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La repercusión económica del deporte:
marco teórico y problemas prácticos
Prof. Dr. Klaus Heinemann

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 7 - N° 43 - Diciembre de 2001

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    Una vez aclaradas todas estas cuestiones se inicia el trabajo práctico. La demanda relacionada con el deporte sólo puede determinarse mediante una encuesta representativa de la población. En esta encuesta deberán recogerse los resultados de forma exacta y clasificarlos de acuerdo a las categorías presentadas en la tabla "gastos de los hogares relacionados con el depporte". No es necesario decir que no siempre se obtendrán resultados fiables; esto no depende únicamente de la buena memoria y la buena disposición de los encuestados, sino que es aún más difícil calcular los gastos realizados en equipamiento deportivo durante varios años y extrapolarlos a un solo año. Técnicamente no plantea problema alguno calcular esta extrapolación, pero supone un gran gasto de tiempo y económico.

    Si mediante la encuesta se ha podido averiguar la demanda relacionada con el deporte de una muestra representativa de la población, podemos extrapolar estos resultados al conjunto de la población y determinar así la repercusión del deporte en la economía nacional.

    De la misma forma es necesario investigar de forma empírica la creación de riqueza desde la perspectiva de la oferta. También al tratar de determinar el índice de creación de riqueza por parte de la oferta se plantean los correspondientes problemas empíricos que resultan aún más complejos por no existir una lista de direcciones de las empresas cuya creación de riqueza debe analizarse. Es relativamente sencillo determinar los gastos estatales, puesto que se puede tener acceso a los presupuestos de las diversas corporaciones locales y así extraer los gastos relacionados con el deporte. De forma similar se puede actuar cuando se refiere a federaciones deportivas. Es más difícil sin embargo averiguar los gastos financieros de los clubes porque en España apenas se tiene conocimiento del número, la estructura y la situación financiera de las asociaciones. Al realizar hace algunos años una análisis sobre la situación de las asociaciones en Cataluña, éstos eludían o respondían de forma incompleta a las preguntas relacionadas con sus presupuestos. Es indispensable para averiguar la repercusión económica del deporte el realizar una encuesta representativa de las asociaciones y recoger los datos sobre sus ingresos y sus gastos.

    Tenemos que mencionar todavía una dificultad más: existen en España además de las asociaciones y la oferta pública y privada, una serie de organizaciones que recogen junto a otras muchas actividades ofertas deportivas en sus programas. Me refiero por ejemplo:

  • Las empresas que realizan ofertas deportivas para sus trabajadores y sus familiares.

  • Los departamentos de deporte de las universidades; es decir, las ofertas que hacen las universidades para dotar a sus miembros (estudiantes y empleados) de la posibilidad de practicar deporte.

  • En este contexto son especialmente relevantes las múltiples asociaciones de vecinos y de urbanizaciones que la mayoría de las veces también realizan ofertas deportivas.

  • Asociaciones de padres y madres del alumnado de colegios.

  • Otras muchas organizaciones - vinculadas a las iglesias, asociaciones benéficas, asociaciones de tiempo libre, entre otras - que también se ocupan del deporte.

    Al estudiar la creación de riqueza de los clubes topamos por ende con otra enorme dificultad: es típico que los servicios ofrecidos por las asociaciones sean realizados mediante personal voluntario, sin remuneración económica por su trabajo. Además en muchos casos los miembros de la asociación no abonan sus aportaciones en metálico, sino que su importe se traduce en inversión de tiempo. Es decir, si queremos calcular de forma realista el valor económico de los servicios ofertados por las asociaciones debe valorarse la significación y el valor del tiempo empleado por los colaboradores voluntarios de la asociación y transferir el resultado a su valor económico. Si tomamos como ejemplo la situación en Alemania podemos afirmar que el valor económico de los colaboradores voluntarios es superior al valor de las aportaciones económicas de los socios. Este cálculo del valor económico del tiempo en los clubes adquiere especial relevancia por una razón: así como en algunas regiones - como por ejemplo en Andalucía - la oferta deportiva proviene sobre todo del servicio público o de las ofertas comerciales, en otras regiones -como puede ser el caso de Cataluña - la oferta deportiva también se presenta más a través de clubes deportivos, con lo que el resultado se vería falseado si no se tuviera en cuenta el valor económico del tiempo puesto que se ignoraría una parte importante de la repercusión económica del deporte en Cataluña.

    Grandes problemas se plantean también al tratar de averiguar de forma empírica el valor de los bienes y servicios producidos y vendidos por diversos proveedores comerciales. No existe una lista de direcciones de estos ofertantes y buscar una muestra representativa de este sector requiere un complejo procedimiento que no quiero detenerme a explicar en este momento.


2.3. El mercado laboral

    En este contexto podemos recopilar también los datos sobre el mercado laboral, distribuido en los siguientes sectores:

Mercado de trabajo deportivo

  • En las organizaciones deportivas

  • En el sector empresarial

  • En el sector público

    Hay que suponer aquí las mismas dificultades que se habían planteado ya al calcular la creación de riqueza del sector del deporte:

    'El deporte' no es una industria o una rama industrial como, por ejemplo, la minería, las compañías de seguros, la construcción de maquinaria, la agricultura o similares. Por eso los puestos de trabajo referidos al deporte no se recogen estadísticamente de forma específica. Los datos han de deducirse de diversos cálculos, encuestas y estadísticas y valorarse posteriormente:

  • La selección de las áreas profesionales que deben vincularse al deporte depende no sólo de la definición misma del deporte y sus límites frente a otras actividades físicas y de tiempo libre, sino que es más complejo aún establecer los límites de las personas que trabajan en diversas áreas profesionales que también tienen que ver con el deporte. ¿Deben incluirse en el mercado laboral del deporte profesionales como el arquitecto que (también) realiza el proyecto del polideportivo, el encargado de marketing de una empresa que esponsoriza a un equipo, el portero de un colegio que se ocupa también de las instalaciones deportivas?; debe incluirse el trabajador de una fábrica de zapatos de deporte que también utilizan los deportistas; el comercial de una empresa de seguros que vende un seguro de un barco deportivo, el empleado de un local de apuestas cuyos ingresos soportan gran parte de la financiación del deporte?

  • También se dedican al deporte gran cantidad de trabajadores de temporada. El profesor de esquí que en verano se dedica a la agricultura, el profesor de vela que en invierno trabaja como representante de una compañía de seguros... Resulta muy difícil clasificarlos en un determinado sector profesional.

  • Además estos números no aportan información alguna sobre la situación jurídico-laboral de estos empleados pues en muchos casos se trata de puestos de trabajo de jornada reducida, a menudo pluriempleados cuya remuneración no es suficiente como único sustento para el trabajador.

    Deben tenerse en cuenta todas estas limitaciones a la hora de valorar los resultados obtenidos en España, que a continuación se refieren (Martínez del Castillo, 1993):

  • en 1973, los ayuntamientos, centros de enseñanza no universitaria, entidades privado-asociativas y empresas privadas ofrecían 9.824 puestos de trabajo relacionados con el deporte. Esta cifra pasó a ser de 42.679 en el año 1991, que es el último del cual se dispone de datos fiables. Ello representa un incremento neto de 32.855 puestos de trabajo; es decir, una variación del 434,44 %; en 1973, lo citados puestos de trabajo representaban un 0,08 % de la población activa, mientras que en 1991 el porcentaje pasó a ser del 0,34 %;

  • en estos cálculos tan sólo se mencionan actividades relacionadas con los sectores de entrenamiento, animación, docencia y dirección. Si se tuvieran en cuenta otros tales como el comercio y la industria se puede estimar que el sector deportivo empleaba en España en 1991 a un 0,96 % de la población activa (Alonso et al., 1991).


3. Repercusión económica y consecuencias de un gran evento deportivo
- El ejemplo de los Juegos Olímpicos

    A continuación trataré el segundo gran tema referido a la repercusión económica del deporte, los costes y beneficios de los grandes eventos deportivos, por ejemplo, de los Juegos Olímpicos. Hablamos pues de la línea inferior de la figura 1. Un análisis de coste-beneficio de este tipo adquiere especial interés porque se realiza a menudo ya antes de tener lugar los Juegos u otros importantes eventos deportivos, para poder evaluar qué ventajas e inconvenientes económicos derivan de uno de estos eventos y quién debe responsabilizarse de ellos. Esto es especialmente significativo para el Estado cuando tiene que plantearse soportar la financiación de un acto de este tipo y debe analizar si no sería más beneficioso realizar una inversión de esta envergadura en otra área. Por eso los países que se plantean celebrar los Juegos Olímpicos deben someter su proyecto en primer lugar a uno de estos análisis de coste-beneficio

    Los Juegos Olímpicos son una significativa empresa económica y un factor financiero determinante para el país que los celebra. Vamos a demostrar esta afirmación tomando como ejemplo los Juegos Olímpicos de Barcelona2 .


3.1. El presupuesto del Comité Organizador

    El presupuesto del Comité Organizador de Barcelona recoge ingresos y gastos por valor de 1,45 millones US $. Este balance puede compararse al de una empresa de economía individual. Se recogen únicamente los costes e importes monetarios directos soportados o recibidos por el organizador, o mejor dicho, por el Comité Organizador Olímpico, para la preparación y celebración de los Juegos Olímpicos. No existe pues gran diferencia con los balances de empresas económicas privadas. Se ofrecen -como en cualquier otra empresa- bienes y servicios cuya producción supone unos costes. Estos costes deben ser financiados. Esta financiación se realiza mediante la venta de los productos en el mercado, recogida en la columna izquierda del balance. Así financia el Comité Organizador de Barcelona sus costes en aproximadamente un 97% mediante ventas - el 35% de éstas es la venta de derechos de retransmisión por televisión, el 36% son ingresos de los espónsores, el 10% la concesión de licencias (por la mascota olímpica y otros), el 8% ingresos de los espectadores, etc. El Comité Organizador es pues una empresa orientada y financiada por el mercado.

    No obstante, existen dos diferencias entre una empresa privada y el Comité Organizador de los Juegos: a. Los Juegos Olímpicos no tienen un propietario privado que pueda obtener los beneficios. b. El escaso coste de los actuantes. Es lo que distingue principalmente a esta empresa; el protagonista, - es decir los (aproximadamente 15.000) atletas y su equipo que mediante la oferta de su actividad constituye el atractivo principal de los juegos y es por tanto la causa exclusiva de los grandes ingresos no recibe remuneración alguna. Los ganadores son principalmente el Comité Olímpico Internacional y el Comité Olímpico Nacional.

    Al determinar y evaluar los costes y beneficios y con ello la repercusión económica de los Juegos Olímpicos no es posible referirse únicamente a los costes e ingresos monetarios directos; habría que calcular aún con más detenimiento todos los efectos externos que afectan a los grupos más dispares. Por un lado, los Juegos Olímpicos suponen unos costes que no aporta la organización, es decir el Comité Organizador, y, por otro lado, se obtiene una gran diversidad de ingresos que no revierten en los organizadores sino que benefician a terceras personas (véase la figura 5).


3.2 Repercusiones macroeconómicas de los Juegos

    Los gastos del Comité Organizador, las inversiones públicas y privadas y los gastos de los espectadores venidos de otros lugares o de los participantes en los Juegos Olímpicos suman una aportación total de 8,9 mil Millones $. Estos gastos producen otra serie de efectos económicos derivados del efecto multiplicador.3 En los modelos de cálculos para Barcelona se parte de la base de que los gastos procedentes de las Jueogs Olímpicos se multiplican por 2,7 a otras actividades económicas, de tal modo que los incrementos de ingresos del conjunto económico se calculan de la forma siguiente:

Efecto económico directo ----- 8,9 mil millones $
Efecto económico inducido ----- 23,3 mil millones $
= efecto económico total ----- 32,2 mil millones $
para el período de 1987 a 1992.

    Este importe, sobre todo porque se concentra en la región Barcelona, tiene amplísimas consecuencias económicas. El incremento de la demanda económica en general - condicionado por el aumento de las inversiones públicas y privadas, el consumo público y privado y los gastos para consumo primordialmente de los visitantes extranjeros de los Juegos Olímpicos - deriva en primer lugar en un aumento de la demanda económica general (véase figura 5).

Figura 5 Efectos del deportes sobre la economía
El ejemplo de los Juegos Olimpicos

    Esto aumenta la producción correspondientemente. Y esto induce nuevamente - aumentado aún más por el efecto multiplicador - a nuevas inversiones privadas, lo que conduce a un nuevo aumento de la demanda del conjunto económico.

    Se produce así un aumento de la ocupación laboral4 y con ello un incremento de los ingresos y por tanto de la demanda de los hogares particulares. Estos inducen a su vez a mayores gastos de consumo y estos por su parte a inversiones privadas.

    Para una región un aumento tal de la actividad económica supone un shock económico. Su primer efecto será: los precios y con ellos el coste de la vida aumenta: Al mismo tiempo aumentan los tipos de interés puesto que muchas de estas inversiones se financian mediante créditos y este hecho deriva a su vez en un nuevo incremento de los gastos. Los ingresos reales se reducen, al mismo tiempo se reduce la capacidad competitiva internacional por el continuo aumento del nivel de precios interior.

    El continuo incremento de precios y gastos se traduce en una disminución de la demanda de bienes y servicios, una menor tasa de empleo y con ello una caída de la producción. Estos efectos se ven acrecentados por el mismo multiplicador, pero en este caso de forma negativa. Al mismo tiempo suceden también una serie de consecuencias de economía externa: la posibilidad de vender bienes en el extranjero, es decir de exportar, se reduce porque los bienes internos son ahora más caros, por el contrario aumentará el número de importaciones porque será más económico comprar en el extranjero. Todo esto tiene repercusiones negativas sobre la demanda del conjunto económico.

    Los efectos positivos de los Juegos Olímpicos, expuestos en la primera parte de este apartado, derivados del aumento de los ingresos y el crecimiento de la tasa de empleo se enfrentan pues a otros efectos negativos: los ingresos reales y el empleo retroceden. Se añade a esto que el esperado aumento del empleo no se produjo porque muchas empresas respondieron al mayor volumen de pedidos no como se esperaba, creando nuevos puestos de trabajo, sino mediante las horas extras y racionalizando los procesos productivos. Junto a estos efectos macroeconómicos directos deben tenerse en cuenta efectos externos, pero no exclusivamente para este tipo de grandes eventos deportivos, sino también para las actividades económicas de las que hemos hablado en el apartado 2.


4. Efectos externos

4.1. Una clasificación de los efectos externos

    En este último apartado trataré de los efectos externos del deporte relevantes económicamente, es decir, de la última columna de la figura 1.

    En primer lugar explicaremos mediante ejemplos a qué nos referimos cunado hablamos de efectos externos: si un empresario abre un nuevo centro de deporte y tiempo libre confrontará sus costes de inversión y también sus costes habituales con los ingresos que él calcula que obtendrá y decidirá realizar la inversión si puede prever unos beneficios. Pero este cálculo de economía individual no es completo. Por un lado, el inversor podría robar clientes a un competidor, producirle pérdidas e incluso llevarle a la quiebra. Estas inversiones podrían ser causa por ejemplo también de mayores molestias de ruidos y tráfico para los residentes en la zona, podría destruirse el paisaje, podría ocurrir que la comunidad se viera obligada a enfrentarse a nuevas inversiones de infraestructuras para hacer frente a la mayor cantidad de tráfico, en la zona podrían producirse gran cantidad de accidentes (piénsese en una pista de esquí) que tendrían como consecuencia a su vez pérdidas de horas de trabajo y un aumento de los gastos del sistema sanitario. Un empresario particular nunca incluiría estos costes en sus cálculos, porque no le corresponde a él costearlos.


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