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ISSN 1514-3465

 

Invasión militar, promoción privada y deporte en Nicaragua (1925-1936)

Military Invasion, Private Promotion and Sport in Nicaragua (1925-1936)

Invasão militar, promoção privada e desporto na Nicarágua (1925-1936)

 

Chester Rodolfo Urbina Gaitán

chesterurbina@yahoo.com

 

Licenciado en Historia (Universidad de Costa Rica)

Maestría en Ciencias Sociales (FLACSO)

Maestría en Sociología (Universidad de Costa Rica)

Docente en la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades

de la Universidad Estatal a Distancia (UNED)

Obtuvo en 2020 el Premio Nacional de Literatura

de Costa Rica Aquileo J. Echeverría en el Área de Ensayo

por su libro: Mujer, deporte y nación en Costa Rica (1888-2015)

Cuenta con el Premio UNA 2020-2021

Premio de Universitario Distinguido de la UNED 2021

Es miembro correspondiente de la Academia

de Geografía e Historia de Nicaragua

(Costa Rica)

 

Recepción: 01/09/2025 - Aceptación: 11/01/2026

1ª Revisión: 24/09/2025 - 2ª Revisión: 08/01/2026

 

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Cita sugerida: Urbina Gaitán, C.R. (2026). Invasión militar, promoción privada y deporte en Nicaragua (1925-1936). Lecturas: Educación Física y Deportes, 30(333), 2-31. https://doi.org/10.46642/efd.v30i333.8543

 

Resumen

    Este artículo trata de dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Qué papel desempeñó el deporte en la sociabilidad de los grupos sociales nicaragüenses durante los años de 1925 a 1936? y ¿Cuál fue el grado de modernización del deporte nicaragüense durante el período antes citado? La información requerida para dar respuesta a estas interrogantes se obtuvo de los periódicos El 2 de mayo, El Eco de Managua, El Correo, Excelsior, La Nueva Prensa, La Prensa y La Tribuna y de la revista La Noticia Ilustrada. Estas fuentes se encuentran fragmentadas por lo que la reconstrucción histórica se hizo hasta donde ellas lo permitieron. Se extrajeron datos referentes a deportistas sobresalientes, clubes deportivos, espacios de práctica deportiva, poemas dedicados a deportistas y la participación femenina. El centro de la actividad deportiva giró alrededor del ferrocarril, el cual unía a las principales ciudades del pacífico nicaraguense y del país. Estas urbes concentraban el capital de la actividad cafetalera que permitia la práctica del deporte, además, contaban con los mejores espacios e infraestructura y vías de comunicación para la ejecución de esa actividad. La intervención militar de Estados Unidos hizo que todos los aspectos de la economía nicaragüense fueran manejados por aquella potencia. Esta situación influyó para que la inversión estatal en deportes fuera nula por lo que el grado de modernización del deporte fue embrionario.

    Palabras clave: Invasión militar. Estados Unidos. Nicaragua. Gestión privada. Integración deportiva.

 

Abstract

    This article attempts to answer the following questions: What role did sport play in the sociability of Nicaraguan social groups from 1925 to 1936? And what was the degree of modernization of Nicaraguan sport during the period? The information required to answer these questions was obtained from the newspapers El 2 de mayo, El Eco de Managua, El Correo, Excelsior, La Nueva Prensa, La Prensa and La Tribuna, and the magazine La Noticia Ilustrada. These sources are fragmented, so historical reconstruction was carried out to the extent they allowed. Data were extracted regarding outstanding athletes, sports clubs, sports practice spaces, poems dedicated to athletes and female participation. The center of sporting activity revolved around the railroad, which linked the main cities of the Nicaraguan Pacific and the country. These cities concentrated the capital of the coffee activity that allowed the practice of sport, in addition, they had the best spaces and infrastructure and communication routes for the execution of that activity. The military intervention of the United States meant that all aspects of the Nicaraguan economy were managed by that power. This situation influenced state investment in sports to be zero, so the degree of modernization of sport was embryonic.

    Keywords: Military invasion. United States. Nicaragua. Private management. Sports integration.

 

Resumo

    Este artigo procura responder às seguintes questões: Qual foi o papel do desporto na sociabilidade dos grupos sociais nicaraguenses durante os anos de 1925 a 1936? e Qual o grau de modernização do desporto nicaraguense durante o período referido? As informações necessárias para responder a estas questões foram obtidas nos jornais El 2 de Mayo, El Eco de Managua, El Correo, Excelsior, La Nueva Prensa, La Prensa e La Tribuna, e na revista La Noticia Ilustrada. Estas fontes estão fragmentadas, pelo que, a reconstrução histórica foi realizada na medida em que o permitiram. Foram extraídos dados referentes a atletas de destaque, clubes desportivos, espaços para a prática desportiva, poemas dedicados a atletas e participação feminina. O centro da atividade desportiva girava em torno da ferrovia, que ligava as principais cidades da costa do Pacífico da Nicarágua ao resto do país. Estas cidades concentravam a capital da indústria do café, o que possibilitava a prática desportiva. Além disso, dispunham dos melhores espaços, infraestruturas e rotas de transporte para a realização destas atividades. A intervenção militar dos Estados Unidos levou à privatização de todos os aspetos da economia nicaraguense. Esta situação resultou na quase total ausência de investimento estatal no desporto, o que significa que a modernização desportiva se manteve numa fase embrionária.

    Unitermos: Invasão militar. Estados Unidos. Nicarágua. Gestão privada. Integração do desporto.

 

Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 30, Núm. 333, Feb. (2026)


 

Introducción 

 

    La caída de José Santos Zelaya de la presidencia de Nicaragua en 1909 hizo que Estados Unidos dibujara un plan de control donde reduce al país a una colonia, gobernada por presidentes títeres e intervenida en todos los aspectos, con la complicidad de los grupos políticos conservadores. Aparte de esto obliga al gobierno de Juan José Estrada y Adolfo Díaz a realizar un préstamo poniendo como garantías el Banco Nacional, las aduanas y el ferrocarril y permitir la permanencia de los marines (Rodríguez, 2014, p. 33). Esto hizo que los índices de pobreza incrementaran aceleradamente en tanto que las fortunas de los estadounidenses y los oligarcas nacionales aumentaban.

 

    Nicaragua fue ocupada militarmente por los Estados Unidos de 1912 a 1933. Su objetivo principal era garantizar la construcción de un canal interoceánico por Estados Unidos y evitar que otras potencias lo llevaran a cabo. Las tropas estadounidenses desembarcaron para sostener al gobierno conservador del presidente Adolfo Díaz, derrotando a las fuerzas revolucionarias del General Benjamín Zeledón, lo que fortaleció el dominio de Estados Unidos sobre el país hasta 1933. La ocupación concluyó en 1933 debido a su elevado costo y a la creciente oposición de la guerrilla comandada por Augusto César Sandino, en un contexto de crisis económica mundial provocada por la Gran Depresión (Pavón Moya, 2021, pp. 57-61). El retiro de los marines no significó la desatención de los intereses imperialistas en Nicaragua. Ahora quedaba la Guardia Nacional, bajo el mando de Anastasio Somoza García. Éste aprovechó el alto de las acciones guerrilleras, debido a las negociaciones para conformar las bases político-institucionales del país, asesinó a Sandino en 1934 y dio un golpe de Estado en 1936 (Lau, 2002, p. 14). Con este golpe de Estado Somoza ascendió a la presidencia en 1937.

 

    Durante el período de la ocupación estadounidense el Estado nicaragüense fue manejado por Estados Unidos. La Gran Depresión tuvo un impacto adverso en Nicaragua, principalmente por la caída en la demanda de su principal producto de exportación, el café, lo que produjo una fuerte disminución de las exportaciones y una recesión económica (Acuña, 1994, pp. 325-397). Esta situación hizo que la inversión social disminuyera, principalmente la educación formal e informal obtuvieron un apoyo mínimo (Rodríguez, 2005). La educación era mayoritariamente privada, con una exigua participación estatal. Su acceso era muy restringido para la mayoría de la población, sobre todo los sectores rurales y de bajos ingresos. No existían suficientes escuelas para la primera infancia, y la educación infantil se llevaba a cabo comúnmente en casas particulares. A un nivel general había una falta de profesionales y especialistas en el sistema educativo. (Rodríguez, 2007)

 

Figura 1. El eje de la actividad deportiva se concentró alrededor del

ferrocarril, el cual unía a las principales ciudades del pacífico en Nicaragua

Figura 1. El eje de la actividad deportiva se concentró alrededor del ferrocarril, el cual unía a las principales ciudades del pacífico en Nicaragua

Fuente: Gemini 3 Plus

 

    Sobre las obras que abordan el tema del deporte en Nicaragua durante los años de estudio existen varias que son de carácter anecdótico y que adolecen de una contextualización histórica y explicación crítica. Estos trabajos son los siguientes: sobre fútbol el artículo de Mariano López: Cien años de fútbol y pasión (López, 2007); sobre beisbol: el libro de Enemesio Torrez del 2006: El beisbol en la Costa Caribe; el de Jorge Eduardo Arellano: El beisbol en Nicaragua: Rescate histórico y cultural (1889-1948) (Arellano, 2008); el de Edgar Tijerino: De Cayasso a Nemesio (Tijerino, 2012); y el libro sin año de publicación de Carlos González: Memorias de las series de beisbol del Atlántico. Con respecto al boxeo se dispone del libro de Ritomar Guillén denominado: Boxeo nicaragüense (1912-1979). Historia y estadística. (Guillén, 2013)

 

    En el 2015 Chester Urbina publica el artículo: Apuntes sobre la participación de la mujer nicaragüense en el deporte en la primera mitad del siglo XX, donde se estudia los inicios de la práctica femenina del deporte en Nicaragua. Con el presente artículo se busca completar los datos apuntados en ese texto (Urbina, 2015a). También en este año el mencionado autor da a conocer: Diversiones públicas y Estado en Nicaragua 1877-1936, en el cual se concluye que el control del Estado nicaragüense sobre las diversiones públicas y el tiempo libre se articuló alrededor del respeto al tiempo laboral y la no participación en lugares de juego de algunos sectores sociales, entre ellos los menores de edad. Entre los años de 1909 a 1936 las diversiones públicas fueron empleadas para retener la ocupación estadounidense, siendo el beisbol el deporte más fomentado. En 1932 se aprueban las Reglas Oficiales para la práctica de esta disciplina deportiva. En este reglamento se especifican las normativas a respetar para la adecuada ejecución de un partido de beisbol. (Urbina, 2015b)

 

    El presente artículo pretende dar respuesta a las siguientes interrogantes: ¿Qué papel desempeñó el deporte en la sociabilidad de los grupos sociales nicaragüenses durante los años de 1925 a 1936? y ¿Cuál fue el grado de modernización del deporte nicaragüense durante el período antes citado? La información requerida para dar respuesta a estas preguntas se obtuvo de los periódicos El 2 de mayo, El Eco de Managua, El Correo, Excelsior, La Nueva Prensa, La Prensa y La Tribuna y de la revista La Noticia Ilustrada. Cabe aclarar que estas fuentes no están completas por lo que la reconstrucción histórica se hizo hasta donde ellas lo permitieron. Se recuperaron datos referentes a deportistas destacados, clubes deportivos, espacios de práctica deportiva, poemas dedicados a deportistas y la participación femenina.

 

El deporte en Nicaragua 1925-1936: decaimiento, gestión privada, integración deportiva y héroes pugilistas 

 

Beisbol 

 

    El beisbol en Nicaragua durante el período de estudio vivió una época de decaimiento, debido al poco estímulo económico y a su mala organización lo cual se evidenció en la existencia de una liga poco estructurada y de torneos cortos. Hacia mediados de febrero de 1925 los directivos de los clubes San Fernando de Masaya y Boer de Managua, estaban en conversaciones a fin de concertar un partido para el domingo 22 de ese mes. Si el encuentro se llevaba a cabo mediaría una apuesta de mil córdobas. Los peloteros de ambas novenas practicaban diariamente (La Tribuna, 19 de febrero de 1925, p. 3). Este partido se verificó el domingo 10 de mayo en la ciudad de Masaya. Ganó el Boer nueve carreras contra cero (La Tribuna, 12 de mayo de 1925, p. 3). Sobre este resultado debe precisarse que en el lenguaje popular nicaragüense cuando un equipo de beisbol no logra anotar una carrera contra su rival se dice que fue capoteado. En este caso el Boer capoteó al San Fernando.

 

    Para el 8 de agosto de 1926 el Railroad le ganó al Nacional de la Guardia Nacional por cinco carreras contra una (La Noticia Ilustrada, 15 de agosto de 1926, p. 9). El miércoles 4 de julio de 1928 en la loma de Tiscapa hubo un partido donde el equipo del Ferrocarril perdió contra el equipo de los marines por dos carreras contra ocho. Cuatro días después se dio el partido de revancha donde los vencedores fueron los del Ferrocarril, quienes se apuntaron más de diez carreras contra dos que lograron los estadounidenses. (La Tribuna, 10 de julio de 1928, p. 4)

 

    El poco estímulo económico y la mala organización hicieron que algunas asociaciones peloteras desaparecieran de la arena deportiva. A finales de mayo de 1930 se sabe que se estaban dando los pasos necesarios para la reorganización del club Boer El equipo estaría dirigido por don Emilio Olivares, don Emilio Rivas Soriano y otros (La Prensa, 21 de mayo de 1930, p. 2). El jueves 21 de agosto se realizaron dos partidos en el field de la Asociación Atlética Bluefields. El primero se dio entre los equipos de los marines y el de la Guardia Nacional, siendo el segundo el vencedor por un marcador de trece carreras contra seis. El segundo juego se realizó entre los Braves y el Bluefields terminando en favor de los últimos. El viernes 22 de agosto el partido entre Lone Star y Alert fue detenido por la lluvia en el sexto inning. Dos días después se dio otro encuentro entre los marines y el Nicarao el cual fue ganado por los primeros con un marcador de doce carreras contra cinco. Un día después jugaron el Yellow Rose y el Navy. Este último fue el ganador por ocho carreras contra dos. También compitieron el Alert y el Strong Nine ganado el Alert por un marcador de veinte carreras contra tres. (Excelsior, 27 de agosto de 1930, p. 5)

 

    El domingo 12 de octubre de 1930 se efectuó en el campo de los Majulias de la ciudad de Granada, un partido entre el San José de Sabana Grande y el Águila de la urbe en mención. El encuentro terminó empatado a dos carreras. En esta misma fecha jugaron en el field capitalino los dos equipos de primera categoría Buenos Aires y Managua. Este último salió derrotado por un marcador de dos carreras contra tres. Para el 18 de octubre jugarían en Granada los clubes Granada y el San Fernando de Masaya. (El Correo, 14 de octubre de 1930, p. 1)

 

    A principios de 1931 se conoce que la Liga clase A de beisbol de la costa atlántica estaba conformada por los Acorns, Alerts, Yellow Rose, Navy, Strong Nine y Northerns. La Liga clase B estaba integrada por Athletics, Nicaraos, Braves, Lone Star, Bee Em See, Standards y Titanics. Según se nota las dos ligas estaban formadas mayoritariamente por equipos de militares estadounidenses que tenían intervenida a Nicaragua (Excelsior, 11 de febrero de 1931, p. 6). El 18 de octubre jugaron el Boer y el San Fernando. Los datos estadísticos de partido fueron los siguientes: Boer: dos carreras, cinco hits y tres errores. San Fernando: dos carreras, ocho hits y tres errores. (La Prensa, 20 de octubre de 1931, p. 6)

 

    El 8 de noviembre el Boer y el Corinto jugarían en León y en las Majulias de Granada lo harían el San Fernando y el Granada. El equipo del Boer estaba integrado por: Short Stop, W. Morales; Pitcher, “El Chino”; Catcher, Mario; Primera Base, G. Morales; Segunda Base, Corrales; Tercera Base, Ruíz; 1 Field, Mayorga; 2 Field, Blandino, 3 Field, Ochomogo. Manager, Alfredo Castillo. El Corinto se componía por: Short Stop, Chavarría; Catcher, “El Moto”; Primera Base, Regalado; Segunda Base, Noguera; Tercera Base, Peralta; 1 Field, García; 2 Field, Solís, 3 Field, Flores. Manager, Alfredo Enríquez.

 

    Por la tarde se enfrentaron Boer y Libertad (La Prensa, 8 de noviembre de 1931, p. 3). Según se deriva de los datos anteriores el ferrocarril unía a las principales ciudades del pacífico nicaraguense —y del país— donde se practicó el beisbol: León, Managua, Masaya y Granada. Estas urbes concentraban el capital de la actividad cafetalera que permitía la práctica del deporte, además, contaban con los mejores espacios e infraestructura y vías de comunicación para la ejecución de esa actividad. En el caso de la Costa Atlántica la presencia del capital estadounidense alrededor de la actividad bananera hizo que el beisbol se practicara en ese litoral (Alcaldía Municipal de Puerto Cabezas, Nuestra Historia). Ante la ausencia del apoyo estatal la actividad beisbolistica fue patrocinada por empresarios, comerciantes y militares que además de practicarlo incluían en sus corporaciones deportivas a elementos trabajadores destacados en su ejecucion. Esto será una constante para las demás disciplinas deportivas que se estudian en este artículo.

 

Figura 2. El Boer de 1931

Figura 2. El Boer de 1931

Fuente: La Prensa, 8 de noviembre de 1931, p. 3

 

    El 24 de setiembre de 1933 se realizó en Masaya el cuarto partido de la serie final entre el Boer y el Esfinge (La Nueva Prensa, 21 de setiembre de 1933, p. 4). El domingo 24 de febrero de 1935 fue a El Bluff en gira deportiva el club de beisbol blufileño Capitán Matamoros, quien compitió con el Capitán Gutiérrez. Ganaron los primeros por un marcador de veintitrés carreras contra nueve. El Bluff en 1933 era una isla y comunidad portuaria que pertenecía al municipio de Bluefields. El domingo 3 de marzo en Back Creek jugarían un partido el club Pirata contra el Metropolitano. Para este encuentro el pitcher del Pirata Ramón Tablada preparaba sus más asombrosos lanzamientos de curvas. El miércoles 20 de febrero se jugó un encuentro entre los del Atlanta y los del Power Parge Nº 2. El triunfo fue para los últimos con un marcador de veinte carreras contra siete. (Excelsior, 28 de febrero de 1935, p. 8)

 

    El 28 de febrero de 1935, por gestiones del periodista don Celio Humberto Barreto, la Costa Atlántica fue tomada en cuenta para formar parte de la representación nicaragüense de beisbol que tomaría parte en los Terceros Juegos Deportivos Centroamericanos que se iban a celebrar en San Salvador del 16 de marzo al primero de abril del año antes citado (Excelsior, 28 de febrero de 1935, p. 1). En estas competencias Nicaragua obtuvo la medalla de plata, la cual fue compartida con Panamá (Beisbol ha ganado siete medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe, 2018). Este hecho es importante porque señala que el beisbol permitió la incorporación deportiva de la costa atlántica a Nicaragua y ayudó a limar las tensiones entre esta región y el centro del estado nicaragüense en el pacífico central. La costa atlántica fue incorporada al país en 1894 por medios militares, contra la voluntad de sus habitantes. Luego de la incorporación las autoridades estatales establecieron impuestos, arrebataron tierras, constituyeron estructuras locales de dominio político, y, asimismo, emplearon restricciones al uso de otros idiomas además del español. (Hale, 1994, pp. 45-46)

 

    Los nombres de los seleccionados eran: Culvert Newell, Juan Manuel Vallecillo, George Cayasso, Stanley Cayasso, Herbie Carter, Horacio Solís, Manuel Miranda, John Williams, Carlos Navas, Hernán Hernández y Julio Sandoval. (Memoria de los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe. El Salvador, 1935, p. 43)

 

Figura 3. La selección de beisbol de Nicaragua que participó en los III Juegos Deportivos

Centroamericanos y del Caribe efectuados en la ciudad de San Salvador, El Salvador en 1935

Figura 3. La selección de beisbol de Nicaragua que participó en los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe efectuados en la ciudad de San Salvador, El Salvador en 1935

Fuente: Memoria de los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe. El Salvador, 1935, p. 80

 

Boxeo 

 

    Según las fuentes hemerográficas durante el período de estudio el boxeo fue el deporte con más consistencia. Esto hizo que surgieran pugilistas de los sectores populares que se convirtieron en ídolos de la afición nicaragüense. El domingo 1 de marzo de 1925 se efectuó en el field de La Momotombo la pelea entre Ofilio Ruíz Simonson y Humberto Castillo Will, el primero de Managua y el segundo de Masaya. Antes de iniciar la lucha de estos se efectuaron varias preliminares, resaltado la pelea de los profesionales de peso pluma Humberto Ibarra y Gustavo Choza. El triunfo fue para el último por nocaut, quien asestó a su contrario un golpe en la cabeza. El réferi le contó a Ibarra hasta 12 levantándose este sin conocimiento. En la pelea estelar el jefe político don Joaquín Rivas, pondría la banda azul del campeonato al triunfador. En el tercero y último asalto Ruíz Simonson atacó con mayor ímpetu y logró colocar a su adversario un golpe decisivo en el estómago dejándolo fuera de combate. (La Tribuna, 3 de marzo de 1925, p. 3)

 

    El 22 de marzo en el campo deportivo antes señalado, se verificó la contienda entre Ruíz Simonson y Félix “Kid” Thomas. Dos niños de don Pedro Pablo Argüello sostuvieron un encuentro de dos rounds en honor de los boxeadores antes citados. La pelea quedó en empate. En la pelea de fondo los árbitros por parte de Thomas fueron don José Dolores Estrada hijo y don Octavio Marín; por parte de Simonson, don Francisco Ríos y don Carlos Manfut. El réferi fue don Porfirio Pérez hijo. Se concertaron apuestas hasta de cincuenta córdobas entre un chino y un estadounidense, yendo el primero a favor de Thomas y el segundo a favor de Simonson. La pelea terminó en el duodécimo asalto. El réferi pidió a los árbitros su fallo y estos declararon tabla la contienda. La opinión de la mayor parte del público fue que ganó Thomas. La verificación de esta pelea precisa históricamente el debut de este pugilista. Esto permite ubicar el inicio de la carrera deportiva de Thomas cinco años antes de lo apuntado por el sitio BoxRec que señala que el debut de este boxeador se hizo el 13 de abril de 1930 (BoxRec. https://boxrec.com/es/box-pro/115731). Un factor coadyuvante que contribuyó al desarrollo del boxeo durante los años de estudio fue el de las apuestas. Para Thorn el beisbol durante el siglo XIX, dependió crucialmente de los intereses de los apostadores para su desarrollo (Thorn, 1992). Sin embargo, esto dio pie a la corrupción y al amaño de los eventos deportivos. (Forrest, y Pérez, 2019, p. 132)

 

    Un día antes tuvo lugar en el sitio denominado El Hipódromo en León, la pelea entre los púgiles capitalinos Napoleón Estrada “Chaparrón” y Elías Moreira “Bamba Fuerte”. Triunfó el primero sobre el segundo, pero el público espectador no quedó satisfecho porque se notó entre los contrincantes algo que revelaba que llegaron convenidos a no golpearse porque nada se hicieron en la pelea (La Tribuna, 24 de marzo de 1925, p. 3). En la noche del sábado 9 de mayo se llevó a cabo en el Madison Square Ring de Managua, la pelea entre los boxeadores de peso ligero Ofilio Ruíz Simonson y Octaviano Miranda, ambos de la ciudad de Managua. La pelea terminó empatada cerca de las once de la noche. Al día siguiente en el field de La Momotombo se realizó la contienda entre “Kid” Thomas y José Espinosa, Esta contienda terminó empatada. Los árbitros nombrados por parte de la Junta de Beneficencia fueron don Porfirio Pérez padre, don Pastor Pérez y don Francisco Ríos. El réferi fue un “yanqui” o estadounidense y el time keeper don Alfonso Morales. (La Tribuna, 12 de mayo de 1925, p. 2)

 

    El 24 de mayo se efectuó en el field de La Momotombo la contienda entre los peleadores de peso pluma Gustavo Choza “Carpentier” y Carlos Solís. Los boxeadores iban a disputar el campeonato. Entre las peleas preliminares sobresalieron las de Segundo Pastrán y Francisco Thomas, hermano del campeón “Kid” Thomas, y la de Juan Barberena con Salvador Solís. Venció Pastrán en cinco rounds, y Barberena a su contrincante también en el quinto asalto. Estos púgiles se iniciaban con muy buena perspectiva, demostrando técnica y agresividad. La pelea estelar fue ganada por Choza, quien fue llevado a su casa en hombros por sus simpatizantes (La Tribuna, 26 de mayo de 1925, p. 3). Esta aclamación y reconocimiento se debe a que Nicaragua durante los años de estudio era un país rural, agrícola y analfabeta, donde la persona que tenía cierta habilidad en algo obtenía la admiración social. Según el censo de 1920 en el país existían 101.637 jornaleros, es decir, 50% de la población económicamente activa. La población analfabeta era de 461.198 personas, es decir, el 72.27 % de la población nacional. (Censo General de 1920, pp. 6 y 14)

 

    A principios de junio Rosendo Rubí, de la ciudad de León, celebró contrato con la J. de B. de Managua, para sostener una pelea en el field de La Momotombo el domingo 21 contra Pedro Carranza. La contienda se esperaba que fuera sensacional debido a que Rubí obtuvo en los rings de Guatemala muchos triunfos por nocaut (La Tribuna, 3 de junio de 1925, p. 3). El 26 de julio iba a tener lugar en la ciudad de León la pelea entre los boxeadores capitalinos Manuel Pérez Alfaro y Alfredo Madrigal. La contienda sería a diez asaltos. (La Tribuna, 16 de julio de 1925, p. 3)

 

    El domingo 19 de julio se llevó a cabo la pelea de peso mosca entre Carlos Solís “Buey” y Ronaldo Martínez “Wilsito”. Ambos púgiles eran de Managua, el primero de la zona de abajo, y el último del barrio de Santo Domingo. Después de la cinco de la tarde comenzó la pelea. Terminado el décimo asalto los árbitros declararon vencedor a Solís con la protesta de los simpatizantes de Martínez, quienes se lanzaron como fieras contra el joven José María Zelaya, uno de los árbitros a quien no pudieron ultrajar por la intervención de la policía. (La Tribuna, 21 de julio de 1925, p. 3)

 

    El 3 de agosto se realizó la pelea de peso liviano entre “Wilsito” y Humberto Duarte, campeón de occidente. A la contienda asistieron más de dos mil personas. En el séptimo y octavo asaltos Martínez colocó a su contrincante dos golpes de parada, el primero en la nariz que le provocó una hemorragia y el segundo en la mandíbula haciéndole caer y contándole el réferi hasta cinco (La Tribuna, 5 de agosto de 1925, p. 3). A mediados de agosto “Kid” Thomas se encontraba en el Teatro Palace de la ciudad de Guatemala peleando con el boxeador guatemalteco Arturo Murga. (La Noticia Ilustrada, 15 de agosto de 1926, p. 1)

 

Figura 4. A la izquierda Arturo Murga (150 libras), al centro el réferi

señor de León y a la derecha Félix “Kid” Thomas (140 libras)

Figura 4. A la izquierda Arturo Murga (150 libras), al centro el réferi señor de León y a la derecha Félix “Kid” Thomas (140 libras)

Fuente: La Noticia Ilustrada, 15 de agosto de 1926, p. 1

 

    El domingo 23 de agosto se verificó la pelea entre los pugilistas de peso mosca el salvadoreño Alex. C. Suárez y el managüense Humberto Ibarra. Al entrar en el ring el primero fue saludado por atronadores aplausos. La banda ejecutaba alegres dianas que se confundían con el clamor de los espectadores. Ibarra ingresó al cuadrilátero ostentando en la cintura una banda con los colores de la bandera nicaragüense. Fue noqueado en el quinto asalto. Suárez fue acompañado por parte de la afición hasta su residencia (La Tribuna, 25 de agosto de 1925, p. 3). Para finales del mes en mención, en la casa del púgil Napoleón Tercero hubo una reunión de amantes del boxeo, con el fin de nombrar una comisión que reglamentara todo lo concerniente a las peleas que se realizaran en lo sucesivo. Mr. Marragoutt y “Lolo” Estrada fueron designados para elaborar el reglamento. (La Tribuna, 27 de agosto de 1925, p. 3)

 

    El sábado 24 de setiembre a las ocho de la noche se iba a realizar en el ring del Cine Margot, el encuentro pugilístico entre Carlos Silva “Managuita” y Antonio Aguilar “Fiera Negra”. La lucha constaría de diez asaltos y el que saliera vencedor tendría derecho a disputar el cinturón del campeonato de peso pluma en un próximo combate. Las peleas preliminares eran entre Rafael Santamaría con Manuel Santamaría, Manuel Sánchez con Carlos Paniagua, Fernando Muñoz con José Aragón, Ramón Juárez con Enrique Moreira. Se llevaría a cabo una pelea entre mujeres (La Tribuna, 24 de setiembre de 1925, p. 3). También se tiene conocimiento de otra contienda femenina en la noche del sábado 24 de octubre del año en mención, en el local del Cine Margot, entre “La Barra” y Aurora “Yoya” Cortés, a tres asaltos. El uso de apodos indica que estas dos pugilistas pertenecían a los sectores populares capitalinos. La práctica del boxeo por parte de estas mujeres quebró en el país con el cuadro mental occidental de que, las mujeres no podían practicar disciplinas deportivas que involucraran el uso de objetos pesados y el enfrentamiento cara a cara. En esto, un proceso de la socialización deportiva donde no se exalten las características femeninas, es esencial para que se dé una igualdad en la práctica deportiva. (Urbina, 2015, Tamorri, 2004, pp. 274)

 

    A principios de junio de 1926, Herminia Amador “Spalla” era una campeona de boxeo que había actuado con éxito en el field de La Momotombo y que fue herida en una pelea en ciudad El Rama en la costa atlántica. Amador era una militar que pertenecía a La Constabularia (La Noticia Ilustrada, 6 de junio de 1926, p. 20). La Constabularia fue una fuerza militar organizada en Nicaragua en 1925 bajo la intervención militar de los Estados Unidos. Esta organización se dedicaba a funciones de policía y seguridad, nació para pacificar el país y proteger los intereses estadounidenses. Desapareció en 1927 para dar paso a la Guardia Nacional de Nicaragua que fue dirigida por Anastasio Somoza García. (Barbosa, 2007, p. 36)

 

Figura 5. La boxeadora Herminia Amador “Spalla”

Figura 5. La boxeadora Herminia Amador “Spalla”

Fuente: La Noticia Ilustrada, 6 de junio de 1926, p. 20

 

    En 1926 el campeón nacional de peso pluma era Julio Estrada “Chaparroncito” (La Noticia Ilustrada, 20 de junio de 1926, p.17). El 31 de enero en el puerto de Corinto se llevó a cabo en el cuadrilátero del Salón Pacífico, la pelea entre Baltazar Serrano “Vaporino” contra Francisco Juárez “Medio burro”. Juárez venció por nocaut a Serrano en el tercer asalto y por su hazaña fue sacado en hombros por la multitud recorriendo las calles del puerto antes citado (La Noticia Ilustrada, 27 de junio de 1926, p. 12). Lo anterior pone de manifiesto que algunos boxeadores por su destreza y triunfos deportivos eran considerados como héroes deportivos. El crecimiento de la actividad boxística se dio a expensas del decaimiento del beisbol, lo que ayudó a consolidarlo durante los años de estudio como el deporte más popular del pacífico nicaragüense, en especial de la capital Managua. El boxeo y los partidos de cualquier deporte eran esperados con avidez debido a las pocas diversiones públicas existentes donde el consumo de masas estuvo solo al alcance de los sectores acomodados, principalmente comerciantes, empresarios, funcionarios públicos, militares y estudiantes de centros educativos privados. Los sectores populares se divertían en actividades como las peleas de gallos, el consumo de licor, la Gritería y las fiestas patronales. A diferencia de Costa Rica los deportes en Nicaragua no fueron parte de los números de entretenimiento de las fiestas patronales o de las fiestas cívicas lo que no les permitió una mayor identificación y popularización. (Urbina, 2001, pp. 90, 121-122, Urbina, 2020)

 

Figura 6. Julio Estrada “Chaparroncito”

Figura 6. Julio Estrada “Chaparroncito”

Fuente: La Noticia Ilustrada, 20 de junio de 1926, p. 17

 

Figura 7. Los púgiles Baltazar Serrano “Vaporino” a la

derecha y Francisco Juárez “Medio burro” a la izquierda

Figura 7. Los púgiles Baltazar Serrano “Vaporino” a la derecha y Francisco Juárez “Medio burro” a la izquierda

Fuente: La Noticia Ilustrada, 27 de junio de 1926, p. 12

 

    En los primeros días de julio de 1926 se sabe que Battling Espinosa había derrotado al campeón de Guatemala y de Belice conocido con el alias de “Panterita” (La Noticia Ilustrada, 15 de agosto de 1926, p. 9). El 25 de marzo de 1928 se iba a efectuar la pelea entre Espinosa y Mike Duarte “El matador”. El control policial se presentaría en esta contienda. Quinientos constabularios portando banderitas y a los acordes de la banda de los Supremos Poderes estarían en el campo deportivo. Asimismo, estarían doscientos soldados de infantería de la marina estadounidense que concertarían apuestas. (La Prensa, 25 de marzo de 1928, p. 2)

 

Figura 8. Battling Espinosa

Figura 8. Battling Espinosa

Fuente: La Prensa, 25 de marzo de 1928, p. 2

 

    A principios de julio de 1928 se estaba arreglando una pelea entre los boxeadores nacionales “Chaparrón” y Mike Duarte. El promotor don Santos Ramírez hijo llamó a “Chaparrón” para proponerle setenta córdobas para que peleara con Duarte, pero aquel no acepta si no se le paga mejor. Ramírez le ofreció a Delgado, en caso de buena entrada el veinticinco por ciento sólo para él, pero aún con esto el pugilista no resolvió nada. Duarte le exigió a Ramírez igual suma, pero el mayor Parker —que era el representante y jefe del boxeador— le detuvo su propuesta, manifestándole que por la misma suma de antes debía seguir peleando hasta que llegue a ser un verdadero campeón de Nicaragua. Don Santos Ramírez no podía pagar mejores sueldos a los pugilistas de primera categoría por motivos de no encontrarse aún concluido el nuevo field ni estar organizadas las categorías de puestos de entrada, como lo estaban antes en el field de La Momotombo. En caso de que “Chaparrón” no aceptara las propuestas del empresario éste buscaría contrincante para Duarte. (La Tribuna, 3 de julio de 1928, p. 2)

 

    Asimismo, para estos días se esperaba la llegada de “Kid” Thomas hijo de don Gregorio Thomas. Estuvo por mucho tiempo conquistando fama fuera de Nicaragua en El Salvador, Guatemala y Honduras. Thomas dejó bien sentada su fama de boxeador (La Tribuna, 6 de julio de 1928, p.4). Llegó el 7 de julio y para ese momento tenía en su score pugilístico treinta y cinco triunfos. Su agilidad y agresividad le hicieron conquistar los campeonatos de Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Belice y México. (La Tribuna, 8 de julio de 1928, p. 4)

 

    La popularidad del boxeo en Nicaragua en 1928 se manifestó a través del poema de C. Campos Alatorre titulado “Los pugilistas”:

 

“Los guantes negros con las testas

hoscas, lucientes y rapadas,

dan una misma impresión. Muévense

las fuertes piernas atezadas

Cuellos robustos y anchotes tóraxs,

tiesas y unidas las quijadas

y puñetazos que no alteran en lo más mínimos las caras.

Los pugilistas van y vienen

moviendo las piernas elásticas,

hasta que al fin, pesadamente,

un cuerpo cae sobre las tablas,

Y mientras uno sudoroso

espera listo y siempre en guardia,

el otro es una bestia negra

sobre la lona blanca echada.”

(La Tribuna, 29 de setiembre de 1928, p. 3)

 

    En el poema anterior se describe al boxeador caído como bestia “negra” refiriéndose a su color de piel. Según el Censo de 1920 en este año en el país había 638.119 habitantes de los cuales 440.601 eran trigueños 69 %, 60.654 eran negros 9,5 %, 29.284 eran cobrizos 4,6 %, 413 eran amarillos 0,06% y 107.167 eran blancos 16,8% (Censo General de 1920, p. 8). Las peleas que se realizaban en el cuadrilátero de la Loma de Tiscapa en Managua se efectuaban al aire libre y sin alumbrado eléctrico. Esto motivó a que La Tribuna hiciera para el 23 de octubre de 1928, un llamado de atención a los promotores de peleas, para que iniciaran las contiendas más temprano, debido a que cuando la pelea de fondo del domingo 21 de octubre concluyó casi no se podía ver porque el sol se había ocultado. (La Tribuna, 23 de octubre de 1928, p. 8)

 

    A las cuatro de la tarde del 28 de octubre se llevaron a cabo varias peleas en la Loma de Tiscapa. El campo estaba completamente lleno. La pelea de fondo era entre “Chaparrón” y Mike Duarte el ídolo de la Guardia Nacional. El encuentro preliminar lo llevaron a cabo Antonio Araica y Fernando Álvarez la cual fue un empate. Los peleadores tenían una edad entre dieciséis y dieciocho años. La contienda de semi fondo fue entre Carlos Silva “Managuita” y “Kid” Manila de la Guardia Nacional. Ganó “Managuita” por nocaut. En la pelea entre “Chilamatillo” y Justo Solorzano éste último fue el vencedor. A las cinco y veinte minutos de la tarde comenzó la pelea de fondo. La banda de la Guardia Nacional ejecutó una bonita pieza musical. “Chaparrón” venció por nocaut recibiendo una gran ovación. Lo llevaron en hombros. Esto hizo decir a un periódico managüense: “La guardia estaba batida por la derrota de su héroe”. (La Tribuna, 30 de octubre de 1928, p. 4)

 

    El 9 de noviembre en Managua quedó formada la Asociación Deportiva de Nicaragua con la siguiente directiva: presidente don Miguel Guerrero, vicepresidente don Julio Tapia Alfaro, secretario don Carlos Knaiftel, vicesecretario don Adrián Morales hijo, tesorero don Félix Thomas, vocales don Juan José Arauz, Paulino Orozco y José Ángel Robleto hijo. La corporación practicaba todos los deportes: fútbol, baloncesto, voleibol, natación, tenis, diecillo, juegos pedestres y de pista. Empezaría por apoyar concursos que tendían a mejorar el deporte en Nicaragua. Oportunamente nombraron socios honorarios. Ponía a la orden de los aficionados un campo de boxeo donde se impartieron de cuatro a siete de la tarde clases de este deporte. Las oficinas de esta asociación estaban instaladas provisionalmente en la penúltima cuadra de la avenida sur de la Cruz Roja en Managua. (La Tribuna, 10 de noviembre de 1928, p. 3)

 

    Dos de los más destacados peleadores nicaragüenses de los años de estudio fueron “Kid” Thomas y “Wilsito”, llamados “Tigre de Centroamérica” el primero y “Apolo Nicaragüense” el segundo. Thomas había peleado en Nicaragua oficialmente nada más que dos veces venciendo a sus adversarios, por decisión al primero, Napoleón Delgado “Chaparrón” y León Mizrahi, francés, a quien venció por nocaut. En El Salvador empató con el estadounidense Jimmy Allen, en San Salvador. En Guatemala sostuvo siete encuentros, empatando dos, ganando tres por decisión y dos por nocaut. A mediados de diciembre de 1928 pesaba 140 libras, tenía una altura de cinco pies y contaba con veintidós años. El récord de “Wilsito” era más extenso. En Nicaragua no contaba con ningún triunfo en su cartel; pero en Honduras sostuvo diez encuentros ganando tres por puntos y los otros siete por nocaut. En El Salvador sostuvo cinco encuentros y allí ganó uno por puntos y los demás por nocaut, lo que le daba once triunfos por nocauts y sobre cuatro por puntos. “Wilsito” también contaba con veintidós años, pesaba 146 libras y media seis pies y tres pulgadas de alto. “Wilsito” se entrenaba con el entrenador de “Chaparrón”, Horacio Torres. (La Tribuna, 19 de diciembre de 1928, p. 1)

 

    El domingo 2 de diciembre en el field de La Momotombo se realizaron varias peleas de adolescentes. Dionisio Thomas —hermano de “Kid” Thomas— como de diez a doce años contra Juan Orozco, más o menos de la misma edad. Ganó el primero. La otra contienda fue entre Juan José Arauz y William Najarro que resultó tabla. Ambos púgiles tenían unos quince años (La Tribuna, 4 de diciembre de 1928, p.4). A principios de diciembre don Fernando Quesada, cubano, estaba en el país. Él era un empresario que organizaba peleas en los países que visitaba. (La Tribuna, 6 de diciembre de 1928, p. 4)

 

    Para el 1º de enero de 1929 en la pelea entre “Wilsito” y Pedro Carranza triunfó el primero por nocaut en el Lago Field (La Tribuna, 3 de enero de 1929, p. 4). El 26 de marzo de 1930 el periódico Excelsior de la costa atlántica, resaltaba que el 21 de abril de ese año, el boxeador cubano “Kid” Cárdenas pelearía en Bluefields con el campeón local Jack Livingston (Excelsior, 26 de marzo de 1930, p. 1). A mediados de noviembre de 1931 “Kid” Thomas le escribió a su padre diciéndole que había tenido varias peleas en Estados Unidos. La primera fue con Manuel Quintero, peso medio welter, la segunda con Madison Dix y la tercera la llevó a cabo con Freddie Haverlack. Todas esas peleas fueron concertadas por su mánager Fried Winson, que fue mánager del campeón mundial de los pesos pesados entre 1919 y 1926 Jack Dempsey (La Prensa, 17 de noviembre de 1931, p. 1). Thomas sostuvo entre 1930 y 1934 cuarenta y tres peleas: treinta y cuatro en Estados Unidos, siete en Canadá, una en Panamá y una en Nicaragua. En Estados Unidos ganó quince peleas y perdió diecinueve. En Canadá ganó tres y perdió cuatro. Asimismo, perdió una en Panamá y una en Nicaragua. (Boxrec. https://boxrec.com/es/box-pro/115731)

 

    El 23 de junio de 1935 iban a arribar a Managua el peleador panameño “Kid” Ambrosio y el argelino Alf Ross. Ambos venían a retar a “Wilsito” y a cualquier otro de su peso. Amador Carballido ya no vendría debido a que no había peleadores de su peso. (El Eco de Managua, 23 de junio de 1935, p. 3)

 

Fútbol 

 

    El fútbol al igual que beisbol experimentó un período de decaimiento, debido al poco estímulo económico y a su mala organización lo cual se evidenció en la existencia de una liga poco estructurada y de torneos cortos. En la mañana del domingo 15 de marzo de 1925 se realizó en el field de La Momotombo el partido entre los equipos del Olímpico de Granada y el Managua de esta capital. La victoria fue para el equipo granadino por dos goles contra uno. Por parte del Olímpico se distinguieron Rodolfo Cardenal, Mr. Pierson, José Luis Gutiérrez, Mr. Woodey y Narciso Arellano. En el Managua sobresalieron Rufus Flint, Gustavo Bárcenas, Pablo y Juan Aguerri, Leonardo Mejía y Leonardo Lacayo. Los integrantes de ambos equipos eran jóvenes de los sectores acomodados de ambas ciudades. En el partido hubo lleno completo de espectadores tanto de señoritas como de caballeros. (La Tribuna, 17 de marzo de 1925, p. 3)

 

    El domingo 22 de febrero de 1925 en el campo deportivo antes citado, se verificaría un partido entre los clubes capitalinos Metropolitano y el Managua. El que resultara vencedor sería obsequiado con un baile en el Club Internacional por la noche de ese mismo día (La Tribuna, 19 de febrero de 1925, p. 3). El 6 de junio de 1926 en el campo deportivo de la Escuela de Artes se verificó un partido entre los clubes Oriental y Railroad. Ganó el primero por dos goles contra uno. El Oriental estaba formado por: portero, Narciso Arellano h.; full-backs, derecho, Lorenzo Campos; izquierdo, César Abaunza; half-backs, izquierdo, Eduardo Alaniz, Julio Flores y Rodolfo Morales; forwards, ala izquierda, Octavio Argüello, media ala izquierda, Domingo Mora, Centro, Manuel E. Vélez, media ala derecha, Constantino Marenco y ala derecha, Julián Calero. El Railroad se componía de los siguientes jugadores: portero, Gustavo Portocarrero; full-backs, derecho, Rodolfo Páiz; izquierdo, Rufus Flint; half-backs, Octavio Matus, Ulises Rosales y Alfredo Gallegos; forwards, ala izquierda, Edmundo Salas, media ala izquierda, Perulo Vélez, centro, H. Membreño, media ala derecha, I. Martínez Sáenz y ala derecha, Alejandro Casco W. (La Noticia Ilustrada, 13 de junio de 1926, p. 19)

 

Figura 9. El club balompédico Railroad

Figura 9. El club balompédico Railroad

Fuente: La Noticia Ilustrada, 13 de junio de 1926, p. 19

 

    En 1926 funcionaba una liga integrada por los equipos capitalinos Oriental, Railroad y Pedagógico, y por el granadino Centroamérica (La Noticia Ilustrada, 15 de agosto de 1926, p. 9). El 24 de junio de 1928 se realizó en el field de la Escuela de Artes un partido entre el Centroamérica de Granada y el Managua de la capital. El encuentro terminó empatado a cero (La Tribuna, 26 de junio de 1928, p. 3). Unos días después los entusiastas del balompié de Granada se hallaban interesados en la formación de una liga local, para establecer que todos los partidos debían de efectuarse en aquella ciudad y que los equipos de las otras poblaciones concurrieran al field granadino a efectuar los encuentros. Los amantes del fútbol capitalino elevarían una protesta por no estar de acuerdo con la actitud de los granadinos, porque la capital había sido siempre el centro de las luchas deportivas; y también porque el reglamento de la Liga Nacional prohibía que se establecieran ligas locales en otras ciudades. (La Tribuna, 4 de julio de 1928, p. 4)

 

    El 15 de julio de jugaron en el field de la Escuela de Artes un partido entre el Managua y el 1821. Los dos equipos estuvieron débiles por falta de práctica. Ganó el Managua por un gol contra cero del 1821 (La Tribuna, 17 de julio de 1928, p.1). Para esta época el equipo capitalino del Nacional estaba conformado por Eduardo Casco W., José Ángel Fonseca, A. Romero, Adán Elizondo, Varela, Ortega, Jorge Brown, Enrique Leal, Fletes, César Abaunza, Julio Flores y Julio Orozco. Era dirigido por don Carlos Manfut (La Tribuna, 20 de julio de 1928, p. 4). Estos jugadores pertenecían a los sectores acomodados de Managua al igual que los del Centroamérica de Granada. El 1821 estaba integrado por Juan Arcía, Edrulfo Largaespada, Adolfo García, Edmundo Gaitán, Ricardo Vélez, Federico Cabrera, Ronaldo Delgadillo, Guillermo Arce, Guillermo Sáenz y Eduardo Ugarte. (La Tribuna, 26 de agosto de 1928, p. 4)

 

    A finales de agosto de 1928 el equipo leonés del Metropolitano estaba compuesto por: portero, Gustavo Chacón; defensas, Sergio Castillo y José León Leiva; medias defensas, Pedro Navas, Arturo Hinckel y Egberto Bermúdez; atacantes, Rodolfo Abaunza, Enrique Deshon, Baby Billy, Roberto Chacón y Julián García; suplentes, Ronaldo Lacayo, Armando Mena y uno de tapada. Uno de tapada se refiere a que una persona o cosa se oculta o esconde hasta el último momento para provocar sorpresa o para encubrir sus intenciones. Con respecto a los integrantes del capitalino Railroad se tiene: portero, Salvador Buitrago; defensas, José Zeledón y, Arnulfo Largaespada; medias defensas, Edmundo Gaitán, Bernabé Portocarrero y Eduardo Ugarte; atacantes, Emilio Ortega, Héctor Membreño, Rufus Flint, Héctor Delgadillo y Gustavo Portocarrero; suplentes, Inocencio Martínez Sanz, E. Salas y E. Brown. (La Tribuna, 30 de agosto de 1928, p. 4)

 

    El 2 de setiembre se verificó un partido entre las dos asociaciones deportivas antes citadas, resultando vencedor el Railroad siete goles contra cero del Metropolitano. Tanto las señoritas como los jugadores del Metropolitano fueron objeto de muchos homenajes. En la noche fueron obsequiados con un baile muy bueno en los salones de la casa de habitación de don Tomás G. Hernández. En dicha actividad estuvieron presentes el ingeniero don Adolfo Cárdenas y el general Carmen Díaz, subgerente de la empresa ferroviaria. (La Tribuna, 4 de setiembre de 1928, p. 4)

 

    El 21 de octubre los integrantes del recién formado equipo capitalino Firpo jugaron un partido en Diriamba con el Diriangén. Al encuentro asistió mucha concurrencia, el Diriangén iba ganando cuatro goles a uno, pero cometió un penalty la defensa del equipo diriambino y entonces levantaron el campo; es decir, se retiraron sin concluir el partido (La Tribuna, 25 de octubre de 1928, p. 4). El domingo 8 de febrero de 1931 en el field de la Asociación Atlética Bluefields, se llevó a cabo un partido entre los equipos de Olímpico y Atlántico. Los del Atlántico resultaron vencedores por tres goles contra cero (Excelsior, 11 de febrero de 1931, p. 1). En 1931 existía en la ciudad de Masaya el club de fútbol Margot, nombre dado al empresario del teatro del mismo nombre don Sebastián Alegret e integrado por jóvenes de los sectores acomodados de esa urbe. En un partido contra el Diriangén de Diriamba perdió por diez goles contra cero. Las causas de esta gran derrota eran porque los jugadores del Margot no pertenecían a los sectores acomodados, por lo que no se encontraban bien acondicionados y carecían del calzado apropiado para el balompié. (La Prensa, 12 de noviembre de 1931, p. 5)

 

Baloncesto 

 

    El domingo 18 de setiembre de 1926 los equipos azul y rojo del Railroad Star efectuaron un partido ante una selecta concurrencia. (La Noticia Ilustrada, 19 de setiembre de 1926, p. 9)

 

Figura 10. Las jugadoras del club de baloncesto Railroad señoritas Margot Pertz, Daisy Gallegos, Alicia Mayorga, Tula Rosales, Quetty Morgan Blanca Rosa Mayorga, Muriel Burns y Guillermina Casco momentos antes de iniciar el partido del domingo 18 de setiembre de 1926

Figura 10. Las jugadoras del club de baloncesto Railroad señoritas Margot Pertz, Daisy Gallegos, Alicia Mayorga, Tula Rosales, Quetty Morgan Blanca Rosa Mayorga, Muriel Burns y Guillermina Casco momentos antes de iniciar el partido del domingo 18 de setiembre de 1926

Fuente: La Noticia Ilustrada, 19 de setiembre de 1926, p. 9

 

    En 1927, entre las jugadoras del Alpino sobresalían Hilda Medal, Adelita Espinosa y Sofia Solórzano. (Pérez, 2022)

 

Figura 11. Las jugadoras del Alpino Hilda Medal (arriba, jugaba

como centro) y Adelita Espinosa (abajo, jugaba como shoot)

Figura 11. Las jugadoras del Alpino Hilda Medal (arriba, jugaba como centro) y Adelita Espinosa (abajo, jugaba como shoot)

Fuente: Pérez (2022)

 

Figura 12. Sofia Solórzano jugaba como defensa del Alpino

Figura 12. Sofia Solórzano jugaba como defensa del Alpino

Fuente: Pérez (2022)

 

    El 15 de octubre de 1931 se llevó a cabo en Granada el partido de inauguracion entre los equipos rojo y anaranjado del club Flor de Lys. El juego fue muy dinámico distinguiéndose en el equipo rojo Graciela Bendaña, Dominguita Bolaños, Julia Hurtado, Amelia Ruíz y Nenita Miranda. Del anaranjado sobresalieron Lolita Vijil, Liliam Dawnigg, Lolita Hoffman, Irma Bendaña y Mercedes Cuadra. El manager era don Eduardo Alaniz. La mascota del club era la niña Magdalena Chamorro. Se preveía que el Flor de Lys jugaría contra el Excelsior de Granada y el Fénix de Masaya (La Prensa, 18 de octubre de 1931, p. 4). A inicios de noviembre de 1931 se trataba de organizar un partido entre el Alpino Social y el Flor de Lys (La Prensa, 8 de noviembre de 1931, p. 3). En 1931 el Fénix estaba integrado por Anita María Carrión, Norita Abaunza, Dora Maldonado, Anita e Irma Solórzano, Angela, Evangelina y Amelita Alegría, Sola Bonilla, “Chella” y “Chonita” Benítez Faria, “Chepita” Vega, Libia y Anita Rugama, Cristina y Luz Amanda Delgadillo y Libia Faria. (La Prensa, 19 de noviembre de 1931, p. 5)

 

    Desde el 27 al 31 de mayo de 1932 se verificaron en la localidad del Rama, las fiestas patronales de San Isidro Labrador. En ellas se verificó un tope, misas, corridas de toros, la subida al palo lucio y un partido de baloncesto entre dos quintetos improvisados de varones. (El 2 de mayo, 11 de junio de 1932, p. 2)

 

    El domingo 15 de julio de 1934 en el field de la Asociación Atlética se iba a realizar un partido de baloncesto femenino entre los equipos Campos Azules y Excelsior. Este evento daría más realce a los festejos de la Virgen del Carmen. El equipo de los Campos Azules resultó vencedor por dieciocho canastas contra seis. Los equipos estaban conformados por las siguientes señoritas: campos Azules, defensas: Concepción Mayorga, Emelina Cantero y Amalia Benoit. Centro: Guadalupe Mena S. y canasteras: Mabel Salter y Concepción Sandino. El equipo del Excelsior era el siguiente: defensas: Cora Taylor y Luisa Mercado, centro: Carmela Taylor y canasteras: Juanita de Taylor y Rosita Taylor. Los señores Ernesto Hooker y Luis A. Quijano fueron los jueces del partido (Excelsior, 18 de julio de 1934, p. 1). El 26 de diciembre de 1936 los clubes de baloncesto General Somoza y Grifos iban a jugar en la cancha del campo de Marte (La Prensa, 25 de diciembre de 1936, p. 3). Según se deriva de todo lo anterior el baloncesto fue una actividad de acceso exclusivo de estudiantes de centros educativos de secundaria que tenían el tiempo y los recursos para practicarlo, principalmente en las ciudades del pacífico nicaragüense.

 

Ciclismo 

 

    Para el domingo 8 de julio de 1928 se verificó un torneo de ciclismo en Managua. Antes de iniciar las competencias los concurrentes efectuaron un desfile por las calles pavimentadas, saliendo del establecimiento de don Gerardo Otilio Salinas, para volver al mismo y principiar el torneo. Alrededor de las nueve de la mañana dieron principio las carreras. Los deportistas se dividieron en tres grupos: pequeños, medianos y grandes. El punto de partida fue la casa del señor Salinas hasta la quinta “El Recreo”, para los primeros y segundos, resultando triunfante Miguel Bolaños hijo, por los pequeños, quien cubrió la distancia en 45 minutos; le siguió “Pepe” Rodríguez llegando a la meta en cuarenta y seis minutos y cuarto. El tercero en llegar fue Modesto E. Barrios quien empleó cuarenta y siete minutos y un quinto, el cuarto lugar fue conquistado por Federico Lang con cuarenta y nueve minutos. De los medianos solamente Rodolfo Polleessy hijo, llegó a la meta en cuarenta y site minutos. El vencedor de los grandes fue Eduardo González invirtiendo treinta y siete minutos en llegar hasta el parque de Portezuelo y volver hasta la casa del señor Salinas. Manuel Armas conquistó el segundo lugar con treinta y nueve minutos. Domingo de Franco llegó de tercero con cuarenta y uno y medio minutos. B. Seleberti traía el segundo lugar, pero en el trayecto se encontró con una mujer que no supo apartarse y chocó con ella, siendo conducido él a la comandancia de policía. A nadie le fue entregado premio porque no hubo suficiente inscripción. El 15 de julio se iban a llevar a cabo otras carreras, pero en la calle del Cementerio Nuevo. (La Tribuna, 10 de julio de 1928, p. 4)

 

    El 15 de julio se estaba preparando una carrera de León a Mangua por parte de un grupo de jóvenes de los sectores acomodados leoneses. Saldrían de la ciudad de León a las cinco de la mañana haciendo el recorrido en seis horas más o menos. La carrera sería de resistencia sin estación en ninguna parte del trayecto. Los participantes eran Raúl Pallais, Félix Baltodano, Ramiro Sáenz y el joven Henry Mierich. (La Tribuna, 12 de julio de 1928, p. 1)

 

    A principios de noviembre de 1931 se pretendía organizar unas competencias ciclísticas para dentro de dos meses. En ellas tomarían parte ciclistas de León. Managua, Granada y Masaya (La Prensa, 8 de noviembre de 1931, p.3). El 23 de junio de 1935 el secretario de la comisión departamental de deportes de Managua don Carlos Espinosa Alvarado y Mr. Hit (Ernesto Bunge) encargados de organizar las carreras de bicicletas por el campeonato de ese departamento, se mostraban descorazonados por la falta de cooperación de los ciclistas en el fin apuntado. Solo se había inscrito el campeón Edmundo Rostrán. Por lo cual era casi seguro que no habría carreras de bicicletas. Este decaimiento deportivo se debía en gran parte a los odios políticos. (El Eco de Managua, domingo 23 de junio de 1935, p. 3)

 

Golf 

 

    El 11 de noviembre de 1928 por la tarde se iba a efectuar un torneo de golf en el campo especial de la Quinta Nina, torneo en que los que tomaran parte tratarían de ganar la Copa Sellers, que era de plata. Aparte de los jugadores de los Estados Unidos iban a participar los nacionales Dr. José Barcenas Meneses, don Adolfo Calero Orozco y don Francisco Mendieta. (La Tribuna, 9 de noviembre de 1928, p. 4)

 

Billar 

 

    En los últimos días de setiembre de 1933 La Nueva Prensa daba a conocer los nombres de los vencedores del primer juego de billar, del día 17 de aquel mes en el Club Social de Managua. Enrique Elizondo (50 por 38, 50 por 48 y 50 por 47) partidas ganadas tres, Mariano Buitrago Ajá partidas ganadas cero. Samuel Gurdián (50 por 40, 50 por 38 y 50 por 38) partidas ganadas tres, Leonardo Argüello hijo partidas ganadas cero. Juan Aguerri hijo (50 por 48 y 50 por 30), partidas ganadas dos. Humberto Zúñiga (50 por 43) partidas ganadas una (La Nueva Prensa, 21 de setiembre de 1933, p. 2). A mediados de julio de 1934 don Juan Wong, gerente del centro de recreo Hong Kong puso a disposición del público una mesa de billar (Excelsior, 18 de julio de 1934, p. 6). Ante el panorama deportivo anterior se concluye que el grado de modernización del deporte en Nicaragua durante los años de estudio fue incipiente.

 

Conclusión 

 

    La intervención militar de Estados Unidos hizo que todos los aspectos de la economía nicaragüense fueran manejados por aquella potencia. Esta situación hizo que la inversión social en deportes fuera nula. Asimismo, el impacto económico negativo de la Gran Depresión de 1929 contribuyó a que el fomento estatal de la actividad deportiva no se diera. El eje de la actividad deportiva se concentró alrededor del ferrocarril, el cual unía a las principales ciudades del pacífico nicaraguense —y del país— donde se practicó el beisbol: León, Managua, Masaya y Granada. Estas urbes concentraban el capital de la actividad cafetalera que permitía la práctica del deporte, además, contaban con los mejores espacios e infraestructura y vías de comunicación para la ejecución de esa actividad. En el caso de la Costa Atlantica la presencia del capital estadounidense alrededor de la actividad bananera hizo que el beisbol se practicara en ese litoral. Ante la ausencia del apoyo estatal la actividad beisbolistica fue promocionada por empresarios, comerciantes y militares que además de practicarlo incluían en sus corporaciones deportivas a elementos trabajadores destacados en su ejecución.

 

    El decaimiento del beisbol y del fútbol obedece al poco estímulo económico y a su mala organización lo cual se demostró en la existencia de una liga poco estructurada y de torneos cortos. Empero, el beisbol permitió la incorporación deportiva de los jugadores de la costa atlántica. Lo que hizo posible que Nicaragua obtenga en 1935 una medalla de plata en esta disciplina en los terceros Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en San Salvador, El Salvador.

 

    El boxeo fue el deporte con más consistencia y proyección internacional. Esto hizo que surgieran pugilistas de los sectores populares que se convirtieron en ídolos de la afición nicaragüense. Las apuestas ayudaron a darle una mayor promoción, aunque hizo que se dieran peleas amañadas. Su proyección internacional se hizo más sentida en Centroamérica. Cuando se dio la participación en Estados Unidos y Canadá los resultados fueron deficientes como en el caso de Félix “Kid” Thomas. Sin embargo, este deporte permitió que varias mujeres lo practicaran abonando así a la igualdad en la práctica de deportes considerados como masculinos. La ejecución de disciplinas como baloncesto, ciclismo, golf y billar estuvieron solo al alcance de los sectores acomodados. Esto hizo que tuvieran un débil desarrollo a nivel nacional. En resumen, el grado de modernización del deporte en Nicaragua durante los años de estudio fue incipiente.

 

Referencias 

 

Acuña, V. (1994). Historia General de Centroamerica. Las Repúblicas agroexportadoras. Tomo IV. FLACSO.

 

Alcaldía Municipal de Puerto Cabezas, Nuestra Historia. https://puertocabezas.gob.ni/

 

Arellano, J. (2008). El beisbol en Nicaragua: Rescate histórico y cultural (1889-1948). Academia Nicaragüense de la Lengua.

 

Barbosa, F. (2007). Sintesis de la Historia Militar de Nicaragua. De las guerras intertribales precolombinas al Ejercito de Nicaragua. Centro de Historia Militar-Ejercito de Nicaragua.

 

“Beisbol ha ganado siete medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe” (2018). https://odorants.rssing.com/chan-1801003/article69387.html

 

Boxrec. https://boxrec.com/es/box-pro/115731

 

Censo General de 1920. Tipografía Nacional.

 

El 2 de mayo, 11 de junio de 1932.

 

El Eco de Managua, 23 de junio de 1935.

 

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Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 30, Núm. 333, Feb. (2026)