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Modelo pedagógico de tratamiento transversal del buen vivir en 

la carrera Licenciatura en Educación Física, Deportes y Recreación

A teaching theoretical model for the treatment of good living policy
for the university degree in Physical Education, Sports and Recreation

 

*Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Ecuador)

**Universidad de Ciencias de la Cultura

y el Deporte “Manuel Fajardo”, La Habana (Cuba)

MSc. Aura Mantilla Vivas*

aura_uleam2008@hotmail.com

Dr. Cs. Evelio F. Machado Ramírez**

evelio.machado@reduc.edu.cu

Dr. C. Holger Muñoz Ponce*

holger_uleam2005@hotmail.com

 

 

 

 

Resumen

          El propósito del presente artículo es el de exponer un modelo teórico para el tratamiento del “Buen Vivir” como eje transversal de la carrera Licenciatura en Educación Física, deportes y Recreación, el cual consta de diversos subsistemas y componentes; todos los cuales, en un proceso sinérgico develan la cualidad del mismo denominada como responsabilidad profesional del egresado. Todo ello permitió, con posterioridad, elaborar una estrategia pedagógica para su tratamiento en la carrera de referencia.

          Palabras clave: Eje transversal. Modelo pedagógico. Buen vivir.

 

Abstract

          The purpose of this paper is to present a theoretical model for the treatment of "good living" as a central focus of the race Bachelor of Physical Education, Sports and Recreation, which consists of several subsystems and components, all of which, in a synergistic process reveal the quality of it, known as the graduate professional responsibility. This allowed, subsequently to develop a pedagogical strategy for the treatment of reference in the race.

          Keywords: Transversal axis. Pedagogical model. Good living.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 18, Nº 185, Octubre de 2013. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    El artículo trata de argumentar un modelo teórico que permita el tratamiento transversal del “Buen Vivir” como eje transversal de la carrera Licenciatura en Educación Física, Deportes y Recreación, el cual consta de diversos subsistemas y componentes; todos los cuales, en un proceso sinérgico develan la cualidad del mismo denominada como responsabilidad profesional del egresado. Todo ello permitió, con posterioridad, elaborar una estrategia pedagógica para su tratamiento en la carrera de referencia. Esta idea forma parte de las políticas actuales del Estado del Ecuador para lograr que sus ciudadanos puedan enfrentarse cualitativamente superior a la sociedad donde la práctica de la actividad física desempeña un papel esencial.

Desarrollo

    El modelo de referencia posee como sustentos, la teoría elaborada por diversos autores e instituciones; entre ellos Álvarez (1998,1999) acerca de sus ideas de que el proceso formativo expresa la relación entre educación, instrucción y desarrollo de manera dinámica y compleja, en el que constantemente acontecen nuevos aprendizajes, vivencias y experiencias que condicionan avances cuantitativos que son una expresión del crecimiento personal del estudiante y, a partir de la agudización de las contradicciones que surgen y del movimiento interno que estas generan, se va propiciando que en determinados momentos, se produzca un salto cualitativo en el desarrollo, que conduce a una nueva situación social del desarrollo.

    Igualmente se incorporan las ideas de Hortal (2013) sobre la responsabilidad profesional y de Moreno (1995) la idea de la transversalidad, la cual indica que las orientaciones proporcionadas en los documentos de apoyo de cualquier reforma establecen que la coherencia y congruencia de la secuencia depende entre otras cosas de la elección de una serie de ideas claves en el área a partir de las cuales se pueden organizar los restantes contenidos.

    El esquema propuesto por Taba (1998), es de singular interés para el logro de los temas transversales y las diferentes materias, el cual puede ser asimilado a una de las formas de organización curricular analizadas por, denominada “espiral acumulativa”; así como la afirmación de que los temas transversales, no sólo involucran el desarrollo teórico-práctico de problemáticas sociales de gran actualidad, sino que, fundamentalmente, pretenden generar actitudes de respeto y valoración frente a principios e ideal éticos que abarcan a toda la humanidad (Chaverra & Uribe, 2007; Crisorio, 2007; Olivera, 1997; Bárcena, 2005).

    Es ineludible en un trabajo de este tipo la importancia de que intencionar los valores en la formación profesional significa tener en cuenta la relación entre lo cognitivo y afectivo del ser humano, pensar en el contenido como unidad de conocimientos, habilidades, y valores de Cortina (2003), Puyol (2001) y Villanueva (2001); así como de León (2008), Dávalos (2008) y Roa (2009) la concepción de que el concepto de Buen Vivir, hoy en día, no es sólo una filosofía, herencia de los ancestros, pero se ha traducido en un discurso y una alternativa al modelo de desarrollo actual en crisis y su carácter antropocéntrico.

    Todo ello, ha tenido su reflejo en las políticas establecidas por la Presidencia de la República el Ecuador (2010) en la Ley Orgánica de Educación Superior y lo expresado en la Constitución de la República del Ecuador (Asamblea Constituyente del Ecuador 2008) sobre la necesidad de implementar este tema transversal en la educación superior ecuatoriana.

    Desde una perspectiva psicológica, igualmente inevitable es la incorporación del enfoque histórico-cultural de Vygotski y sus seguidores (1960,1967), específicamente lo relacionado con que la estructuración y el desarrollo de la personalidad se producen a partir de la socialización, a través de su integración al medio social, a partir de las potencialidades de la persona y de la cultura acumulada por la humanidad. Esta apropiación se realiza a través de la actividad que realiza el sujeto, la comunicación con sus semejantes; y la influencia que ejerce y recibe en los grupos humanos a los cuales pertenece a lo largo de su existencia.

    Desde didáctica de la Cultura Física, la concepción de Blázquez (2001) acerca de que los profesionales deben ser formados para utilizar el movimiento humano con fines educativos tales como educación del movimiento, a través del movimiento, para el movimiento y acerca del movimiento y de Meinberg (1993) la suposición de que hay una dependencia inseparable entre formación y actividad física, señalando que, aunque se sabe que en el centro de la formación de este profesional está la preocupación por el desarrollo y la instrucción, aún le faltan fundamentos sobre la formación humana. Todo ello igualmente señala la importancia de tener en cuenta los modelos de imagen del profesional de la cultura física de Böhm (2006) el cual incluye tres: el maestro como auxiliar de la naturaleza, como agente de la sociedad y como representante de la humanidad, esta última coincidente con la posición de los autores.

    A partir de los referentes teóricos se asumen como ideas básicas del modelo las siguientes:

  • Se parte de la concepción de la formación del profesional desde una perspectiva histórico-social del desarrollo humano, en virtud de la cual se concibe que el desarrollo sea el resultado de un proceso de educación de la personalidad.

  • El carácter contextual que adquiere el modelo en su expresión concreta.

El modelo teórico

    El modelo elaborado está conformado por cuatro subsistemas que preparan al estudiante, desde el proceso formativo, para lograr materializar, desde su profesión, el Buen Vivir, como política del Estado Ecuatoriano. Estos son, el de procesos de formación para el desarrollo social, de formación para desarrollo profesional, procesos de formación para desarrollo personal, lo cual propende a la formación integral del futuro egresado para materializar el buen vivir que es una condición para el surgimiento de la cualidad responsabilidad profesional del egresado (Ver Figura).

    El subsistema procesos de formación para el desarrollo social, denota la formación que se debe dar al estudiante universitario para provocar una transformación en las personas, las instituciones y en el comportamiento de una sociedad, que los comprometa con determinados valores comunes, además de demandar nuevas formas de actuación para el logro de una mayor igualdad y justicia social en el marco de la labor profesional que realiza.

    Hoy la sustentabilidad se enfrenta a la actividad física, cuya dirección es poco o nada sostenible, que requiere ser transformada en una nueva cultura física, obviamente, junto a una nueva educación física, deporte y recreación que necesitan ser sustentables, que sean eminentemente respetuosos con la persona, con sus límites, que no se asuman riesgos innecesarios y que se lleven a cabo prácticas cotidianas con la finalidad de restaurar los daños ocasionados, de cuidado, de reposo, de modo que aprenda a cuidarlo y darle todo lo que necesita para que sea capaz de vivir de modo apacible, feliz y sano. Por ello, como componentes de este subsistema se incluyen:

    El componente procesos de formación para la práctica motriz adaptada, denota que al futuro profesional se le deben ofrecer los métodos y procedimientos para que puedan elegir situaciones motrices que ayuden al cuidado de la vida con entendimiento, comprensión y amor.

    Así pues, la primera condición para el logro de este propósito, es que el profesional sea capaz de enseñarles a las personas cómo cuidar de sus propias vidas a través de la orientación de prácticas motrices adaptadas a la edad y a las características personales, pero no como un hábito más, sino como una práctica consciente.

    Es necesario estar preparados para enseñar a las personas a cuidarse que, además de necesario, puede constituir una fuente incesante de gozo. Por ejemplo, experimentar, sentir y aplicar la postura justa, tanto sedente como bípeda, sea estática o dinámica, depende de la sensibilidad, conciencia y entrenamiento que se le dé a cada cual. Es este un conocimiento práctico fundamental en la cultura física de la humanidad que tiene que asumir e incorporar como propio todo educador o preparador físico que desea aplicar una actividad física sostenible.

    Al futuro egresado se le debe enseñar que las personas tienen que aprender con una ejercitación adecuada a sus características, realizada diariamente con plena conciencia, no de modo mecánico y estandarizado a como se aprenden por repetición algunas habilidades deportivas, la vida discurre con armonía, equilibrio y salud. Con esto se persigue preparar al futuro egresado acerca de cómo trabajar en función del cuidado de la salud y de los hábitos de recreación de las personas, presentes en el Buen Vivir.

    El componente procesos de formación para implementar el ejercicio físico sostenible, denota la preparación que se le debe ofrecer al futuro egresado para dirigir las prácticas motrices para obtener con su realización una fuente incesante de goce sensitivo, de alegría vital.

    La posibilidad de orientar una ejercitación física generadora de bienestar, permite a las personas aprender a vivir sujetos de los conocimientos de sí mismos, y a su vez, como una fuente constante de felicidad.

    Ser capaz de guiar una ejercitación física consciente y adecuada a las necesidades y circunstancias de cada persona, puede suponer múltiples posibilidades de recreación sana y de mejora de los estilos de vida. Toda práctica motriz es susceptible de constituir o no una ejercitación bienhechora en función de la intensidad, de la frecuencia y del modo de llevarla a cabo.

    El componente procesos de formación para el logro de la colaboración física denota la preparación que se le debe ofrecer al estudiante para el logro de la implicación y, como resultado, de estimular las prácticas democráticas, inclusivas y desarrollo de la interculturalidad desde la actividad física. Esta cooperación puede manifestarse a través de diferentes situaciones motrices del deporte o del juego, sean estas con victoria, adquiriendo un formato competitivo deportivo, pero también en situaciones sin victoria en la que todos participantes ganan, se interrelacionan, se involucran mediante situaciones en un medio con incertidumbre o en un medio estandarizado.

    En resumen, este subsistema representa la preparación que debe recibir el futuro profesional para convertir a cada cual en un miembro activo y de pleno derecho de la sociedad de la que forma parte, donde la interacción positiva coadyuva a la construcción de presencias de calidad para el Buen Vivir.

    El subsistema procesos de formación para desarrollo profesional, denota el conjunto de actividades sistemáticamente realizadas con el objetivo de mejorar la práctica del pensamiento, los conocimientos y destrezas profesionales, así como de actitudes respecto del quehacer educativo. Esto es, se concibe como un proceso multi-dimensional, como interacción dinámica entre las diferentes etapas de maduración profesional en las que se integran sus experiencias biográficas, factores ambientales, carrera profesional, vida y momentos de aprendizaje a lo largo de la vida.

    El ejercicio de la docencia o a la dirección del entrenamiento deportivo como es el caso, encierra en sí fuentes de tensión de presencia prácticamente permanente, a las que el profesor debe enfrentarse de forma coherente, aceptándolas y superándolas para conseguir que el trabajo sea agradable y permita la autorrealización. No se trata de dar una visión problemática, sino una visión positiva de los problemas a superar, con la idea de que la mejor forma de superarlos es conocerlos y afrontarlos.

    El componente procesos de la formación epistémica denota el conocimiento de y sobre los procesos de la educación física, el deporte y la recreación, lo que hay que enseñar a los estudiantes y sus relaciones/conexiones con otros contenidos (tanto dentro como fuera de dicha área de especialización); la comprensión de conceptos, procedimientos y el proceso de hacer la actividad física, forman parte de lo que se denomina conocer las ciencias de la cultura física.

    Asimismo, conocer epistémicamente lo relacionado con la especialidad, supone igualmente el dominio de temáticas relacionadas con la formación de la democrática, la protección del medioambiente, el cuidado de la salud y la problemática de la educación sexual en los jóvenes para organizar, planificar y ejecutar el proceso de la educación física, es deporte y la recreación.

    En el caso concreto, es evidente que el aprendizaje de competencias básicas en educación física, deportes y recreación debe capacitar al futuro profesional para que las personas logren:

  • Adquirir una vida saludable, a través de la autogestión del propio cuerpo, la práctica regular de actividad física y la adquisición de hábitos higiénicos (preferentemente posturales y alimenticios).

  • Desenvolverse en cualquier contexto social a través de sus habilidades comunicativas, de expresión y relación personal.

  • Conocer y respetar los entornos naturales a través de prácticas seguras y con el menor impacto medioambiental posible.

  • Utilizar los juegos y los deportes como medio de relación con los demás y de valoración positiva de la ocupación del tiempo libre, el esfuerzo y la capacidad de superación.

  • Participar en bailes y danzas como medio de relación social, integración comunitaria y reconocimiento de la interculturalidad.

  • Practicar actividades en el medio natural comportándose respetuosamente.

  • Valorar la práctica habitual de las actividades físicas y deportivas como factor beneficioso para la salud.

    El componente procesos de la formación didáctico-estratégica denota el conocimiento que los futuros egresados deben poseer de las diversas mallas curriculares relacionadas con su esfera de actuación y reflejados en los textos y otros instrumentos didácticos: cómo los estudiantes procesan, almacenan, retienen y recuperan información y de cómo los profesores negocian con los alumnos la instrucción.

    El componente procesos de la formación en la práctica pedagógica reflexiva tiene como función enseñarle al futuro profesional para que organice espacios para la reflexión crítica y compartida sobre su realidad concreta, tendiente a su mejora y al crecimiento colectivo como unidad de cambio, permite desarrollar en ellos la flexibilidad a partir de la reflexión, como cualidad necesaria en los momentos actuales.

    En este sentido deben prepararse para lograr estrategias de intervención en función de los sujetos, contextos, promover alternativas diferentes cuando detecten aspectos que dificultan el aprendizaje y la actividad física o el inadecuado desarrollo del proceso, todo lo cual se convierte en objeto de reflexión y análisis.

    Aquí se manifiesta la práctica como fuente de reflexión y análisis, considerando la experiencia pedagógica como un punto fundamental de referencia para los aprendizajes. Por esta razón, los grupos de trabajo en los que se involucre, se constituyen en una actividad de formación. En ellos, deben ser capaces de discutir sobre problemas prácticos de los contextos donde realizan su actividad, ya que la dinámica que se genera entre los miembros del grupo a través de la actividad física, estimula y activa sus potencialidades como líder, promoviendo la participación en general.

    El subsistema procesos de formación para el desarrollo personal, denota la necesidad, de que, se prepare al futuro egresado para que interactúen de manera individual y grupal para que los sujetos que participen en sus actividades desarrollen y y optimicen habilidades y destrezas para la comunicación abierta y directa, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones.

    El componente procesos de la formación para la toma de conciencia de sí, denota la preparación que se le debe otorgar al estudiante, para lograr materializar este tema transversal, en el sentido de su autoconocimiento, la conciencia de las relaciones entre el cuerpo y las emociones, la autoaceptación, el desarrollo del potencial, la autorregulación, el cuidado de sí y la identidad.

    En este sentido se debe reconocer a las personas como sujetos activos aptos de juicios críticos de sí mismos y de su entorno; tener conciencia y control de sí en diversos planos; las emociones, el cuerpo, la motricidad y las relaciones con el entorno; siendo capaces de reflexionar sobre sus actos, sentimientos, valores y decisiones.

    La conciencia de sí se asienta en la corporeidad, el autoconocimiento y la construcción de un esquema corporal en relación con la imagen personal; la autoaceptación; el autocuidado; la identidad; el desarrollo del potencial, ya que el sujeto que los conoce se encuentra en condiciones de aceptarse tal como es, valorarse, fortalecer su autoestima y desplegar un comportamiento asertivo; y se sustenta en la autorregulación, que implica que los sujetos se reconozcan como personas valiosas y con potencial, que puedan asumirse con valor, dignidad y derechos. Que ejerzan con sentido y conciencia su libertad y ajusten su comportamiento de forma autónoma y responsable por medio de la actividad física.

    Por su parte, el cuidado de sí, implica la promoción y el cuidado de la salud, la prevención de riesgos y el desarrollo de hábitos para una vida saludable que propicien el bienestar físico, mental, afectivo y social.

    El componente procesos de la formación para la convivencia, denota la preparación que se le debe otorgar al estudiante, para lograr materializar este tema transversal, en el sentido de la educación en valores, la interculturalidad, la equidad de género, la participación, el cuidado del medio ambiente y la educación para la paz. Este componente entraña la importancia del valor de vivir juntos, el respeto a los demás y la incidencia en la vida colectiva social y política.

    En el contacto con los otros a través de la actividad física se va formando la identidad personal, se conforma una escala de valores, se aprende a expresare, a amar, a trabajar en equipo, a crear una cultura y desplegar la creatividad.

    Para ello se requiere crear ambientes de aprendizaje con las siguientes características:

  • En los que los aspectos afectivos se relacionen íntimamente con el pensamiento, la comprensión y los procesos conscientes de metacognición y autorregulación.

  • En los que prevalezca un estilo de enseñanza de la actividad física que impacte de manera positiva en el crecimiento personal de las personas, el aprendizaje y los procesos de socialización.

  • Regidos por los principios y valores de la democracia, en los que las personas se reconozcan como sujetos de derechos, participen de manera individual y colectiva en la solución de problemas, en el mejoramiento del entorno y en el establecimiento de normas de convivencia y en los que se desarrolle una cultura de respeto y de indignación frente a la violación de derechos, situaciones de injusticia y atropellos a la dignidad.

    La formación integral del futuro egresado para el buen vivir, como síntesis de cada uno de los subsistemas argumentados y valoración cualitativa, denota el crecimiento de una visión multidimensional, donde el futuro egresado sea capaz de desarrollar, para trasmitir, aspectos como la inteligencia emocional, intelectual, social, material y ética-valórica. La formación integral busca fomentar la responsabilidad y la justicia social, el respeto a la diversidad, la tolerancia y el desarrollo sustentable de la persona. También requiere la internalización de valores, actitudes y formas de comportamiento que contribuyan a que el estudiante participe en la transformación y el mejoramiento de las condiciones sociales.

    Como resultado de las relaciones sinérgicas entre los subsistemas y componentes del sistema surge la cualidad responsabilidad profesional del egresado, que es aquel egresado con preparación académica en conocimientos, habilidades y valores y además, en su actuación manifiesta una motivación profesional sustentada en intereses y valores profesionales y dispone de recursos personológicos que le permiten actuar con flexibilidad, reflexión personalizada, iniciativa, perseverancia, autonomía, perspectiva futura en su actuación profesional de manera tal que le posibilitan un desempeño eficiente y responsable; que de forma integrada regulan la calidad de su actuación en la búsqueda de soluciones a los problemas profesionales.

Conclusiones

    La transversalidad dentro del proceso formativo, resulta una herramienta valiosa para los fines de una educación integral, más completa, que prepara al egresado para enfrentar la realidad compleja y cambiante que caracteriza en todas sus esferas a la sociedad de nuestros días, creando a su vez las condiciones para dejar de lado la concepción propedéutica de la educación superior.

    La formación integral del futuro egresado para el buen vivir implica una perspectiva de aprendizaje intencionada, tendiente al fortalecimiento de una personalidad responsable, ética, crítica, participativa, creativa, solidaria y con capacidad de reconocer e interactuar con su entorno para que construya a su identidad cultural. Busca promover el crecimiento humano a través de un proceso que supone una visión multidimensional de la persona, y tiende a desarrollar aspectos como la inteligencia emocional, intelectual, social, material y ética-valoral.

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