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Tiempo, Deporte y Sociedad: triada de 

concepciones básicas en la Cultura Física

 

Profesor Auxiliar. Licenciado en Ciencias Pedagógicas

Máster en Ciencias de la Educación. UCCFD “Manuel Fajardo”

Miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba. Profesor

de Historia del departamento de Marxismo de la Universidad de Ciencias

de la Cultura Física y Deporte

Ricardo Manuel Arias Poyato

maylincr@inder.cu

(Cuba)

 

 

 

 

Resumen

          ¿Constituye el estudio del tiempo como concepto, sólo una preocupación de físicos o historiadores? Consideramos que eso sería una manera muy restringida de valorar la connotación que tiene éste en el vasto campo interpretativo del término en cuestión, teniendo como premisa que constituye un aspecto esencial para el establecimiento de marcas que acotan el alcance y progreso en una rama tan dinámica como lo constituye el deporte en sus diversas aristas y especialidades. Por tanto lejos de constituir sólo un referente teórico, es en sí, un inestimable rango comparativo de una realidad concreta, donde los sujetos evalúan constantemente sus aciertos y errores, establecen pautas tácticas y estrategias de actuar y pensar, así como límites de las proyecciones a alcanzar, ajustándose a las condiciones que posee en un momento dado. De esta manera la comprensión del tiempo permite al especialista de la Cultura Física aquilatar con objetividad su influencia como actor de su propio perfeccionamiento personal, por eso es importante su estudio.

          Palabras clave: Tiempo histórico. Deporte. Sociedad.

 

Recepción: 10/10/2014 - Aceptación: 05/11/2014.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 19, Nº 198, Noviembre de 2014. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    El tiempo está compuesto por la dimensión relacional sistémica de tres dimensiones temporales, representadas por los subconceptos Presente, Pasado y Futuro, los cuales constituyen necesariamente un concepto único, ya que la presencia de cada una de las subdimensiones requiere de la concurrencia implícita de las otras dos, pues ninguna tiene un significado claro y propio en ausencia de las otras.

    Los hechos y los fenómenos sociales tienen sus raíces en el pasado y se proyectan ineludiblemente hacia el futuro. Por eso el presente constituye una franja temporal muy débil, muy etérea, de límites imprecisos, que necesita del pasado para concretarse, pues este es el único que ya ha sido.

    Sin embargo, el pasado sin el presente carecería de valor, ya que la explicación de este que da aquel, es el resultado, el fruto de los problemas y de las interrogantes que el hombre tiene sobre su propio tiempo y sobre el futuro.

Desarrollo

    De dónde vinimos, quiénes somos, hacia dónde vamos; son interrogantes de los hombres a las que la Historia y el propio hombre tratan de dar respuesta; al indagar en el tiempo en sus tres dimensiones: pasado, presente, futuro. De ahí que esta relación tridimensional tenga que ser asumida para comprender y aprender la Historia.

    Además, por su naturaleza, el contenido histórico es el pasado, pero no puede ser reducido únicamente a este, sino que hay que verlo en su conexión con el presente y el futuro de la sociedad, lo que significa que hay que ir del presente al pasado para comprender éste primero, y desde el presente descubrir los hilos conductores del devenir histórico que se mueven hacia el futuro.

    Si se acude a la obra de Lenin se hallan algunas precisiones al respecto, pues según subrayó éste: “Lo más seguro …, y lo más necesario para adquirir realmente el hábito de abordar de un modo acertado … esta cuestión desde un punto de vista científico, es no olvidarse de la concatenación histórica fundamental, considerar cada cuestión desde el punto de vista de cómo ha surgido el fenómeno … dado, cuáles son las etapas principales por las que ha pasado en su desarrollo y partiendo de este punto de vista de su desarrollo, ver en qué se ha convertido en la actualidad.” (1, 260)

    Por su parte Carr señala que “…el Historiador del pasado no puede acercarse a la objetividad más que en la medida en que se aproxima a la comprensión del futuro…” (2, 101). Esto significa que solo es el futuro el que puede darnos la clave de la interpretación del pasado y al indagar en el pasado se busca la luz para la comprensión del futuro.

    Además el papel de la relación pasado-presente-futuro se evidencia por el valor cognoscitivo que tiene esta visión retrospectiva para explicarse el desarrollo de la sociedad. Es precisamente “… esta relación dialéctica entre el pasado, el presente y el futuro –según apunta Aróstegui- lo que da sentido a la temporalidad. Establecer una correcta relación entre ellos ha de ser una de las principales finalidades…de la Historia, pues uno de los fundamentos básicos de la formación de la temporalidad consiste en poseer la capacidad de percibir y comprender la dimensión histórica de la realidad”. (3, 111)

    A esto se suma que dentro de la construcción social de la realidad, el tiempo social y humano, múltiple y plural, es un aspecto más a considerar en este tópico. Esta construcción implica el establecimiento de determinadas relaciones entre el antes, el ahora y el después -el pasado, el presente, y el futuro- de una determinada temporalización de la experiencia en relación con un presente también concreto. En este sentido, el tiempo es una relación que pone a la vista, de modo conjunto y relacionado, lo que sucede más temprano o más tarde, antes o después.

    Refiriéndose a cómo concibe el sujeto la construcción del conocimiento histórico, Carlos Marx indica que su pensamiento es recurrente: puesto que va del presente al pasado, es decir, se trabaja en función del presente, a partir de las relecturas del pasado. Al respecto Marc Bloch considera que “…la incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado, pero no es, quizás, menos vano esforzarse por comprender el pasado si no se sabe nada del presente”. (4, 38)

    El estudio desplegado hasta aquí permite al autor subrayar pautas con respecto a la correlación dialéctica entre pasado, presente y futuro, y que son fundamentales a la hora de abordar esta relación:

  • Primero: No se va desde el presente al pasado para buscar solo raíces u orígenes de hechos y fenómenos actuales; y menos aún para encontrar respuestas mecánicas a los problemas presentes y futuros.

  • Segundo: La Historia tiene que dejar de ser solo el pasado, como algo ya muerto, sin conexiones con la vida actual del hombre, sino lo que sigue viviendo cotidianamente en el presente individual y social y con el cual se interactúa directa o indirectamente.

  • Tercero: El pasado por si solo carece de valor, sólo lo adquiere en su relación con el presente y su proyección futura.

    A partir de estas consideraciones, puede inferirse que el trabajo con los conceptos temporales e históricos, es esencial, ya que permite establecer relaciones a diversas escalas entre el presente, el pasado y el futuro, y a configurar un cuadro más recurrente de las condiciones del medio en que se desarrolla la vida, y la manera en que ésta transcurre.

    Se confirma que la temporalidad, además de ser un elemento básico de la conciencia humana, se refleja como un tiempo social e histórico con unos valores formativos cognitivos de alto nivel, al ser principios que sirven para interpretar el pasado y comprender los cambios y permanencias de la sociedad actual. (Torres, 1997; Arias, 1997).

    De ello se deriva que la aplicación consecuente de estos conceptos interrelacionados como se acotó, sean aspectos medulares para que el egresado de la Cultura Física de un centro de enseñanza superior, tenga la capacidad de discernir las verdaderas fortalezas y oportunidades que tiene a la hora de plasmar una estrategia de desarrollo físico y emocional positivo, así como sopesar los riesgos y debilidades al que tenga que enfrentarse, partiendo de un estudio del panorama holístico de esta triada de componentes interrelacionados de su actuación como ente social, sujeto a los cambios que se suceden en el tiempo que vive y modifican su alcance y propósitos.

Bibliografía

  • Arias Poyato, Ricardo. Alternativa didáctica para el aprendizaje del tiempo histórico. La Habana: IPLAC, 1997 Tesis de Maestría.

  • Aróstegui Sánchez, J. Enseñar Historia. Nuevas propuestas. Barcelona: Editorial Laia, 1982. 201 p.

  • Asencio, Mikel y col. (comp.) La comprensión del Tiempo Histórico. En: La enseñanza de las Ciencias Sociales. Madrid: Editorial Visor, 1989. Codazzi, Leticia B. Acerca del tiempo histórico. Resumen. En http://www.unne.edu.ar/cyt/2003/comunicaciones/02-humanisticas H-002.pdf

  • Bloch, Marc. Introducción a la Historia. México: Fondo de Cultura Económica, 1965.Acosta Betancor, Ruyman. La enseñanza del Tiempo Histórico y las nuevas tecnologías. En http://www.ub.es/histodidactica/articulos/ruiman.htm 2004.

  • Carr, E. H. ¿Qué es la Historia? Barcelona: Editorial Seix Barral.

  • Lenin, Vladimir I. Acerca del Estado. Obras Escogidas. T. 3. Moscú: Editorial Progreso, 1961. pp. 258-274.

  • Milos, P. Didáctica y evaluación de las ciencias sociales. Historia y ciencias sociales. En http://www.didacticahistoria.com/ccss/ccss20.htm 2004

  • _____________ El tiempo histórico: ¿Qué sabemos sobre su enseñanza y su aprendizaje? Análisis y valoración de los resultados de algunas investigaciones. En: Aspectos didácticos de las Ciencias Sociales (Historia) 13. Universidad de Zaragoza, 1999.

  • Pagés, P. Introducción a la Historia. Epistemología. Teorías y Problemas de métodos de los estudios históricos. Barcelona: Barcanova, 1985.

  • Torres Bravo, Pablo A. Didáctica de la Historia y educación de la temporalidad. Madrid: UNED, 1997.

  • ___________Enseñanza del tiempo histórico: Historia, Kairós y cronos. Una unidad didáctica para el aula de ESO. Madrid: Ediciones de la Torre, 2001.

  • ___________El tiempo, elemento esencial de la Historia. En http://www.didacticahistoria.com/ccss24.htm, 2004

  • Unsain, L.M. Algunos Conceptos básicos para trabajar en Historia. En http://campus-oci.org/oeivirt/ensHistoria.htm

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