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Problemática medioambiental
y práctica deportiva

   
Doctoras de Educación Física y Deportiva
Universidad de Granada
(España)
 
 
Socorro Rebollo Rico
Belén Feriche Fernández-Castanys
srebollo@ugr.es
 

 

 

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 8 - N° 45 - Febrero de 2002

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Introducción
     Asistimos en estas últimas décadas a un espectacular incremento de práctica deportiva en la población de las sociedades avanzadas. Este aumento de practicantes sin duda ha supuesto la consecución de objetivos muy positivos. Pero una reflexión profunda sobre una realidad requiere el análisis, de los aspectos positivos y los negativos, que se producen o pueden producir. No podemos negar que entre los aspectos negativos se encuentra el daño que se le puede estar haciendo al medio ambiente por culpa de una irresponsable organización de la práctica deportiva.

     Ante esta realidad observamos una creciente preocupación desde diferentes sectores implicados en el deporte como son la administración, empresarios, practicantes, políticos y ciudadanos en general. Y por supuesto esta preocupación es mayor en aquellos sectores en los que el perjuicio es directo. En concreto, el aumento de los visitantes a los entornos naturales para realizar actividades físicas, y el consecuente impacto que este hecho produce, ha incrementado los debates entorno a esta realidad. La falta de conciencia ecológica, de los practicantes y de los gestores, es una llamada de atención que nos debe hacer reflexionar a todos.

     Desde diferentes foros se critica actuaciones con ruidos insoportables, aglomeraciones de tráfico en espacios naturales, vertidos de aceites en los pantanos y embalses, destrucción de masa forestal por la construcción de equipamientos deportivos, uso indiscriminado de bicicletas de montaña en espacios naturales protegidos, caza furtiva, vuelos de aparatos de aeromodelismo en zonas residenciales, etc. Sin duda, asistimos a una crisis de intereses en nuestra sociedad, requiriendo esta cuestión un tratamiento interdisciplinar inmediato. El objetivo de este artículo es indagar en esta realidad desde el área de la Educación Física y el Deporte.


Problemática medioambiental en el siglo XXI
     Podemos afirmar que en la actualidad la problemática medioambiental ya no caen en saco roto. En la sociedad occidental esta palabra empieza a formar parte del vocabulario popular y si hiciéramos una encuesta sobre el medio ambiente, seguramente observaríamos que no hay un desconocimiento sobre este tema, sin embargo, posiblemente también descubriríamos que este conocimiento no es profundo.

     Podríamos decir que ser ecológico está de moda, al igual que está de moda el acercamiento a la naturaleza. Estamos de acuerdo con Porrit (1989: 7), cuando dice que: “no debemos deslumbrarnos porque el consumo ecológico empiece a ser una moda. Es cierto que algunas empresas hacen auténticos esfuerzos para actuar de forma más respetuosa con la naturaleza, pero también son demasiadas las que apenas se han disfrazado de verdes”.

     La pregunta que nos hacemos todos, es sí realmente estamos haciendo, individualmente y colectivamente, suficiente para frenar los problemas medioambientales y mejorar la salud de nuestro planeta. O por el contrario nos dejamos llevar por las modas que propician formar parte del conjunto de actuaciones superficiales y poco concienciadas que se realizan para mejora del entorno. Mejoras que en realidad no son una apuesta seria para conseguir objetivos concretos. Dejaría de ser una moda, todo lo relacionado con el medio ambiente, para convertirse en una postura ante la sociedad y el mundo en general, si todos los ciudadanos tuviéramos un profundo conocimiento de esta problemática.

     No es nuestro objetivo profundizar en los grandes problemas medioambientales pero no podemos negar la evidencia y aludir a ella. En este nuevo siglo los impactos ambientales, además de afectar a los seres vivos, afecta a los elementos básicos constitutivos del medio natural. La tierra, el agua y el aire, además de ser elementos esenciales de nuestro planeta, son el espacio donde se vienen desarrollando un sin fin de actividades deportivas. Es creciente la degradación de la naturaleza y se insiste, desde diferentes campos científicos, como los tres elementos esenciales de nuestro planeta acusan una gran involución. La tierra se ve amenazada a causa de la continua especulación que sobre ella se ejerce, por la extracción desorbitada de recursos y el continuo depósito de desechos. El agua, como elemento más abundante de nuestro planeta, también se ve afectado por la cantidad de vertidos que se depositan. Y el aire aparece hoy con heridas profundas resultado del uso abusivo de productos nocivos.

     Resultado de estas actuaciones son las grandes alteraciones que en nuestro planeta se están produciendo, tales como el cambio climático, efecto invernadero, destrucción de la capa de ozono, pérdida de la biodiversidad, etc. Estos resultados nocivos han ido ocurriendo progresivamente a lo largo del tiempo y estamos de acuerdo con Margalef (1992), en que el diálogo e interacción entre el ser humano y los sistemas naturales, que han constituido su entorno, ha ido transformándose a lo largo de los tiempos y que el deterioro no es consecuencia de un momento puntual y exacto. Pero es evidente que la relación hombre-naturaleza ha sido menos respetuosa a partir de la industrialización, y en este momento a cierta distancia ya de la revolución industrial, podemos apreciar aires de cambio. El proceso de postmodernización está trayendo como resultado un fenómeno único en la historia de la humanidad denominado la globalización y homogeneización de los procesos socio-culturales.

     Con la idea de globalización iniciamos el siglo XXI, idea en la que hay que resaltar, que el medio ambiente sigue considerándose un valor de gran importancia desde el punto de vista económico. La sociedad del bienestar, del ocio, de consumo, demanda de forma indiscriminada servicios y productos que satisfagan sus necesidades consumistas, en muchos casos, a pesar del mal que se pueda causar en la naturaleza. El interrogante está presente y todos nos cuestionamos, sí en la era de la posmodernidad y de la globalización, el medio ambiente retomara el camino perdido de forma globalizadora, o bien se continuará con el camino de destrucción ya iniciado.


Relación del medio ambiente y el deporte
     En medio de estas tensiones medio ambientales el deporte se acerca cada vez más a todo lo ecológico. Podemos enumerar diferentes factores que podrían estar influyendo en un aumento cada vez mayor de la relación entre el medio ambiente y el deporte, destacando:

- La mayor afluencia de población al medio natural.
- La crisis del modelo de ciudad moderna.
- La importancia del ocio activo.
- El desarrollo del concepto de ecología deportiva.
- El aumento de los medios para el desarrollo de una educación ambiental.
- La accesibilidad a la práctica deportiva en el medio natural de toda la población.
- La protección de los espacios naturales, reglamentación del uso y disfrute de estos.
- Y la proliferación de empresas de actividades en el medio natural con una mayor dimensión profesional y comercial.

     Este aumento de la relación entre el medio ambiente y el deporte posibilita un fenómeno social, que consiste en el traslado masivo y de forma temporal al medio natural, coincidiendo este traslado con las temporadas que conocemos por vacaciones de verano, semana santa, navidad, fines de semana, etc. La influencia masiva de personas que huyen de las ciudades hacia parajes naturales, no viene condicionada únicamente por el desarrollo técnico de las comunicaciones y medios de transporte, sino también y fundamentalmente, por las agresiones a que se ven expuestas en el medio ingrato en que se ha convertido la ciudad.

     Racionero (1987), compara las características de un ecosistema sano en relación a otro enfermo de la siguiente forma. El primero estaría caracterizado por su complejidad, diversidad, simbiosis, estabilidad, alto número de especies y baja entropía. El segundo se caracteriza por su simplicidad, uniformidad, autarquía, inestabilidad, bajo número de especies y alta entropía.

     Podríamos aplicar estas definiciones al entorno natural y urbano. De esta forma consideramos que las urbes actuales son ecosistemas enfermos y esta es una de las razones por la que pueda haber un traslado masivo de población de las ciudades al medio natural. Y así podemos argumentar que hay necesidad de entornos urbanos que sean y sigan siendo ecosistemas sanos donde poder vivir con calidad.

     Rebollo et all. (2001) destacan que la ciudad posmoderna tendrá que responder a la necesidad del ciudadano de crear una oferta divertida y atrayente de actividades deportivas y de los equipamientos necesarios para esta práctica: canales artificiales de aguas bravas, carriles bicis, itinerarios fisico-turísticos, rocódromos, actividades recreativas en plazas y bulevares... etc. Actividades puntuales y permanente para todas la población y adecuándose a las necesidades de esta. Para esto los espacios urbanos deberán aprovecharse al máximo, remodelarse y actualizarse. La ciudad del siglo XXI tendrá que ser plástica, multifuncional, habitable, con calidad en sus servicios. Consideramos que para la consecución de estos objetivos el respeto al medio ambiente tiene que estar muy presente en cualquier actuación.

     La unión del medio ambiente y el deporte comienza a tener protagonismo en la llamada civilización del ocio. Pero la idea de ocio ha cambiado mucho a través de los tiempos, tanto en un sentido cuantitativo como cualitativo. Hoy en día podemos asumir el concepto de ocio como el expresado por Dumazeider (1972), como el tiempo libre dedicado al descanso, diversión y el desarrollo formacional. El deporte como actividad de ocio cobra cada vez más importancia en el ranking de actividades realizadas en el tiempo libre y así lo demuestran los numerosos estudios que encontramos en el panorama nacional (García Ferrando, 1997). Al mismo tiempo el interés por todo lo relacionado con la naturaleza es un hecho. La simbiosis de estas dos tendencias da lugar al aumento de actividades deportivas en el medio natural como actividades de ocio. La población no se conforma con realizar actividades en el medio natural pasivas (descanso, observación...), también quieren realizar actividades que impliquen un conocimiento activo del medio. Y asistimos a la proliferación de variedad de actividades singulares que consiguen despertar en los practicantes sensaciones y vivencias únicas: hidrobob, rafting, puenting... etc. Y que forman parte de ese concepto de ocio activo de finales de siglo XXI.

     Tenemos que destacar, en el auge de actividades ociosas en el medio natural, la práctica física de aventura en la naturaleza. Este tipo de actividad ha presentado un notable auge en las sociedades postindustriales avanzadas. La tecnología ha facilitado los recursos e instrumentos pertinentes para el desarrollo de estas actividades recreativas. Actividades que nos permiten deslizarnos por el agua, el aire y la tierra, provocando notables sensaciones de placer, riesgo y aventura en función de las expectativas de cada cual.

     En este desarrollo teórico también tenemos que destacar como los términos ecología y deporte se acercan cada vez más. Esta unidad terminológica aparece en el Diccionario de Ciencias del Deporte (1992), que define la ecología deportiva, como la implantación óptima de instalaciones deportivas, de juego y de ocio en el ecosistema local y como el estudio de las relaciones recíprocas entre el deportista y los factores ambientales naturales y antropogénicos.

     También Olabuénega (2001: 25), destaca la importancia del deporte ecológico como tipología deportiva o forma de práctica deportiva. El autor define esta tendencia como “tipo de deporte, distinto al turismo de masas o del de los grandes espectáculos deportivos (juegos olímpicos, deportes de balón y pelota) que se relaciona con una experiencia personal con la naturaleza. Un sentimiento, que cada vez más adquiere importancia vital para las poblaciones urbanas acosadas por el tráfico, la congestión, el ruido y la contaminación atmosférica y que ha llevado a éstas a una aspiración colectiva cada vez más generalizada: la calidad medio del medio ambiente”. La unión de estos dos términos es síntoma evidente de la importancia que en la nueva centuria va a tener las relaciones entre deporte y medio ambiente.

     Y así el entorno natural nos ofrece un marco idóneo para el desarrollo psicofísico integral. La época de las vacaciones significa un periodo de libertad y de naturaleza, siendo la playa y la montaña sus símbolos más convencionales. La naturaleza es el marco idóneo para el desarrollo de actividades recreativas que rompen con el universo mecanizado y urbanizado, pero la realidad nos demuestra que se explota y expolia, a la misma sin piedad, buscando en muchas ocasiones intereses lucrativos o desahogos egoístas. Las modas y la publicidad inundan las playas junto a los plásticos, botellas, papeles... Corrientemente nos encontramos grandes aglomeraciones en estos lugares y observamos que aquí más que nunca el ocio se convierte en negocio. Por esta razón es conveniente que se sigan desarrollando normas para la protección de los espacios naturales y reglamentos de uso y disfrute de estos. Esta tarea debe de ser una labor prioritaria de los gobiernos y en general de todos los ciudadanos.

     Además de la norma consideramos que hace falta un referente o modelo a seguir que conduzca el comportamiento colectivo en este ámbito: una Educación Ambiental. Siguiendo las palabras de Sánchez (1997), una educación solidaria para la supervivencia debería de potenciar en todas nuestras actividades un modelo que nos ayude a: comprender el entorno biofísico y socio-cultural, tomar conciencia de que el hombre es una parte de la naturaleza y que depende directamente de ella, elaborar una nueva escala de valores con respecto al uso y abuso de la naturaleza, así como una incentivación en la protección del entorno, ver la naturaleza como algo delicado y sustento de vida y descubrir y solucionar problemas ambientales. A través de la práctica deportiva también se puede conseguir esta educación ambiental y cabe poner como ejemplo el carácter interdisciplinar en los contenidos de la enseñanza institucionalizada.


Deporte en el medio natural e impacto ambiental
     Podemos concluir este artículo hablando del impacto ambiental del deporte. El deporte y el medio ambiente han tenido siempre una gran relación y de cara al futuro esta relación va a tener una gran importancia desde el punto de vista de la prevención de los impactos. Consideramos que los espacios naturales y los espacios urbanos deben ser equipamientos deportivos que disfruten las generaciones futuras; práctica deportiva y medio ambiente no tienen por que ser opuestas, por el contrario, deben estar siempre relacionadas de forma óptima.

     Al hablar de deporte y de impacto ambiental nos vamos a centrar en las actividades desarrolladas en el medio natural. Actividades que tienen un eminente carácter turístico. Si observamos como la actividad turística ha sido y es una fuente de impacto ambiental definido, podemos ir de la generalización a la objetivización, estableciendo que las actividades turístico-deportivas también son fuente de impacto ambiental. Hasta el turismo cuyos objetivos son el respeto y conocimiento del medio natural, el denominado turismo ecológico, si no está bien planificado y estructurado puede implicar impactos en la naturaleza.

     Si queremos observar un ejemplo de mala planificación en España podemos hacer alusión a la realidad que hoy día sufren nuestras costas caracterizadas por su impacto urbanístico, de aguas, fauna y plantas acuáticas... Todos los especialistas del turismo están de acuerdo en la necesidad de trabajar hacia un desarrollo sostenible en pos de un óptima planificación turística. La calidad del medio ambiente es una necesidad de base para poder ofertar un buen producto turístico-deportivo.

     En este contexto, marítimo y costero, el turismo náutico es una actividad que va en alza y que supone una forma de acercamiento y conocimiento de los entornos acuáticos. Sin embargo la mala gestión del turismo de costa ha hecho que desde diferentes foros se quiera poner freno al desarrollo de toda actividad relacionada con el turismo incluido el deportivo. Consideramos que la clave está en la planificación óptima de todos los recursos existentes, no en la negación del desarrollo de oferta de actividades de ocio, que permitan al ciudadano disfrutar de la naturaleza.

     Pero aunque el turismo de sol y playa sea pionero de la mayor parte del impacto ambiental, en el interior, con el desarrollo del turismo en espacios naturales, también se están dando situaciones innegablemente insostenibles. Consideramos que esto es debido no al hecho en sí turístico, sino más bien a una falta de norma previa y planificación seria. El deporte es fuente de impacto ambiental siempre que se actúe sin evaluaciones previas y la oferta suponga la creación de infraestructuras y la oferta de actividades que no sean planificadas midiendo los daños que puedan causar.

     Desde los sectores conservacionistas se considera perjudicial la mala gestión que se ha hecho de las actividades desarrolladas en espacios naturales protegidos. Podemos citar como ejemplos las actividades de nieve con el abuso de la nieve artificial, la construcción incontrolada de oferta hotelera, proliferación de pistas... Las actividades con motor que suponen la emisión de residuos contaminantes, erosión del suelo, impacto acústicos... Los deportes aéreos que cuando se practican durante la época de cría de las aves resultan perjudiciales para la nidificación de estas. Los nuevos deportes de aventura que se adentran por parajes vírgenes afectando al desarrollo normal de las especies que allí habitan, etc. Todo esto unido al aumento de demandantes de estas actividades en los espacios naturales protegidos puede acarrear daños irreparables.

     Ante esta situación se está llevando una progresiva normatización desde las diferentes comunidades de las actividades dedicadas al Turismo Activo y continuo análisis teórico de los posibles impactos que las diferentes actividades pueden causar para prevenirlos. Estos análisis establecen la necesidad de conocer la realidad para mejorarla sin que esto suponga la negación de la realización de turismo deportivo. Gómez (1992), hace una reflexión sobre los impactos ambientales de las actividades deportivas en el medio natural. Y destaca:

A) Actividades acuáticas
- Modificación y destrucción del paisaje.
- Contaminación por vertido de residuos.
- Contaminación acústica.
- Contaminación estética o visual.
- Contaminación atmosférica.
- Contaminación "sociológica", asociada a fenómenos de aculturación.
- Extinción y/o reducción de flora y fauna.
- Alteración de los ecosistemas marinos, fluviales o lacustres.
- Destrucción y/o deterioro del patrimonio histórico-artístico.

B) Actividades aéreas
- Contaminación estética o visual, por acumulación de aparatos en vuelo en una zona.
- Contaminación acústica de los aparatos a motor.
-Destrucción o modificación de ecosistemas típicos en las zonas de despegue y aterrizaje masivos.
-Alteración en la dinámica de los ecosistemas y en el comportamiento animal, especialmente de la avifauna por el desplazamiento de las zonas de cría de ciertas rapaces, pérdida y abandono de nidos, etc.
-"Contaminación "sociológica", por aculturación.
- Contaminación atmosférica por emisiones de los aparatos a motor.

C) Actividades terrestres
-Modificación y destrucción del paisaje derivado de la construcción de instalaciones asociadas con la práctica de este tipo de actividades, zonas de acampada, circuitos de bicicleta de montaña, senderos, zonas de orientación, etc.
-Contaminación por vertido de residuos, especialmente sólidos: grupos excursionistas o campistas, etc.
-Contaminación acústica derivada de los vehículos a motor o de la excesiva concentración de practicantes en una zona determinada).
-Contaminación estética o visual asociada a todos éstos tipos de impacto ambiental.
-Contaminación "sociológica".
-Contaminación atmosférica emisiones vehículos a motor o de instalaciones asociadas a este tipo de prácticas.
-Posibilidad de originar incendios forestales por actividades derivadas de la marcha, la acampada, etc.
-Destrucción o deterioro del patrimonio histórico-artístico o incluso geológico a los visitantes de determinadas zonas naturales no les está permitido llevarse ni las piedras. Legislación referente a Espacios Naturales Protegidos.
-Alteración de la dinámica de los ecosistemas, a nivel geológico -erosión-, botánico y faunístico.

D) Actividades mixtas
- Contaminación acústica por aparatos con motor.
- Contaminación por vertidos y abandono del material.
- Contaminación estética o visual.
- Modificaciones en la dinámica de los ecosistemas afectados.
- Contaminación "sociológica".
- Modificación o destrucción del paisaje.
- Contaminación atmosférica y emisiones de vehículos a motor.

     Ante esta realidad el planteamiento que en este artículo hacemos, desde luego no es el dejar de practicar actividades en el medio natural, por el contrario establecemos que hay que potenciar una práctica deportiva en la naturaleza que preconice los principios del desarrollo sostenible del turismo en Espacios Naturales y especialmente en Espacios Naturales Protegidos (Carta Europea, 1992). Concretamente estos principios establecen: desarrollar un turismo que cumpla los principios de sostenibilidad, promover la colaboración entre gestores, residentes, empresas..., establecer estrategias de actuación a corto, medio y largo plazo para mejorar la calidad turística, conocer las expectativas y exigencias de los clientes en materia de medio ambiente, gestionar desde la calidad en los equipamientos, servicios, promoción, comercialización..., identificación de nuevos mercados y nuevos puestos de trabajo, fomentar los productos específicos y que favorezcan el desarrollo sostenible de la zona, sensibilizar a través de la información y educación de los visitantes, marketing y promoción responsables, preservación y mejora de la calidad de vida de la población local, respetar la capacidad de acogida, controlar la frecuentación, canalización del flujo de visitantes y control del transporte.


Referencias bibliográficas

  • CONFERENCIA DEL RÍO (1992). Carta Europea sobre los principios a tener en cuenta para el desarrollo sostenible en los Espacios Protegidos.

  • DICCIONARIO DE LAS CIENCIAS DEL DEPORTE (1992). Ed. Unisport. Junta de Andalucía. Málaga

  • DUMAZEIDER (1972). Vers une civilisation du loisir. Paris: Seuil.

  • GARCÍA FERRANDO, M. (1997). Los españoles y el deporte 1980-1995. Un estudio sociológico sobre comportamiento, actitudes y valores. Valencia: Tirant lo blanch.

  • GÓMEZ, A. (1992). Actas del Congreso Mundial de Medio Ambiente. Barcelona.

  • OLABUÉNAGA, J.I. (2001). “Sociedad y Deporte. Reestructuración y consecuencias”, en LATIESA, M; MARTOS, P; PANIZA, J.L. (Comp): Deporte y cambio social en el umbral del siglo XXI. Ed. Esteban Sanz. S.L: Madrid.

  • PORRIT, (1998). Prólogo en Jhon Button, Háztelo verde. Integral Ediciones: Barcelona.

  • RACIONERO, L. (1987). Del paro al ocio. Barcelona: Anagrama.

  • REBOLLO, S., BRASILEIRO, D., y LATIESA, M. (2002). La ciudad y el deporte en el siglo XXI. Papers.

  • SÁNCHEZ, A. (1996). Espacios naturales protegidos, flora y fauna: legislación básica comentada. Ed. Exibris. Madrid.

  • SÁNCHEZ, A. (1997). Medio ambiente. Ed. Comares. Granada.


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