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El control del estado de preparación en
el deportista: amenazas, retos y soluciones

   
ISCF "Manuel Fajardo".
Facultad de Cultura Física, Villa Clara
(Cuba)
 
 
Dr.C. Antonio Morales Águila
MSc. María E. Alvarez Prieto

moralesa@capiro.vcl.sld.cu
 

 

 

 

 
    Cuando hablamos de altos resultados deportivos debemos reconocer el importante papel que desempeña el entrenamiento, con sus nuevos sistemas de preparación del atleta, para dar respuesta a las exigencias del calendario competitivo nacional e internacional. Como actividad psicopedagógica y proceso al fin, el entrenamiento en el ámbito deportivo es necesario dirigirlo con eficacia y eficiencia, objetivo que se logra no solo con una buena planificación u organización, sino también con un riguroso CONTROL. Así pues, investigando diferentes mecanismos metodológicos chocamos con una gran verdad: no basta con entrenar o competir, sino que también es imprescindible controlar el efecto de estos procesos. Desde otro punto de vista diríamos: "...si entreno, controlo, y si compito... controlo. Ese es uno de los principios básicos... control para el rendimiento, control para el resultado, control para triunfar".
    Ante tal realidad, el presente artículo tiene como objetivo reflexionar en torno a las principales amenazas y retos del deporte en la labor de control del estado de preparación de los atletas. No nos detenemos solamente en estos aspectos sino que exponemos cuáles pudieran ser las posibles soluciones a los problemas. De manera que pueden considerarse como puntos de partidas para otras soluciones o como alternativas que enriquecerán el campo del CONTROL.
 

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 9 - N° 67 - Diciembre de 2003

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Acerca de la definición de CONTROL y sus formas

    Seguramente estarán de acuerdo con nosotros en que un riguroso control sobre bases científicas es garantía de una buena dirección de la preparación de los deportistas.

    Grosser, M. y Starischa, S. (1989) revelan que hoy resulta impensable una conducción efectiva del entrenamiento de la condición con sus componentes sin la aplicación de procedimientos de control. Han ocupado el lugar de las observaciones estimativas inmediatas en comparación directa - "más fuerte que el contrario", más veloz que ayer".

    El control en la cadena de eslabones del Sistema de Preparación del Deportista es la fuente de orientación del entrenador, su función retroalimentadora garantiza el conocimiento acerca de la marcha del cumplimiento de los objetivos trazados. Por eso, el control debe estar presente a todo lo largo del ciclo de preparación del deportista.

    Otros especialistas, y no solo nosotros, se han dado cuenta de estas realidades y la han enriquecido. En este caso, Absaliamov, T.M. y Timakova, T.S. (1990) destacan que la dirección del proceso de preparación será más efectiva si el entrenador dispone de los datos de control, o sea, de la información sobre el deportista: la variación de su capacidad de trabajo, del estado del organismo durante el entrenamiento, el nivel de desarrollo de las cualidades físicas, el grado de dominio de la técnica de los movimientos, la magnitud de la carga, el cambio de los resultados deportivos, etc.

    A partir de estas consideraciones, y a merced de nuestros propósitos en torno al objeto de análisis, coincidimos definir el control a la manera de Harre, D. "... el registro de rendimientos de cada uno de los deportistas mediante la medición, el conteo, la observación, y evaluación en el deporte o disciplina, con el objetivo de constatar el efecto entrenador de cada una de las cargas o estado de entrenamiento del deportista".

    Por otra parte, estudiando el problema de las formas, se descubre que cada autor proyecta sus puntos de vista de manera diferente, pero en esencia todos estiman que la colecta de opiniones, el análisis de documentos de trabajo, las observaciones, la medición y los tests se distinguen entre los métodos de control más difundidos.

    Todas estas formas hasta los momentos actuales y en la manera en que se emplean han resuelto los problemas generados por la necesidad de control del proceso de preparación. Los tiempos ahora son otros, los rendimientos cada vez son más elevados, por ende la preparación debe ser más rigurosa, y unido a ella su control constante. Esta realidad apunta hacia una amenaza que puede ser interpretada por las interrogantes: ¿estarán aportando toda la información necesaria las formas establecidas de control?, ¿el contenido de estas formas estará en correspondencia con las demandas y exigencias de la situación peculiar que vive el mundo deportivo? Si el hombre a través de la historia se ha caracterizado por ser de su tiempo, ante nosotros se impone el reto de encontrar nuevas formas de control o perfeccionar el contenido de las existentes de manera que se ajusten a la necesidad del actual contexto deportivo.

    Es indudable que todas estas formas de control han sido empleadas, pero no con la misma intensidad. Los tests o pruebas constituyen en la actualidad la forma más utilizada, por ello centraremos nuestras reflexiones en este particular.


Acerca de los tests como forma más empleada de control

    A raíz de los cambios ocurridos en los sistemas de competencias, sentimos la amenaza de que los actuales tests que aún empleamos en el Sistema de Preparación de los Deportistas no aborden las realidades de la actividad específica del sujeto, no descubran las verdaderas potencialidades, la concepción teórica este descontextualizada de la práctica, existan parámetros del rendimiento que no se aborden y la situación de test escogida no permita el pronóstico del rendimiento.

    El reto en este caso es elaborar tests que indaguen más sobre la actividad específica, la actitud del deportista ante las exigencias de la actividad, sus potencialidades para enfrentarla y que sean representativos de la práctica, pero fundamentados en la teoría. El mayor reto lo constituye, sin duda, hacer de los tests verdaderos instrumentos de recogida de información confiable.

    Para enfrentar este reto es menester despejar las interrogantes siguientes:

  1. ¿Qué medir y por qué?

  2. ¿En qué condiciones y momento medir?

    La primera interrogante está vinculada a los tipos de pruebas de acuerdo al criterio de características o parámetros que abordan los tests. Así tenemos que se distinguen los tests biomédicos, pedagógicos y psicológicos.

    Los biomédicos son aquellos destinados al estudio y análisis del estado de funcionamiento de los órganos y sistemas del deportista, son también conocidos como pruebas funcionales. En este grupo se incluyen las fisiológicas y las médicas. Por ejemplo, consumo máximo de oxígeno, capacidad de trabajo.

    Los pedagógicos abarcan los parámetros relacionados con los hábitos y habilidades técnico-tácticas. En ellos se valora la calidad de ejecución de la técnica que incluye su economía, estabilidad, variabilidad y efectividad. Además se tiene en cuenta la coordinación de los movimientos, su fluidez.

    Los psicológicos se refieren a aspectos del psiquismo del deportista y contemplan diferentes esferas tales como: cognitiva, afectiva, volitiva y social, fundamentalmente. Por ejemplo, pruebas de ansiedad, personalidad, inteligencia, temperamento, percepción, pensamiento, etc.

    En la literatura, incluso, en los estudios realizados a diferentes deportes, se detecta el pobre empleo de pruebas psicológicas. Ante esta situación surge la interrogante, ¿por qué ocurre esto si se ha demostrado la importancia de los factores psicológicos en el éxito deportivo?

    La reflexión de Meinel, K. (1977) acerca de la importancia del punto de vista psicológico en la ejecución de los movimientos respalda la interrogante. En este sentido se estima que mientras el pedagogo deportivo capta el movimiento real en su apariencia sensorial y el fisiólogo procura explorar su "substrato material", el psicólogo fija su atención en el contenido psíquico del movimiento. Se ocupa, por ejemplo, de las particularidades psíquicas del dominio del movimiento, de las sensaciones, percepciones y representaciones de movimiento, de la memoria, la voluntad, etc. Sabemos por experiencia en que gran medida los hechos psíquicos influyen sobre la ejecución de los movimientos deportivos.

    El punto de vista psicológico sirve al esclarecimiento de un aspecto esencial de la actividad deportiva y todavía hoy se comete bastante el error de subestimarlo en relación con los anátomo-fisiológicos y físico-mecánicos. He aquí la primera causa que responde a la interrogante. Una segunda causa radica en la existencia de escasas pruebas psicológicas sencillas y al alcance de los entrenadores.

    En cuanto a la segunda interrogante, ¿en qué condiciones y momento medir?, aquí se destaca el criterio de especificidad de la tarea, que no solo nos orienta en el grado de acercamiento de la situación del test a las exigencias concretas del deporte, sino también señalan el lugar que han de ocupar a todo lo largo del ciclo de preparación.

    De acuerdo con este criterio se distinguen las pruebas generales, semiespecíficas y específicas.

    Las generales son aquellas que miden las características o parámetros determinantes e influyentes del rendimiento en un contexto que ni por la tarea, ni por la estructura y condiciones es similar al deporte específico. Es como medir al pez fuera del agua. Por tanto, estas pruebas son comunes a todos los deportes, ¿ y qué pretendemos con ellas?, bueno, conocer el comportamiento general del parámetro que se mide, información de suma importancia para trazar las metas relacionadas con las exigencias competitivas, de ahí que se puntualice "... sin base no existe rendimiento deportivo óptimo y estable...". Estas pruebas son propias de etapas generales.

    Las semiespecíficas, en ellas la información que recibe el sujeto posee un carácter general, pero su respuesta es específica del deporte. Puede decirse que ocupan un lugar intermedio, resultando una aproximación a la actividad propia del deportista. Son buenas para los mesociclos especiales variados o para la "zona de transición" de la etapa general a la especial, donde el pez no está fuera del agua, pero dentro tampoco. Con estas pruebas se trata, entre otras cosas, de valorar el nivel alcanzado en la preparación general, pero en una condición de acercamiento a las exigencias específicas del deporte. Por ejemplo, tirar pelotas de diferentes colores para que el deportista reaccione con elementos propios de su disciplina.

    Las específicas, en este tipo de pruebas la tarea, su estructura y condición poseen un carácter específico. Quiere decir, que tanto el estímulo como la respuesta son propios del deporte. Por supuesto que cuando hablamos de estímulo no nos estamos refiriendo únicamente a pruebas de reacciones, que fue el ejemplo anterior, sino a la tarea y su solución. Estas pruebas se emplean con mayor frecuencia en las etapas decisivas de la preparación, o sea, en mesociclos precompetitivos y competitivos. ¡Aquí el pez si está en su agua! Eso es muy bueno, porque estando en el agua el pez puede demostrar quien realmente es, qué capacidades posee y ha desarrollado. Su objetivo resulta obvio, valorar el estado y la evolución de las capacidades del deportista en condiciones específicas.

    Cuando hablamos acerca del momento en que se deben aplicar las pruebas de acuerdo a su especificidad, y definimos un mesociclo, no significa que no deben ser empleadas en otros, sino que en esos mesociclos han de ocupar el lugar principal. Es indudable que en la etapa competitiva el entrenador debe tener información acerca del estado general de las capacidades sobre las cuales se "levanta" la disposición óptima del organismo del deportista (forma deportiva), y para ello deberán emplearse las pruebas generales.


Acerca de las pruebas de carácter específico

    Es razonable puntualizar la importancia, papel y lugar que deben ocupar las pruebas de carácter específico en el deporte.

    Se plantea con fuerza en la literatura especializada que las pruebas generales no responden completamente a la necesidad de orientación de la preparación de los deportistas porque el estudio de los parámetros se produce en un contexto ajeno a su actividad. En torno a las desventajas del uso de pruebas generales en el deporte y la importancia de las específicas Harre, D. da fe que las pruebas generales son importantes para el entrenamiento de principiantes y de nuevos talentos, hasta tanto el deportista no se haya decidido por un deporte o disciplina específica, o el deporte especial siga desempeñando aún un papel secundario.

    En esta idea de Harre, D. entendemos que no se excluya el uso y necesidad de las pruebas generales, pero si nos orienta en el cuidado que se debe tener a la hora de establecer una prueba de carácter específico... ¡Los invitamos a pensar!... Si en una prueba específica, que su tarea consiste en la realización de una acción motriz, el sujeto desconoce esa acción o no sabe aplicarla con facilidad, el resultado que se obtiene puede ser falso debido a que existe un aspecto que interfiere la manifestación de lo que se desea medir. ¿Qué significa esto? Veámoslo en el siguiente ejemplo. En una prueba para medir pensamiento táctico, dado por la cantidad de respuestas correctas a las soluciones planteadas. Si el deportista posee pobre conocimiento de las acciones, claro está que no podrá ofrecer una solución a determinada tarea, por ende, no es correcto aquí plantear que el sujeto posee un bajo nivel de desarrollo del pensamiento táctico, de hacerlo estaríamos falseando el resultado. ¡A nadie se le debe pedir lo que no conoce ni se le ha dado!

    Alonso, J. (1991) reconoce el tema de las pruebas específicas como un amplio terreno de investigación, ya que se trata de estudiar algunos parámetros durante el esfuerzo en el mismo ambiente deportivo.

    Al referirse a las cuestiones fundamentales para la selección de los métodos de investigación Doil, W. recomienda que el mejor camino para examinar las cualidades que nos interesan, esté estrechamente ligado con la praxis deportiva. Por tal motivo, en su estudio, utilizó varios métodos de exámenes prácticos elaborados a partir de los ensayos de laboratorio conocidos.

    En este aspecto de los tipos de pruebas nos amenaza el empleo indiscriminado de tests prácticos, generales, biomédicos o pedagógicos, de laboratorio y diagnósticos, a costa de la subestimación de los teóricos, específicos, psicológicos, de terreno y pronósticos.

    El reto consiste en aplicar pruebas en la que su uso esté bien fundamentado en la necesidad de encontrar parámetros más representativos del rendimiento de los deportistas. En conclusión estamos obligados a contrarrestar el sobreuso de algunos tests en detrimento de otros, que en mucho de los casos resultan más efectivos e informativos.

    Es cierto que a la hora de aceptar estos retos nos estaremos enfrentando a la situación problemática en torno a la ausencia de pruebas que respondan a las exigencias actuales. Las soluciones, estamos seguros, van a ser disímiles, pero una que prevalecerá es el establecimiento de nuevos instrumentos de medición que converjan con la realidad y la necesidad en que estamos sumergidos.


Conclusión general

    Todos estos criterios deben convertirse en puntos de reflexión y objetivos básicos de trabajo. Por tal motivo, resulta de gran interés abordar el tratamiento del control de los deportistas de alta calificación mediante diferentes formas, desde una perspectiva más racional y sobre bases verdaderamente científicas, lo cual asegure un nivel altamente cualitativo del sistema actual de preparación.


Bibliografía

  • Absaliamov, T. M. y Timakova, T.M. Aseguramiento científico de la preparación de los nadadores. Moscú: Editorial FIS, 1990.

  • Alonso, J. Valoración funcional del deportista. En iniciación a la Medicina deportiva. Barcelona: Editorial Médica Europea, S.A., 1991.

  • Doil, W. Problemas y resultados de los ensayos para el examen y desarrollo de la capacidad de carga psíquica en nadadores jóvenes. En Aportes a la Psicología deportiva. La Habana: Editorial ORBE, 1976.

  • Grosser, M. y Starischka, S. Test de condición física. Barcelona: Ediciones Martínez Roca, S.A., 1989.

  • Gorbunov, G.D. Psicopedagogía del deporte. Ciudad de la Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1988.

  • Harre, D. Teoría del entrenamiento deportivo. Ciudad de la Habana: Editorial Científico-técnica, 1983.

  • Luria, A.R. El cerebro en acción. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1982.

  • Meinel, K. Didáctica del movimiento. La Habana: Editorial ORBE, 1977.

  • Morales, A. Pruebas psicológicas específicas para el control del desarrollo de los procesos cognoscitivos en esgrimistas. Tesis doctoral, 1996.

  • Rodionov, A.V. Psicología del deporte de altas marcas. Moscú: Editorial FIS, 1990.

  • Rusell, L. Psicología del deporte. Ciudad de la Habana, 1996.

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