Lecturas: Educación Física y Deportes
Revista Digital
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CARACTERISTICAS DE LAS SOLUCIONES HIDROELECTROLITICAS
Y SU APLICACION DURANTE LA ACTIVIDAD FISICA.
UNA REVISON BIBLIOGRAFICA

Alberto Merchant García


E inicio

La composición de este tipo de bebidas despierta poco interés, considerando más importante la aplicación adecuada. La composición de las bebidas comerciales está supeditadas a que sirva para una variedad grande de deportes, no adaptándose adecuadamente a sujetos específicos. (Burke, L. y Leer, R., 1993)

Cuadro 7: Características de bebidas comerciales. (Leibar, X. y Terrados, N., 1994)
Bebida
Osmolaridad
CHO g/l.
Tipo CHO
Na+ mEq/l.
K+ mEq/l.
Cl- mEq/l.
Isostar
296
73
 
24
4
12
Gatorade
349
62
 
23
3
14
Lucozade Sport
280
69
 
23
4
1
Pripps Energy
260
75
 
13
2
7
Coca Cola
650
105
 
3
0
1
WHO-ORS
331
20
 
90
20
80
Dioralyte
240
16
 
60
20
60
Aquasport
 
80
S
39
7
 
Body Fuel 450
 
45
MD
16
2
 
Chance
 
80
MD, F, S
26
7
 
Exceed
 
70
MD, F
10
5
 
Gooklnald ERG
 
50
G
16
10
 
Max
 
75
MD, F
0
0
 
Recharge
 
76
F, G
5
10
 

Solo encontramos unos autores que indiquen la temperatura adecuada a la que se deben ingestar estas soluciones, considerando de 5 a 10 °C lo más eficaz. (Gisolfi, C. y Duchman, S., 1992).

Un aspecto diferente que hemos encontrado entre los estudios nos lleva a considerar la importancia de las características de las bebidas de reposición en relación con la salud dental de los sujetos. Así, Milosevic, U., Kelly, M. y McLean, U. (1997) determina que tras el análisis de bebidas comerciales, teniendo en cuenta el Ph, acidez, la concentración de calcio, fósforo y flúor y la viscosidad, se llega a la conclusión que este tipo de bebidas son potencialmente erosivas para los dientes, debiendo tenerlo en cuenta a la hora de su utilización. En este mismo sentido, Milosevic, U. (1997), propone las características adecuadas para reducir este potencial erosivo, con ph más alto, acidez de más baja, concentraciones más altas de calcio, fosfatos y fluoruro.


Conclusiones
Aceptando que es necesaria la toma de líquidos en ciertas circunstancias deportivas debemos adentrarnos en otros puntos. Intentaremos obtener las conclusiones más interesantes de la revisión realizada para deportes de larga duración, dando las pautas más adecuadas para su aplicación.

Para empezar, comentaremos que la composición de estas bebidas es un tema aun abierto con multitud de trabajo, con importantes intereses comerciales, tanto en componentes y concentraciones.

Los HC con los componentes calóricos más importantes de estas soluciones, siendo substancias osmóticamente activas, debiendo controlar las cantidades para evitar osmolaridades altas. Debiendo utilizarlos independientemente de la duración de la prueba, ya que, en las cantidades aconsejadas no tendrá consecuencias negativas. Se pueden aceptar concentraciones desde 40 hasta 100 gr./l., pero la capacidad de oxidación completa nos limitaría a un máximo de 50 - 60 gr., con una solución del 6 al 8% de CHO en el agua.

En cuanto al tipo de CHO incluido, se han propuesto diferentes azucares por su osmolaridad e índice glucémico, como la fructosa, glucosa, maltodextrina. De todos ellos el más interesante es la Maltodextrosa, ya que su absorción es mejor que en los demás, no llegando a crear hipoglucemia en el caso de una ingesta elevada, como ocurriría con la toma de glucosa. El principal problema reside en adquirirla, por la dificultad de encontrarla y su precio, al igual que ocurre con la fructosa. Por ello, seria recomendable la utilización del azúcar convencional, formado por sacarosa, es decir, fructosa y glucosa, a partes iguales, siendo su utilización más fácil y barata.

La inclusión de electrolitos y vitaminas es un tema muy discutido, aunque el uso de vitaminas, según los autores, es poco efectivo.

En cuanto a los electrolitos, debemos de partir de la idea que los deportistas realizan una dieta adecuada, en las que el aporte de sodio, principalmente, es el suficiente. En este caso no es demasiado eficiente la ingesta de estos minerales. Creando problemas de deshidratación en el caso de una ingesta excesiva, al aumentar la presión osmótica en las células. Además, el entrenamiento continuado produce la adaptación en el sujeto, por la que las perdidas de Sodio se ven disminuidas, por lo que problemas como la hiponatremia son difíciles de observar.

La inclusión de iones de sodio, se vería avalada, por la ayuda al vaciado gástrico, absorción intestinal y mantiene el volumen de liquido extracelular estable. También podíamos considerarlo como preventivo, en pruebas de más de 3 horas, con una actividad física intensa y en un ambiente muy caluroso, donde se perderán ciertas cantidades, aunque poco importantes. En estos casos las cantidades no excederán de 10 a 25 mmol./l.

El resto de electrolitos como K y Mg, que se pierden en mayor o menor medida, no resultan imprescindibles.

Las condiciones de osmolaridad de la bebida deben ser similar a la del organismo, convirtiéndole en una aspecto fundamental, ya que si esta fuese superior provocaría el secuestro de agua desde todo el organismo hacia el tubo digestivo, para diluir el preparado, hasta llegar a la isosmolaridad y absolverse a la circulación. Por tanto, la osmolaridad esta muy relacionada con el tiempo de absorción, aspecto muy importante en las actividades físicas. La osmolaridad dependerá de las concentraciones de la solución, con componentes como HC y electrolitos, encontrándonos dentro de los limites adecuados si cumplimos con las recomendaciones de concentración hemos realizado anteriormente.

Las características recomendadas debe modificarlas según aspectos como las condiciones climatológicas, la intensidad del ejercicio, o el principal objetivo a conseguir con la ingesta.

De esta forma, a mayor temperatura ambiental, la solución se debe desviar hacia un mayor aporte de agua, haciendo la solución más diluida, sin embargo, a más intensidad de ejercicio mayor concentración, dentro de los limites fisiológicos. Por ultimo, si queremos hidratar principalmente, la concentración será menor, que si el objetivo es aportar nutrientes, donde la aportación de CHO será mayor, siendo la concentración más alta.

Para determinar la cantidad de reposición idónea debemos tener en cuenta el contenido del estomago que pasa al intestino varia entre 10 y 15 ml/Kg./h lo que supone un vaciado gástrico de 600 a 1000 ml/h. esta cantidad nos debe orientar sobre la cuantía de la reposición que evidentemente no podrá estar por encima del vaciado. También, en este sentido, debemos tener en cuenta que la ingesta de liquido deberá ser mayor a las posibles perdidas, obligando a cumplirlo, intentando evitar la posible deshidratación por inhibición de los osmoreceptores, lo que no permitiría al sujeto sentir sed. Por otro lado, la cantidad no debe ser muy por encima de las necesidades para evitar el efecto contrario.

La frecuencia de ingesta idónea es alta, ya que se recomienda tomar líquidos en pequeñas cantidades. Su ingesta debería realizarse cada 15 - 20 min. Este aspecto estará muy relacionado con la osmolaridad de la concentración, aspecto tratado anteriormente.

Los mejores vaciados gástricos se producen para líquidos con temperaturas entre 10 y 15 °C, por lo que los líquidos deberán estar entre estos límites.

Debemos tener claro que los preparados que realicemos deben estar adaptados a un sujeto determinado, ya que depende de cada uno las perdidas y necesidades de ingesta. De esta forma, lo más recomendable es la experimentación con este tipo de soluciones durante los entrenamientos, realizando evaluaciones de entrenamiento percibido, y si fuesen posible controles de peso para determinar las necesidades personales.

Los preparados comerciales, si nos inclinamos por su aplicación, presentan unas características determinadas. Destacando sus elevadas condiciones de osmolaridad, debido a la variedad y cantidades de componentes, por lo que sería conveniente diluirlas antes de su ingesta. Su uso es poco recomendable, ya que sus características están muy condicionadas por los aspectos comerciales, dirigiéndolas al mayor numero posible de deportistas.

Para finalizar, como resumen de todo lo anteriormente expuesto recomendamos, con carácter general, la ingesta de líquidos durante la prueba. Podemos proponer, facilitando su elaboración propia, una solución de azúcar, al 2,5% (25 gr./l.) en agua, añadiendo una pequeña cantidad de bicarbonato sódico y de limón, intentando conseguir mejor sabor y el aporte de mineral y mantenimiento de Ph.


Necesidades de hidratación en deportes de equipo. Perspectivas futuras de investigación
Como decíamos anteriormente la inmensa mayoría de los artículos revisados investigaban el tema desde el punto de vista y bajo las condiciones de los deportes individuales, generalmente con una duración elevada. Es de suponer que en estos deportes, como la maratón, ciclismo, ... este aspecto puede resultar fundamental, pero su aplicación en deportes de equipo, con unas características diferentes a las expuestas, puede ser interesante, sobre todo, a la hora de mantener un rendimiento deportivo constante a lo largo de la competición. Es sobre estos deportes en lo que queremos reflexionar sus necesidades y proponer, como línea de investigación futura, las características de los líquidos a emplear.

Entre los autores que tratan el tema desde el punto de vista de estos deportes encontramos a Burke, L. y Hawley, J. (1997), quienes consideran que las acciones principales se caracterizan por necesitar de esfuerzos máximos con intervalos de menor intensidad. Cada uno de estos deportes está asociados a unas perdidas, y por tanto, a un impacto físico y mental diferentes. Este tipo de actividad posee unas características muy diferentes a los deportes individuales. Debemos tener en cuenta que el trabajo realizado es intermitente, por tanto, muy impredecible. Además, cada equipo posee diferentes características, haciendo que el grado de variabilidad entre equipos, incluso, entre los jugadores de un mismo equipo sea muy alto. Esto se traducirá, en una mayor dificultad en anticipar las perdidas en cada deportista. Por otro lado, los deportes de equipo favorecen la rehidratación, ya que dan mayor numero de oportunidades de ingerir volúmenes adecuados de líquidos. Ryan, M. (1997), comprobó que el uso de soluciones hidroelectrolíticas con carbohidratos es interesante en estas actividades de esfuerzos intermitentes, de carácter moderado a altas intensidades.

Burke, L. (1997), siguiendo dentro de la idea anterior, expone aspectos interesantes, dentro de las condiciones ambientales, a la hora de considerar la posible deshidratación en deportes como el baloncesto. Nos indica que este tipo de actividades se realizan en ambientes calurosos, con temperaturas superiores a los 25 °C., en ocasiones, y humedad del 60%. Este aspecto puede agravarse por el tipo de uniformes deportivos que se suelen usar.

La principal vía de solución a este problema, Burke, L. (1997), la dirige hacia una comprensión por parte de los deportistas de sus necesidades de rehidratación, sugiriéndoles las pautas necesarias, teniendo en cuenta que tanto en los entrenamientos, como en la competición, la ingesta debe adaptarse a cada individuo.

Broad, E., Burke, L., Cox, G. y otros (1996), midieron las perdidas de peso en el baloncesto de élite, así como controlaron la ingesta de líquidos durante la prueba. Las perdidas no fueron tan altas como se podía esperar en pruebas en recintos cerrados, como era el caso. Las causas que determinaron fueron el uso individual de botellas de liquido, en algunos casos ingestaron varias, los cambios que se realizan en este deporte entre jugadores, permitiendo el descanso, la duración y numero de paradas durante el juego y las propias características de los individuos. Todo ello muy a tener en cuenta para su aplicación.

En cuanto a las características de las soluciones a emplear, pensamos, que no deben diferir mucho de las propuesta anteriormente para la aplicación en deportes de larga duración. Siendo la composición la misma, pudiéndose variar las cantidades, y por supuesto, adaptada a cada sujeto, rompiendo con el uso de una misma botella para todo el equipo, sin control de la ingesta de cada sujeto.


Bibliografía

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Año 4. Nº 14. Buenos Aires, Junio 1999