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ISSN 1514-3465

 

Mujeres deportistas, triunfo y feminidad corporal en Costa Rica

Athlete Women, Triumph and Bodily Femininity in Costa Rica

Atletas femininas, triunfo e feminilidade corporal na Costa Rica

 

Chester Rodolfo Urbina Gaitán

chesterurbina@yahoo.com

 

Licenciado en Historia por la Universidad de Costa Rica

Máster en Ciencias Sociales

Máster en Sociología por FLACSO

Docente en la Escuela de Ciencias Sociales

de la Universidad Estatal a Distancia (UNED)

Últimos libros publicados:

Mujer, deporte y nación en Costa Rica (1888-2015). EUNA, 2020

Sociabilidad, intelectualidad e identidad en Costa Rica. EUNED, 2021

Estado, sociabilidad e identidades en México

y Centroamérica. Siglos XIX y XX. EUNA, 2022

(Costa Rica)

 

Recepción: 26/05/2026 - Aceptación: 07/09/2026

1ª Revisión: 07/09/2026 - 2ª Revisión: 07/09/2026

 

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Cita sugerida: Urbina Gaitán, C.R. (2026). Mujeres deportistas, triunfo y feminidad corporal en Costa Rica. Lecturas: Educación Física y Deportes, 31(342), 2-15. https://doi.org/10.46642/efd.v31i342.8974

 

Resumen

    Este artículo persigue un doble propósito: en primer lugar, determinar si la motivación de las deportistas costarricenses por alcanzar el éxito se fundamenta primordialmente en el autodesarrollo y el perfeccionamiento continuo de sus capacidades; en segundo lugar, examinar la percepción que poseen sobre su propia feminidad desde la dimensión corporal. Para tal fin, se analizaron los testimonios de las atletas más influyentes del país, difundidos en medios digitales como La República y Delfino.CR, de los cuales se seleccionaron aquellas declaraciones que abordaban directamente ambos ejes temáticos. A modo de conclusión, se sostiene que los triunfos y el esfuerzo físico de estas atletas constituyen un avance decisivo en la deconstrucción de los roles de género tradicionales, al resignificar la práctica deportiva como un espacio propicio para la emancipación y la autodeterminación femenina.

    Palabras clave: Mujeres. Deporte. Costa Rica. Corporalidad. Feminidad.

 

Abstract

    This article pursues a dual purpose: first, to determine whether the motivation of Costa Rican female athletes to achieve success is primarily grounded in self-development and the continuous refinement of their capabilities; and second, to examine their perceptions of their own femininity through the lens of the body. To this end, the article analyzes testimonies from the country’s most influential female athletes—published in digital media outlets such as La República and Delfino.CR —selecting statements that directly address both thematic areas. In conclusion, it is argued that the triumphs and physical exertion of these athletes represent a decisive step forward in deconstructing traditional gender roles, by redefining sports participation as a space conducive to female emancipation and self-determination.

    Keywords: Women. Sport. Costa Rica. Corporality. Femininity.

 

Resumo

    Este artigo procura um duplo objetivo: em primeiro lugar, determinar se a motivação das atletas costarriquenhas para alcançar o sucesso se baseia principalmente no autodesenvolvimento e na procura contínua de melhoria das suas capacidades; segundo, examinar a percepção que têm da sua própria feminilidade numa perspectiva corporal. Para tal, foram analisados ​​os testemunhos das atletas mais influentes do país, publicados em meios digitais como o La República e o Delfino.CR, tendo sido selecionadas declarações que abordassem diretamente ambos os eixos temáticos. Em conclusão, defende-se que os triunfos e o esforço físico destas atletas representam um passo decisivo na desconstrução dos papéis de género tradicionais, ao redefinir o desporto como um espaço propício à emancipação e à autodeterminação feminina.

    Unitermos: Mulheres. Desporto. Costa Rica. Corporeidade. Feminilidade.

 

Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 31, Núm. 342, Nov. (2026)


 

Introducción 

 

    La relación entre feminidad, corporalidad y práctica deportiva se vertebra a través de tensiones históricas y sociales en las cuales el cuerpo femenino ha sido moldeado, regulado o liberado conforme a los estereotipos de género imperantes. Al respecto, Blanca Sojo (2024) señala que la incursión de las mujeres en la actividad física responde a múltiples factores de índole motivacional, donde la salud y la apariencia física se encuentran fuertemente condicionadas por normas sociales. Entre los hallazgos principales destacan:

  • Factores demográficos y de experiencia: Las mujeres jóvenes y con mayor experiencia priorizan la estética, mientras que las mayores y principiantes orientan sus objetivos hacia la salud.

  • Percepción sesgada: A pesar de reconocer una pluralidad de motivos propios (bienestar, socialización y rendimiento), tienden a asumir que el resto de las mujeres acuden a los espacios de acondicionamiento físico exclusivamente por estética.

  • Impacto cotidiano: La actividad se vincula de manera directa con la percepción de bienestar, el incremento de energía y la mejora anímica para el desempeño de las tareas cotidianas. (Sojo, 2024)

    Históricamente, las estructuras deportivas se han configurado bajo parámetros androcéntricos, lo que ha relegado a las mujeres hacia disciplinas que enfatizan la estética, la gracia o la pasividad, al tiempo que desincentivan aquellas orientadas al desarrollo de la fuerza o la masa muscular (Pikara Magazine, 2016; Universidad Florencio del Castillo, 2026). En consecuencia, las atletas que participan en disciplinas de contacto o de alta exigencia física enfrentan frecuentemente juicios sociales, situación que las conduce a enfatizar códigos de feminidad tradicional como mecanismo para contrarrestar dicho estigma. (Sojo, 2024)

 

    Diversos estudios señalan que la práctica deportiva influye de manera directa en la construcción y preservación de los roles de género. Por un lado, Server (2005) plantea que las nociones sociales de lo masculino y lo femenino operan como ejes fundamentales dentro del deporte como fenómeno sociocultural. En sintonía con esto, Santillán (2006) argumenta que la experiencia deportiva de las mujeres está supeditada a las expectativas culturales de la feminidad, de modo que tanto la elección de la disciplina como las motivaciones subyacentes suelen alinearse con dicho ideal.

 

    Por otra parte, el entorno deportivo no se encuentra exento de prejuicios arraigados. Al respecto, Choi (2000) expone que la feminidad constituye un factor crítico para las atletas; aquellas que se distancian de los cánones estéticos tradicionales o eligen disciplinas consideradas masculinas suelen enfrentar rechazo. Como respuesta, es común que muchas deportistas procuren resaltar su apariencia femenina para mitigar valoraciones negativas. Para el contexto costarricense, Urbina (2020) señala que los prejuicios de género han representado uno de los principales obstáculos para las atletas; sin embargo, muchas de ellas han logrado subvertir dichos esquemas para visibilizar sus capacidades mediante el mérito competitivo.

 

    A pesar de que las mujeres manifiestan un entusiasmo equiparable al de los hombres por la práctica deportiva —en consonancia con lo observado en otros ámbitos laborales y sociales—, su nivel de participación en el deporte de alto rendimiento sigue siendo inferior. Desde la psicología del deporte, esta disparidad no se atribuye a una limitación en las capacidades, sino a diferencias en la concepción y motivación respecto al éxito y al rendimiento (Antúnez, 2001). Mientras que la orientación masculina hacia el triunfo tiende a centrarse en la competitividad directa y la supremacía sobre el rival, la motivación femenina se fundamenta principalmente en la superación individual y en el perfeccionamiento de las propias capacidades. (Gill, 1986)

 

    En la literatura académica sobre el impulso competitivo femenino y la percepción de la corporalidad, destacan aportes fundamentales como el de Diane L. Gill (1986), quien sostiene que la fortaleza mental y la motivación intrínseca resultan clave para superar bloqueos y mantener la constancia en los atletas. Posteriormente, en su reflexión sobre el significado del deporte para la mujer, Marta Antúnez (2001) subraya que la actividad competitiva debe concebirse como un espacio de desarrollo equiparable al de cualquier otra esfera social, postulando que la imagen pública del deportista debe trascender las categorías de género para centrarse estrictamente en el afán de superación personal.

 

    Dos décadas más tarde, Salvini, Marchi Junior, y Silveira (2021), en su análisis sobre mujeres y deporte, examinaron el peso social asignado a los cuerpos de las atletas empleando la sociología de Pierre Bourdieu, específicamente los conceptos de campo deportivo, habitus y capital corporal. Partiendo de este marco teórico y antecedentes conceptuales, el presente artículo plantea dos objetivos fundamentales: 1) identificar si el impulso competitivo de las deportistas costarricenses se centra primordialmente en el crecimiento personal y la optimización de sus habilidades, y 2) analizar la percepción de estas atletas en torno a su feminidad corporal. Para dar cumplimiento a tales metas, se examinaron declaraciones públicas emitidas en medios digitales como La República y Delfino.CR, seleccionando a destacadas exponentes nacionales de diversas disciplinas: la billarista Adriana Villar, la ciclista Milagro Mena, las culturistas Jessica Huete y Gabriela Quirós, y la boxeadora Naomy Valle.

 

Trayectorias y corporalidades: Análisis de atletas costarricenses de alto rendimiento desde la perspectiva de género 

 

Adriana Villar: Autonomía y afectividad en el billar 

 

    Sobre la trayectoria deportiva de Adriana Villar, destaca su consolidación como referente internacional: ostenta más de quince cetros nacionales y, desde 2006, es campeona centroamericana en las tres modalidades (bola 8, bola 9 y bola 10). En su palmarés destacan cuatro títulos y tres subcampeonatos en bola 9, así como dos campeonatos panamericanos de bola 10 y un subcampeonato en bola 8, además de múltiples podios internacionales. Un hito en su carrera ocurrió en 2013, cuando se convirtió en la primera y única jugadora en la historia del billar en ganar el Abierto de EE.UU. en Nueva Jersey. Su dominio continental se reafirmó en 2015 en Buenos Aires, donde conquistó las modalidades de bola 9 y bola 10, y alcanzó las semifinales en bola 8.

 

    Su incursión en esta disciplina comenzó de manera fortuita cuando su padre abrió una sala de billar en Zapote. Al llevarla a su negocio, fue desarrollando una habilidad producto de largas horas de entrenamiento. Recientemente, se coronó campeona del Campeonato Panamericano de Bola 9 (Honduras, 2025), sumando su título panamericano número trece. Al respecto, señaló:

    “Hoy puedo decir con el corazón lleno de gratitud que soy medallista de oro del Panamericano 2025 en Honduras. Este es mi título número 13 Panamericano; parece fácil, pero detrás de cada medalla hay horas de sacrificio, caídas, aprendizajes y muchas personas maravillosas que siempre han estado conmigo. Fue un torneo de mucha concentración y serenidad. Gracias a mi familia, en especial a mi madre, que en serio siempre está; a mis patrocinadores, a mi equipo y a cada persona que creyó en mí cuando yo aún dudaba. Este oro es de todos los ticos”. (Sánchez, 2025)

    El éxito de Villar está guiado por la superación personal y el perfeccionamiento de su talento, impulsada fundamentalmente por el respaldo materno. Desde esta óptica, las declaraciones de la atleta evidencian cómo el deporte subvierte la pasividad tradicional asignada al cuerpo de las mujeres, transformándolo en un territorio de autonomía, salud y potencia física. (Pikara Magazine, 2016; Universidad Florencio del Castillo, 2026)

 

Figura 1. La billarista Adriana Villar

Figura 1. La billarista Adriana Villar

Fuente: https://www.larepublica.net/noticia/adriana-es-atleta-de-alto-rendimiento-becada-por-el-con

 

Milagro Mena: Resiliencia y vínculos afectivos en el ciclismo 

 

    En cuanto a la carrera deportiva de Milagro Mena, su dominio nacional e internacional es notable. Durante cuatro ediciones de los Juegos Nacionales obtuvo doce medallas de oro en igual cantidad de competiciones. Asimismo, se consagró campeona de la Vuelta Internacional Femenina a Costa Rica (2015), campeona latinoamericana Shimano Short-Track (2016), campeona nacional de contrarreloj (2016) y subcampeona nacional de ruta (2016). En 2017 ganó la Ruta de los Conquistadores y, un año después, obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, convirtiéndose en la primera ciclista costarricense de ruta en clasificar a unos Juegos Olímpicos.

 

    En 2020 amplió su palmarés con tres títulos: el Campeonato Nacional de Cross Country (XCO), el Campeonato Centroamericano de Ruta y el Campeonato Nacional de Maratón (XCM). Al obtener el bicampeonato de Cross Country Olímpico, comentó:

    “Solo Dios sabe lo que desea este campeonato. Tenía un año de no hacer nada de nada en ciclismo de montaña; fue un año muy duro, no pude competir como deseaba, fui a Italia para crecer y llegó la pandemia, pero nunca me rendí, siempre salí a entrenar para mantenerme”. (Comité Olímpico Nacional de Costa Rica, 2020)

    Posteriormente, tras coronarse campeona centroamericana contrarreloj en 2022, expresó en sus redes sociales: "Ganar en casa siempre será bueno, pero ganar en la fecha de cumpleaños de mi madre, del ser que ha dado todo por ser mi apoyo incondicional, vale aún más" (Sánchez, 2022). Al igual que en el caso de Villar, el impulso de Mena hacia el éxito se cimenta en la figura materna y en el desarrollo continuo de sus habilidades, desplazando la rivalidad directa como motor único. Esto constata que las motivaciones para la práctica fisicodeportiva divergen en función del género, ya que responden a experiencias y percepciones diferenciadas entre hombres y mujeres. (Alvariñas et al., 2009)

 

Figura 2. La ciclista Milagro Mena

Figura 2. La ciclista Milagro Mena

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/2024/06/01/ciclista-milagro-mena-representara-a-costa-rica-en-las-olimpiadas/

 

Jessica Huete y Gabriela Quirós: Tensiones corporales y estéticas en el culturismo 

 

    A principios de febrero de 2018, al ser consultada sobre el crecimiento del culturismo femenino, Jessica Huete señaló:

    “Antes solo los hombres participaban, y desde hace cuatro años aumentó la participación de mujeres; incluso se abrió una nueva categoría para nosotras (Wellness). Ahora muchas mujeres están en este mundo, y el deporte en general ha ido evolucionando; han cambiado los estereotipos y prototipos de cuerpos”. (Herrera, 2018)

    Pese a esta apertura, el análisis crítico de las identidades femeninas en el culturismo revela una tendencia a mitigar el poder del músculo para no transgredir los cánones patriarcales. El cuerpo musculoso se acepta bajo la condición de mantener una estética ornamental predominante mediante recursos hiperfemeninos (maquillaje, peinado, accesorios, tacones y gestualidad) que funcionan como un contrapeso visual, garantizando la conformidad con los estándares normativos de feminidad. (Jaegger, y Goellner, 2011)

 

    Este fenómeno dialoga con la premisa de Le Breton (2003, p. 28), quien sostiene que la anatomía se ha convertido en una materia prima moldeable: "la anatomía ya no es un destino, sino un accesorio de la presencia, una materia prima para modelar, redefinir, someterse al diseño del momento". Para el contexto costarricense, persiste una división estereotipada donde ciertas actividades —como el fisicoculturismo y la halterofilia— continúan siendo socialmente relegadas o consideradas exclusivas de los hombres. (Sojo, 2024)

 

    De cara a su participación en el Mister Olympia (Medellín, 2018), al ser consultada sobre sus expectativas, Huete respondió: "Esperaría entrar al top cinco, estamos hablando del nivel más alto que hay, son muchas competidoras" (Herrera, 2018). Dicha postura contrasta con la seguridad manifestada por Gabriela Quirós, quien ese mismo año se alzó campeona en el certamen Olympia Amateur Sudamérica:

    “Los sueños se cumplen si los deseas con todo el corazón y trabajas de la misma manera, con todas tus fuerzas, sin excusas. En lo más profundo de mi ser, atesoro una medalla muchísimo más grande para los que creyeron en mí y me apoyaron en esta faena. Esta medalla es para Costa Rica”. (Cubero, 2018)

    Las declaraciones de Quirós reflejan una dimensión biopolítica del cuerpo esculpido a través del ejercicio físico. Como señala Goellner (2014), la educación y el fortalecimiento corporal histórico han funcionado como proyectos de salud pública y nacional. A diferencia de la cautela de Huete, la autoconfianza de Quirós evidencia una percepción realista sobre sus capacidades, respaldando la premisa de que ambos géneros poseen idénticas capacidades para el desempeño deportivo de alta exigencia. (Millán Pérez, y Pérez Coello, 2012)

 

Figura 3. La culturista Jessica Huete

Figura 3. La culturista Jessica Huete

Fuente: https://www.girlswithmuscle.com/1576536/

 

Figura 4. La culturista Gabriela Quirós

Figura 4. La culturista Gabriela Quirós

Fuente: https://www.facebook.com/bodyfitnesscostarica/posts/gabriela-quiros-rodriguez1-lugar-woman-phisiquemr-olympia-2018colombia-medellin/1591476834240663/

 

Naomy Valle: Capital corporal y resiliencia en el boxeo 

 

    Naomy Valle se ha consolidado como una de las jóvenes promesas del boxeo femenino costarricense. Tras su victoria por nocaut en 2012 ante Heidy Fernández, explicó:

    “Me mantengo en las 105 libras, pero hemos trabajado mucho la tonificación del cuerpo para enfrentar las peleas. Tenemos un régimen muy riguroso de entrenamiento, pero valió la pena el esfuerzo; los resultados se están dando y eso me tiene muy contenta. Con cada combate adquiero más confianza, vamos corrigiendo los errores y seguimos trabajando en el gimnasio”. (Villarreal, 2022)

    Este testimonio ejemplifica lo que Salvini, Marchi Junior, y Silveira (2021, p. 390) denominan capital corporal híbrido: un constructo donde las características de género pasan a un segundo plano ante las exigencias del alto rendimiento, generando adaptaciones físicas específicas —como brazos y hombros robustos— funcionales exclusivamente dentro del campo deportivo. Asimismo, se evidencia el concepto de body building expuesto por Le Breton (2003, p. 40), donde el físico se orienta por completo al rendimiento a través de una disciplina sistemática y un cuidado estricto de la nutrición: "un himno a los músculos, un dar vuelta el cuerpo sin desollar".

 

    En 2025, con un récord invicto de catorce victorias, Valle conquistó el cinturón juvenil de las 108 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) tras derrotar a Yelmi Sánchez. Su mensaje en redes sociales al respecto fue el siguiente: "¡No permitan nunca que les digan que no se puede! ¡Lo logramos!" (Baldares, 2025). Lo que refleja una profunda determinación para subvertir las barreras sociales y romper con los modelos parentales tradicionales que perpetúan sesgos sobre los roles de género. (Vázquez-Verdera, 2010)

 

Figura 5. La boxeadora Naomy Valle

Figura 5. La boxeadora Naomy Valle

Fuente: https://www.larepublica.net/noticia/naomy-valle-vuelve-al-camino-del-triunfo-en-el-ring

 

Síntesis analítica 

 

    El análisis de las trayectorias anteriores confirma que el deporte de alto rendimiento subvierte los roles tradicionales y resignifica el cuerpo femenino como un espacio de autonomía. Los ejes centrales de esta reflexión son:

  1. Ruptura de estereotipos corporales: Disciplinas catalogadas tradicionalmente como "masculinas" (boxeo, billar) desafían la pasividad histórica femenina, generando un capital corporal híbrido orientado al rendimiento.

  2. La tensión estética en el culturismo: La musculatura femenina convive con la exigencia social de recursos hiperfemeninos para mitigar la fuerza y encajar en los cánones normativos.

  3. Motivaciones afectivas frente a la rivalidad: A diferencia del individualismo competitivo tradicional, atletas como Villar y Mena priorizan el crecimiento personal y el reconocimiento a sus redes de apoyo familiar y materno.

  4. Dimensión biopolítica y nacional: El cuerpo entrenado trasciende lo individual, consolidándose como estandarte de representación patrio y símbolo de salud pública.

Desafíos simbólicos, sociales e identitarios 

  • Desvincular la fuerza de lo masculino: Superar la inercia cultural que asocia la potencia física y la agresividad controlada exclusivamente con los varones, validando que tales destrezas amplían el espectro de lo femenino.

  • El reto frente al "tributo estético" patriarcal: Romper con la imposición social de suavizar el poder físico mediante artificios ornamentales, legitimando la musculatura femenina por derecho propio.

  • Transformar los modelos de éxito y competitividad: Desplazar la narrativa del ego y la rivalidad destructiva hacia una ética del cuidado, donde el éxito deportivo se sustente en el bienestar comunitario y colectivo.

  • Legitimación sociopolítica del cuerpo femenino: Consolidar el cuerpo entrenado no como un objeto de contemplación pasiva, sino como un sujeto político autónomo cuya visibilidad sea una norma estructural y no una excepción.

Conclusiones 

 

    El valor analítico de este estudio trasciende la mera crónica de los logros deportivos para constituirse en una profunda sociología del género, el poder y la corporalidad. Su tesis central demuestra que el alto rendimiento femenino no se reduce a la consecución de medallas, sino que opera como un acto de subversión política que reconfigura el estatus de las mujeres en la esfera social.

La relevancia de esta reflexión se sustenta sobre cuatro pilares fundamentales:

  1. La reapropiación y desnaturalización del cuerpo: Al incursionar en disciplinas históricamente vetadas o asociadas a la masculinidad —tales como el boxeo o el billar—, las atletas erosionan el mandato de la pasividad femenina. De este modo, configuran un capital corporal híbrido donde la fuerza, la musculatura y el rendimiento atlético se legitiman como atributos propios de la corporalidad de las mujeres.

  2. La exposición de las contradicciones culturales: Mediante el análisis del culturismo, el texto evidencia las tensiones inherentes al sistema patriarcal. La sociedad contemporánea tiende a tolerar el desarrollo muscular femenino únicamente bajo la condición de su domesticación estética mediante recursos hiperfemeninos (maquillaje, tacones y ornamentación), cuyo propósito es mitigar simbólicamente su potencia y subordinarla a los cánones normativos tradicionales.

  3. La resignificación afectiva del éxito deportivo: Se propone una lectura alternativa de la motivación en el deporte de élite. Frente a la narrativa hegemónica fundamentada en el individualismo, el ego y la rivalidad destructiva, las trayectorias de atletas como Adriana Villar y Milagro Mena demuestran que el motor impulsor reside en la autotrascendencia, el desarrollo personal y la centralidad de los vínculos afectivos, con especial énfasis en las redes de apoyo familiar y materno.

  4. El cuerpo como estandarte biopolítico y colectivo: La disciplina y la transformación física exceden el ámbito estrictamente privado. El cuerpo entrenado, fuerte y saludable de referentes como Gabriela Quirós se erige como un símbolo de orgullo patrio y una manifestación pública de que las mujeres poseen plena capacidad para conquistar cualquier espacio físico y simbólico.

    En suma, la trascendencia de este análisis radica en evidenciar que cada victoria y cada proceso de entrenamiento de estas atletas costarricenses constituyen un avance sustancial en la desarticulación de los estereotipos de género, consolidando el deporte como una plataforma fundamental de emancipación y autonomía.

 

Retos culturales para la transformación social 

 

    De las conclusiones precedentes se derivan los siguientes desafíos simbólicos, sociales e identitarios:

  1. Legitimar la fuerza sin adscripción de género: Desvincular la potencia física, la agresividad controlada y la disciplina de la exclusividad masculina, reconociéndolas plenamente como expresiones legítimas de las mujeres.

  2. Superar el tributo estético patriarcal: Erradicar la exigencia social que obliga a compensar o suavizar el poder muscular mediante artificios hiperfemininos para garantizar la aceptación social de la atleta.

  3. Redefinir los paradigmas de la competitividad: Reemplazar el modelo deportivo regido por el ego y la rivalidad feroz por una ética del cuidado y la colectividad, anclada en el soporte de los vínculos afectivos y comunitarios.

  4. Consolidar la autonomía sociopolítica: Transmutar el cuerpo femenino entrenado, de un mero objeto de contemplación o consumo visual, a un sujeto político autónomo cuya visibilidad consolide una estructura de ocupación plena en el espacio público.

Referencias 

 

Alvariñas, M., Fernández, M.A., y López, C. (2009). Actividad física y percepciones sobre deporte y género. Revista de Investigación en Educación, (6), 113-122. https://revistas.uvigo.es/index.php/reined/article/view/1833

 

Antúnez, M. (2001). Reflexiones acerca de lo que la mujer representa para el deporte y el verdadero significado del deporte para la mujer. Lecturas: Educación Física y Deportes, 7(42). https://www.efdeportes.com/efd42/mujer.htm

 

Baldares, E. (2025). Naomy Valle, campeona mundial juvenil: “Este es solo el comienzo, ¡vamos por más!”. Columbia. https://columbia.co.cr/naomy-valle-campeona-mundial-juvenil-este-es-solo-el-comienzo-vamos-por-mas

 

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