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Pierre de Coubertin y los deportes de combate (1896-1936)

 

*Profesor Titular

Cátedra Olímpica Pierre de Coubertin

(Cuba)

Dr.C. Juan Antonio Salas Rondón*

MSc. Olivia López Hernández

MSc. Rafael Del Cerro Escalona

jsalas@hlg.uccfd.cu

 

 

 

 

Resumen

          Las tendencias actuales en torno al programa de los Juegos Olímpicos hacen peligrar la permanencia de algunos deportes con una larga tradición competitiva como la lucha, el boxeo y la esgrima. El estudio de las concepciones pedagógicas del Barón Pierre de Coubertin sobre los deportes de combate (1896-1936), su entrega y voluntad manifiesta en el desarrollo del Olimpismo constituye una necesaria referencia en la actual coyuntura internacional.

          Palabras clave: Deportes de combate. Olimpismo. Juegos Olímpicos. Pierre de Coubertin.

 

Abstract

          Current trends around the program of the Olympic Games endanger the permanence of some competitive sports with a long tradition as wrestling, boxing and fencing. A study of the educational ideas of Baron Pierre de Coubertin on combat sports (1896-1936), his devotion and will manifest in the development of Olympism is a necessary reference in the current international situation.

          Keywords: Combat sports. Olympics. Olympics Games. Pierre de Coubertin.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires - Año 19 - Nº 192 - Mayo de 2014. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    En la vasta y prolífera obra del restaurador de los Juegos Olímpicos, el Barón Pierre de Coubertin, encontramos una gran diversidad de ideas sobre los deportes de combate, muchas de ellas apenas conocidas o insuficientemente abordadas por la comunidad académica universitaria.

    Una gran parte de los investigadores de su obra pedagógica han centrado la atención en el restablecimiento y desarrollo de los Juegos Olímpicos al extremo tal que parece fue ese, su único legado. Por su parte, otros estudiosos han logrado realizar sobre el Olimpismo una filosofía de vida. En esta perspectiva los deportes de combate ocupan un lugar de necesaria exploración partiendo de la voluntad expresa de Pierre de Coubertin y su labor propagandística.

    La labor pedagógica desarrollada por este educador físico de talla universal no está exenta de complejidades y dificultades de todo tipo incluso, en el propio deporte, por lo que requiere de él una gran voluntad y trabajo propagandístico.

    Para conocer sobre el proceso de admisión de los deportes en el programa Olímpico fue necesario, en primer lugar, estudiar la obra de Coubertin (Pedagogie sportive, Essais de psycholgie sportive y las Memorias Olímpicas), con la finalidad de encontrar elementos conducentes a las fuentes auxiliares en relación con la esgrima, lucha, boxeo y judo, fundamentalmente.

    De igual manera, las investigaciones realizadas por centros de estudios olímpicos como el Museo Olímpico de Lausana, también contribuyen a reforzar el estudio del humanismo de Coubertin en la internacionalización del deporte como factor de paz y unión entre las naciones. Obras como Les relations de Lausanne et du Mouvement Olympique â l´êpoque de Pierre de Coubertin- 1894-1939, Analysis of the Olympic Programe 1896-19962, de Nikolay Gueorguiev y Pierre de Coubertin. La deuxeéme croisade, son ejemplos de estos documentos.

    Los trabajos de acuciosos investigadores como Conrado Durántez, Carl Diem, Richard D. Mandell y José María Cagigal, entre otros, así como los artículos científicos publicados en las revistas especializadas Citius, Altius, Fortius, Mensaje Olímpico, Olímpica y la Journal of Olympic History, complementan y enriquecen la marcha pedagógica de Pierre de Coubertin y el desarrollo de los deportes de combate.

    En el orden nacional hay que destacar trabajos de los profesores Julio Fernández Corujedo, Celso Enrique Gómez, Miguel Ángel Masjuan, María Antonia Laza y Juan Antonio Martínez de Osaba, entre otros, quienes junto a la labor periodística de Enrique Capetillo, Víctor Joaquín Ortega, Irene Forbes, Ana María Lujan, Juan Velázquez, Miguel Hernández, Jorge Alfonso, Eddy Martín, han tenido en la figura de Coubertin elementos de consideración para difundir los valores del Olimpismo y los Juegos Olímpicos hasta nuestros días.

Desarrollo

I.     Pierre de Coubertin y el don de la voluntad y la propaganda. Contradicciones y lucha en defensa del Olimpismo

    La voluntad constituye uno de los atributos de Pierre de Fredy, el Barón Pierre de Coubertin (1863-1937), que los estudiosos de su obra dejan entrever al resaltar su laboriosidad como el gran espíritu de reformas que emprende a finales del siglo XIX a favor de los Juegos Olímpicos y la difusión del Ideal Olímpico.

    La voluntad, como la “potencia o facultad del alma que mueve a hacer o no hacer una cosa…” nos dice cuánto pudo hacer Pierre de Coubertin para aglutinar en torno al Ideal Olímpico, a políticos, militares, gobernantes, intelectuales, religiosos, profesores y hombres de negocios como el acaudalado Georgios Averoff, quien donó un millón de dracmas para el financiamiento de los primeros Juegos Olímpicos efectuado en Atenas, en 1896.

    La obra escrita de Pierre de Coubertin dan fe de tamaña entrega, a decir de Conrado Durántez (1995: 14) integrado por sus múltiples artículos, libros, obras, conferencias, etc., que sobrepasa las doce mil páginas impresas, genéricamente distribuidas en treinta libros, cincuenta folletos y más de mil doscientos artículos sobre las materias más diversas. Coubertin (2000) acuñó en más de una ocasión el concepto de Olimpismo:

    El Olimpismo es una filosofía de vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Al asociar el deporte con la cultura y la educación, el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respecto por los principios éticos fundamentales.

    Siendo la juventud uno de los ejes fundamentales del quehacer pedagógico de Coubertin, y ante los acuciantes problemas de su época, no cesa en su empeño de promocionar el Olimpismo como una necesidad educativa e importante vehículo a la paz, el entendimiento humano y el mejoramiento de la sociedad en sentido general.

    El Olimpismo es el culto de la juventud serena y confiada, el antídoto permanente del miedo; no es tanto una cuestión de valor como de confianza, la cual a su vez no se mueve sin su hermana la serenidad (…) El atleta disfruta de su esfuerzo (…) pero esta satisfacción es interior. Supongamos que se exterioriza, mezclándose con la alegría de la naturaleza y con los destellos del arte.1

    A tal efecto, el derrumbe de incomprensiones y obstáculos, muchos provenientes del mismo deporte, como la incapacidad de colaboración entre diferentes deportes:

    (…) Pero he aquí que los deportistas del siglo XIX estaban profundamente convencidos que la técnica de un deporte, siendo contraria a la de otro, se dañan profundamente entre sí. El esgrimista se deteriora haciendo boxeo, el que rema debe desconfiar de la barra fija (Coubertin, 1997: 15).

    En medio de crecientes confrontaciones ideológicas y agudas crisis económicas, políticas y culturales, Coubertin da conocer, en diciembre de 1917, desde París, el manuscrito “¿Qué es el Olimpismo?, dirigido a la intrépida juventud de América Latina, donde señala:

    Lo que les propongo a esos "pioneers" voluntarios de una gran idea, es de trabajar sobre ellos mismos para fortalecer y desarrollar su propia voluntad por medio del ejercicio deportivo; es de imponerse perpetuamente ese esfuerzo más allá de lo que tienen deseado (…). Vosotros encontraréis rápidos estímulos que os ayudarán a soportar los descalabros inevitables.- Poco a poco, sentiréis vuestra voluntad más firme, más espontánea, más "usual" por así decirlo; y de esta manera, habréis introducido en vosotros, las mayores dosis de muchas cualidades viriles, tales como la calma posesión de sí mismo, rapidez en la decisión, perseverancia, y resistencia (Coubertin, 1997).

    En otra parte de su mensaje resalta:

    No es aceptable que un atleta o “un aspirante de atleta” no entre en contacto con alguno de los sports de combate. Dejando a un lado el tiro, puesto que el manejo de las armas de fuego está sometido a condiciones especiales, deseo hablaros de la esgrima, del box, de la lucha. Existe la esgrima de florete, de la espada, del sable, del garrote y del bastón; hay el box inglés y el francés (este último permite el uso del golpe de pie, con el mismo título que el puñetazo), y en cuanto a la lucha, existen la greco-romana, muy convencional, la lucha libre ó “cath-as-catchcan” y en fin la lucha japonesa “jou-jitsu”, así muchas variedades.- Os indicaré algunos puntos de vistas generales (Idem).

    Conrado Durántez en la ya citada obra Pierre de Coubertin y la Filosofía del Olimpismo, nos muestra una foto donde Coubertin hace uso de la radio para emitir mensajes a la juventud del mundo en trascendentales momentos: en 1934, a la juventud americana; en 1935, a la de Berlín y en 1936, exhortando a los corredores que por primera vez transportaron la llama desde Olimpia con destino a los Juegos Olímpicos de Berlín.

II.     Ejercicios deportivos y deportes de combate.

    La pasión que demuestra Pierre de Coubertin por los deportes es enorme, preferentemente sobre los deportes de carácter individual. Practicó con reconocida habilidad esgrima, boxeo, tiro, remo y equitación, entre otros, así como mostró interés por el ciclismo y el triciclo motorizado, novedades de la época. Estas ocupaciones no le restaron tiempo para dejar su impronta en otras áreas como la literatura, la música y la pintura.

    En su obra Pedagogía deportiva, Coubertin analiza el devenir histórico, las técnicas y la acción moral y social de los ejercicios deportivos. Explica cómo la iniciativa, la perseverancia, la intensidad, la búsqueda del perfeccionamiento y la preparación para el peligro eventual son cuestiones a tener presente en la práctica de los ejercicios deportivos.

    Para ello clasifica los ejercicios deportivos en diferentes categorías, en primer lugar se refiere a los concurrentes o de salvamento, bien en tierra o en el agua: En tierra, los ejercicios como correr, saltar, trepar, lanzar, atrapar, portar, etc. y dentro los ejercicios en el agua agrupa diversas modalidades de sumersión y natación.

    Por otra parte, Coubertin habla de los ejercicios de defensa englobado en las diferentes formas de esgrima: con armas (bastón, espada y sable) y sin armas (lucha, boxeo francés e inglés), y el tiro que puede dividirse en: tiro de guerra y tiro de caza.

    Explica además, que para la práctica de todo deporte es importante, en primer término, realizar una gimnasia que adapte el cuerpo a los movimientos necesarios y facilite el acoplamiento muscular deseable, una cuestión esencial, -puntualiza- que requiere de mucho trabajo al punto tal, que el deporte deviene en ciencia y arte según la perfección de quien lo practique.

    De ahí la importancia que le concede al conocimiento deportivo del practicante, quien debe consultar fuentes de diversas investigaciones y aprovechar su experiencia personal para incorporarse a la práctica de cualquier modalidad deportiva. En este sentido, subraya el papel de las ciencias aplicadas al deporte, fundamentalmente la Psicología, la Fisiología y la Higiene.

    Por último Coubertin se refiere al arribo de la práctica deportiva de alcance superior, al valor y la importancia que se pretenda lograr con ella, a la voluntad suficiente del practicante para llegar al objetivo y, por supuesto, a la pasión, aspiración y sensación que ha de sentirse por la rapidez, la distancia, la fuerza, el endurecimiento del cuerpo y el dominio de la fatiga.

    En una de sus correspondencias señala:

    (…) quisiera ver un lugar donde los concursos y los records fuesen desterrados pero donde pero donde cada adulto en cualquier momento según su conveniencia pudiera, sin riego de ser espiado o criticado dedicarse gratuitamente a los ejercicios más simples: carreras, saltos, lanzamientos, gimnasia y por precio razonable, practicar el boxeo, recibir una lección de esgrima, montar a caballo en un picadero o nadar en una piscina (Durántez, 1975).

III.     La esgrima, la lucha, el boxeo y el judo en Coubertin

    Pierre de Coubertin demostró su entrega a favor de la esgrima como deporte. No por gusto casi todos sus biógrafos colocan en los textos la foto donde aparece practicando este deporte. Además en la ilustración de su Memoria Olímpica (1931, p.62), llama la atención la foto del primer medallista olímpico de América Latina, el cubano Ramón Fonst Segundo, en su combate contra el francés Albert Ayat en espada.

    En este análisis no podemos perder de vista el papel desempeñado por Francia en la dignificación de la esgrima como deporte de combate a finales del siglo XIX. Allí aparece el florete y los distintos estilos de defensa y ataque, un vocabulario especial y numerosos tratados, como el "Tratado del Arte de Armas" (1818). Además, el cambio de mentalidad de la esgrima con la prohibición de los duelos y la difusión del uso de los tiradores, el guante, el protector de pecho y la máscara de malla metálica, elementos que humanizan su práctica y elevan las posibilidades de su enseñanza por todo el mundo, fundamentalmente entre los escolares (Salas, 2010).

    De ahí que en más de una ocasión Coubertin empleara la esgrima como deporte de exhibición en la campaña de promoción olímpica. El cartel oficial de los segundos Juegos Olímpicos desarrollado en 1900 en París, nos muestra la imagen de una joven atleta que sostiene en alto con una mano las tres armas (el florete, la espada y el sable), mientras que en la otra mano, recogida a la cintura, sostiene la careta.

    Pero Coubertin no solo demostró ser un hábil esgrimista y capacitado promotor de este deporte a nivel mundial, sino también un reconocido estudioso e innovador de esta disciplina deportiva. La elaboración del manual Esgrima a caballos y la concepción del Pentathlon moderno, son dos hechos significativos de su quehacer pedagógico y científico en esta materia que debemos reconocer. El Pentathlon moderno se integró al programa de los Juegos Olímpicos con los eventos de tiro, natación, esgrima de la espada, y el cross-contry ecuestre y el cross-contry pedestre.

    En un artículo científico, en marzo de 1912, Coubertin se pregunta si la esgrima es un deporte irritante o pacífico. Para su análisis Coubertin acude a los trabajos del médico Fernand Lagrange y compara el comportamiento del esgrimista desde que está en posición del arma hasta el momento de fatiga con las reacciones de otros atletas como el boxeador y el remero (Coubertin, P. 1992: 189-193).

    La lucha y el boxeo como actividades atléticas son estudiados por Coubertin desde la antigüedad desde el punto de vista técnico y competitivo. Valora como la lucha ha sufrido poca transformación después de ser regulada, se trata de un deporte convencional que espera aún por cambios, pero esta cuestión no disminuye por nada su mérito deportivo que es grande y recalca sobre la lucha:

    Es un ejercicio de hombres destinados a poner en juego todas las fuerzas de la máquina humana, combinando la acción y la resistencia a un grado total y extraordinario (Coubertin, P. 1972: 80).

    En sus reflexiones pedagógicas sobre los deportes de combate Coubertin se adentra en los estudios del Jiu-Jitsu, considerado como una variante de la lucha; en su desarrollo analiza la historia del antiguo Japón, de los “samorai”, la difusión de las armas de fuego, las distintas manera de educación física y la contribución de J. Kano (1882), en la restauración y rejuvenecimiento del Judo actual:

    ...el judo, contrariamente a eso que creen todavía muchas gentes, no es un arte misterios donde los secretos serán celosamente guardado pero que aporta un fundamento nuevo dentro un dominio que el él previamente perfecciona (Ibidem, p. 80).

    En su pedagogía deportiva Coubertin hace hincapié en el proceso de enseñanza y en los peligros. Si en la esgrima recomienda los ejercicios con ambas manos, para la enseñaza de la lucha sugiere empezar bien joven. Concreta, de manera particular, como todo buen profesor de lucha debe ser capaz de enseñar a sus alumnos no solo la manera para someter al adversario a su merced, sino también los riesgos de una mala aplicación de la técnica y los valores éticos y morales de la modalidad deportiva.

    Acerca del boxeo Coubertin valora como en los últimos cuarenta años este deporte ha evolucionado, fundamentalmente en la sociedad inglesa y norteamericana. Desde el punto de vista técnico analiza los movimientos del boxeador en cuanto a la agilidad para el ataque y la defensa, el volumen de golpes, el tiempo de combate y los métodos empleados. De igual manera distingue al boxeo inglés del boxeo francés en cuanto a los elementos técnicos y su práctica a nivel internacional.

    En la reproducción del programa de los juegos de 1896 Coubertin expresa el interés de dar a conocer la verdad y combatir a quienes reiteran hasta el infinito que los Juegos Olímpicos consistían en simples concursos de atletismo, a los que se le añadieron otros deportes. Independientemente de las limitaciones y problemas organizativos y de competencias en los juegos, los deportes de combate han desempeñado desde los tiempos de Coubertin un papel esencial en la promoción del Olimpismo y el mejoramiento humano a través del deporte.

Conclusiones:

  • El estudio y promoción de la obra humanística de Pierre de Coubertin en nuestro contexto constituye un imperativo pedagógico que toda la comunidad universitaria debe intensificar teniendo presente el ímpetu, desprendimiento y entusiasmo demostrado por Coubertin para restablecer los Juegos Olímpicos y el Olimpismo, obra que sigue en marcha y nos compromete a todos en su defensa.

  • La educación deportiva, en particular la encaminada a los deportes de combate de carácter, a decir de Coubertin, han ejercido una gran influencia tanto en lo espiritual como en lo físico y si desarrollan los músculos, forman también el carácter y la voluntad, en una palabra forma al hombre.

  • En la conformación del primer programa de los Juegos Olímpicos de 1896 Pierre de Coubertin defendió con vehemencia la presencia de la esgrima y la lucha, que al igual que otros de tradición competitiva, exigen mayor constancia y capacidad creadora de todos aquellos que trabajan teniendo presente los preceptos e ideario de Pierre de Coubertin.

Nota

  1. Coubertin ofrece varias definiciones sobre Olimpismo, ésta corresponde al año 1919 y forma parte de la selección de citas enviada al autor por el Departamento Comunicación e Información pública del Comité Olímpico Internacional en su Hoja Informativa del 23 de abril de 2001.

Bibliografía

  • Betancor, Ángel (2002). “Pierre de Coubertin y la Pedagogía Olímpica”. Congreso Internacional, Historia de la Educación Física. Salamanca. Gymnos. Madrid.

  • Carta Olímpica. (2000). Comité Olímpico Internacional.

  • Coubertin, Pierre (1992). Essais de psychologie sportive. Editions Jérôme Millo-Grenoble.

  • ____________ (1997). Memorias Olímpicas. Comité Olímpico Internacional. Lausanne, Suiza.

  • ____________ (1972). Pédagogie sportive. Librairie Philosophique J. Drin. Place de la Sorbonne. Paris. Francia.

  • Dávila Balsera, Paulí (2001). Sociedad Española de Historia de la Educación.

  • Diem, Carl (1966). Historia de los deportes. Barcelona.

  • Durántez, Conrado (1975): Olimpia y los Juegos Olímpicos. Comité Olímpico Español.

  • ___________ (199-). Pierre de Coubertin y la Filosofía del Olimpismo. Comité Olímpico Español. Academia Olímpica Española. Madrid. España.

  • Gillet, Bernard (1971). Historia del deporte. Ed. Oikos-Tau, España.

  • Gueorguiev, Nikoly (1996). Analysis of Olympic Programme (1896-1996). International Olympic Committee.

  • Mandell, Richar D. (1986). Historia Cultural del Deporte. Barcelona: Ediciones Bellaterra.

  • Salas. Juan (2009). “Génesis y difusión de la Educación Física en Cuba: 1800-1900” Tesis doctoral, Universidad de Salamanca. España.

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