mayores, ya que no hay instalaciones específicas para llevar a cabo las sesiones Educación Física, teniendo que usar salas que nos ceden los Ayuntamientos, o en otros casos, retirando las mesas y las sillas y aprovechando el espacio que queda en su propio aula.

    No obstante, la Educación Física en la Escuela Rural presenta una gran ventaja, que es la posibilidad de utilizar el pueblo y sus cercanías como el aula de EF. En un momento en que las ciudades se han convertido en el espacio que lleva de un sitio a otro, en que las ciudades han perdido los espacios públicos y los espacios sin edificar para convertirse en calles y edificios, y donde es imposible que los niños y niñas jueguen de manera autónoma (Tonucci 2004). En un momento donde un niño no puede recorrer solo las calles y han de permanecer en casa si no va con un adulto. En este momento los pueblos nos ofrecen una alternativa muy valiosa, que es la libertad de poder usar sus calles y el medio natural más próximo.

    En numerosos escritos (López 1999, 2002; Ruiz 2005...) se buscan posibilidades y dificultades de la Educación Física en la Escuela Rural. En este caso no me centraré en esta comparación entre las posibilidades de la Educación Física Urbana y la Rural. Simplemente contaré una experiencia de Educación Física en un CRA imposible de llevar a cabo en una Escuela Urbana. Una experiencia en la que debido al poco alumnado, y a las ventajas de tener el medio natural nada más abrir la puerta del aula, nos permiten que ir a la nieve sea una actividad más de Educación Física. Si bien esto requiere (re)pensar el papel de los contenidos tradicionales de Educación Física, comenzándonos a guiar por cubrir unos objetivos y no por las prácticas habituales y tradicionales del área (Barba 2005b, 2005c).

    Anteriormente (Barba 2001,2004) ponía de manifiesto las posibilidades que se ofrecían en una Escuela Rural para llevar a cabo la Educación Física. En esta ocasión hemos conseguido superarnos y encontrar posibilidades de realizarla en nuevos contextos, en la nieve.


Preparativos de la experiencia

    A finales de este enero sufrimos una ola de frío en todo el país, que supuso en nuestro entorno una gran nevada. Así el lunes, cuando los maestros llegamos a los distintos pueblos debimos dejar los coches en la entrada de los mismos, teniendo que ir andando hasta la escuela. Para el tráfico eran intransitables, ya que los quitanieves sólo habían actuado en la carretera. La mezcla de nieve, hielo y cuestas hacía que incluso el caminar fuera una actividad peligrosa. No obstante, lo que nos supuso un problema para poder llegar a la Escuela iba a ser una ventaja para la Educación Física.

    En clase, mis coaprendices2 me comentaron que la nieve llenaba de posibilidades su tiempo libre, ya que aprovechaban las tardes para ir a deslizarse con sacos, trineos y bidones monte abajo. Este comentario vino acompañado de la petición de que no les pusiera ejercicios de matemáticas3 para tener la tarde libre.

    Además de no poner ejercicios se me ocurrió la posibilidad de ir a deslizarnos al día siguiente en la hora de EF. De esta manera, comenzamos a planificar en conjunto lo que haríamos el martes. Traeríamos ropa de abrigo, guantes, gorros... además traeríamos sacos, bidones y trineos e iríamos a deslizarnos por las laderas de los montes. Lo mismo que ellos hacían en su tiempo libre. Esto ofrecía la posibilidad de relacionar tiempo libre y EF.

    Planificar fue fácil. Ellos tienen marcadas pistas y materiales con los que deslizarse. También tiene muy claro en que orden hacerlo, el no comenzar hasta que el de delante haya acabado... No obstante, esta vez no iba a ser como en su tiempo libre, ya que teníamos la posibilidad de incluir el trabajo de seguridad y salud desde su actividad de tiempo libre.

    Por supuesto que es una actividad que entraña un gran peligro, pero este no es un problema en nuestras aulas. Nosotros, mis coaprendices y yo, tenemos el concepto de que nuestra aula es el pueblo y su entorno, con lo que tenemos el hábito de salir. Además, todos y todas saben que sólo se puede salir si son responsables de sus actos ya que yo no puedo estar pendiente de la actividad y de sus acciones. La autoresponsabilidad es la clave para poder hacer actividades fuera del colegio, y como éstas les gustan más no suele haber ningún problema. Quizás pueda parecer una decisión arriesgada, pero tengo claro que la única manera de saber si son responsables es darles la oportunidad de no serlo. Una cuestión de confianza, y yo siempre confío en mis coaprendices


El material

    El material que utilizamos era reciclado consistía en sacos, bidones, y trineos. Cada uno tenia unas propiedades diferentes, lo que hacía que cada persona lo escogiera según sus capacidades.

  • Los sacos eran los que se habían vaciado de pienso para los animales y ya no tenían utilidad. Por supuesto que eran de fibra, ya que los de papel se nos hubieran mojado y deshecho. En un pueblo es un material muy fácil de conseguir, lo que permite tener uno por persona.

  • Los bidones también eran de desecho de productos agrícolas, estos eran más difíciles de conseguir. Su principal característica es que tenían que tener los lados planos y bastante duros.

  • El trineo que teníamos era de autofabricación. Lo habían construido con maderas de un palé de ladrillos. Tenía dos maderas cuadradas bastante fuertes y estaban unidas por una parte con los listones del palé, dejando en el otro lado los maderos para que deslizaran. En un extremo tenía un palo de escoba clavado, cuando se levantaba el otro extremo se clavaba en el suelo actuando a modo de freno.



El día de deslizarnos

    El martes amaneció un día muy soleado, con temperaturas no muy altas y con la nieve en condiciones óptimas para deslizar. De esta manera íbamos a llevar acabo todo lo que planeamos el día anterior. La experiencia la íbamos a poner en práctica en dos pueblos, ya que yo soy un maestro itinerante, por lo que durante mi jornada laboral me desplazo por diferentes pueblos para impartir docencia.

    En el primer pueblo tuvimos una hora de matemáticas, estuvimos aprendiendo las fracciones, pero con la mente puesta en lo que sucedería la hora siguiente. Parecía que nadie se pudiera concentrar en lo que estaba haciendo. Así llegaron las 11 de la mañana. En ese momento los 8 emprendimos rumbo hasta el campo de fútbol, que se encuentra a un kilómetro de la Escuela. En el campo de fútbol acaba la ladera de una loma que era el lugar elegido para ir a deslizarnos. Hicimos una breve marcha por la nieve y al fin llegamos a nuestro destino.

    Aunque en Educación Física habíamos subido varias veces la cuesta, con la nieve era bastante más duro, parecía más pendiente y más larga. A la vez que los ventisqueros hacen que a veces la nieve nos llegara hasta la rodilla. Subir hasta arriba la primera vez no fue una experiencia fácil, y a alguno le provocó un poco de fatiga. Además había que acarrear con los materiales necesarios para realizar la actividad. Pero como ellos mismos decían costaba mucho subir, pero merecía la pena al bajar.

    Una vez arriba nos dispusimos a probar el material que teníamos, que en este caso eran bidones y sacos. Después de una bajada nos reunimos para dialogar sobre las diferentes características que tenían los instrumentos. Las conclusiones fueron:

  • Los bidones de plástico eran los más rápidos y se podían usar por la nieve virgen. Al tener el fondo plano, duro y con una gran superficie, deslizaban muy bien y se podían alcanzar grandes velocidades.

  • Los sacos llenos de paja. Estos sólo deslizaban por la nieve ya prensada. Eran más lentos y el cuerpo sentía las imperfecciones del suelo, pese a que tuvieran paja para tratar de mitigarlo.

    Como la edad del alumnado era bastante variada, de 7 a 12 años, no todo el mundo se atrevía a usar todo el material. Los más pequeños practicaban con los sacos, ya que les transmitían más confianza, debido a que alcanzaban menos velocidad. También tenían la ventaja de que deslizaban por pistas marcadas, lo que les aportaba una mayor seguridad. Los mayores practicaban con los bidones que eran mucho más rápidos y podían deslizar por donde quisieran, no obstante requerían un mayor control de la postura, ya que cualquier movimiento le descompensaba y hacía que se cayeran.

    En cuanto al orden para deslizarnos se mantenía de forma muy escrupulosa, sólo se lanzaba uno y cuando había llegado y se había levantado para volver, era cuando el siguiente comenzaba.

    Después de deslizarnos durante casi toda la sesión, tuvimos que volver al colegio repitiendo la marcha por la nieve. Esta vez en lugar de ir hablando de las expectativas de la sesión regresábamos comentando todo lo que había sucedido. Una vez llegados al aula, y mientras los guantes y los gorros se secaban encima del radiador escribimos en el cuaderno la experiencia, siendo valorada por todos como la mejor sesión de Educación Física.

    Por la tarde estuve en otro pueblo, a quince kilómetros del primero. Cuando llegué, delante de la escuela ya estaban todos esperándome con su saco, sus gorros, sus guantes, incluso me habían traído uno a mí. Me decía otra compañera que estaban nerviosos esperando ir a la nieve. No obstante, la cosa no había quedado ahí, habían llamado a sus compañeros del año pasado que estaban en el instituto para que se vinieran con nosotros. Así hicimos de un día de clase una fiesta, algo perfecto para relacionarnos mediante la actividad física.

    Como antes tuvimos una hora de plástica, una de las actividades que realizamos fue dibujar las expectativas que teníamos sobre la actividad. Todos dibujaron niños felices deslizándose con sacos por un monte, lo más curioso es que no se dibujaron ellos solos, sino que en todos los dibujos aparecíamos los 9 que estamos a diario en las clases de Educación Física.

    Llegada la hora de la sesión de EF nos dispusimos a abandonar el pueblo en dirección a la ladera de un monte que está a 15 minutos de la Escuela (caminando). Mientras cruzábamos el pueblo se nos unieron los tres compañeros del año anterior, a los que yo también había dado clase. Seguimos todo el camino, con una marcha a través de la nieve hasta el principio de la cuesta. Allí tenían guardado el trineo de construcción artesanal.

    La cuesta tenía mucha pendiente, es la ladera de un monte de más de 2000 metros. Bastante complicada es subirla en condiciones normales, como para subirla con nieve. No obstante, la primera vez resultó muy dura sobre todo para los más pequeños. Después de deslizarse la primera vez ya no se oyeron más quejas. Eso sí, subir con el trineo, todo de madera, era muy complicado por lo que pesaba y había que hacerlo con varias paradas.

    Aunque los sacos eran iguales que los de la mañana, deslizaban mucho más. La razón era que la cuesta tenía mucha más pendiente, con lo que los sacos una vez que habían deslizado y habían alcanzado bastante velocidad se podían salir del camino pisado y deslizar por nieve virgen. Esto hacía que la velocidad del saco descendiera y terminara parándose.

    Los mayores también usamos el trineo que les habían construido sus padres para utilizar en su tiempo libre, aunque había que pensarlo un par de veces antes de usarlo, ya que subirlo era una tarea dura. El trineo alcanzaba bastante velocidad, y podía deslizarse por cualquier sitio, además el freno le paraba a la perfección.

    Después de habernos deslizado muchísimas veces, de haber compartido nuestras sensaciones, nuestras vivencias, tuvimos que volver al colegio, si bien unas bolas de nieve durante el camino de vuelta estropearon la jornada un poco.


El día después

    Hemos de reconocer que vivimos en el siglo XXI, lo que nos permite usar las tecnologías de la información y de la comunicación en el aula. Yo siempre llevo mi cámara, con la que hacemos fotos y grabamos vídeos que nos sirven para analizar lo que sucede, además a final de curso se las llevan a casa para que puedan enseñar a sus familiares y amigos qué es lo que hacemos en EF.

    En los dos pueblos nos sentamos al ordenador a ver las fotos y los vídeos, además de analizar lo que sucedió, también nos reímos mucho. Tenemos muy claro que la experiencia hay que repetirla. Para la próxima vez tiene que estar mejor planificada; hemos de llevar calcetines y zapatillas para cambiarnos después de la práctica y quedarnos secos. También hemos de desarrollar trineos que nos permitan deslizarnos mejor y que puedan usar en su tiempo libre, serán clases de física aplicada.

    Ya solo nos queda seguir trabajando y esperar a que nieve pronto.


Notas

  1. Como maestro de Educación Física en la Escuela Rural he desarrollado materiales específicos para la práctica en este tipo- de contextos, con clases de pocos alumnos y de edades muy variadas. Ejemplos de esto se pueden ver en: Barba 2002, 2005a, Barba y Pedraza 2005, Barba y López (Coords.) 2006…

  2. En lugar del termino alumnado, prefiero utilizar coaprendices, ya que yo aprendo de ellos al igual que ellos de mí. Esta experiencia es el más claro ejemplo. Este término lo uso prestado de Juan Miguel Fernández-Balboa

  3. En España los maestros impartimos diferentes materias. En mí caso, pese a ser maestro especialista de EF, también imparto matemáticas y colaboro con las maestras tutoras de otras aulas.


Bibliografía

  • BARBA MARTÍN, J.J. (2005a). Democracia y autonomía en la escuela postmoderna. Una propuesta en gimnasia colectiva. Revista la Peonza Nº8 (pp. 32-35).

  • BARBA MARTÍN, J.J. (2005b). A quién educar y dónde Educar en la Escuela Rural. Buscando respuestas en la educación para la dignidad, el autoconocimiento docente y en la elección de contenidos. Cuadernos Pastopas, Nº2 (pp. 45-51).

  • BARBA MARTÍN, J.J. (2005c). Atención a la diversidad en Educación Física. De los contenidos y el currículum oculto a la Dignidad. En: Actas del Congreso Internacional Universidad Europea de Madrid. (pp. 248-254) Madrid: UEM.

  • BARBA MARTÍN, J.J. (2004). Dónde realizar Educación Física en la Escuela Rural. Lecturas: Educación Física y deportes Nº 79. www.efdeportes.com Consultada el 20 de diciembre de 2005.

  • BARBA MARTÍN, J.J. (2002). Teatro de sombras: La experiencia de un alumno en prácticas en la elaboración y puesta en prácticas de una unidad didáctica. Cuadernos Pastopas Nº1 (Pág. 28-32).

  • BARBA MARTÍN, J.J. (2001). Aprendiendo a hacer etnografía durante el Prácticum. Revista interuniversitaria de formación del profesorado Nº 42. (pp. 177-190).

  • BARBA MARTÍN, J.J. Y LÓPEZ PASTOR, V.M. (Coords.) (2006). Aprendiendo a correr con autonomía. Buenos Aires: Miño y Dávila.

  • BARBA MARTÍN, J.J. Y PEDRAZA GONZÁLEZ, M.A. (2005). El lanzamiento de martillo en el aula: Adaptaciones del deporte reglado a nuestro contexto, la Escuela Rural. Cuadernos Pastopas Nº2 (pp. 14-18).

  • LÓPEZ PASTOR, V.M. (2002). Recursos, experiencias y posibilidades para el desarrollo de la Educación Física en la Escuela Rural. Tándem Nº9 (pp. 72-90).

  • LÓPEZ PASTOR, V.M. (Coord.) (1999). La Educación Física en la Escuela Rural. Segovia: Pastopas-Librería Diagonal.

  • RUIZ OMEÑACA, J.V. (2004). La cooperación como alternativa en la Escuela Rural. Revista la Peonza Nº 8 (pp. 5-16).

  • TONUCCI, F. (2004). La ciudad de los niños. Kikiriki Cooperación Educativa Nº74 (pp.11-16).

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