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ISSN 1514-3465

 

La carrera atlética San José-Puntarenas de 

Costa Rica (1914-1938). Los atletas como héroes deportivos

The Athletic Race San José-Puntarenas of Costa Rica (1914-1938). Athletes as Sports Heroes

A corrida atlética San José-Puntarenas da Costa Rica (1914-1938). Atletas como heróis do esporte

 

Chester Rodolfo Urbina Gaitán

chesterurbina@yahoo.com

 

Profesor en la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica

Bachiller y Licenciado en Historia por la Universidad de Costa Rica

Maestría en Ciencias Sociales FLACSO Guatemala

Maestría en Sociología Universidad de Costa Rica

Actualmente cursa el Doctorado en Historia

en la Universidad Autónoma de Zacatecas, México

(Costa Rica)

 

Recepción: 27/04/2023 - Aceptación: 13/07/2023

1ª Revisión: 14/06/2023 - 2ª Revisión: 10/07/2023

 

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Cita sugerida: Urbina Gaitán, C.R. (2023). La carrera atlética San José-Puntarenas de Costa Rica (1914-1938). Los atletas como héroes deportivos. Lecturas: Educación Física y Deportes, 28(303), 2-18. https://doi.org/10.46642/efd.v28i303.4013

 

Resumen

    Amparado en fuentes periodísticas, el artículo hace un estudio descriptivo de la carrera atlética San José-Puntarenas entre 1914 y 1938. Se puntualiza en dar a conocer cuáles fueron los ganadores y los tiempos que hicieron en dicha carrera en ese período. A un nivel general, la carrera en mención permitió que en Costa Rica surgieran otras competencias atléticas de larga distancia. Asimismo, los ganadores se convirtieron en referentes de masculinidad hegemónica al forzar y endurecer sus cuerpos para concluir la competencia. El corredor más destacado de esta carrera fue Antonio Rodríguez “El Sanjuaneño” que se convirtió en un arquetipo del campesino humilde y trabajador que se sacrifica por la patria. La identificación de este corredor empírico con el atletismo se sitúa en el interés de los gobernantes costarricenses de finales del siglo XIX de acentuar un proceso de morigeración de las costumbres, con el objeto de transformar a los sectores populares en personas más educadas y menos violentas. Al no existir en la prensa costarricense más referencias dirigidas hacia la creación de símbolos de masculinidad con los ganadores de la carrera en estudio, se debilita una demostración más concluyente al respecto. Este artículo tiene un doble objetivo: determinar la importancia dentro de la historia del atletismo costarricense de la carrera atlética San José-Puntarenas desde su aparición en 1914 hasta 1938 y explicar cómo la participación de atletas de los sectores populares en esta competencia fue utilizada por parte de la prensa nacional para exaltar su virilidad y ejemplaridad moral.

    Palabras clave: Atletismo. Costa Rica. Prensa. Héroe deportivo.

 

Abstract

    Supported by journalistic sources, the article makes a descriptive study of the San José-Puntarenas athletic race between 1914 and 1938. It is pointed out that the winners were and the times they did in said race in that period. At a general level, the race in question allowed other long-distance athletic competitions to emerge in Costa Rica. Likewise, the winners of said event became referents of hegemonic masculinity by forcing and hardening their bodies to conclude the competition. The most outstanding runner in this race was Antonio Rodríguez "El Sanjuaneño" who became an archetype of the humble and hard-working peasant who sacrifices himself for the country. The identification of this empirical runner with athletics is situated in the interest of the Costa Rican rulers at the end of the 19th century to accentuate a process of moderation of customs, in order to transform the popular sectors into more educated and less violent people. As there are no more references in the Costa Rican press directed towards the creation of symbols of masculinity with the winners of the race under study, a more conclusive demonstration in this regard is weakened. This article has a double objective: to determine the importance within the history of Costa Rican athletics of the San José-Puntarenas athletic race from its appearance in 1914 to 1938 and to explain how the participation of athletes from the popular sectors in this competition was used by of the national press to exalt his virility and moral exemplarity.

    Keywords: Athletics. Costa Rica. Press. Sport hero.

 

Resumo

    Apoiado em fontes jornalísticas, o artigo faz um estudo descritivo da corrida atlética San José-Puntarenas entre 1914 e 1938. Especifica-se em dar a conhecer os vencedores e os tempos que fizeram na dita corrida nesse período. Em um nível geral, a corrida em questão permitiu que outras competições atléticas de longa distância surgissem na Costa Rica. Da mesma forma, os vencedores tornaram-se referências da masculinidade hegemônica ao forçar e endurecer seus corpos para concluir a competição. O corredor mais destacado nesta corrida foi Antonio Rodríguez "El Sanjuaneño", que se tornou um arquétipo do camponês humilde e trabalhador que se sacrifica pelo país. A identificação desse corredor empírico com o atletismo situa-se no interesse dos governantes costarriquenhos do final do século XIX em acentuar um processo de moderação de costumes, a fim de transformar os setores populares em pessoas mais educadas e menos violentas. Como não há mais referências na imprensa costarriquenha voltadas para a criação de símbolos de masculinidade com os vencedores da corrida em estudo, enfraquece uma demonstração mais conclusiva a esse respeito. Este artigo tem um duplo objetivo: determinar a importância na história do atletismo costarriquenho da corrida atlética de San José-Puntarenas desde seu surgimento em 1914 até 1938 e explicar como foi utilizada a participação de atletas dos setores populares nesta competição pela imprensa nacional para exaltar sua virilidade e exemplaridade moral.

    Unitermos: Atletismo. Costa Rica. Imprensa. Herói do esporte.

 

Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 28, Núm. 303, Ago. (2023)


 

Introducción 

 

    El período de estudio comienza con el gobierno reformista del Lic. Alfredo González Flores (1914-1917) que creó un banco estatal y la tributación directa. Estas medidas no fueron bien vistas por la burguesía cafetalera que le da un golpe de Estado. Se instauró una dictadura encabezada por Federico Tinoco Granados (1917-1919), la cual fue derrocada por una coalición cívica. La incorporación política de campesinos, artesanos y trabajadores permitió la fundación de partidos emergentes no tradicionales como el Reformista (1923) y el Comunista (1931). Este último estableció sus bases principalmente entre los obreros urbanos y los trabajadores de la compañía bananera United Fruit Company. La crisis económica provocada por la Gran Depresión de 1929 afectó a los asalariados. En 1933 una marcha de desocupados en San José terminó en un violento enfrentamiento con la policía. Un año después, las labores de la compañía bananera fueron detenida por una gran huelga liderada por los comunistas. El impacto de la crisis económica mundial comenzó a ceder en 1936 con la interrupción de la caída de los precios del café y el traslado de la plantación bananera al Pacífico Sur. Esta recuperación se detuvo con el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. (Molina y Palmer, 2006, pp. 64-73)

 

    En relación con las competencias deportivas y la cuestión de la construcción de las masculinidades, esto se remonta a finales de la década de los años ochenta del siglo XX, donde afloran diferentes investigaciones multidisciplinarias como las de Raewyn Connell (Connell, 1987, 1995, Lomas, 2003), Víctor Seidler (Seidler, 2000, Lomas, 2004), Michael Kimmel (Sánchez-Palencia, e Hidalgo, 2001), José M. Cortés (Cortés, 2002, 2004), Wayne Martino, y María Pallotta-Chiarolli (Martino, y Pallotta-Chiarolli, 2003), Carlos Lomas (Lomas, 2003a, 2003b, 2004), José Olavarría (Lomas, 2004) y Fernando Herraiz (Herraiz, 2010). Por otra parte, otros autores se concentraron en la relación existente entre masculinidad, escolarización, jóvenes, cuerpo y deporte tales como los de Brian Pronger (Pronger, 1990), David Buchbinder (Buchbinder, 1998), Mari Luz Esteban (Guasch, y Viñuales, 2003), Juan Miguel Fernández-Balboa (Fernández-Balboa, 2003, pp. 5-22), y José Ignacio Barbero (Barbero, 1988, pp. 9-30; 2001, pp.18-36; 2005, pp. 25-42), Guasch, y Viñuales, 2003). Para muchos de estos autores su análisis se centra en la unión entre la corporalidad y la escolarización de los niños.

 

Imagen 1. La carrera San José-Puntarenas posibilitó que los ganadores 

de dicho evento se convirtieran en referentes de masculinidad hegemónica

Imagen 1. La carrera San José-Puntarenas posibilitó que los ganadores de dicho evento se convirtieran en referentes de masculinidad hegemónica

Fuente: Generador de imágenes de Bing (#Efdeportes)

 

    Otros estudios enlazan esta relación con la problemática de la violencia hacia los otros como modo de propagar la masculinidad hegemónica: Máirtín Mac an Ghail (Mac An Ghail,1994; Martino, 1999, pp.239-263), Judit Vidiella (Vidiella, 2007, pp.81-101), Fernando Hernández, Judit Vidiella, Fernando Herraiz, y Juana María Sancho (Hernández, Vidiella, Herraiz, y Sancho, 2007, pp.103-125) y Julio César Gonzáles Pagés, y Daniel Alejandro Fernández González (Gonzáles Pagés, y Fernández González, 2009, pp.123-136). Estas investigaciones destacan la importancia que en el proceso de formación de la masculinización de los niños desempeñan la actividad física y el deporte. Estos espacios de socialización contribuyen en la formación del auto concepto y la autoimagen de sus cuerpos. Los principales autores que han estudiado esto son: Jonathan Salisbury, y David Jackson (Salisbury, y Jackson, 1997) Kevin Davison (Davison, 2000, pp. 255-266), José Devís, Jorge Fuentes, y Andrew Sparkes (Devís, Fuentes, y Sparkes, 2005, pp. 73-90) y Onofre Contreras, Juan Gregorio Fernández, Luis García, Pere Palou, y Javier Ponseti. (Contreras, Fernández, García, Palou, y Ponseti, 2010, pp.23-39)

 

    Al abordar el concepto de masculinidad, se entra en campo de análisis donde intervienen variables que no permiten hablar de un solo tipo de ella. Para Elsa Guevara: “…sino que existen diferentes representaciones sociales y modelos de masculinidad construidos en forma diferente por las distintas clases sociales, culturas y grupos etarios, cada uno con diferente jerarquía social, también lo es que la idea de masculinidades múltiples se entiende en muchos casos como los distintos significados de ser hombre o como las diversas prácticas sociales consideradas masculinas”. (Guevara, 2008, p. 23). El deporte es una actividad cultural donde se expresan diferentes visiones sobre el ser hombre, que van desde aquellas donde por amor a la práctica del deporte se asumen sacrificios de todo tipo -sean físicos, económicos, familiares, etc.- con el fin de obtener el triunfo en el ámbito deportivo y personal, hasta las que expresan irresponsabilidad, inmadurez, falta de lucha y de entrega.

 

    Con respecto al estudio de la masculinidad deportiva en Costa Rica, Sergio Villena señala que la clasificación al Mundial de Italia 1990 permitió el despliegue de una serie de narrativas nacionalistas con una gran riqueza simbólica que exalta y rememora permanentemente la totalidad, la unidad y la igualdad, de todos los costarricenses en torno a la selección nacional (Villena, 2006, pp.107-140). Asimismo, trata como algunos héroes deportivos balompédicos proyectan sus virtudes morales sobre el campo de juego (Villena, 2006, pp.141-175). Por otra parte, este autor acota que los discursos periodísticos sobre los partidos de la selección nacional masculina son un escenario privilegiado para la exposición de interpelaciones nacionalistas proclives a la reproducción de un orden de género que se fundamenta en ideologías masculinistas, centradas en los valores de la acción heroica y la ética del guerrero. (Villena, 2006, pp. 177-204)

 

    Fundamentado en todo lo anterior, este artículo tiene un doble objetivo: determinar la importancia dentro de la historia del atletismo costarricense de la carrera atlética San José-Puntarenas desde su aparición en 1914 hasta 1938 y explicar cómo la participación de atletas de los sectores populares en esta competencia fue utilizada por parte de la prensa nacional para exaltar su virilidad y ejemplaridad moral.

 

El fomento de las carreras de larga distancia en Costa Rica (1914-1938) 

 

    Antes de la carrera San José-Puntarenas la gran mayoría de competiciones atléticas en el país eran de corta distancia (Urbina, 2001, pp. 31-32). La única excepción se dio en los Juegos Atléticos Centroamericanos de 1908-1909, donde Ricardo Moreno Cañas ganó la carrera de 10 millas o de 16,093, 4 kilómetros (Urbina, 2001, p. 32). La carrera San José-Puntarenas permitió la creación en el país de más pruebas de larga distancia. Según el Comité Olímpico Internacional estas competencias se dan a partir de los 5.000 metros en adelante. Las otras carreras de larga distancia son las de 10.000 metros, media maratón (21,097 kilómetros) y la maratón de 42,195 kilómetros. Cabe destacar que existen otras carreras en las categorías de ruta y campo traviesa de larga distancia. En ruta están los 20 y los 50 kilómetros marcha masculinos y los 10 kilómetros marcha femeninos, entre otras pruebas. En campo traviesa van de los 4.000 metros a los 12.000 metros (s.a., Pruebas oficiales de atletismo, 2023). Para el caso de Costa Rica, se tiene que las pruebas de larga distancia entre 1914 y 1938, empezaron en las Fiestas Cívicas de San José de 1915, debido a que a las 7 de la mañana del 30 de diciembre de ese año, se realizó una carrera de maratón de la villa de Tres Ríos hasta Mata Redonda (La Sabana) (La Prensa Libre, Martes 28 de diciembre de 1915, p. 3). El 29 de diciembre de 1916, en las festividades en mención se efectuó otra carrera del mismo tipo en el mismo recorrido antes citado (El Imparcial, Jueves 28 de diciembre de 1916, p.1). El 12 de octubre de 1919, debido a que ese día se realizó por la mañana una carrera de resistencia de 18,9 kilómetros, la cual salió de Tres Ríos rumbo a La Sabana. La actividad fue organizada por el Club Sport La Libertad. El vencedor fue un corredor de apellido Sánchez (Diario de Costa Rica, Martes 14 de octubre de 1919, p.2). El 15 de octubre de 1923, don Eduardo Garnier Ugalde quien era profesor de gimnasia del Liceo de Costa Rica, organizó un concurso atlético entre alumnos de ese centro de educación. En la carrera de maratón -cuyo recorrido se desconoce- triunfó A. Zúñiga quien hizo el recorrido en 35 minutos y un cuarto (La Tribuna, Miércoles 17 de octubre de 1923, pp. 7- 8). El 12 de octubre de 1925, don Eduardo quien en ese momento era profesor de gimnasia del Instituto de Alajuela, llevó a cabo un concurso atlético con alumnos de ese centro educativo de secundaria. En la carrera de maratón (de Echeverría a Alajuela) de 6,5 kilómetros, el vencedor fue Francisco Chacón con un tiempo de 27 minutos. Con motivo de la celebración de su vigésimo quinto aniversario de fundación, el Club Sport La Libertad realizó el 3 de noviembre de 1930, una carrera entre Cartago y San José de 24,8 kilómetros, los tres primeros lugares correspondieron a Luis Chinchilla, Marino Castro y Leónidas Villalta (Diario de Costa Rica, Miércoles 14 de octubre de 1925, p. 3). Según se nota, en la organización de competencias atléticas de ruta en el país el Club Sport La Libertad -y sobre todo don Eduardo Garnier- jugaron un papel fundamental. Esto posibilitó el entusiasmo por el atletismo en centros educativos del Valle Central.

 

    En las competencias atléticas de las Fiestas Cívicas capitalinas de 1927, se llevaron a cabo en el Estadio Nacional. Las competencias deportivas comenzaron el 29 de diciembre con la carrera de diez mil metros, la cual fue ganada por Jorge Cortés con un tiempo de 41 minutos y 26 segundos, el segundo lugar fue para Leónidas Villalta con un tiempo de 42 minutos y 20 segundos (Diario de Costa Rica, Martes 3 de enero de 1928, p. 4). El 2 de noviembre de 1930, el Club Sport La Libertad organizó una carrera entre Cartago y San José. El vencedor fue Luis Chinchilla de Curridabat, en segundo lugar, Marino Castro y en tercero Leónidas Villalta (Diario de Costa Rica, Martes 4 de noviembre de 1930, p. 9). En las actividades festivas de 1938, se incluyeron varias competencias atléticas, las cuales fueron organizadas por don Alfredo Cruz Bolaños. Para esto puso a disposición de los atletas su escuela de deportes. En ella realizaron sus entrenamientos los competidores. Para el día 30 de diciembre, se efectuó la carrera de 5.000 metros. El primer puesto lo obtuvo Eduardo Vargas, con un tiempo de 22 minutos y 40 segundos, El segundo lugar, lo obtuvo Miguel Ángel Segura; y el tercero Antonio Chaves. El día primero de enero de 1939, se efectuó solamente la carrera de 10.000 metros, la cual fue ganada por Eduardo Vargas, por un cuerpo a Miguel Ángel Segura (La Tribuna, Miércoles 4 de enero de 1939, pp. 10-12). La carrera atlética en estudio, aparte del impulso a las carreras atléticas de larga distancia, también influyó en el nacimiento de la carrera ciclística que hacía el mismo recorrido entre 1925 y 1945. (Urbina, 2021b)

 

Prueba extrema, virilidad y ejemplaridad moral: La carrera de San José-Puntarenas (1914-1938) 

 

    Una de las principales actividades deportivas creadas por el Club Sport La Libertad fue la carrera atlética San José-Puntarenas de 96,3 kilómetros. La idea fue de los miembros de esa asociación deportiva: Octavio Rojas de 19 años, Manuel Polanco de 20 años y Federico Estrada de 22 años. La carrera San José- Puntarenas reproducía el derrotero de la salida del café desde el Valle Central hasta ese puerto del Pacífico. Este trayecto lo realizaba el Ferrocarril al Pacífico que era propiedad del Estado costarricense, el del Atlántico lo manejaba la compañía bananera United Fruit Company. Amén de este simbolismo nacional, la carrera era muy exigente para los atletas y la que más interés despertaba entre los aficionados. (Urbina, 2021b)

 

    Es con los ganadores de esta carrera, que surgen varios héroes deportivos, que se postularon como referentes de masculinidad deportiva en Costa Rica. Sus nombres y tiempo cronometrado aparecen a continuación en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1. Ganadores de la carrera atlética San José-Puntarenas (1914-1938)

Año

Ganador

Tiempo

1914

Octavio Rojas

19:20:00

1915

Luis Esquivel “El Titán”

15:35:00

1916

Luis Esquivel “El Titán” y Roberto Rojas “El Ronco”

16:03:00

1917

Roberto Rojas “El Ronco”

16:46:00

1919

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

15:18:00

1922

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

15:18:00

1925

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

15:48:00

1926

Leónidas Villalta

16:36:00

1927

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

----

1928

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

----

1929

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

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1930

José Joaquín Delgado

16:19:00

1931

Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

17:10:00

1932

Enrique Hoffman

15:46:00

1933

Víctor Manuel Poveda

15:22:00

1934

Víctor Manuel Poveda

14:50:00

1935

Alfredo Pineda

14:27:00

1936

Alfredo Pineda

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1937

Batuei Alpízar

15:07:00

1938

Alfredo Pineda

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Fuente: La Información (1914-1919), Diario de Costa Rica (1919-1938), La Prensa (1922-1928), La Tribuna (1922-1938) y La Prensa Libre (1935-1938)

 

    Sobre el concepto de héroe deportivo Jorge Sobrino apunta: “…los deportistas de élite son los grandes responsables de que la liberación de tensiones por sobreesfuerzo de un gran número de individuos se produzca de forma plenamente efectiva o no. De sus actos y de su implicación en el resultado depende, en casos extremos, la estabilidad emocional del individuo en la vida real. Esta responsabilidad del deportista, involuntaria y extradeportiva, se acrecienta cuando se trata de deportes individuales, aunque también recae sobre los referentes de los equipos en los deportes colectivos”. (Sobrino, 2014, p.15).

 

    Uno de los relatos más conmovedores, del compromiso de uno de los corredores con terminar la carrera, pese a su mal estado físico, es el de Manuel Polanco en la competencia de 1914:

    “Cuando Polanco iba llegando a la Chacarita oyó los pitazos de un tren que se aproximaba. El salió de la vía y cayó, no porque tropezara en ningún obstáculo o pusiera los pies en un hoyo, sino porque las fuerzas le faltaron. Dos hombres levantaron al valiente corredor, a quien pusieron en el centro de la vía así que pasó el tren, y Polanco, siguió trotando con una debilidad que daba lástima. Alguien le dijo: -Hombre, no te mates, deja de correr. A lo que Polanco contestó: -Eso, nunca; yo llego hasta el fin de la jornada. Y siguió. Más adelante, Polanco tropieza con un durmiente y vuelve a caer. Unas mujeres lo levantan y el corredor sigue trotando. Cuando Polanco llegó a “Los Baños”, ya materialmente no podía trotar. Iba con la barba pegada al pecho y con los ojos casi cerrados. Los nervios de la cara sumamente contraídos y daba al cuerpo un balancín extraordinario. Fue recibido por varios sportmans y, cuando llegó a “Los Baños”, cayó desmayado. (La Información, Martes 17 de febrero de 1914, p. 5)”

Imagen 2. Manuel Polanco

Imagen 1. Manuel Polanco

Fuente: La Información, Miércoles 18 de febrero de 1914, p. 2

 

    El 5 de abril de 1925, el presidente de la República Lic. Ricardo Jiménez Oreamuno condecoró en la Escuela Mauro Fernández, a los tres primeros lugares de la carrera San José-Puntarenas: Antonio Rodríguez, Enrique Hoffman y Roberto Rojas (Diario de Costa Rica, Domingo 5 de abril de 1925, p. 5). En la carrera de 1927, el menor Julio Eduardo Eduarte de 13 años, participó por un rato en la competencia, llegando hasta Orotina, corriendo 64 kilómetros (La Información, Martes 17 de febrero de 1914, p.5). Para el periódico La Información, Eduarte como menor de edad, al hacer este recorrido, pretendía demostrar su hombría. El término hombría ha sido conceptualizado como: “…una conducta a cumplir en cada ámbito social en el que el hombre se desenvuelve, dando prueba de que, efectivamente, es un hombre (Montesinos, 2002, pp.108-109)”. Por consiguiente, el hombre que se ha caracterizado por su hombría ha sido aquel que ha procurado: “obtener un lugar de reconocimiento público mediante la adquisición del poder, el control de las emociones y el temor”. (Fernández, 2004, pp.15-43)

 

    En el atletismo existe la producción de cuerpos duros, donde se aprende a suprimir sensaciones adversas o sobrellevarlas. Lo que moldearía una supuesta predisposición a soportar dolor y sufrimiento. De esta forma se construye un cuerpo duro, como soporte de la experiencia deportiva y personal (Míguez, 2002, pp. 21-57). En el espacio público creado por la carrera San José-Puntarenas, se reprodujo lo que María Flórez-Estrada Pimentel señala con respecto a que la identidad masculina ideal costarricense se estructuró alrededor de las siguientes características: “Dispuesto al sacrificio por el bien general, impulsado a buscar la Gloria, a la vez severo y delicado, ilustrado, pero moderado, probo, capaz, adicto a la libertad, pero apegado a la Ley”. (Flórez-Estrada Pimentel, 2019)

 

    En el caso de esta competencia en mención, tanto los cuerpos de los competidores como los de los espectadores y los lectores de artículos periodísticos sobre la carrera fueron permeados por esa cultura masculina (Branz, 2015, p. 179). Asimismo: “la relevancia del papel del deporte en la normalización de las masculinidades basadas en la superioridad física (biológica) de los 'hombres'. Tanto la fuerza y la habilidad, como la capacidad y la condición física, son cualidades que definen los procesos de invisibilidad naturalizada del sistema patriarcal, privilegiando y jerarquizando las relaciones de socialización en los diferentes espacios…”. (Hernández, Herraiz, Sancho, y Vidiella, 2010, p.108)

 

Imagen 3. Julio Eduardo Eduarte

Imagen 2. Julio Eduardo Eduarte

Fuente: La Tribuna, Martes 22 de marzo de 1927, p. 1

 

    En la carrera de 1930 quedó en segundo lugar Marino Castro, de 14 años, quien hizo el recorrido en 17 horas y 6 minutos. Él tomaba parte por primera vez en esta clase de eventos. Sobre su carrera existe la siguiente información: “Este muchachito sintió sueño en el camino y dispuso dormir un rato. Al tratar de darle asistencia creyéndole rendido, siguió su carrera, alcanzó y acompañó por largo rato a un grupo de compañeros que no iban en buenas condiciones físicas y los abandonó rato después para proseguir su marcha triunfal. Creo que no se encontrara en el país quien nos pueda dar demostración más grande de energías que las que nos dio este muchachito con su entrada a Puntarenas, la cual hizo como si hubiera corrido antes. Llegó muy bien, en perfectas condiciones físicas, haciendo una entrada notable”. (Diario de Costa Rica, Martes 18 de marzo de 1930, p. 3)

 

Imagen 4. En la primera fila, en el centro, Marino Castro 

acompañado a su derecha por don Eduardo Garnier Ugalde

Imagen 3. En la primera fila, en el centro, Marino Castro acompañado a su derecha por don Eduardo Garnier Ugalde

Fuente: La Tribuna, Martes 18 de marzo de 1930, p. 6

 

    Empero, el más destacado atleta de esta competencia deportiva, lo constituyó Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”, quien la ganó en siete ocasiones. Este deportista nació en San Juan de Tibás el 10 de mayo de 1892. Su carrera como atleta comenzó en 1913, en las fiestas patronales de San Juan del Murciélago -hoy San Juan de Tibás- al completar 25 vueltas a la cancha de la localidad de primero. Participó en 1930, en los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cuba clasificando en tercer lugar en los 10.000 metros. (Sitio web de la Federación Costarricense de Atletismo de Costa Rica)

 

    Aparte de don Antonio Rodríguez, los atletas más destacados de principios del siglo XX en Costa Rica eran Luis Esquivel “El Titán” y Roberto Rojas “El Ronco”. Todos pertenecían a los sectores populares y eran trabajadores. Don Antonio corría descalzo y efectuaba la carrera de San José al puerto de Puntarenas siguiendo la línea férrea del Ferrocarril al Pacífico. Los otros competidores la realizaban por la carretera que iba de la capital al puerto de Puntarenas. Acerca de la preparación física que tenía don Antonio, se tiene lo que el narró en una entrevista de 1935: “No tengo manera especial de correr, porque no entiendo de carreras científicas. Corro a como lo he hecho siempre, y de respirar nada sé. Lo hago con la boca abierta, aunque me “aturugue” de polvo. Siempre lo he hecho así y me ha ido muy bien… Los trabajos que siempre he practicado -trabajos en la agricultura, en arrancar almácigos y cosas por el estilo, -han sido muy rudos. Eso me ha hecho fuerte. De donde me encuentre me voy a pie hasta mi casa en San Juan de Tibás. Estos ejercicios me han servido para mantenerme en forma y hacer cualquier esfuerzo y toda jornada. Ya lo ve, tengo cuarenta y cinco años y sin embargo me siento joven de cuerpo y alma”. (La Prensa Libre, Sábado 9 de marzo de 1935, p. 11)

 

    Lo narrado por don Antonio sobre la importancia del trabajo en su entrenamiento deportivo, sirve de referente en cuanto a su humildad, su lucha y trabajo a nivel individual. La identificación de “El Sanjuaneño” con el atletismo se enmarca en el interés de los gobernantes costarricenses de finales del siglo XIX de acentuar un proceso de morigeración de las costumbres, con el objeto de convertir a los sectores populares en personas más educadas y menos violentas. La puesta en marcha de la estrategia de “higiene social” por parte de la clase política dominante, aparte de fortalecer la identidad de la burguesía nacional y de otros grupos de poder en su posición de clase hegemónica, también trataba de reforzar un mayor control social, vigilancia y disciplina de los grupos subalternos, lo cual fue logrado en primera instancia mediante la difusión sistemática y constante de los valores y las costumbres de la burguesía, proceso que tenía como su plataforma de acción, la búsqueda de la consolidación de una identidad nacional por medio de la invención de la nación. (Molina, y Palmer, 1992; 1994; Molina, 1995; Acuña, Aguilar, Brenes, Chinchilla, García, y Morera, 1996; Fumero, 1996; Enríquez, 1998; Urbina, 2001; Urbina, 2021a y Urbina, 2022)

 

    En la actitud de don Antonio se destaca un discurso que Sergio Villena ha llamado para el caso del fútbol “la economía moral del sacrificio”, esto es importante porque se considera, desde los sectores conservadores, que la sociedad costarricense está atravesando por una “crisis de valores”, por una etapa de dramática pérdida de valores y de sentimiento patriótico. Según este discurso, que se puede escuchar cotidianamente en Costa Rica -una suerte de crisis perpetua- en los medios de comunicación, los costarricenses estarían abandonando los míticos valores campesinos y serían cada vez menos sacrificados por la patria y solidarios entre sí (Villena, 2006, p. 136). Por otra parte, siguiendo al mismo autor se tiene que “El Sanjuaneño” se convierte en un héroe arquetípico de la nación, el campesino mítico, que hace de las virtudes privadas el fundamento exclusivo del orden social. La interpelación nacionalista que vehiculiza no pretende constituir ciudadanos críticos y participativos, sino esposos e hijos bondadosos dispuestos a sacrificarse por la familia y por la patria (Villena, 2006, p. 169; Urbina, 2020). Lo señalado por Villena, se refuerza en el sentido de que, los héroes deportivos también manejan el termómetro del sentimiento de identificación con una comunidad. Son el tótem que lidera a un grupo de personas que se identifica como “nosotros” frente a “los otros”. (Sobrino, 2014, p. 15)

 

Imagen 5. Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

Imagen 4. Antonio Rodríguez Jiménez “El Sanjuaneño”

Fuente: Lobo di Palma (2010, p. 15)

 

    Fundamentado en todo lo anterior, debe señalarse que al no existir en la prensa costarricense más referencias orientadas hacia la creación de símbolos de masculinidad con los ganadores de la carrera en estudio, se debilita una demostración más contundente al respecto. Según Jorge Lobo di Palma con el pasar del tiempo y debido a los nuevos conocimientos de la visión del deporte internacional y la injerencia constante en la opinión pública de médicos, dirigentes deportivos y periodistas, surgió la polémica sobre la validez de la prueba y su importancia social, llegando finalmente en 1938 a suprimirse su ejecución completamente al considerarse inhumana, sin objetivo alguno y al ser sustituida por nuevas propuestas de carreras pedestres de distancias más cortas que eran defendidas por la medicina y los nuevos conocimientos de la preparación física y la competición internacional. (Lobo di Palma, 2010, p. 18)

 

Conclusión 

 

    La carrera San José-Puntarenas fue creada y promovida por el Club Sport La Libertad, principalmente por don Eduardo Garnier Ugalde. Esta competencia posibilitó que los ganadores de dicho evento se convirtieran en referentes de masculinidad hegemónica al forzar y endurecer sus cuerpos para concluir la competencia. Asimismo, fueron ejemplos morales para algunos niños y adolescentes que demostraron su hombría al incursionar en la carrera. Con respecto a don Antonio Rodríguez “El Sanjuaneño” debe señalarse su conversión en un arquetipo del campesino humilde y trabajador que se sacrifica por la patria. La identificación de “El Sanjuaneño” con el atletismo se enmarca en el interés de los gobernantes costarricenses de finales del siglo XIX de acentuar un proceso de morigeración de las costumbres, con el objeto de convertir a los sectores populares en personas más educadas y menos violentas.

 

    La competencia en estudio también le permitió al Club Sport La Libertad la creación de otras carreras de larga distancia, lo que posibilitó el entusiasmo por el atletismo en centros educativos del Valle Central. Por otra parte, debe resaltarse que al no existir en la prensa costarricense más referencias dirigidas hacia la creación de símbolos de masculinidad con los ganadores de la carrera en estudio, se debilita una demostración más concluyente al respecto. Con la llegada de la década de los años treinta esta carrera comenzó a ser cuestionada sobre su pertinencia y su importancia social, llegando finalmente en 1938 a suprimirse su ejecución por considerarse inhumana y sin objetivo alguno. Esta competencia fue reemplazada por otras de recorridos más cortos que eran promovidas por la medicina y los nuevos conocimientos de la preparación física y la competición internacional.

 

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Lecturas: Educación Física y Deportes, Vol. 28, Núm. 303, Ago. (2023)