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Introducción a la psicología de las masas en el deporte
Antonio Hernández Mendo, Angustias Estrella Colomo, Pilar Gálvez Cordero, Irene Ortega Alcántara

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 6 - N° 31 - Febrero de 2001

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  • Transitorio. El carácter esporádico y la falta de organización, hacen que tiendan las masas a la inestabilidad, a poder disolverse fácilmente en cualquier momento. Son fenómenos efímeros, temporales o transitorios.

  • Indiferenciado. Quienes forman parte del fenómeno son meros participantes del mismo. No son miembros, cada uno con una función definida, prevista y coordinada con las demás. Por esto, las personas de la masa son:

    1. Anónimas, porque están despersonalizadas; son “uno más” y no una persona identificable con nombre y apellidos.

    2. Sustituibles, porque cada uno puede entrar y salir de la masa sin mella de ésta.

    3. Heterogéneas, ya que no precisan, en general, de un determinado estatus, ocupación, edad, etc., para participar en el fenómeno; son personas de características diversas y pautas múltiples.

    4. Incontables, en el sentido de que previamente y a menudo también a posteriori no es necesario un número determinado de participantes, ni suele conocerse la cantidad exacta de los que han participado o que van a participar.

  • Fluido. Por lo dicho, de que cada participante puede entrar y salir de la masa, sin que esto implique un cambio o la disolución del fenómeno.

  • Anómico. Al ser un fenómeno inorganizado, indiferenciado y en general imprevisto, la masa se encuentra en una situación anómica, es decir carente de normas o pautas previstas y coordinadas entre sí funcionalmente. Esto explica que algunos tipos de masa sean desordenados. Y también la facilidad de cambio, característica de estos fenómenos.


4. Matizaciones al concepto de masas

    Desde la antigüedad, las masas han sido vistas con tintes negativos. No hay que pensar que fueron únicamente los primeros teóricos de este fenómeno como Le Bon y otros que se han visto en apartados anteriores, sino que también sabios de la antigüedad, consideraban a las masas como muchos de los estudiosos anteriormente mencionados.

     Como el concepto de masas es tan ambiguo y ha dado lugar a tantos malentendidos, es necesario matizar este concepto.

4. 1. 1. Masas y multitudes

    Los clásicos ya utilizaban vocablos similares para referirse a las masas. Los griegos hablaban de hoy polloi, y los romanos, de multitudo, es decir, en ambos casos, de los muchos, la mayoría; o bien se utilizaban algunos de los términos despectivos para la muchedumbre como turba, palabra empleada por Polibio para referirse a la democracia de masas en estado de desorden civil. En cuanto a la expresión que utilizamos hoy, hizo su aparición, como señala Giner (1971), con el advenimiento de la revolución industrial, aunque su origen era clásico. De hecho, el término masa proviene del latín massa, como se ha dicho anteriormente y a su vez, este término procedía del griego masa, con el mismo significado. Y ya en la propia antigüedad empezó a utilizarse para designar colectividades indiferenciadas. Es más, tal vez fue san Agustín, último representante de aquel mundo clásico, el primero que menciona la masa en un sentido social y, lógicamente peyorativo, de tal forma que nos habla de massa perditionis y de massa damnata, que es la de los pecadores perdidos, de esa multitud mayoritaria que no ha de ganar el cielo.

    Sin embargo, aunque con frecuencia se utilizan los términos masa y multitud indistintamente, como si fueran sinónimos, hay que distinguirlos. A pesar de que, efectivamente, poseen muchos elementos comunes, existe también una importante diferencia básica: la masa es más abstracta y difusa, sin unas fronteras claras, mientras que la multitud es más concreta y con unas fronteras más definidas. Munné (1994) pone unos ejemplos para aclarar mejor sus diferencias: las modas se refieren a una masa de personas que las siguen o son influidas por ellas, mientras que las personas que intentan salir con urgencia y atropelladamente de un cine que ha comenzado a incendiarse constituye una multitud. A este respecto, André Joussain (1937) decía:

     “Una multitud la forma cierto número de individuos animados de un sentimiento o de un deseo común, que se reúnen accidentalmente como ocurre con quienes se aglomeran en la calle para presenciar un desfile o para ver a un artista famoso a la salida de un teatro. En cambio, la masa está integrada por un gran número de individuos que, aunque dispersos, se hallan en las mismas condiciones y están animados todos ellos de iguales sentimientos o de idénticas aspiraciones.”

    Moscovici (1986) afirma que el concepto de multitud puede significar al menos tres cosas:

  1. Es un grupo de individuos que está bordeando al establishment, que han adoptado una posición enfrentada al establishment en un período de crisis.

  2. Las multitudes son insanas, enloquecidas, histéricas. Se rigen por impulsos emocionales, lo que les lleva a actividades tumultuosas.

  3. Las multitudes son criminales y sólo llevan al pillaje, la destrucción y la violencia.

    La masa y la multitud exigen la existencia de muchos, lo que no significa que, por el mero hecho de ser muchos, eso sea ya una multitud o una masa. Por el contrario, la simple existencia de muchos no supone necesariamente que se comporten colectivamente. Jiménez Burillo (1981) distingue tres clases de colectivos:

  1. Los agregados. Constituyen una colección de individuos que manifiestan conductas semejantes, por ejemplo, comprar en unos grandes almacenes o, simplemente, caminar por una avenida, pero sin compartir ningún objetivo. Se trata de individuos que, circunstancialmente, se encuentran en el mismo lugar sin que exista comunicación entre ellos, en sentido de cohesión mutua.

  2. Los públicos. Están integrados, en general, por personas que no tienen relación directa, cara a cara, pero que sí poseen intereses comunes y pueden responder a estímulos semejantes, a pesar de estar distantes entre sí. El ejemplo más claro es la opinión pública.

  3. Las multitudes. Se componen de individuos próximos entre sí con un punto o foco común de atención. En cuanto tal, las multitudes no están organizadas ni coordinadas, ni tienen objetivos propios, y sus líderes son por lo general totalmente contingentes a la situación.


4. 1. 2. Masas y elites

    Como se ha dicho anteriormente, desde la antigüedad, se viene insistiendo en la peligrosidad de las masas. Solón consideraba que un ateniense era un zorro astuto, pero un grupo de atenienses era un rebaño de ovejas. Por su parte, Federico el Grande confiaba en todos y cada uno de sus generales tomados individualmente, pero los describía como locos cuando estaban juntos en un consejo de guerra. Así que la opinión de Le Bon no fue algo aislado ni nuevo. No obstante, esta perspectiva dominante no fue la única. Así el propio Aristóteles afirmaba que cuando las gentes se reúnen en buen número tienen una facultad colectiva de juicio que les da el don de la superioridad, convirtiéndose en personas capaces de ver todos los aspectos de una cuestión u de alcanzar una conclusión justa. Es más, Aristóteles y distinguía claramente entre las asambleas populares bien ordenadas y las muchedumbres agitadas por demagogos.

    Sin embargo, la valoración de signo peyorativo de las masas como algo inferior, en tanto que contrapuestas a las elites, o como reveladoras de un estadio social primario no es sino una confusión a la que lleva el significado tan amplio y en ocasiones, tan ambiguo de este término. Como se puede comprobar, la perspectiva aristocratizante y elitista atribuye a las masas las peores características (irracionalidad, criminalidad, etc.), lo que demuestra el prejuicio antipopular por parte de las clases aristocráticas. Sin embargo, cuando se produce un fenómeno de masa, la toma de decisiones no se realiza de forma individual, es decir, no importa el estrato social ni la educación del individuo, sino que hay un proceso de toma de decisiones que se efectúa sobre la base del grupo, sin importar lo heterogéneos que sean sus miembros. Los individuos que se combinan para formar una masa manifiestan características nuevas, que no son necesariamente emocionales e irracionales, y, en general, se oponen claramente a las normas. De ahí que en ocasiones se califique la conducta de las masas como no normativa, es decir, su conducta es espontánea y no está institucionalizada. Como dice Brown (1954), la raíz de la confusión es que la conducta que se ajusta a normas es la conducta a la que está acostumbrado el individuo y puede predecir lo que le parece razonable o racional. La conducta que no se puede predecir, parece irracional. Irracional, en los tiempos de Le Bon, implicaba emocional y por eso la conducta colectiva fue calificada de irracional y emocional.


4. 1. 3. Masa y sociedad de masas

    El término masa es hoy en día muy familiar y se ve acompañado de muchos otros fenómenos típicos de la sociedad actual: producción de masas, consumo de masas, ocio de masas, cultura de masas, etc.

    Según Giner (1971), la sociedad de masas es una sociedad predominantemente moderna o, en todo caso, bajo el impacto del industrialismo moderno, en el seno de la cual se ha producido un resquebrajamiento general de los elementos de diferenciación que diversificaban internamente las sociedades tradicionales: la técnica, la abundancia económica y el igualitarismo político han creado una sociedad de rasgos homogéneos, automatizada e impersonal, yerma de vida comunitaria a merced de una serie de nuevas tiranías que van desde la impuesta por los modernos medios de comunicación de masas hasta los nuevos totalitarismos, también de masas.

    Gusfield en Mass society and extremist politics (1982) dice que la sociedad de masas sugiere la idea de la atenuación de las asociaciones y grupos primarios. Las relaciones burocráticas e impersonales de las organizaciones a gran escala han reemplazado a los sistemas informales de lealtad en los grupos pequeños y afiliaciones locales. Las condiciones y las ideologías igualitarias han debilitado los sistemas de autoridad política y social, tan característicos de las comunidades estratificadas. Las innovaciones técnicas han hecho posible un alto grado de estandarización, tanto de los productos como de las ideas. El alargamiento de la cadena del mando burocrático ha incrementado las posibilidades de control oligárquico, mientras que los grupos locales son cada vez menos fuertes y menos resistentes a tal control. Lo más sobresaliente es la ruptura de las relaciones y diferencias inmediatas, de modo que la población es ahora más homogénea y menos agudamente identificable a través de grupos sociales distintivos.

    Tradicionalmente, las nociones de masa y de sociedad de masas han tenido un sentido abiertamente reaccionario.

    Así, por ejemplo, el origen del éxito de la política nazi de Hitler, uno de los ejemplos por excelencia de cómo una ideología de masas caló profundamente en la sociedad alemana de los años 30, está en una proyección de los problemas de un colectivo en el resto del mundo. Familias que vivían sometidas a privaciones múltiples o quienes vivían en condiciones de opresión o pobreza, sin ninguna esperanza de cambio, hizo que, sometidas a una gran campaña publicitaria y a las presiones sociales de un grupo hicieron que estas personas olvidasen su ausencia de expectativas. Su conducta se vio afectada por las emociones y sus actividades estuvieron guiadas por una sensación de idealismo que carecía de respaldo o corroboración de la sociedad.

    La política hitleriana está caracterizada principalmente por tres elementos:

  1. Renuncia a las consideraciones morales
        Para Goebbels, que estaba a cargo del Ministerio de Propaganda y era el principal aliado de Adolf Hitler, lo importante era lo expeditivo y no lo moral. Para mantener la credibilidad, factor que determinaba si los materiales habrían de ser ciertos o falsos para la población, la verdad debía ser utilizada con la mayor frecuencia posible y las mentiras eran útiles cuando no podían ser desmentidas. No tenía el menor escrúpulo respecto al uso de la censura: “La política de las noticias es un arma de guerra; su propósito es el de hacer la guerra y no el de dar información”. La política habitual consistía en suprimir materiales considerados indeseables para el público alemán para luego usarlos como propaganda en el exterior si eran apropiados. Por ejemplo, las historias referentes a un supuesto canibalismo de los rusos eran difundidas en países extranjeros, pero no en Alemania para no aterrorizar a los familiares de los soldados. También utilizaban propaganda negra, material cuya fuente quedaba oculta para la audiencia. Se presumía que el hecho de desperdigar rumores para que actuaran por sí solos como propaganda tendría más posibilidades de ser creído si las autoridades alemanas no estaban relacionadas con él. También se utilizaban medidas negras para combatir rumores indeseables dentro del Reich, ya que una desmentida oficial, según Goebbels, no haría más que reforzarlos.

  2. Apelación a la emotividad de las masas
        La propaganda hitleriana se valía del sentimiento nacional del pueblo alemán, de su tendencia chauvinista. Como se ha dicho antes, Alemania vivía en una situación de pobreza. La rápida evolución de la economía capitalista en el siglo XIX lleva a la pauperización de los pequeños comerciantes y artesanos. Ante las grandes industrias, que producen más barato y más racionalmente, las pequeñas empresas estaban destinadas a desaparecer. Además, la población campesina emigraba a las ciudades buscando una vida mejor, que no encontraban. De este modo, la crisis económica impactó a las clases medias y bajas de la sociedad. La propaganda del nacionalsocialismo, con sus mensajes fáciles de comprender, como decía Hitler (1923): “Hay que reducir tanto más el nivel intelectual de la propaganda cuanto mayor es la masa de hombres a los que se quiere llegar”, buscaba que este odio que sentía la población se desplazase a las minorías como judíos y gitanos. Goebbels decía: “La propaganda debe facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el odio”.

  3. Empleo de reglas racionales para la formación de reflejos condicionados conformistas en las masas
        La manipulación de las masas llevada a cabo por el fascismo parece inconscientemente inspirada en la doctrina de Pavlov y sus reflejos condicionados, leyes que rigen las actividades nerviosas superiores del hombre.

        Entre los factores visuales utilizados para atraer a las masas, se observa el predominio del color rojo (al que se le atribuye una acción fisiológica excitante y es utilizado generalmente por partidos de izquierda o pretendidamente revolucionarios) y los uniformes militares de colores vistosos. Para actuar sobre los sentimientos de amor y alegría, es decir, sobre los sentimientos eróticos subliminados, se debían utilizar los bailes públicos, las tonadas populares, desfiles con la presencia de gimnastas o flores. Hitler también copió las prácticas de la Iglesia Católica, en las que el incienso, la semioscuridad y las velas encendidas crean un estado especial de receptividad emotiva.

    A raíz de la política nazi, después de la II Guerra Mundial, la izquierda, especialmente la escuela de Francfort va a adoptar una postura pesimista hacia la sociedad de masas. La izquierda va a abandonar el análisis clasista de la sociedad para hacer suyo el propuesto por la teoría de la sociedad de masas, según la cual, en las sociedades capitalistas más desarrolladas no procede ya distinguir entre las diversas clases sociales, sino entre una elite, con control monopolista del poder, y el resto de la sociedad, convertido en masa. La fragmentación en corpúsculos individuales que este tipo de sociedad genera aumenta su grado de manipulabilidad por parte de las elites, lo que se refleja perfectamente en la opinión pública.

    Por lo que queda de manifiesto que, en ocasiones, al hablar de sociedad de masas, no se hace sino una extensión de la confusión entre elites y masas que ya se aclaró anteriormente, aunque en ocasiones, como en el caso del fenómeno nazi, se hable de sociedad de masas para referirse a un fenómeno de masas más, con las características que se atribuyen a este fenómeno.

    En la línea de comportamiento colectivo y movimiento de masas al estilo nazi, se puede incluir el movimiento nacionalista revolucionario vasco, donde KAS asume la “vanguardia dirigente del proceso revolucionario vasco”, integrado, entre otros por movimientos sectoriales como Jarrai, Euskal Herritarrok etc.


4. 1. 4. Masas y medios de comunicación de masas

    El término medios de comunicación de masas hace referencia a las fuentes de comunicación que llegan a unan audiencia grande, anónima y generalmente, heterogénea. La influencia de los medios de comunicación de masas en el estilo de vida actual es profundo, ya que no sólo proporcionan entretenimiento sino que también proporcionan gran parte de la información utilizada en la vida cotidiana.

    Así que, como se ha visto, el término medios de comunicación de masas no hace referencia a los medios que utiliza una masa para comunicarse, sino a los medios de comunicación, generalmente controlados por instituciones u organizaciones (que cada vez intentan ejercer un mayor monopolio en el sector y como muestra de ello, la nueva compañía América on line) que van dirigidos a un gran número de personas muy diferentes.

    Los medios de comunicación tienen efectos sobre los individuos. Estos efectos se pueden clasificar en:

  1. Conductuales
    Es el efecto más evidente. Consiste en lo que la gente hace después de haber visto un programa de televisión. Conductas como la violencia, la compra de un determinado producto o el voto a un partido político pueden tener como antecedente la exposición de la persona a un medio de comunicación de masas.
    Se suele explicar la relación entre el comportamiento y una exposición previa a un determinado medio de comunicación mediante la teoría del aprendizaje social. Sin embargo, es difícil científicamente demostrar que tal relación es causal. Así, el hecho de comprobar que una persona que ve un anuncio publicitario de un producto posteriormente lo compra, no elimina la posibilidad de que tal comportamiento sea atribuible a otras razones diferentes a la de la visión del anuncio.

  2. Actitudinales
    En la actualidad, los medios de comunicación son las principales fuentes de adquisición y modificación de actitudes.

  3. Cognitivos
    Es decir, el aprendizaje de cosas nuevas gracias a la gran cantidad de información que nos proporcionan estos medios.

  4. Fisiológicos
    La exposición a los medios de comunicación provoca cambios corporales en los individuos como, por ejemplo, los indicadores de activación sexual (tasa cardíaca, resistencia de la piel...) después de haber visto una película pornográfica.

    Los medios de comunicación de masas son utilizados también para informar a la población de la existencia de un peligro y su naturaleza. Este uso de los medios de comunicación de masas permite que la población conozca la inminencia del peligro e identifique el tipo de acciones de protección que debe llevar a cabo. El proceso implica: la detección de la amenaza, su evaluación, la comunicación de mensajes de alerta a la población afectada y respuesta de dichos mensajes por los receptores.

    A continuación, se va a realizar un análisis de los diferentes medios de comunicación que se pueden utilizar en situaciones de emergencia y su eficacia. Cada uno de los mecanismo de alerta se evalúa en función de la precisión con que disemina la información, su penetración en las actividades cotidianas, la especificación de los mensajes, la susceptibilidad de distorsión del mensaje, la tasa de diseminación a lo largo del tiempo, los requerimientos del receptor, los requerimientos del medio de comunicación y la verificación del receptor.


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