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Una propuesta de entrenamiento psicológico en bádminton

 

Maestro Especialista en Educación Física

por la Universidad de la Laguna, Tenerife

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, Gran Canaria

Abraham García Fariña

abrahamgf@telefonica.net

(España)

 

 

 

Resumen

          Este trabajo pretende ser una propuesta de intervención del psicólogo del deporte junto al técnico deportivo en el entrenamiento psicológico de los jugadores de bádminton. Para ello, abordaremos el importante papel que tiene el psicólogo y del técnico deportivo con su grupo de jugadores, cuáles son las técnicas de psicología deportiva adecuadas para mejorar el rendimiento así como algunos instrumentos de evaluación y herramientas de análisis en los entrenamientos y competiciones. También se muestran algunos casos prácticos de distintas situaciones que nos pueden servir de ayuda para optimizar la labor psicológica con preguntas de reflexión para cada caso en la que es necesario resolver mediante una respuesta ajustada y adecuada.

          Palabras clave: Bádminton. Entrenamiento psicológico. Intervención docente. Ansiedad

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 14 - Nº 135 - Agosto de 2009

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1.     Introducción

    Más allá de la planificación y estructura de los entrenamientos físicos, técnicos y tácticos, nos parece necesaria la adaptación de contenidos de carácter psicológico en un deporte como el bádminton, que se caracteriza por la acción continua de intervalos de acción y pausa y la incesante toma de decisiones por parte del jugador (Cabello, 2004). En muchas ocasiones nos hemos encontrado con casos que responden a estados de ansiedad provocados por el propio juego o resultados del mismo, también cambios en algunos factores de la personalidad, cambios en el estado anímico y falta de concentración.

    Por ello, hemos querido dar algunas pautas que incorporen el trabajo psicológico en las sesiones de entrenamiento para los jugadores de alta competición o a nivel amateur que ayude a controlar las posibles situaciones negativas que afecten a los jugadores en los entrenamientos o partidos de competición. Para llevar a cabo esta propuesta nos atrevemos a dividir la planificación en dos grandes bloques: la fase de evaluación que nos permitirá acceder al estado actual en el que se encuentran los jugadores (destrezas psicológicas deficitarias), y la fase de intervención en la que llevaremos a cabo los planes específicos para inhibir las conductas o comportamientos negativos que afectan al rendimiento

    Dentro de esta planificación, los roles del técnico-entrenador junto con el psicólogo son imprescindibles ya que serán éstos quienes averigüen y conozcan las características de sus jugadores, plantearán los objetivos psicológicos y la forma de intervención durante los entrenamientos y los planteamientos de mejora futura.

2.     El rol del psicólogo deportivo y del entrenador de bádminton. Las funciones exclusivas y compartidas

    En la actualidad, siguen existiendo dudas y confusiones sobre las funciones que debe realizar cada uno de estos profesionales del deporte. Son muchos los que creen que el entrenador es el único que tiene todas las competencias en deporte (en cuanto al proceso pedagógico y didáctico del entrenamiento deportivo) sin destacar la figura de los psicólogos que, a pesar de su lenta incorporación al mundo deportivo, ofrece servicios muy necesarios a los deportistas ya que aportan nuevas claves y estrategias en una de las parcelas que no se suelen entrenar ni mejorar, la psicología deportiva de los jugadores.

    Buceta (1998), afirma que el psicólogo debe responsabilizarse de los siguientes aspectos:

  1. detectar y evaluar las necesidades psicológicas de los deportistas

  2. planificar, de acuerdo con el entrenador, el trabajo psicológico a desarrollar

  3. entrenar a los deportistas para que desarrollen y perfeccionen las habilidades que corresponden

  4. entrenar o asesorar a los entrenadores, los médicos, los directivos, los fisioterapeutas o los padres de los deportistas, para que apliquen el conocimiento psicológico

  5. evaluar el contenido y los efectos de la intervención psicológica por cualquier vía.

    Por tanto, no es incompatible que los profesionales que tratan con los deportistas (entrenadores, médicos deportivos, etc.) incorporen el conocimiento psicológico a su método habitual de trabajo, con el cometido específico de los psicólogos deportivos. Todo lo contrario, sus roles en la aplicación de la Psicología son diferentes y complementarios, siendo conveniente que interactúen, correctamente, para que la preparación psicológica de los deportistas pueda alcanzar cotas más ambiciosas en beneficio de su rendimiento. Cuánto mejor sea el trabajo psicológico de todos los implicados en el funcionamiento de los deportistas, desde el rol específico de cada uno con a interacción de todas estas aportaciones, habrá más posibilidades de lograr un rendimiento más alto y, como consecuencia de ello, de optar a conseguir resultados más destacados

    El hecho de que un entrenador en su trabajo habitual introduzca la psicología supone que comprenda mejor las necesidades y problemas de sus deportistas, adopte las decisiones más oportunas y aplique, eficazmente, las técnicas psicológicas que, desde su rol de entrenador, resulten más apropiadas en cualquiera de las parcelas de su ámbito de actuación (la enseñanza de la técnica o la táctica en el entrenamiento, la impartición de instrucciones antes y durante la competición, la dirección del grupo, etc.); por lo que debe considerarse sumamente trascendente que los entrenadores aprendan psicología e integren estos conocimientos en su repertorio de recursos profesionales, enriqueciendo, así, su forma de entrenar y dirigir a sus deportistas (Buceta, 1998).

    Para Vargas-Mendoza y Blanco-Ruiz (2008) las actividades del psicólogo del deporte serían:

  1. Elaborar expedientes técnico de los jugadores

  2. Contar con un sistema de observación de la conducta de los jugadores

  3. Proporcionar entrenamiento de atención y concentración e inoculación del estrés

  4. Entrenar la relajación muscular, visualizaciones, técnicas de respiración y control de la ansiedad.

    Garcés de los Fayos (2005), reconoce que los psicólogos del deporte tienen un desconocimiento generalizado de entrenamiento técnico, táctico y físico. No obstante, los entrenadores debemos comprender que, aún dominando y aplicando múltiples estrategias psicológicas desde su rol de entrenador, no pueden sustituir al psicólogo deportivo en las facetas concretas que corresponden a éste, específicamente, por su mayor grado de especialización y el tipo de relación profesional, diferente a la del entrenador, que pueden establecer con los deportistas.

    ¿Qué ocurre cuando no hay un psicólogo deportivo disponible en un equipo de bádminton en categorías inferiores?; Buceta (1998) cree que faltaría una pieza que limitará las posibilidades de funcionamiento psicológico de los deportistas, al igual que ocurre cuando, por ejemplo, no hay un médico o un fisioterapeuta. Por mucha medicina o fisioterapia deportiva que sepa el entrenador, no podrá sustituir al médico o al fisioterapeuta en los cometidos más complejos, tanto por falta de tiempo (el entrenador tiene múltiples cometidos propios que le impiden profundizar en todas las parcelas que contribuyen al rendimiento), como por falta de preparación específica al nivel exigido y, en algunas cuestiones, impedimentos legales. En el caso de la intervención psicológica, además de estas causas, debe añadirse que el rol específico del entrenador (su grado de autoridad sobre el deportista, la trascendencia de sus decisiones, etc.), aunque, en principio, puede facilitar la incorporación del entrenamiento psicológico (el aprendizaje más básico de habilidades de autoaplicación) con algunos deportistas, dificulta, decisivamente, en la mayoría de los casos, la relación apropiada de confianza y colaboración recíprocas, que es imprescindible para llevar a cabo un trabajo psicológico más intenso.

    En la modalidad deportiva del bádminton, el cuerpo técnico está integrado normalmente por el entrenador y por un posible preparador físico (depende de la categoría y si el equipo se lo puede permitir) en el proceso de entrenamiento y competiciones.

    Si lo comparamos con otro deporte de raqueta, como es el tenis profesional, observamos que suele existir la figura del entrenador, del preparador físico, fisioterapeuta, e incluso se dan casos de psicólogos deportivos. Es decir, el tenista se rodea de más profesionales que colaboran y le ayudan. Además consideran que su trabajo y sus aportes son muy valiosos para conseguir el objetivo fundamental de hacer que el jugador alcance su máximo potencial.

    Sin embargo, esta situación de normalidad profesional y de trabajo conjunto en equipo es algo que, por el momento, no es tan habitual en el bádminton, ni contar con un psicólogo, ni de involucrar la psicología en los entrenamientos. En ocasiones nos hemos encontrado con equipos cuyo entrenador con formación en ciencias de la actividad física y del deporte con ciertos conocimientos en psicología de la competición ejecuta estrategias psicológicas a sus jugadores.

    Por tanto, en nuestro caso, pretendemos que los psicólogos con formación deportiva comiencen a ejercer su profesión en equipos de bádminton o presten su colaboración con los entrenadores de este deporte. Necesitamos del dúo psicólogo-técnico deportivo para que el entrenamiento sea integrado y los jugadores consigan un rendimiento óptimo.

    Según Memmert y Nhagemann (2006), gran parte de la carga psicológica la lleva el propio entrenador, siendo necesaria una adecuada formación para poder tener las claves y poder solventar los problemas que vayan sucediendo.

    Las teorías modernas del entrenamiento han superado las divisiones clásicas de entrenamiento técnico, táctico, físico y psicológico. Nos encontramos ante una realidad total: el jugador y las situaciones reales del juego y del partido. La importancia radicará en planificar un entrenamiento integrado, siguiendo modelos comprensivos y de construcción del propio aprendizaje (Blázquez, 1986; Devís y Peiró, 1992; Contreras, de la Torre y Velázquez, 2001; Castejón, Giménez, Jiménez y López Ros, 2003; Fleurance, Acmacquet., 2007)

    De todas formas, los métodos de entrenamiento psicológicos más recientes defienden la idea de que si existe la figura del psicólogo, éste trabaje más directamente con el entrenador. Se trata de que trabaje con el jugador “a través” del entrenador. ¿Cómo se consigue esto? El psicólogo tiene que “entrenar” al entrenador proporcionándole técnicas psicológicas para ayudar mejor a sus jugadores.

Figura 1. Trabajo del psicólogo y del entrenador

    Por tanto, establecemos las funciones propias de cada uno. El técnico deportivo es el especialista en entrenamiento físico, técnico y táctico. Para las disciplinas complementarias, como es la psicología, busca colaboración del especialista, ofreciéndole confianza y las condiciones para que pueda desarrollar su trabajo, mientras, la última palabra la tiene el entrenador sobre cualquier intervención. Esto último lo consideramos una colaboración, no una limitación. El psicólogo se encargará de:

  1. Programar, ajustar y valorar periódicamente la intervención psicológica con el entrenador. Este aspecto permite complementar la visión más objetiva y puntual del psicólogo, con otra más intuitiva y continuada en el tiempo por parte del entrenador. Ambas visiones se complementan y permite una aproximación más realista a las necesidades psicológicas de los jugadores en cada momento de la temporada.

  2. Intervenir psicológicamente a diferentes niveles (despacho, sala de entrenamiento, concentraciones y competiciones). Esta posibilidad, facilita al psicólogo la generalización de los aprendizajes básicos adquiridos por los jugadores en el despacho a las situaciones reales de competición.

3.     Instrumentos de evaluación para el análisis psicológico de jugadores de bádminton

    El objetivo final del entrenamiento psicológico es enseñar al deportista a encontrar un estado mental ideal (Pearce, 2002) en el que las variables psicológicas quedan configuradas en sus niveles óptimos, potenciando de esta manera el rendimiento del deportista en ambos procesos, y enseñarle a identificar y generar este estado mental óptimo de cara a un rendimiento superior, especialmente en la competición, mediante la autoaplicación de las habilidades psicológicas autorreguladoras entrenadas. Se trata de enseñar al deportista un conjunto de herramientas cuyo dominio le permita automanejar sus recursos psicológicos Singer, Hausenblas y Janelle (2001) de una forma autónoma y adaptada a las demandas de su deporte y a los requerimientos específicos de cada momento y situación, con el objetivo de preparar al deportista para una ejecución plena, aumentar su grado de control sobre su actuación y rendimiento, e incrementar sus posibilidades de éxito tanto en entrenamientos como en competiciones

    Como afirma Hernández y Molina (2002), una buena evaluación determinará una intervención eficaz en el entrenamiento de destrezas mentales, por lo que invertir cierto tiempo en ella supondrá ganar tiempo en la potenciación del rendimiento del jugador y ayudará tanto al entrenador como al psicólogo a conocer aquellas necesidades específicas en las que se tienen que centrar con mayor esfuerzo.

     En un primer acercamiento, el psicólogo deportivo será el responsable de observar en las sesiones de entrenamiento a nivel individual y grupal para conocer las conductas, comportamientos o factores de la personalidad y en qué momentos se dan. También qué tipo de adhesión tiene con este deporte, la motivación, sus deseos, etc. que pueden ser influyentes en la práctica o en el rendimiento deportivo. Con ello elaboraremos el perfil psicológico de los jugadores. En segundo lugar, plantearíamos los objetivos alcanzables y mantendremos una comunicación abierta entre el técnico y sus jugadores para que ambas partes conozcan los propósitos que se llevaran a cabo y estén de acuerdo. Así, el proceso se mantendrá vivo y tendrá todas las papeletas para conseguir el éxito que buscamos.

    El proceso que se sigue para realizar el perfil de rendimiento es el siguiente:

Figura 2. Proceso de formación del perfil de rendimiento en bádminton

    Actualmente existen distintos instrumentos de evaluación que nos permitirá obtener información de una forma más sistemática, sobre algunos rasgos psicológicos de los jugadores en los entrenamientos del bádminton. Hernández y Molina (2002) nos plantean algunos de ellos con suficiente rigor divididos por los aspectos más demandados. Escogeremos los que más nos interesen. Son éstos:

  1. Para evaluar la ansiedad: podemos obtener información sobre las distintas dimensiones de la ansiedad o bien utilizar alguno de los cuestionarios específicos para medir la ansiedad en el deporte.

    1. STAI Cuestionario de Ansiedad Estado Rasgo de Spielberg, Gorsuch y Lushene (1986). Proporciona información que permite determinar la ansiedad rasgo/estado del sujeto.

    2. ISRA Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad de Tobal y Cano (1986). Proporciona información sobre los tres componentes de la ansiedad (cognitiva, fisiológica y motora), que permite seleccionar el mejor proceso de reducción de ansiedad.

    3. SCAT Sport Competition Anxiety Test de Rainer Martens, Dianne Gill, Tara Scanlan y Julie Simon (Martens, Vealy & Burton, 1990). Este cuestionario permite evaluar las diferencias individuales en ansiedad rasgo en competición.

    4. CSAI-2. Competitive State Anxiety Inventory-2 de Rainer Martens, Damon Burton, Robin S. Vealy, Linda A. Bump & Daniel E. Smith (Martens, Vearly & Burton, 1990). Este cuestionario evalúa los componentes cognitivos y somáticos de la ansiedad estado en competición y la auto-confianza en relación a la ejecución deportiva en competición.

  2. Para una valoración de los puntos débiles y fuertes del perfil psicológico competitivo se puede utilizar el IPED (Inventario Psicológico de Ejecución Deportiva) de Hernández Mendo (2001). Este inventario facilita la construcción de un perfil de puntos débiles y fuertes del deportista. A partir de estos datos podemos planificar sobre qué aspectos va a incidir más intensamente la intervención y el entrenamiento psicológico.

    Un ejemplo sencillo de planilla de valoración de las habilidades psicológicas para técnicos de bádminton puede ser éste:

HABILIDAD PSICOLOGICA

PUNTOS FUERTES

PUNTOS DEBILES

OBSERVACIONES

Concentración

 

 

 

Atención

 

 

 

Motivación intrínseca

 

 

 

Motivación extrínseca

 

 

 

Comportamiento general

 

 

 

Autoconfianza

 

 

 

Autoinstrucciones

 

 

 

Control ansiedad

 

 

 

Control arousal

 

 

 

Tabla 1. Planilla de observación de algunas habilidades psicológicas, puntos fuertes y débiles

    Otro cuestionario importante es el llamado “Características Psicológicas relacionadas con el Rendimiento Deportivo” (C.P.R.D.) (F. Gimeno, 1999-a; J.M. Buceta, F. Gimeno y M.C. Pérez-Llantada, 1999-b). Tiene una estructura definida por cinco escalas que aglutinan un total de 55 ítems. Estas escalas e ítems incluyen variables psicológicas que tienen una relación con el rendimiento deportivo. Algunas de ellas de forma explícita, en concreto las que representa cada escala: control del estrés, influencia de la evaluación del rendimiento, que es una variable de estrés específica, motivación, habilidad mental, y cohesión de equipo; y otras con contenidos más específicos vinculados al contenido central que delimita la escala; como es el caso de la escala de "control del estrés", en la que se agrupan ítems referidos a la autoconfianza, al funcionamiento atencional en presencia de situaciones potencialmente estresantes, y al nivel de activación. El cuestionario C.P.R.D. presenta una consistencia interna de 0’85 estimada mediante el coeficiente alfa de Cronbach.).

  1. Para valorar los estados de humor y hacer predicciones sobre la ejecución deportiva de los sujetos se puede emplear el cuestionario POMS, Profile of Moode States de McNair, Loor y Dropleman (1971), que nos facilita información sobre el estado anímico del sujeto. De acuerdo con los trabajos de Morgan (1968, 1978, 1980) se puede utilizar para la selección de talentos deportivos usado en combinación con otros cuestionarios de tipo del IPED y como predictor de resultados deportivos en deportistas de elite (Hernández Mendo y Ramos, 1995b, 1996)

  2. El Test de los colores de Lüscher (1990), permite hacer una valoración cualitativa de la ansiedad y estados de humor. Con esta prueba podemos predecir con antelación la aparición de ciertos estados de ansiedad con respecto a las ejecuciones técnicas de los jugadores. Consiste en agrupar colores y según la opinión de algunos psicólogos y la evidencia empírica de la prueba, existe relación entre la ansiedad y el agrupamiento de los colores.

  3. Por último, una evaluación conductual de la demanda específica del jugador a través de cuestionarios específicos personalizados podemos conocer las situaciones en las que esto ocurre y las consecuencias de las mismas.

    La información que estas herramientas nos aportarán será clave para poder formular los objetivos psicológicos para los jugadores que lo demanden, así como la planificación adecuada para los entrenamientos.

    En la tabla siguiente, se dan ejemplos de entrenamiento con juegos, ejercicios y otras herramientas para optimizar las habilidades psicológicas.

Habilidad Psicológica

Entrenamiento

Motivación-Intereses (conducta dirigida a un fin)

- Intrínseca (Por lo que se hace) Ej.- Disfrutar del juego

- Extrínseca (Lo que me aporta) Ej.- Conseguir premios, trofeos, triunfos…)

- Fijar objetivos concretos y realistas

- Construir una planificación adecuada (exigente y divertida)

- Disputar partidos fáciles, difíciles e igualados

- Formar un buen ambiente de entrenamiento

- Diario de entrenamiento

Concentración: Capacidad de focalizar la atención sobre la tarea que se está desarrollando y no distraerse por estímulos internos o externos irrelevante

- Juegos de concentración

- Partidos con distracciones (público, ruidos, etc.)

- Escuchar música variada en las sesiones, ejercicios de relajación, etc.

Atención: Entrar en contacto (visual, auditivo, táctil, cerebral, etc.) con algo en concreto

- Juegos y ejercicios de atención

- Ejercicios de atención fuera de la pista

Control de la ansiedad: Respuesta ante una situación estresante: Nervios, inquietud, más pulsaciones, rigidez muscular, sudoración, miedo, etc.

- Aprender a descubrir mi situación de ansiedad

- Partidos de entrenamiento en condiciones de presión (ir por debajo del marcador, etc.)

- Aprender ejercicios de respiración y de relajación muscular.

- Incluir ejercicios de yoga al finalizar las sesiones de entrenamiento

Autoconfianza: “Tener seguridad en si mismo". Pensar positivo, se esfuerza más, juega mejor ante dificultades.

- Aplaudir las buenas acciones del jugador

- Animo en cualquier momento

- Señalar sus progresos

Autoinstrucciones: (visualización) "Capacidad de representar mentalmente las situaciones que se puedan representar en un partido". Visualiza interna y externamente utilizando todos los sentidos.

- Ejercicios de visualización en pista antes de cada punto (saque-resto)

- Ejercicios de visualización fuera de la pista (pensar con imágenes)

- Seguir una rutina durante los partidos (vestimenta, entrada a pista, colocación, entre puntos, entre juegos, salida…)

Comportamiento general: Conductas que se producen con los demás y con el entorno.

- Reconocer los méritos del adversario (aplaudir acciones buenas, situaciones sorprendentes…)

- Animar a los compañeros

- Respetar el medio y los materiales (usar y dejar las cosas como estaban)

- Ver videos y opinar sobre la actuación de jugadores en partidos polémicos, del público, árbitro…

Tabla 2. Entrenamiento de las habilidades psicológicas en bádminton

4.     Propuesta de intervención psicológica en bádminton

    A continuación se presenta una propuesta de intervención psicológica sencilla con algunas técnicas conocidas en el mundo del deporte que será de gran ayuda para el trabajo psicológico de los jugadores en distintos niveles deportivos, en los entrenamientos, y antes, durante y después de los partidos oficiales.

     En primer lugar, Pearce (2002) afirma que las tareas estarán dirigidas a aspectos relevantes como la atención, la concentración, la confianza, bajar la ansiedad y mejorar la motivación en relativos espacios cortos de tiempo.

     Como señala Hernández y Molina (2002), podemos ayudar a los jugadores mediante técnicas de respiración. Enseñar a respirar adecuadamente no sólo incrementa el rendimiento sino que facilita e incrementa la eficacia de otras técnicas psicológicas. Como afirma Lichestein (1988), “la mayoría de los métodos de relajación buscan el control de las respuestas autonómicas por vías indirectas, como la musculatura, la imaginación, etc. La relajación por medio de la respiración es el único sistema de entrada directo hacia el Sistema Nervioso autónomo. En consecuencia, la respiración pausada presenta un gran potencial como método de relajación, combinando las ventajas de ser eficaz y fácil de aprender”. Consideraremos cinco técnicas de respiración con diferentes efectos (Hernández Mendo, 2001):

  • Técnica 1: Zazen Susokunan

    • Inspirar/espirar por la nariz contando al mismo tiempo, tanto en la inspiración como en la espiración. Durante 15’ sirve de relajación. Puede producir hiperventilación. El ritmo de respiración es de 4" para inspirar y 8" para espirar.

  • Técnica 2: Zazen Zuisokaka

    • Es la misma que la anterior con la diferencia que solo se cuenta en la espiración. Cualitativamente es más profunda. Tiene efectos sobre la atención/concentración.

  • Técnica 3: Técnica amarillo-azul

    • Cuando se inspira visualizar el amarillo, cuando se espira el azul. Es importante no obsesionarse, es necesario tener intención de visualizar. Realizando dos sesiones diarias durante 7 días hay un incremento de la atención-concentración en un 60%. No tiene efecto relajante.

  • Técnica 4: Técnica de regulación

    • Tiene como objetivo principal incrementar la capacidad respiratoria, además podemos conseguir de forma colateral una mejora de la autorregulación. Esta técnica se estructura en tres fases y tres o cuatro ritmos (inspirar, contener y espirar). En la primera fase se inspira 4’’ se retiene durante 16’’ y se expira durante 8’’. En la segunda fase se incorpora una fase de apnea: inspirar 4’’, retener 16’’, espirar 8’’ y apnea 4’’. En la tercera fase se aumenta el tiempo de apnea a 16’’ en vez de 4’’.

  • Técnica 5: Técnicas basadas en el pulso

    • Esta técnica tiene efectos contrapuestos dependiendo de cómo se estructuren los ritmos o bien como relajante o depresor de la actividad o bien como activador. Para llevar a cabo esta técnica debemos tomarnos el pulso. Al igual que la técnica anterior consta de cuatro ritmos: inspiración, retención, espiración y apnea. Cuando se utiliza como depresor de la activación o como relajante, el ejercicio debe realizarse de la siguiente manera: inspirar durante 3 pulsos, retener durante 1 pulso, espirar durante 12 pulsos y apnea durante 1 pulso. Para usar esta técnica como activador se invierten las duraciones de la inspiración y la espiración.

     También se puede utilizar en combinación a estas técnicas de respiración las de relajación. Como por ejemplo, la técnica de relajación progresiva de Jacobson (1964), técnica de relajación pasiva (Schwartz y Haynes, 1974) o el entrenamiento autógeno de Schultz (Schultz & Luthe, 1959) o la musicoterapia.

     Una vez visto las técnicas de respiración y relajación, es útil el control de la atención durante las situaciones de juego. En estos casos debemos atender a 4 variables atencionales como son:

  1. El jugador hace una evaluación del medio en el que se encuentra.

  2. Análisis de la acción de juego (toma de decisiones).

  3. Ejecución mental de movimientos y variables fisiológicas necesarias para llevar a cabo la acción motriz.

  4. Actuación en la situación motriz propia.

    Debemos tener en cuenta que existen diferencias individuales en cuanto a las capacidades atencionales. Nideffer (1986) defiende que algunas de las diferencias se aprenden, otras son biológicas y otras genéticas. A medida que el arousal fisiológico comienza a incrementarse más allá de lo que constituye el nivel óptimo propio de un deportista, existe una tendencia inicial en ese deportista para confiar demasiado en las capacidades atencionales más altamente desarrolladas. Si ese arousal sigue subiendo llegará un momento en que la concentración y la atención se vean reducidas. Por tanto, cualquier alteración del arousal afecta a la concentración. Manipulando correctamente el arousal fisiológico nos permitirá recuperar el control de la concentración.

    Como técnica existe una de Hernández Mendo y Ramos, (1996) que se llama el ejercicio de la rejilla. Según este autor, este ejercicio hace necesario el tener una rejilla de bloques de 10 por 10, conteniendo cada bloque un número de dos dígitos en una escala que va desde el 00 al 99. El propósito de este ejercicio es el de escrutar la rejilla y dentro de un tiempo dado, encontrar y tachar tantos números como sea posible en una secuencia numérica, empezando por el 00 (o por el 99 en orden descendente o bien solo impares o solo pares). Después de la práctica inicial, se puede incrementar la dificultad del ejercicio creando distractores tales como ruidos y verbalizaciones para aumentar la dificultad de la tarea.

    Otro ejercicio para la atención, es la imaginación basado en 3 pautas. La primera trata de desarrollar imágenes vividas destacando los detalles de la imagen misma, así fortalecen los sentidos que se han identificado como importantes para la ejecución deportiva. En segundo lugar, los deportistas deben ser capaces de ejercer control voluntario sobre sus imágenes. En tercer lugar, los deportistas necesitan incrementar sus autopercepciones de la ejecución (verse a sí mismo).

     Además de estas técnicas de atención focalizada y relajación, será necesario enseñar técnicas psicológicas que inciden en el control de los pensamientos y las verbalizaciones que los jugadores hacen en cualquier situación y más aún durante la competición y que producen efectos adversos a la ejecución deportiva. Una técnica es la de autoinstrucciones (Meichenbaum, 1972) que sirve para que el jugador verbalice aquellas acciones de juego para una optimización del rendimiento.

    Cuando un jugador vaya a disputar un partido, el entrenador debe tener claro tres elementos clave en la preparación psicológica del jugador, son éstas:

  • Establecimiento de objetivos psicológicos.

  • Rutinas.

  • Calentamiento psicológico (autoinstrucciones).

    Los objetivos psicológicos de los entrenamientos en bádminton que deben combinarse con los técnicos, tácticos-estratégicos y físicos serían la de mejorar y optimizar la motivación intrínseca, la concentración y la atención, el control de la ansiedad y del arousal, la autoconfianza, la visualización de imágenes, etc.

    En cuanto a las rutinas y al calentamiento psicológico, el psicólogo deportivo junto al entrenador debe ayudar al jugador a escoger, entrenar y llevar a cabo unas rutinas que le funcionen (antes, durante y tras el partido). Durante un partido oficial es posible la realización de una rutina psicológica entre los puntos que ayude a los jugadores a optimizar el aspecto psicológico.

Conducta

Objetivo

Ajustar la raqueta o ropa, secarse el sudor, durante los segundos entre puntos

Tomar tiempo para aplicar la rutina

Hacer un par de respiraciones profundas

Ajustar el nivel de activación (relajar) para poder pensar a continuación.

Recordar la táctica a seguir y elegir el siguiente servicio/resto.

Centrarse nuevamente en el juego.

Combinar unos saltos rítmicos con el autodiálogo positivo.

Ajustar el nivel de activación (activar) para reiniciar el juego.

Centrarse en el volante

Mantener la concentración hasta la reanudación del juego.

Tabla 3. Ejemplo de rutina psicológica entre puntos.

    Una vez jugado los partidos o un torneo oficial, el técnico debe tomar nota de los acontecimientos que se hayan dado, cómo ha visto al jugador, sus reacciones, etc. Aquí empieza, el análisis psicológico del partido o de los partidos. Borras (2006), diseñó una tabla de análisis de los partidos para el tenis que nos puede servir de gran ayuda y de la que se ha realizado unas modificaciones adaptadas al bádminton, éste es el resultado:

Partidos individuales y por equipos

Puntuación (1-10)

Observaciones

Concentración y Atención

 

 

Focaliza la mirada en la pista (no mira fuera)

 

 

Aplica la rutina de concentración antes y después de cada punto

 

 

Atiende a la dirección del volante

 

 

Es consciente de la colocación del adversario

 

 

Expresión Corporal

 

 

Vestimenta

 

 

Anda con energía, hombros rectos, espalda erguida, cabeza recta

 

 

Expresión Oral y gestual

 

 

Realiza verbalizaciones positivas al adversario

 

 

Realiza verbalizaciones negativas en algún momento

 

 

Se da animo

 

 

Muestra algún gesto positivo

 

 

Muestra gestos irrespetuosos

 

 

Comportamiento general

 

 

Anima a los compañeros

 

 

Ve los partidos con los compañeros

 

 

Muestra respeto y acciones cívicas en todo momento

 

 

Se comunica con el entrenador y con los compañeros

 

 

Tabla 4. Análisis de los partidos de bádminton

5.     Conclusiones

    El objetivo, por tanto, será la de conseguir jugadores de bádminton con una óptima preparación y la de convertirlos en buenos competidores. La clave estará en la puesta en marcha de un plan diseñado y personalizado por entrenador y psicólogo.

    Quedan definidas las funciones exclusivas y compartidas de los dos roles fundamentales que influyen en un jugador de bádminton. El técnico deportivo que plantea la planificación y puesta en acción de los entrenamientos a la vez que lo complementa con la función importantísima del psicólogo deportivo y entre ambos evalúan, intervienen y analizan los procesos psicológicos que necesitan sus jugadores.

    Se abre aquí una línea de análisis para los especialistas que lo lleven a cabo y estudien en partidos de campeonatos o torneos el grado de eficacia de este programa de intervención en cuanto a su incidencia en los entrenamientos y en las situaciones de competición (menor incidencia de errores no forzados durante los cinco primeros puntos del partido, preparación para el punto (medida en segundos, desde que se posiciona el jugador hasta que sirve), etc.

    Esta propuesta de evaluación e intervención es un ejemplo de trabajo psicológico con jugadores de bádminton que, muchas veces olvidada por técnico y entrenadores, se hace más imprescindible para obtener un mayor rendimiento deportivo. Por tanto, a partir de aquí los encargados de dirigir los equipos deberán añadir a sus planificaciones, los contenidos psicológicos como parte integral de los entrenamientos. Además el entrenador debe concienciarse de la importancia de la psicología para el rendimiento del jugador de bádminton, contar en su cuerpo técnico con la figura del psicólogo deportivo que será quien describirá estados psicológicos de los campeones y conocerá la fortaleza mental de jugadores de élite. Una vez obtenida esa información debemos saber qué habilidades y variables psicológicas inciden en el rendimiento, así como los instrumentos y herramientas de evaluación y análisis necesarios para la mejora del rendimiento de los jugadores. El diseño de los mismos puede ser personalizado siempre y cuando mantenga el objetivo de su utilización. La interpretación de los datos lo realizará el psicólogo quien tiene formación específica y aplicará los resultados obtenidos al diseño de intervención posterior. Y por supuesto, la importancia de que las sesiones de entrenamiento sean un medio interesante y motivante de aplicación, y sea consciente de la importancia de la psicología no sólo en el bádminton sino en el deporte en general.

Bibliografía

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  • Borras, E. (2006) “El papel de la Psicología del Deporte en un centro de Alto Rendimiento de Tenis”. Revista de Actualidad de la Psicología del Deporte, 7.

  • Buceta, J.M. (1998) "Psicología del Entrenamiento Deportivo". Madrid: Dykinson.

  • Buceta, JM (1999) “Intervención Psicológica en el entrenamiento deportivo: Estrategias para optimizar el funcionamiento de jugadores de baloncesto en sesiones de ensayo repetitivo”. Revista de Psicología del Deporte. Vol. 8, nº 1, pp. 39-52.

  • Cabello, D. (2004) “La exigencia competitiva individual en jugadores de bádminton de categoría internacional”. En Investigación en deportes de raqueta: tenis y bádminton. Murcia.

  • Castejón, F.J.; Giménez F.J.; Jiménez, F.; López Ros, V. (2003): La iniciación deportiva: La enseñanza y el aprendizaje comprensivo del deporte. Sevilla: Wanceulen.

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revista digital · Año 14 · N° 135 | Buenos Aires, Agosto de 2009  
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