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ISSN 1514-3465

 

Relaciones históricas entre el régimen militar

y el deporte en Santiago del Estero, Argentina

Historical Relations between the Military Regime and Sport in Santiago del Estero, Argentina

Relações históricas entre o regime militar e o desporto em Santiago del Estero, na Argentina

 

Eduardo David Llapur

llapureduardo@gmail.com

 

Profesor de Educación Física por el Instituto Superior

del Profesorado Provincial N° 1, Santiago del Estero

Licenciado en Educación Física

por la Universidad Nacional de La Plata

Posgraduado en Especialización en Investigación Educativa

por la Universidad Nacional de Santiago del Estero

Diplomado en “Deporte Social”, Universidad Nacional de Hurlingham

Diplomado en “Genero y Deporte”, Universidad de Buenos Aires

Presidente de la "Asociación Civil de Historiadores

del Deporte de Santiago del Estero”

Autor del Libro "Historia de la Educación Física. Origen

y consolidación como disciplina curricular en Santiago del Estero"

Año 2022. Editorial Bellas Alas

(Argentina)

 

Recepción: 21/01/2026 - Aceptación: 06/03/2026

1ª Revisión: 27/02/2026 - 2ª Revisión: 02/03/2026

 

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Cita sugerida: Llapur, E.D. (2026). Relaciones históricas entre el régimen militar y el deporte en Santiago del Estero, Argentina. Lecturas: Educación Física y Deportes, 31(335), 14-29. https://doi.org/10.46642/efd.v31i335.8738

 

Resumen

    El presente trabajo busca determinar el vínculo entre el orden castrense y las diversas prácticas deportivas desarrolladas en la provincia de Santiago del Estero, en Argentina desde inicios del siglo XX hasta mediados de dicho período, abarcando como campo de análisis, el social. Para ello, se recurre a un análisis de diversas fuentes bibliográficas y documentales, tales como revistas, informes, periódicos y libros, las cuales permiten reconstruir el modo en que este proceso fue desarrollándose en el ámbito local. En un contexto nacional y provincial en el que la vida cotidiana se encontraba fuertemente atravesada por lo marcial, dicha impronta tuvo repercusiones en distintos ámbitos de la vida social, entre ellos el deportivo. En una etapa de crecimiento y auge de los deportes, la intervención de instituciones y actores vinculados al ejército resultó fundamental para la consolidación, difusión y expansión de estas prácticas en la cultura santiagueña. A través del deporte, el orden militar promovió una formación de los cuerpos y del movimiento basada en los principios de disciplinamiento, control y obediencia, configurándose como un actor central en la organización social y en el desarrollo de las prácticas deportivas durante el período analizado.

    Palabras clave: Deportes. Orden militar. Clubes. Esgrima. Tiro.

 

Abstract

    This study seeks to determine the link between the military order and the various sporting practices developed in the province of Santiago del Estero in Argentina from the beginning to the middle of the 20th century, encompassing the social sphere as its field of analysis. To this end, an analysis of diverse bibliographic and documentary sources is used, such as journals, reports, newspapers, and books, which allow for the reconstruction of how this process unfolded locally. In a national and provincial context where daily life was heavily influenced by the military, this imprint had repercussions in different areas of social life, including sports. During a period of growth and flourishing of sports, the intervention of institutions and individuals linked to the army proved fundamental for the consolidation, dissemination, and expansion of these practices within the culture of Santiago del Estero. Through sports, the military order promoted the training of bodies and movement based on the principles of discipline, control, and obedience, establishing itself as a central actor in social organization and in the development of sporting practices during the period analyzed.

    Keywords: Sports. Military order. Clubs. Fencing. Shooting.

 

Resumo

    Este artigo procura determinar a relação entre a ordem militar e as diversas práticas desportivas desenvolvidas na província de Santiago del Estero, na Argentina, desde o início até meados do século XX, abrangendo a esfera social como campo de análise. Para tal, recorre-se à análise de diversas fontes bibliográficas e documentais, como periódicos, relatórios, jornais e livros, que permitem reconstruir como este processo se desenrolou localmente. Num contexto nacional e provincial onde o quotidiano era fortemente influenciado pelos militares, esta influência teve repercussões em diferentes áreas da vida social, incluindo o desporto. Durante um período de crescimento e florescimento do desporto, a intervenção de instituições e indivíduos ligados ao exército revelou-se fundamental para a consolidação, divulgação e expansão destas práticas na cultura de Santiago del Estero. Através do desporto, a ordem militar promoveu o treino dos corpos e do movimento com base nos princípios da disciplina, do controlo e da obediência, estabelecendo-se como um ator central na organização social e no desenvolvimento das práticas desportivas durante o período analisado.

    Unitermos: Desporto. Ordem militar. Clubes. Esgrima. Tiro.

 

Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 31, Núm. 335, Abr. (2026)


 

Introducción 

 

    A inicios del siglo XX, en Santiago del Estero, en similitud con lo acontecido en el plano nacional, lo militar se encontraba subordinado a las élites políticas locales (oligarquías) que controlaban el Estado provincial, consolidando un modelo republicano modernizante pero oligárquico. Esto allanó el camino para que la organización castrense tuviera amplia llegada a casi todos los sectores y actividades de la población, entre ellos el deportivo.

 

    Los estudios historiográficos indican que la relación entre estos dos campos —deporte y militarismo— se remonta a los propios orígenes del deporte, por lo que su análisis revela vínculos estrechos que dificultan su diferenciación. A su vez, durante el período histórico estudiado puede advertirse una analogía entre lo ocurrido a nivel nacional en el ámbito deportivo, donde se configuró una disputa simbólica entre miembros del ejército y pedagogos, y lo acontecido en el campo educativo con la incorporación de la Educación Física en los establecimientos escolares, espacio en el que también se manifestaron tensiones en torno a los sentidos de la educación corporal.

 

    La creación del Club Gimnasia y Esgrima, a finales del siglo XIX, se constituyó en un hito histórico no solo por ser el primer club destinado a la práctica deportiva de la provincia, sino también por poseer en sus bases una ideología de consistencia militar, marcando así el primer vínculo entre este ámbito y el deporte.

 

    La esgrima y el tiro, como disciplinas más tradicionales del ejército, comenzaron progresivamente a llegar a la colectividad local, ampliando su campo más allá de los cuarteles y las escuelas —espacios donde tuvieron prevalencia durante el siglo XIX—, por medio de diferentes sociedades y clubes que promovieron su práctica a través de torneos y exhibiciones. Durante estas primeras décadas atravesaron su período más glorioso, hasta la disminución de sus prácticas en la segunda mitad del siglo XX.

 

    La figura y presencia de diferentes actores e instituciones pertenecientes al sistema militar, como Domingo Zavalla y el Regimiento de Infantería Nº 18, así como las funciones que desempeñaron dentro del ámbito deportivo local y en la sociedad en general, representan el ejemplo más palpable de la significatividad y el lugar que estos ocupaban dentro de la cultura santiagueña.

 

    Resulta difícil encontrar un evento o acontecimiento deportivo durante este período —ya sea una competencia, un evento solidario o la creación de una sociedad o club— en el cual no se encuentre la presencia de una persona o entidad perteneciente a la estructura militar. Esto permite inferir que una parte importante del desarrollo inicial y posterior consolidación del deporte estuvo estrechamente vinculada con la organización castrense.

 

    Para este trabajo se analizaron, como fuentes primarias, diarios publicados entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX: La Reforma (1899), El Siglo (1902), El Fígaro (1916 y 1919), El Liberal (1919, 1921, 1938 y 1944), Santiago (1923, 1924, 1925 y 1926), Reacción (1925), El Pueblo (1928), y El Norte (1942). Asimismo, se consultaron revistas pedagógicas locales vinculadas al magisterio santiagueño y al Consejo General de Educación, como Los Anales de la Educación (1898) y las memorias de la Dirección General de Escuelas (1898-1900). El criterio que guió esta selección se fundamenta en que los periódicos y revistas constituyeron, durante el período analizado, una de las principales formas de movilización cultural (Guzmán, 2012). A su vez, el recorte temporal responde a que las primeras décadas del siglo XX representaron el período de mayor crecimiento y expansión de los deportes en la provincia, en concordancia con la fuerte presencia militar en distintos ámbitos de la sociedad. Para complementar este análisis se recurrió también a fuentes secundarias, tales como libros y artículos de investigación sobre la historia del deporte a nivel internacional y nacional, así como estudios sobre la historia de la Argentina, de Santiago del Estero y de las fuerzas militares.

 

    El presente estudio tiene como objetivo determinar el vínculo entre el orden castrense y las diversas prácticas deportivas desarrolladas en la provincia de Santiago del Estero desde inicios del siglo XX hasta mediados de dicho período, tomando como campo de análisis el ámbito social, y contribuir a complejizar la comprensión del proceso de institucionalización deportiva en espacios periféricos, evidenciando el rol estructurante que desempeñó el aparato militar en su configuración social.

 

La influencia del ámbito militar en la sociedad argentina y santiagueña 

 

    Para una mayor comprensión del presente trabajo, se analizará brevemente cuál fue el contexto nacional y provincial que posibilitó la injerencia del ejército en los diferentes campos sociales, teniendo en cuenta que los deportes se estructuran de acuerdo con las características de la sociedad, componiéndose a partir de sus mismos mecanismos y creando, en términos de Cagigal (1981), “una especie de submundo, subcultura o subsistema social: cierto género para la sociedad” (p. 11).

 

    A su vez, las practicas corporales de matriz militar, su potencial e importancia, pueden ser estudiadas desde diferentes enfoques, lo que permite observar más allá del espacio estrictamente castrense y abarcar ámbitos de la sociedad civil (Coelho Teixeira et al., 2023). Tal es su trascendencia que existen estudios que señalan que son las fuerzas militares quienes han otorgado mayor importancia y contribución al desarrollo del deporte (Diogo et al., 2019). Por ello, conocer el deporte y su vínculo con lo castrense implica, en parte, conocer la sociedad en la que se encuentra inserto.

 

    A inicios del siglo XX, la Argentina —un país en pleno proceso de modernización, producto de diversas transformaciones socioeconómicas como la inmigración de italianos y españoles, la expansión agropecuaria y la inversión de capitales extranjeros, entre otros factores1 — (Girbal-Blacha, 1998), arrastraba desde el siglo anterior una marcada impronta militar, derivada de la presencia de las Fuerzas Armadas en gran parte de los ámbitos de la vida social. Los miembros de esta institución constituyeron una élite en los distintos espacios en los que se vincularon —sociales, económicos y políticos—, a lo que se suma el ámbito deportivo, debido a que la institución de la cual provenían era considerada una base de la sociedad moderna (Soprano, y Mellado, 2018), teniendo como objetivo principal garantizar la identidad nacional mediante la promoción de un patriotismo exacerbado.

 

    Por su parte, María Mercedes Tenti (2006), señala que Santiago del Estero, durante esta etapa, buscaba adecuarse al modelo liberal dominante en el orden nacional, por lo que no fue la excepción a lo acontecido en el país. En este sentido, los miembros del ámbito militar se posicionaban dentro de los círculos de poder y, al poseer recursos —riqueza y autoridad—, ejercieron una gran influencia en la cultura santiagueña, promoviendo diferentes actividades, funciones y prácticas dentro del cuerpo social como forma de contribuir al modelo de país al que aspiraban estos sectores hegemónicos. El deporte, como se demostrará, fue uno de los ámbitos privilegiados por dicha influencia.

 

Deporte, militarismo y educación física: antecedentes teóricos y debates en Argentina 

 

    Intentar hablar sobre el deporte implica concebirlo como una práctica social polisémica, la cual puede variar de acuerdo con la clase social, el ámbito cultural y político, así como con los intereses o finalidades que se le otorguen, entre otras razones. Por lo tanto, se lo entiende como una actividad motora agonística sometida a reglas fijas e institucionalizadas y, a su vez, como una construcción social abierta e inacabada. En consecuencia, la comprensión de este conocimiento estará siempre supeditada a transformaciones históricas y no puede establecerse de una vez y para siempre. (Pérez Muñoz, 2015)

 

    El sector militar constituye un fenómeno arraigado en los orígenes mismos de las prácticas deportivas. Esta vinculación puede rastrearse, de forma más o menos directa, desde la Antigüedad —particularmente en las civilizaciones griega y romana— (García Romero, 2023), hasta la aparición de los deportes modernos y su desarrollo en las public schools inglesas. (Elías, y Dunning, 1992)

 

    Para Vinnai (1986), los componentes en común que entablan este primitivo vínculo entre el deporte y el militarismo se encuentran en el disciplinamiento y la agresividad, definiendo al deporte como una etapa antecesora de las actividades militares. Por su parte, Brohm (1982) señala que uno de los “problemas teóricos” del deporte es producto de los lazos estrechos que mantiene con el aparato militar, por lo cual resulta muy difícil separar la especificidad de la “institución deportiva”. Posteriormente, amplía esta idea al sostener que la diferencia reside en su funcionamiento específico —por ejemplo, en el caso del ejército, producir soldados—, y que, en este sentido, el deporte favorece el cumplimiento de funciones anexas o subordinadas según los sistemas políticos de turno.

 

    Por su lado, en su análisis histórico sobre los orígenes del deporte en la Argentina, Lupo (2004) expone que, a principios del siglo XX, el deporte se vio atravesado por una disputa entre dos corrientes con líneas ideológicas muy distintas: la militar y la pedagógica (compuesta por profesores de Educación Física). Aunque gran parte de su estudio puede clasificarse como “porteño-céntrico”, tal como él mismo lo define, no debe desconocerse que Buenos Aires constituía entonces el principal espacio de recepción, apropiación, distribución y expansión de distintos tipos de capitales culturales, entre ellos, el deporte.

 

    Durante este periodo, en forma paralela, se produjo esta misma disyuntiva-entre militares y pedagogos-, respecto los espacios y sentidos en la educación de los cuerpos de los jóvenes en los colegios del país, al incorporarse la Educación Fisica en el curriculum moderno como asignatura escolar, siendo el régimen militar parte de la conformación de su matriz disciplinar (Aisenstein, 2011). Más adelante, se intentará revelar el nivel de impacto que tuvo en Santiago del Estero lo acontecido en dicho contexto.

 

El primer club: Gimnasia y Esgrima 

 

    Aunque los inicios del deporte en la provincia datan de mediados del siglo XIX, y si bien la presencia del régimen castrense en la formación y difusión de las prácticas corporales también se remonta a ese período, su injerencia se limitó casi exclusivamente al ámbito educativo, a través de la enseñanza del tiro, la gimnasia y las marchas militares (Llapur, 2024). Esto se explica porque el deporte, en sus comienzos, encontró en el sistema educativo el medio ideal para su inclusión, enseñanza y posterior propagación.

 

    Como excepción a lo expuesto, cabe mencionar que, un año antes de la creación del club, se anunció la fundación de un gimnasio destinado a la enseñanza de la gimnasia y la esgrima para la sociedad en general (Victoria, 1901), lo que demuestra que estas prácticas castrenses comenzaban a pensarse por fuera del ámbito pedagógico.

 

    Una de las características de las clases dominantes es la imposición de sus prácticas, estilos de vida, gustos y valores. Pedráz, y Brozas Polo (1997) denominan a este fenómeno como “colonización cultural” e incluyen dentro de este repertorio de actividades colonizantes a la cultura física. En el último año del siglo XIX, hombres pertenecientes a la clase dirigente —en una conjunción de agentes vinculados a las fuerzas armadas e intelectuales de la provincia (Guzmán, 2012) — crearon el primer club deportivo de la provincia, en la ciudad Capital: el Club Gimnasia y Esgrima. (Llapur, 2022)

 

    Este hecho resulta doblemente significativo para el presente estudio. En primer lugar, porque entre los cargos más elevados de su comisión directiva se encontraban figuras afines a la ideología militar. En segundo lugar, porque entre sus objetivos figuraban la práctica de ejercicios físicos y el manejo de armas —particularmente la esgrima en sus inicios, tal como su nombre lo indica, y posteriormente el tiro— entre los miembros del club, sumado a otras funciones sociales. Así se refleja en el Art. 60 de su estatuto, denominado De los profesores y alumnos, “Siendo uno de los más importantes objetos del club, la enseñanza metódica de la gimnasia y del manejo de las armas (…)” (17 de agosto de 1899, Diario La Reforma, p. 2)

 

    Esto reforzó su vinculación con el ejército, dado que estas dos prácticas marciales constituyen algunas de las más antiguas y representativas de la milicia (Cirstiani, 1967). Tal como afirman Scharagrodsky, y Levoratti (2018), la creación de estos clubes de Gimnasia y Esgrima respondió, en parte, a la intención de alentar las iniciativas militaristas de la época.

 

    De este modo, el orden militar fue el primero en instaurar en la población santiagueña un espacio para la práctica del ejercicio físico y el manejo de armas, lo cual implicó un cambio significativo en la sociedad local. Este proceso se vio reflejado en distintos medios, no solo por su incidencia en la cultura corporal, sino también por su función social (4 de septiembre de 1899, Diario La Reforma; 24 de abril de 1902, Diario El Siglo). Así lo refleja la revista Los Anales de la Educación (1899): “Con el establecimiento del Club Gimnasia y Esgrima (…) va recibiendo sacudida benéfica y nuevo contingente el espíritu social casi muerto antes, o agonizante, y no parará en esto, podemos asegurarlo en vista del empuje que se viene” (p. 186).

 

    Este primer club social y deportivo, con raíces y propósitos militares, modificó su nombre en el siglo XX por el de Centro Federal de Tiro y Gimnasia (30 de noviembre de 1923, Diario Santiago; 5 de enero de 1924, Diario Santiago), ocupando el polígono de tiro existente en la ciudad.

 

    Su actividad deportiva no se limitó únicamente a estas prácticas castrenses y, con el avance de los deportes populares, continuó desarrollándose hasta mediados del siglo XX, teniendo ahora como actividad central el básquetbol (19 de noviembre de 1944, Diario El Liberal; Grana de Manfredi, y Simón, 2021), producto de la expansión que atravesó el deporte durante este período y del decrecimiento de las disciplinas vinculadas al ejército.

 

La Esgrima y el Tiro salen del cuartel y las escuelas 

 

    Si se acepta la idea de que la construcción de la hombría y el patriotismo formó parte del proyecto modernista de la Argentina y de la provincia (Archetti, 2003), y que las estructuras y pautas internas del deporte —como la competencia, la validación de lo masculino y su significación en la construcción y refuerzo de una ideología militar en la población civil (Kelly, 2020)— resultaron funcionales a dicho proceso, es posible comprender cómo estas dinámicas favorecieron que los deportes característicos de la milicia dejaran de ser prácticas exclusivas de los regimientos y se expandieran hacia la comunidad.

 

    Durante el siglo XX, la incumbencia del ejército traspasó definitivamente el espacio en el que se había alojado durante el siglo anterior —los cuarteles y los patios de las escuelas— y comenzó a tener una participación más activa en la cultura santiagueña, proceso que se había iniciado a finales del siglo previo con el Club Gimnasia y Esgrima. En este marco, comenzaron a surgir nuevas instituciones y figuras dentro del ámbito marcial que contribuyeron a dicha expansión.

 

    Las dos actividades más simbólicas del ejército, la esgrima y el tiro, comenzaron a expandir su práctica en paralelo con el desarrollo de numerosos torneos y competencias. En el caso del tiro, esto se vio favorecido por la creación de asociaciones y polígonos en Capital, El Zanjón y La Banda, llegando incluso al interior, en localidades como Frías, Laprida y Tintina (19 de julio de 1919, Diario El Fígaro; 17 de enero de 1925, Diario Santiago; 5 de agosto de 1925, Diario Santiago; 11 de junio de 1926, Diario Santiago; 26 de junio de 1928, Diario El Pueblo). La esgrima, por su parte, se desarrolló en clubes como el Club de Box y Esgrima, Gimnasia y Esgrima, el Jockey Club y El Progreso (4 de junio de 1902, Diario El Siglo; 28 de junio de 1902, Diario El Siglo; 26 de junio de 1902, Diario El Siglo; 10 de junio de 1916, Diario El Fígaro), donde se realizaron concursos y exhibiciones.

 

    Un aspecto a destacar es que, tanto en la esgrima como en el tiro, estas sociedades y clubes estuvieron conformados mayoritariamente por militares y civiles. De este modo, por su impacto y alcance social, puede afirmarse que estas primeras décadas del siglo XX constituyeron una etapa de esplendor para las prácticas corporales de tradición militar.

 

    Aunque durante este siglo el deporte comenzó a expandirse y propagarse por diversos sectores, dejando paulatinamente de ser una práctica exclusiva de las clases acomodadas y adoptando caracteres y sentidos locales (Llapur, 2024), la esgrima continuó asociada a la clase dirigente santiagueña. Levoratti (2018) ayuda a dilucidar este fenómeno al afirmar que la intención de transmitir el arte de la esgrima por parte del ejército estaba impregnada de representaciones culturales, entre ellas, el ingreso a un determinado círculo social. Esta limitada apertura hacia otros estratos sociales podría explicar que, con el transcurso de las décadas —especialmente en la segunda mitad del siglo—, su práctica disminuyera gradualmente hasta casi desaparecer.

 

    En cambio, el tiro, a pesar de haber decrecido de manera considerable, logró adaptarse a las transformaciones sociales y culturales del deporte, manteniendo su actividad y permanencia en la provincia. Una posible explicación radica en que su práctica continuó más estrechamente vinculada a la formación del soldado y al servicio de la nación. Así lo expone el diario Santiago.

    …las excelencias del soldado la constituyen el manejo de las armas de guerra y la resistencia física que los jóvenes puedan adquirir fuera del cuartel con la práctica del tiro y cultivo de los deportes (…).

 

    De resolverse así, contaríamos con mejor ejército y más expertas reservas, desde el momento en que la aptitud militar adquiera el carácter de una afición deportiva conveniente, creando en la juventud estímulos y emulaciones en un orden de actividad poco cultivada en el presente y se prepararía a los ciudadanos desde la adolescencia convirtiendo el manejo de las armas en habito placentero, de suerte que, al llegar a la madurez de la vida, subsistiría en cada servidor de la patria, la ciencia del soldado cultivada espontáneamente. (Diario Santiago, 24 de octubre de 1926, p. 2)

Actores e instituciones del ejército y el deporte 

 

    Puede afirmarse que, en el contexto militar, la condición física y psicológica cumple un papel fundamental en su funcionamiento. El desarrollo de ambos atributos ha sido ampliamente estudiado y atribuido a las prácticas deportivas, y tanto el entrenamiento como el desempeño militar se caracterizan por un fuerte componente de estas.

 

    En este sentido, “el deporte es una condición necesaria para la vida militar […], ya que el aspecto físico es un requisito básico en este ámbito” (Coelho Teixeira et al., 2023, p. 469), y resulta, a su vez, imperioso para la vida castrense al servir de sostén a valores y normas (Diogo et al., 2019). Esta relación permite comprender por qué el ámbito militar se involucró de manera particular en la promoción y el desarrollo de prácticas deportivas.

 

    Los datos relevados de este período conducen a un nombre representativo del ejército en el ámbito de las prácticas corporales en la provincia: Domingo Zavalla. Egresado de la primera promoción de la Escuela Militar de Esgrima (Cristiani, 1967), alcanzó posteriormente uno de los rangos más elevados, el de capitán, en 1922. (Scharagrodsky, y Levoratti, 2018)

 

    Zavalla desempeñó diversas funciones, siempre vinculadas a la cultura corporal. En el ámbito educativo, fue el primer profesor proveniente del ejército en enseñar Ejercicios Físicos Militares en el entonces Colegio Nacional y, además, se desempeñó como el primer Inspector de Ejercicios Físicos y Director del Gimnasio Escolar de la provincia (Llapur, 2022). Este último dato refleja el peso que tenía la corriente militar en Santiago del Estero, al designarse para esta función jerárquica a un representante de sus filas.

 

    Por fuera del campo pedagógico, fue Maestro de Gimnasia y Esgrima del Regimiento de Infantería Nº 19 (El Liberal, 1948), institución que se vinculó al deporte provincial en diferentes acontecimientos.

 

Regimiento de Infantería N° 18 

 

    Esta entidad, trasladada desde la provincia de Tucumán en 1915, representó el vínculo más estrecho entre el deporte y el sector militar. Aunque en 1916 comenzó a participar en la Liga Santiagueña de Fútbol bajo el nombre de Club Atlético Regimiento 18, su fundación oficial se produjo en 1919, cuando se conformó su Comisión Directiva, dando surgimiento al Club Sportivo Regimiento Nº 182.

 

    Se ubicó en el Parque Francisco de Aguirre y, en sus inicios, tal como lo señalaban los medios locales, se abocó principalmente al tenis y al fútbol, aunque con perspectivas de ampliar su oferta deportiva hacia la esgrima, la equitación, el tiro y la natación, entre otras disciplinas tal como lo manifiesta el periódico El Liberal (18 de junio de 1919) “Prosigue en el mejor pie de progreso la organización de este centro, el cual, tiene por objetivo la difusión y práctica del deporte en sus diversas ramas” (p. 3)

 

    A pesar de su denominación y su esencia institucional, el club mantuvo apertura hacia la sociedad civil, permitiendo el ingreso de niños y mujeres, algo poco común en la época, dado que la milicia constituía un ámbito exclusivamente masculino y el acceso al deporte también se encontraba fuertemente restringido.

 

    De acuerdo con lo analizado, puede deducirse que el club representó la dimensión social del regimiento. Entre sus funciones más destacadas dentro del ámbito deportivo, se encuentra su participación en la Liga Santiagueña de Fútbol (3 de julio de 1919, Diario El Fígaro), así como la realización de exhibiciones en partidos de fútbol, eventos sociales y celebraciones patrias, que incluían esgrima de combate, cinchada, números gimnasia -incluida la infantil-, pruebas de destrezas acrobáticas y ejercicios de calistenia. (20 de mayo de 1925, Diario Reacción; 6 de junio de 1925, Diario Santiago; 16 de mayo de 1925, Diario Santiago; 19 de mayo de 1925, Diario Santiago)

 

    Asimismo, participó y organizó torneos de atletismo y tiro, formó parte de los primeros juegos olímpicos locales y, como hecho destacado, creó una escuela de gimnasia para niños (14 de febrero de 1925, Diario Santiago; 11 de junio de 1926, Diario Santiago; 5 de junio de 1925, Diario Reacción; 9 de octubre de 1938, Diario El Liberal), la primera de este tipo en la provincia. Su actividad deportiva se extendió hasta finales de la década de 1930.

 

    Esta emblemática institución puede sintetizarse tal como el periódico local Santiago (11 de febrero de 1925) la definió en uno de sus titulares: un gran difusor de la cultura física santiagueña.

 

Militares en cada rincón del deporte 

 

    En esta última sección se mencionan algunas de las participaciones que tuvo el régimen militar en el ámbito deportivo, lo cual permite reforzar lo expuesto previamente. En 1916 se creó la Sociedad Sportiva en La Banda, destinada a que niños y niñas de esa ciudad pudieran acceder a elementos deportivos y financiar la enseñanza de diversas disciplinas. La misma fue creada y dirigida por directores de escuelas locales, jefes y auxiliares del Distrito Militar y el presidente del Tiro (6 de mayo de 1916, Diario El Fígaro). Sobre este club bandeño no existen numerosos datos que permitan reconstruir su actividad en el tiempo, por lo que puede inferirse que su existencia fue efímera.

 

    Durante estos años, difícilmente se registró un acontecimiento deportivo en el que no se viera involucrado algún miembro o institución vinculada al ámbito militar. El atletismo fue una de las disciplinas en las que mayor injerencia tuvieron: se desempeñaron como jueces en torneos, participaron como atletas e incluso actuaron como profesores de esta especialidad en distintos clubes (10 de mayo de 1924, Diario Santiago; 24 de mayo de 1942, Diario El Norte). También ocuparon cargos dentro de comisiones de asociaciones y clubes —en algunos casos participando en su creación—, como la Asociación Santiagueña de Referees (22 de abril de 1926, Diario Santiago), la Federación Santiagueña de Box, el Santiago Boxing Club (10 de junio de 1916, Diario El Fígaro; 20 de mayo de 1925, Diario Reacción; 24 de junio de 1925, Diario Reacción; 27 de noviembre de 1926, Diario Santiago; 2 de diciembre de 1926, Diario Santiago), el Club Atlético Unión y el Club Atlético General San Martín (13 de mayo de 1916, Diario El Fígaro; 4 de febrero de 1926, Diario Santiago), entre otros, algunos de los cuales persisten en la actualidad.

 

    En una etapa de notable crecimiento del deporte provincial, marcada por la creación de clubes, la participación del sector militar resultó fundamental, aunque comenzó a perder protagonismo a partir de la década de 1950.

 

    Retomando el estudio de Lupo (2004), puede afirmarse que también en este contexto el pensamiento castrense estuvo presente e influyó en el crecimiento y expansión del deporte, en paralelo con otras instituciones como los colegios. Aunque la provincia contó con representantes de la corriente pedagógica, los datos reflejan que, en la sociedad santiagueña, el peso de la influencia militar fue mayor. El sentido que esta corriente imprimió al deporte trascendió el de un simple ejercicio físico o recreativo, adquiriendo además un carácter civilizatorio en la población.

 

    En concordancia con el estudio de Kelly (2020), la participación de la institución militar en el deporte no solo constituyó un medio para la práctica y el desarrollo de las funciones físicas y recreativas de los miembros del ejército, sino también una expresión de la cultura popular y un escenario a través del cual se buscó fomentar en la población el apoyo y el aprecio hacia la milicia.

 

Conclusiones 

 

    Favorecida por el contexto sociopolítico nacional y provincial, la facción militar resultó fundamental en el proceso de apogeo que atravesó el deporte en Santiago del Estero durante comienzos del siglo XX. Esta encontró en las prácticas deportivas no solo un medio para la formación corporal y el ejercicio físico, sino también una herramienta para el refuerzo de la identidad nacional.

 

    Apoyada en su poder, alcance y amplia presencia dentro de la comunidad santiagueña, tomó al deporte como un capital simbólico dentro de sus filas, promoviendo y difundiendo su práctica a través de diferentes actores e instituciones. En este sentido, gran parte de los acontecimientos deportivos desarrollados en la provincia contaron, de una u otra forma, con la presencia del sector militar, ya sea mediante atletas, clubes, conducción en ligas, participación en sociedades deportivas, organización de torneos o desempeño como profesores en distintas instituciones.

 

    Asimismo, su influencia se hizo presente en hechos significativos, como la creación del primer club deportivo de la provincia. A partir del presente estudio, puede sostenerse que la relación entre deporte y militarismo se configuró mediante una dinámica de retroalimentación, en la que ambos se vieron favorecidos y se constituyeron mutuamente como condición de posibilidad.

 

    De este modo, el vínculo establecido entre el aparato militar y el deporte respondió principalmente a una cuestión social, en la cual la cultura corporal santiagueña encontró en este modelo uno de sus principales impulsores y difusores.

 

Notas 

  1. Proceso que las fuentes historiográficas lo sitúan desde 1880 a 1930.

  2. Participó activamente en esta liga hasta 1921, donde los medios señalan que el club se disolvió a causas de un estancamiento producido después de un cambio en el comando del regimiento (30 de agosto de 1921, Diario El Liberal), aun así su actividad deportiva y social no cesó.

Referencias 

 

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Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 31, Núm. 335, Abr. (2026)