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Formar entrenadores de atletismo que conozcan el significado

de la palabra futuro. Un reto mayor para cada federación

 

Federación Cubana de Atletismo. Comisión Técnica

Director Técnico del Centro de Entrenamiento de Alto Rendimiento de la IAAF en La Habana

Profesor Auxiliar del Instituto Superior de Cultura Física

Graduado de Director de Desarrollo de Entrenamiento de la Academia Mundial de la IAAF

Disertante IAAF de Nivel II

Dr. C. Ariel Muñiz Sanabria

doctorsanabria001@yahoo.es

(Cuba)

 

 

 

Resumen

          ¡A los vanagloriados entrenadores triunfadores de los campeonatos infantiles y escolares, que llevan la etiqueta de desmedidos y agresivos por la aplicación de las cargas que aplican a sus atletas! Digan al mundo atlético, ¿cuántos, quiénes, o al menos quién de sus discípulos ha sido o es hoy un destacado velocista, medio fondista, fondista, saltador, lanzador o multiplista a nivel nacional, regional o mundial?

          Palabras clave: Atletismo. Atletismo infantil. Atletismo de iniciación. Campeonismo. Atletismo de niños y niñas. Entrenamiento atlético a largo plazo

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 14 - Nº 138 - Noviembre de 2009

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    Es que no se dan cuenta, es que no conocen esos entrenadores que abundan por doquier que es muy cruel hacer pagar a sus atletas niños y adolescentes su frustración por no haber sido un deportista mejor.

    Su frustración pudieran canalizarla de una manera superior: siendo excelentes pedagogos y logrando armar la estructura psicomotora de los talentos para que en el mañana sean grandes atletas. Diría más: campeones.

    ¡Ah, entrenadores desordenados en su cultura emocional y profesional! que no saben más que atarse a su ridículo pensamiento de tosquedad ganadora.

    Son toscos, pues no han aprendido, no han interpretado el significado de la palabra futuro.

    Ellos, esos que tienen en sus manos responsabilidad mayor no saben de la gloria del mañana. Hoy logran algunas, tal vez hasta muchas medallas en los campeonatos infantiles y escolares nacionales, pero el mañana (que ya es hoy por los años que llevan laborando) es de un lodo que los hunde porque no pueden exhibir, contemplar y disfrutar de la edificación de un gran atleta.

    Es que de los tantos talentos, buenos talentos, grandes talentos que pasaron por sus manos, ninguno es hoy un atleta de primer nivel nacional.

    Pregunto: ¿Entonces qué ameritan?

    Respuesta: Lo diré en sólidas palabras, solo pueden ser definidos ante la escasez de méritos como pobres de futuro.

    A esos infortunados hay que educarlos, exigirles una constante superación del alma, para que puedan contribuir más desde su función al progreso del atletismo en su región, federación y país.

    Futuro, es la palabra sublime que no conocen, pero deben aprenderla si desean ser confiables y respetados como entrenadores de iniciación atlética.

    Se trata de saber escoger entre el placer efímero de títulos y medallas en las competiciones infantiles y escolares, y la gloria de ser artífices en la edificación de un gran campeón del atletismo de alta competición.

    Invitación:

    ¡A los vanagloriados entrenadores triunfadores de los campeonatos infantiles y escolares, que llevan la etiqueta de desmedidos y agresivos por la aplicación de las cargas que aplican a sus atletas!

    ¿Digan al mundo atlético cuántos, quiénes, o al menos quién de sus discípulos ha sido o es hoy un destacado velocista, medio fondista, fondista, saltador, lanzador o multiplista a nivel nacional, regional o mundial?

    De seguro muchos no pueden responder, porque el silencio con que paga la quema de etapas de los talentos, no les ha dado voz en el presente para poder decir: a ese, a aquel, a éste atleta yo lo entrené en sus primeros años en el atletismo.

    No pueden decir: cuanto me alegra que de aquel grupo que entrené hace 10, 15, 20 años, ellos/ellas, han sido los que mejor carrera atlética han desarrollado, y hoy son campeones.

    Por eso a los buenos entrenadores de iniciación atlética les haría otra pregunta:

    ¿Profesores, cómo se sienten ustedes, luego de realizada su labor de construcción de talentos atléticos, ver hoy formados a sus atletas como grandes del atletismo de alta competición en su país y a nivel internacional?

    Respuesta: Por nosotros puede responder la vida, porque nos ha premiado.

    Tienen razón, permítanme argumentarles su respuesta con tres ejemplos vivientes del atletismo cubano.

    Número 1. En los años 1989 y 1990 más de 20 entrenadores de 13 provincias pudieron sentirse, por sus resultados competitivos en la Copa Pionero Nacional, categoría 10-11 años, más felices que el entonces entrenador de Osleidis Menéndez Sáez.

Osleidis Menéndez Sáez

    En esas competencias Osleidis concluyó en los lugares 18 y 17 respectivamente, entre 58 y 60 competidoras de las 14 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud.

    La felicidad de los entrenadores de los atletas que fueron medallistas, no sé cuánto tiempo duró, lo que si sé es que la felicidad, orgullo y gloria de Pedro Bárbaro Menéndez Berrío será por siempre, pues 7 años después disfrutó como su atleta, aquella niña que construyó armónicamente, se convirtió en campeona mundial juvenil en el lanzamiento de la jabalina en campeonato celebrado en Sydney 1996, título que repitió dos años después en Annecy 1998.

    A continuación fue tanta su calidad, que se consagró campeona y recordista olímpica y mundial absoluta en el lanzamiento de la jabalina. Un nombre, un talento, una atleta que está en las páginas más gloriosas del atletismo mundial y que nadie podrá borrar.

    Ese entrenador ha disfrutado y disfrutará poder decirle al mundo atlético: Yo inicié, entrené y cuidé de esa gran campeona en sus primeros años en el atletismo.

    El puede atribuirse la virtud de haber entrenado a Osleidis con más motivación que agobio y monotonía en los entrenamientos; con más complacencia y adecuación de las cargas que rígida y aburrida imposición de los contenidos y métodos; haber incentivado el amor por la práctica del atletismo negando el maltrato físico motor con agresión despiadada de cargas de entrenamiento; con más pensamiento futurista que absurda intención campeonista para hacerla ganadora en la Copa Pionero Nacional.

    Quien dice la verdad es la vida, ella ha premiado a quien tal vez en aquellos años no pensó con ambición descontrolada ser campeón de la Copa Pionero Nacional; ser uno más de los entrenadores que al precio del dolor y la pérdida de los talentos provocan inmenso daño y la deserción de los niños y niñas que quieren ser felices en la práctica del atletismo.

    Tal vez, simplemente, pensó en que tenía en sus manos una niña que debía proteger para no troncharle su amanecer que aún estaba por llegar.

    Hoy el atletismo nacional tiene que decirle, que de aquellas atletas la mejor ha sido Osleidis. Entonces, usted también es el número uno (el verdadero ganador) porque ninguno de tantos que corrieron, saltaron y lanzaron más que ella, llegó a la estatura de campeona que ha alcanzado su menuda niña de aquel entonces.

    De todos aquellos que vencieron a la edad de 10, 11 años, no puede mencionarse nombre alguno que tan siquiera se haya asomado a la élite mundial de disciplina cualquiera. Este dato simula derrota del proceso atlético desarrollado con esos talentos.

    Pedro Bárbaro Menéndez Berrío no obtuvo uno de los primeros lugares, otros obtuvieron las medallas, pero logró lo más importante: cumplió con su encargo. Hoy puede regocijarse porque le pertenece el éxito, puede decir: Osleidis tiene parte de mi trabajo, porque yo fui su entrenador de iniciación, yo también soy un gran campeón.

    Número 2. Ibrahin Camejo, bronce olímpico en el salto de longitud en los Juegos de Beijing 2008, fue uno de los atletas infantiles cubanos participantes en la Copa Pionero Nacional del año 1992. En aquel entonces fue superado en el resultado competitivo general por 13 atletas de los 58 participantes.

Ibrain Camejo

    Cabe la pregunta: ¿Los que le aventajaron eran más dotados que él, o fueron entrenados de manera más exigente? En cualquier caso lo que es llamativo es que todos esos que le superaron son hoy, 17 años después, desconocidos en las páginas del atletismo cubano de alto rendimiento.

    Hagamos otra pregunta ¿Quién de los entrenadores de todos esos atletas que fueron superior a Ibrahin Camejo, en la competición 10-11 años, puede considerarse hoy más victorioso que su entrenador de iniciación?

    Tomando la evidencia de los atletas que participaron en esa competición de 1992, ninguno de los entrenadores ganadores puede decir que fue mejor que Luis Orlay Ávila del Río, pues a él es el que recoge la historia. El que hoy, mañana y mientras haya atletismo puede exclamar: Yo tuve el valor de preparar a Ibrahin Camejo en la categoría infantil, sabiendo y previendo que estaba ante un talento que podía llegar muy lejos en el atletismo mundial, por eso tenía que cuidarlo, protegerlo y formarlo para los años futuros.

    Número 3. También en el año 2008, en los Juegos Olímpicos de Beijing, el atleta cubano Leonel Suárez se proclama medallista de bronce en la prueba de decatlón.

Leonel Suárez

    Constituyó una gran sorpresa para el atletismo cubano, pero también para el ámbito internacional, pues logró tal mérito con tan solo 21 años.

    En la actual temporada 2009 se ratificó en la élite mundial del decatlón al obtener medalla de plata en el Campeonato Mundial de Berlín.

    Leonel Suárez entró a la gloria, ¿pero dónde nace esa gloria? Hay que remontarse 11 años atrás, cuando comenzó a entrenar de niño también con Luis Orlay Ávila del Río. Con él aprendió las habilidades básicas que posteriormente le servirían para ejecutar con éxito las técnicas de las carreras, los saltos y los lanzamientos.

    Fue con ese entrenador que comenzó a hacer las primeras arrancadas, los primeros despegues, los primeros y más difíciles lanzamientos de la pelota, antecedentes de su gran potencia actual en el lanzamiento de la jabalina (77.47 m). Gracias a ese ayer, es que existe hoy el gran decatlonista Leonel Suárez.

    Leonel cuando atleta infantil, en la Copa Pionero Zonal Nacional Oriental de 1998 fue el decimocuarto entre los clasificados generales. En su rendimiento por pruebas del pentatlón competitivo obtuvo lugares lejanos del podio en la mayoría de ellas. Corrió los 60 metros en 9.5 segundos, para el último lugar entre los 28 participantes, en salto de longitud su mejor intento fue de 3.60 metros para el lugar 23, en salto de altura variante tijera obtuvo su mejor resultado al saltar 1.37 metro, empatado en segundo lugar, en lanzamiento de la pelota fue cuarto con 57.79 metros, y en los 1 000 metros su tiempo de 3.30.4 minutos lo ubicó en el lugar catorce. Sus 2359 puntos se quedaron a 486, 328 y 201 puntos de los tres primeros lugares. Tres atletas que hoy son desconocidos en el atletismo nacional.

    Su entrenador no ganó en ninguna prueba, pero es un verdadero triunfador, pues cuando Leonel alzó sus manos en Beijing por la medalla de bronce obtenida, también él fue premiado, fue premiado para siempre por su valiosa dedicación y buena labor como buen entrenador de niños y adolescentes. Ese es un ejemplo de un buen entrenador de atletas infantiles; muchos pudieron haber pensado hace diez años que perdió, pero la realidad es totalmente opuesta: ganó por siempre.

    Pregunto: ¿Entonces quiénes tienen la razón, los que asesinan talentos en las edades tempranas o los que sueñan y miran al futuro?

    Respuesta: Hay que reconocer que fracasados son los que no escuchan las suficientes razones expuestas en este articulo, los que no escuchan los fundamentos de la realidad que impone el tiempo. No tiene valor histórico ser un quemador de etapas, perdedor en el futuro y en la historia del atletismo nacional.

    Vuelvo a preguntarles ¿Dónde está el mérito de hacer ganar con torpeza pedagógica a los niños/niñas y adolescentes?

    Quienes logran eso no pueden decirle al atletismo que representan, que tienen 10, 15, quién sabe si 30 ó 50 medallas en la competición infantil y escolar a nivel nacional. Al atletismo lo que le interesa saber es cuántos han formado, cuántos han preparado adecuadamente para su ulterior desarrollo en el deporte de alto rendimiento.

    ¡Entrenadores de iniciación de cualquier parte del mundo!:

    Amen el significado de tener confianza en su labor, en sus conocimientos, en el valor de su acción por el mañana de un campeón. Esa es su contribución al desarrollo.

    Muchos pueden decir: en aquellas competiciones infantiles y escolares yo gané. Menos, y esos son los mejores, pueden decir: a ese medallista olímpico/mundial yo lo construí.

    ¡Usted elija! El atletismo sencillamente lo juzgará.

    ¡Mire su tesoro, porqué no prepararlo para hacerlo brillar! Pero para siempre.

Bibliografía

  • Comisión Nacional de Atletismo de Cuba (1989). Boletín Técnico. Copa Pionero Nacional. La Habana.

  • Comisión Nacional de Atletismo de Cuba (1990). Boletín Técnico. Copa Pionero Nacional. La Habana.

  • Comisión Nacional de Atletismo de Cuba (1992). Boletín Técnico. Copa Pionero Nacional. La Habana.

  • Comisión Nacional de Atletismo de Cuba (1998). Boletín Técnico. Copa Pionero Nacional. La Habana.

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