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Los clubes deportivos con fútbol profesional argentinos y el tipo o formato social
bajo el cual se organizan: asociaciones civiles o sociedades anónimas.
Aportes para un debate acerca de realidades y modelos ideales, pasiones e intereses
Julio David Frydenberg

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 8 - N° 51 - Agosto de 2002

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  • Deportivo Merlo. El empresario Héctor Restaino se acercó al club que tenía grandes problemas económicos, en junio de 1999 y firmó un contrato por cinco años para manejar el fútbol. Aportó sponsors y se encargó de los contratos de los futbolistas. Hoy es el DT, se presenta como candidato a presidente en las próximas elecciones. Según él el gerenciamiento o la privatización del fútbol es la única salida que les queda a muchos clubes del ascenso, sostiene que. "Si no, se van a tener que fusionar con un equipo de Primera o ser filiales para poder sobrevivir". En Deportivo Merlo, hoy en Primra C y candidato a ascender, el presupuesto mensual es de 18 mil dólares, y en el caso de venta de algún jugador, el club y Restaino cobrarán distintos porcentajes.

  • Almagro.Terciarizó su fútbol. "Gold Player" les paga 800.000 al año y quedaron a cargo de los ingresos por venta de jugadores. El presidente del club, Dardo Demarchi es representante de IFBA y está cinculado a la ISL Internacional, una multinacional del fútbol que le compró el merchandising de la selección argentina a partir de 1999. IFBA quiere comprar la explotación del fútbol de los clubes de Santa Fé y Córdoba" 165

  • Caso Nuevos Clubes Argentinos: Construyeron sedes a San Lorenzo y Racing y explotaron distintos deportes. En donde los clubes no podían invertir por no disponer de recursos, ellos aportaban el dinero y las obras. Se hacían cargo del mantenimiento, la cobranza de la cuota, impuestos y todos los gastos. Los apoyaba el Banco Patricios, que auspiciaba a Huracán y quebro antes que Racing. La experiencia "compartida" terminó en fracaso. "Ahora no queremos saber nada con el fútbol, dice Fernando Kleiman. Racing nos debe mucha plata, podríamos construir dos clubes con ese dinero" NCA firmó contrato con el Arzobispado de Buenos Aires por el gerenciamiento de un centro deportivo. Pagan 10.000 mensuales." 166

    Nos detendremos en algunas experiencias internacionales:

  • Inglaterra:
    "Es cierto que el fútbol inglés es el más agresivo del mundo en términos comerciales y que el Manchester United es el club más rentable del planeta. Tiene una facturación inclusive mayor que la de los Chicago Bulls (146 millones de dólares contra 88) aunque con menores ganancias (34 contra 50 millones de los Bulls).Pero también es cierto, y esto no se dice, que apenas 6 de los 21 clubes ingleses tienen hoy una mejor cotización desde que ingresaron a la Bolsa. 167

  • España:
    El fútbol español fue tomado como sinónimo de ejemplo por la conversión de sus clubes en sociedades anónimas. La TV (principal fuente de ingresos) paga 250 millones, o sea, cinco veces más que en la Argentina. Hubo 11.5 millones de espectadores en el último torneo, cuatro veces más que en nuestro país. Pero también es cierto que sus paquetes accionarios son una burla que nadie controla. Basta con un ejemplo cercano y reciente: si la ley española establece que una persona puede poseer sólo una acción y limita, además el ingreso del capital extranjero ¿cómo puede explicarse entonces que Marcelo Tinelli sea el nuevo patrón del Badajoz? 168

    Es decir, el negocio del fútbol español con las SA parece tener pocos controles, con denuncias sobre evasión impositiva, empresarios que poseen más de un club y lavado de dinero de la mafia. 169 Por ejemplo, Antonio Asensio controla varios clubes y tuvo en sus manos la definición del ascenso a Primera.

    La crisis del modelo SAD que comenzó en 1991. El gobierno tuvo que emitir un nuevo decreto para corregir. Hubo, además, denuncias de incentivación y sospechas de resultados arreglados. Otro de los casos más difundidos es el de Jesús Gil y Gil acusado de falsificar balances para que el Atlético de Madrid se convirtiera en SAD y no perdiera la categoría. Además, la justicia lo investiga por conexiones con mafia italiana y lavado de dinero.

    El ex presidente del Valencia, Fernando Roig, falsificó carnés para comprar acciones a través de testaferros, cobró comisiones irregulares y compró jugadores de modo irregular, entre los cuales estaba el arquero Gustavo Campagnuolo, actualmente el San Lorenzo. 170

    El Dr. Sergio Quesada Rettschlag, especialista español en gestión deportiva, fue miembro del Consejo Superior del Deporte (CSD) de España, cuando se produjo lo que se conoció como reconversión de los clubes. "La experiencia española fue altamente positiva pero no creo que sea trasladable a otras realidades. Por lo que me he enterado del fútbol argentino, las condiciones son muy diferentes. Yo no me animaría a decir que se puede aplicar lo que se hizo en España. En primer lugar, no existen en mi país más de dos clubes por ciudad. Si en Buenos Aires hay más de 20 clubes, creo que no serían viables como SA. Por otra parte, en España, los equipos negocian directamente sus contratos de televisión, mientras que aquí ya están otorgados hasta el año 2014: otra dificultad para que una SA tenga éxito. Por último, la situación de origen es muy diferente. En España los clubes habían llegado a una deuda monstruosa con el CSD, es decir, con el Estado, mientras que aquí el Estado no es acreedor de los clubes" 171

  • Italia:
    Presenta un fútbol rico, son sus enormes contrataciones y contratos, con sus empresarios mecenas, Agnelli, Berlusconi, etc. Sin embargo, "el proceso mani puliti en Italia dejó al desnudo sospechas más que fundadas de lavado de dinero en varias sociedades, al constatarse que venían perdiendo dinero. Cuando se propuso un viraje al modelo inglés, a fin de que cotizaran en Bolsa, fueron muy pocos los equipos que pudieron presentar los últimos tres balances. El modelo de mecenazgo italiano puso en evidencia, además, lo que muchos empresarios buscaban en el fútbol eran beneficios políticos y vidriera para realizar otros negocios. 172

  • Brasil:
    Los movimientos del capital en el fútbol son muy recientes y no permiten extraer conclusiones sobre su evolución.

        Algunos de los movimientos son los siguientes:

        A partir de las modificaciones incluidas en la ley Pelé, aparecen una serie de iniciativas. La empresa Hicks se asocio con dos clubes, el Corinthians y el Cruzeiro; al Atlético Mineiro y al Santos llegó con consorcio CIE.Octagon/Koch Tavares; al Vasco da Gama el Bank of América; al Flamengo la suiza ISL; como se ve aparecen casos en los que un empresa está asociada a varios clubes. La llegada de estos capitales está sustentada en la prospección respecto de la amplitud de un mercado sin explotar. En el caso del Corinthians y el Cruzeiro la empresa invierte unos cien millones, construirá nuevo estadio, contratará algunos astros, explotará toda una nueva línea de merchandising. Se supone que estos movimientos también producirá una burbuja en el nivel de los pases y contratos que ya tiene cierta influencia en el fútbol argentino. 173


6. Los intereses y la pasión, a una tensión permanente y constitutiva en el mundo del fútbol

    Las realidades del fútbol y naturalmente, de los clubes, reconocen toda un área de temas que pueden asociarse a la difícil convivencia entre intereses, los negocios y las economías de los clubes por un lado, y la pasión, la tradición asociada a ella que liga al fútbol con el hinchismo.

    Obviamente, estos problemas existen desde que el deporte se ha transformado en un espectáculo, profundizado con la llegada del deporte profesional y agudizado en la actualidad.

    Palomino ha incorporado la reflexión de Albert Hirshman en "Las pasiones y los intereses". Allí se reconoce una tensión fundante del propio capitalismo entre los intereses y la pasión. En esta polaridad, las AC ocuparían el lugar de la pasión, mientras que las SA el de los intereses, gobernados por la frialdad de los cálculos gananciales.

    Según Hirshman, "la pasión por ganar dinero se ha legitimado culturalmente: estamos ya en pleno capitalismo; las pasiones han dejado de estar divorciadas de los intereses". Si esta batalla ha sido por fin ganada en toda la línea, las SA llegarán al fútbol. 174

    Actualmente, el nivel que ha adquirido el negocio parece haber producido un desborde por sobre la capacidad de los dirigentes y, sobre todo, ha hecho más visible la tensión entre la vida del mercado y la tradición que ha sostenido al mundo del fútbol sobre la base de la pasión.

    Ante el cambio de tamaño y -en cierta medida de la naturaleza- del negocio, muchos sostienen que se ha producido cierta inadecuación de muchos dirigentes y una rápida adaptación entre los menos probos de ellos. 175

    El mercado del fútbol parece seguir la lógica del capitalismo argentino: subcontrataciones, terciarización, en un contexto de fragmentación del mercado de trabajo. Esto se puede ver en la realidad de los jugadores que juegan en un club pero cuyo pase pertenece a otro, su propiedad que suele estar dividido entre varios que generalmente pocos conocen realmente. 176

    Estas novedades chocan con cierta tradición cristalizada en el sentido común futbolero -en crisis- que se ha negado a asociar la pasión con los intereses. Tradicionalmente los hinchas aparecían en lucha contra las necesidades del mercado y hemos visto algunos ejemplos en los capítulos precedentes.

    Pero esto a su vez ha entrado en crisis. Se ha ido modificando, por ejemplo cuando los hinchas actualmente tienden a evaluar a sus equipos y a sus jugadores a través de su valor en el mercado de pases ("tenemos a este que vale tanto y si lo vendemos ...o las frases que sostienen cosas como "fulano nos hace perder tantos millones de dólares") 177 Es decir, cierta intromisión de los intereses en la tradición pasional.

    Algunos de los problemas presupuestarios de los clubes pueden vincularse a los inconvenientes de los dirigentes y de los hinchas debido a lo efímero de la duración de sus héroes, sus ídolos. La lógica del negocio tiende a la subcontratación, a la venta de porcentajes de los pases, con lo cual las decisiones acerca de la tenencia del jugador -deseado desde la pasión- se ven frustrados. La pasión desea tener a los jugadores, los negocios los expulsan. 178

    Sin embargo, bien podría pensarse que con la presencia de las SA el negocio tal vez se reestructuraría y las empresas podrían retener a quienes son, en buena medida, parte del gran imán de pasión. Es decir, este fútbol comprime o expulsa a la pasión de su cauce, de su objeto. ¿Por qué no pensar que con las SA, el espectáculo renueve la esperanza de presentar en plenitud a la pasión -tal vez remodelada- sus máximos objetos del deseo?.

    En adelante, intentaremos introducirnos, ver más de cerca, algunas de las caras que presenta la pasión y su relación con la dirección de los asuntos del fútbol y su negocio. 179

    Personajes como Havelange o Avila han percibido muy bien el cruce entre ambas caras del fenómeno: la pasión -como fundamento motivante del espectáculo del fútbol- activando el enorme negocio mundial. Esta pasión fundante tiene como sustento dos ejes yuxtapuestos: por un lado, el deseo del éxito, por el otro el estilo, o sea el modo en el que se participa de la competencia y, eventualmente, se obtiene el triunfo.

    La convivencia ha sido notada por los grandes personajes del mundo del fútbol: "El fútbol es un negocio seguro, porque la pasión no decae nunca" dijo Joao Havelange. 180 Por su lado, ante la pregunta acerca de la envergadura del negocio mundial de fútbol, sostiene Avila: "Es muy difícil calificarlo y clasificarlo. Pero sí le digo que el fútbol es el deporte número uno en casi todo el mundo por que está movido, básicamente, por la pasión. Mire lo que está pasando en Asia, en Africa... el mercado futbolístico se ensancha cada vez más. Por consiguiente, sí es un muy buen negocio." 181

    Hasta aquí se ve la percepción de la fuerte ligazón entre el negocio y la pasión del hincha como consumidor, como público del espectáculo. Sin embargo, quienes promueven el modelo SA perciben que sus deseos están obstaculizados por la presencia de otro fenómeno.

    Aparece la percepción de la existencia de la tensión entre la innovadora injerencia de la nueva lógica empresaria, fría, calculadora y eficientista, contra una cultura de la pasión que la vincula a las AC.

    Así, la pasión suele ser vista por los pro-SA como obstáculo para SA, debido a que la pasión (no los principios) de los dirigentes impediría la llegada del cambio. 182

    El problema radicaría que en los clubes todo sería "política" mientras que para ser eficientes debería haber management. Casi todo es consenso, rivalidades, jugar con sentimientos, fidelidades, confraternizaciones, odios. Sería una barrera contra la inclusión de los negocios en el fútbol. La pasión suele asociarse a los avatares más negativos de la vida política interna de los clubes, y eso, naturalmente suele ser obstáculo para gestiones eficientes. El problema es el tipo de vida política interna que tienen los clubes y que produciría ese efecto nocivo.

    Es decir, emerge una segunda faceta adherida a la pasión, la que se puede asociar al deseo de gobernar, de direccionalizar el logro de la pasión fundante. Es la pasión por gobernar la política del fútbol que se da en cada institución, que suele ser el pivote sobre el cual gira la vida de la mayoría de los clubes con fútbol profesional.

    Resulta interesante evaluar las ideas de Julio Ramos al respecto

    Sostiene que el problema no es la llamada "privatización del sentimiento". El problema radica en que en los clubes se hace economía con los sentimientos, con las relaciones personales, con la lealtad, y eso parece arcaico a los empresarios. Sobre la viabilidad de las SA en el fútbol argentino escribió una columna con un sugestivo tituló: "Administrar desde afuera"

    "Si la casi totalidad de los clubes de fútbol están muy endeudados o quebrados, aunque uno sólo lo admitió, es absurdo pensar que todos los dirigentes son ineptos o corruptos. Falla el sistema, que consiste en esto: se gana una elección y se asume un club semiquebrado por tres o cuatro años. Durante los dos primeros se trata de administrarlo con corrección de acuerdo al ingreso. En el tercero, dice el dirigente: "Si sigo austero, soy impopular y pierdo la próxima elección. Mejor gasto, contrato y mejoro futbolísticamente al club. Si así gano, veremos qué hago con la deuda. Y si pierdo el problema será de otro". Y así sucesivamente.

    Creo que todas las empresas, los bancos, instituciones y hasta recaudaciones del Estado pueden ser privatizadas y así funcionarían mejor. No conozco "hinchas" del Banco Nación (salvo en el rugby) ni de las cajas de jubilaciones, ni de la DGI. Puede haber quienes vivan más cómodos si los organismos son estatales pero no "hinchas". Pero cuando hay sentimientos sociales de por medio, no privatizaría, como no lo hace ninguna iglesia. No me gustaría que viniera un Tinelli español a comprarse Boca o Lanús. Pero tampoco la situación de endeudamiento de los clubes puede seguir así. Me gusta la privatización de la administración aunque es muy difícil en la práctica. Puede intentarse que un grupo empresario maneje contratos, publicidad e ingresos en general y le diga a los dirigentes -elegidos democráticamente- "hay tanto para gastar".

    Es difícil porque el que administra, con riesgo patrimonial asumido, tratará de resguardar su lógica ganancia y no enfrenta elecciones. Pero tampoco hará desquicios financieros ni el fútbol dará pie a los dirigentes aventureros que van a los clubes a buscar fama o satisfacer un hobby. Debería intentarse esto antes de ir más allá" 183

    Para Ramos la lógica de la democracia asociativa que implica la existencia de bandos opuestos -a veces irreconciliables- sería la base del problema. La necesidad de resultados deportivos para que se accione el dispositivo pasional en forma positiva y lograr así ganar las elecciones, lo hace abandonar la austeridad y promueve la dilapidación de fondos en pos de estrellas deportivas.

    Esta lógica de ganar consenso se centra en la pasión futbolística generada por la performance deportiva. Esa lógica de la pasión produce ineficiencia económica, pero, por otro lado, sostiene a instituciones sociales basadas en fuertes lazos identitarios -podríamos agregar, encadenadas en ciertos rituales. Ramos tampoco puede escapar a la lógica de las AC. La pasión para los dirigentes del fútbol, es la pasión por el poder dirigir el fútbol. Podría pensarse que con una SA muchos dirigentes quedarían automáticamente fuera de toda posibilidad de ejercer su pasión.

    Es decir, ¿qué pasión es la que está en juego aquí? ¿se trata de la pasión de los hinchas? que es el fundamento del espectáculo; ¿qué sucede con el hincha-dirigente apegado a los lazos políticos articulados en la tradición del formato AC? En este sentido contestaba Grondona a la pregunta:

  • "¿Cree que quienes apoyan las SA ya están resignados a no tener chances?

  • En la medida en que los que quieren las SA sean socios, se interesen por la vida política de su club y sean elegidos por la masa societaria, entonces se podrá ir dando esta situación. De otra manera no lo veo posible. Porque la gente del fútbol tiene la pasión encima. En cambió, si se transforman en SA aparecerá gente con la mente puesta en el signo pesos. Nada más." 184

    Para Grondona la pasión de los dirigentes los hace actuar con una lógica pasional diferente a la lógica de los pesos. La pasión en los dirigentes se vincula a la del hincha sumada a la pasión por dirigir la institución, siendo hincha. Es decir, están actuando dos pasiones: la del hincha del común, que presiona por éxitos deportivos, por la retención del ídolo, y la del dirigente por participar y dirigir una AC, que además comparte la anterior.

    Esta doble veta permite comenzar a tratar la hipótesis que sostiene que las SA serían la "privatización de la pasión". Tal vez provocaría una transformación del hinchismo del común, tal vez ante una CD desdibujada, sólo se gritaría contra jugadores y los DT, eliminada la cuota de participación simbólica de la hinchada en la formación de la orientación dirigencial. Es decir, creemos que las SA funcionarían muy bien montándose sobre la pasión del hincha.

    Sí podría agregarse que la presencia omnímoda de las grandes empresas futbolísticas, con el dominio de los grupos mediáticos, en el contexto de las sociedades actuales, produzcan modificaciones tendientes a transformar el espectáculo futbolístico en un show, un producto diseñado para ser consumido por un publico domesticado en el estadio y obviamente, por el público televisivo.

    El hinchismo pertenece a un universo de las relaciones sociales simbólicas que comparte sólo algunas variables con la forma que adquieren las organizaciones que participan del espectáculo deportivo moderno. Esa pasión aparecerá mientras aparezca el propio espectáculo, con AC o SA. Es decir, mientras exista el espectáculo del fútbol -tal como lo conocemos- existirá el público-hincha.


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