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Escuelas deportivas en Argentina: una guía para padres

 

Profesor Nacional de Educación Física

Master of Applied Science

(Argentina)

Alejo Pérez Leguizamón, MAppSc

alejope@hotmail.com

 

 

 

 

Resumen

          Esta guía para padres revisa en forma simplificada las condiciones elementales de una escuela deportiva: los valores, estilos de enseñanza, la clase y las instalaciones deportivas. Para ayudar a la elección de una clase o escuela deportiva (fútbol, rugby, basquetbol y otros), se sugieren consideraciones sobre aspectos clave a observar. Finalmente, el artículo presenta una tabla resumen.

          Palabras clave: Escuela deportiva. Guía para padres. Deporte infantil.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 18, Nº 185, Octubre de 2013. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    Los deportes como el fútbol, basquetbol y rugby son muy populares en la Argentina, donde existen muchas escuelas deportivas. Si bien hay un aparente aumento de la oferta de alternativas físicas y deportivas para los niños, las escuelas, clases y talleres deportivos son frecuentemente, la “opción fácil” para los padres que quieren que sus hijos hagan actividad física. Pero a veces nos preguntamos, padres y profesores: ¿qué es lo importante al momento de elegir una escuela deportiva, por ejemplo, de fútbol, para mi hijo?

Motivación

    Una pregunta que los padres pueden hacerse antes de elegir la escuela deportiva es ¿Por qué quiero mandar a mi hijo/a aprender o practicar deporte? Seguramente los motivos sean más de uno; la importancia y necesidad de la actividad física, el compartir tiempo en actividades grupales con amigos o vecinos, aprender a jugar a un deporte como una actividad lúdica, social y física…

    Es importante definir los motivos de la decisión de llevar a un niño a una escuela deportiva, pues es necesario que los niños y padres (en ese orden) estén a gusto y compartan los principios pedagógicos y de funcionamiento de la escuela elegida.

Valores

    Si bien puede haber distintos estilos de enseñanza, es importante conocer cuales son los valores de la escuela deportiva, y si la experiencia o vivencia en la escuela es coherente con esos valores. Dicho de otro modo, si lo que se pregona con la palabra se concreta con el funcionamiento, los comportamientos y actitudes de los profesores y participantes de la escuela.

    En términos de escuelas deportivas, hay un principio de aceptación sobre valores deseables para una etapa sensible en el desarrollo psico-social de los niños. Algunos de estos valores son: el respeto, la tolerancia, el esfuerzo, la disciplina, el desarrollo de la creatividad y otros. Este artículo no profundizará estos aspectos (y se enumeran algunos), pero es importante prestar atención a la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

    Por ejemplo, si en una escuela deportiva en la que se anuncian valores de respeto, tolerancia y diversidad, existe un lenguaje y vocabulario despectivo o se permite que niños o adultos usen apodos peyorativos o que puedan resultar hirientes (el gordo…), se está frente a un clásico ejemplo de incoherencia o contradicción de valores. Asimismo, si se difunden valores de participación e igualdad, pero al momento de jugar partidos, sólo aquellos más hábiles tienen prioridad y son sistemáticamente seleccionados para jugar más tiempo o encuentros con otras escuelas, evidentemente, hay una contradicción entre el principio de participación igualitaria y un concepto elitista (juegan los mejores, no podemos perder…).

Estilos de enseñanza

    Existe abundante literatura sobre los estilos de enseñanza en el deporte. En ocasiones, los estilos de enseñanza y la pedagogía utilizados en las escuelas deportivas en general, parecen no ser una prioridad. En este artículo solo se mencionan algunas características -simplificadas- que se observan frecuentemente en profesores de escuelas de deporte infantil, para ayudar a los padres a identificar algunas de esas características salientes. Estas características pueden superponerse o cambiar de acuerdo a distintas circunstancias.

a.     Estilo dominante: Instrucción directa

    Este estilo de enseñanza está basado en la transmisión del conocimiento en forma vertical, buscando la reproducción de contenidos y saberes por parte del alumno-niño. En este modelo, se asumen roles de un profesor que es quien sabe y el de un alumno-niño que es quien debe aprender, replicando y obedeciendo consignas que no están sujetas a cuestionamientos, modificaciones ni “diálogos” críticos por parte del grupo o los alumnos. Este tipo de clases se caracterizan por la rigidez en la selección de los contenidos (actividades), la prevalencia de la técnica en forma inconexa de lo social y táctico, la falta de individualización y concepción del niño y su entorno familiar como una “tabula rasa” que asiste “a aprender” lo que se supone es lo adecuado. El niño se debe adaptar a lo que el medio le propone, sin modificar o alterar ni la forma ni el objeto de la clase. Es frecuente que en este estilo de enseñanza aparezcan los castigos (hacer flexiones de brazos o correr vueltas a la cancha) a quienes no cumplen con un objetivo planteado por el profesor.

b.     Estilo dominante: Laissez faire

    Este es un estilo “liberal” de enseñanza en el no hay claridad de objetivos ni metodologías de enseñanza-aprendizaje. Es un modelo en el que predomina la permisividad y satisfacción inmediata del alumno, a veces concebido como un cliente que debe estar siempre satisfecho y a quien nunca hay que contradecir (menos aun si hay otros hermanos y amigos que también pagan la cuota). Este tipo de clases se caracterizan por la falta de planificación de las actividades, sin progresiones metodológicas, ordenamientos racionales de los contenidos, falta de organización general: no usamos pecheras porque “no las lavaron…”, y falta de atención a situaciones elementales de la clase: no se presta atención al progreso de los niños, si algún niño no participa o presenta algún problema evidente, a la puntualidad, calidad de los materiales, seguridad, comunicación, niños ausentes por enfermedad (hay que llamar para saber cómo están) y otros asuntos importantes en una clase con niños.

c.     Estilo dominante: Constructivista, facilitador

    Este estilo concibe al aprendizaje como un proceso activo, dinámico y en que el profesor tiene un rol de facilitador de situaciones de aprendizaje. El proceso de enseñanza (el pase de la pelota con oposición) es planteado considerando las posibilidades y limitaciones del grupo, de sus alumnos, ajustado y replanteado con una intencionalidad pedagógica que busca aprender haciendo y descubriendo. El fin es aprender a aprender. Por ejemplo, se puede trabajar el pase de la pelota en un juego por equipos en el que se premie al equipo que logra mayor calidad y continuidad de pases. En este ejercicio se puede trabajar no solo el pase de la pelota, sino el pensamiento táctico (jugar sin balón, los desmarques), la comunicación y algunos conceptos básicos del ataque y la defensa. Este concepto de síntesis, es mucho más integrador y amplio que la práctica del pase con una disposición en parejas enfrentados (concepto analítico), pues busca integrar contenidos de distintas áreas (táctico, técnico, motriz…) desde una perspectiva global, y así facilitar que el niño haga un ejercicio consciente y reflexivo durante la clase.

Consideraciones

    Cuando busque una clase deporte y actividad física para sus niños, observe:

1.     Instalaciones

    Que las instalaciones sean seguras y cumplan con las habilitaciones edilicias y de emergencias correspondientes; el ingreso al predio debe estar claramente marcado, iluminado, sin tránsito de vehículos (autos por ejemplo). Si hay iluminación artificial de la cancha, todas las instalaciones (vestuarios, pasillos, baños) deben tener buena luz y no debe haber cables al alcance ni lámparas, postes o alambres en mal estado.

    El piso (césped natural, artificial, parquet u otro) debe estar en buenas condiciones y no debe tener partes faltantes ni “parches” o arreglos con otro tipo de material (por ejemplo, grandes cantidades de arena en canchas de césped natural en mal estado), pues esto puede favorecer las caídas por falta de adherencia.

2.     Docente-Profesor

    Que el profesor establezca un vínculo personal con cada familia; que sepa quien es su madre/padre/tutor, conozca los nombres, tenga números de teléfono de emergencia (durante la clase, el teléfono celular del profesor debe ser usado únicamente para llamar en caso de emergencia o algún contratiempo, no para enviar mensajes de texto o interactuar en redes sociales)

    Que todos los niños sean recibidos por el profesor; algunos niños son más tímidos que otros pero todos merecen ser bienvenidos a la clase y estimulados a participar con alegría de una actividad voluntaria y lúdica.

    Si bien es deseable un trato afectuoso y cálido por parte del profesor, es necesario que en todo momento exista lenguaje no verbal abierto, claro y evitando el contacto de tipo íntimo. Está bien que el profesor de una palmada, choque las manos o abrace a un niño, pero es esencial que las intervenciones de contacto respeten en todo momento la intimidad y privacidad del individuo.

    Que el profesor y el material deportivo (pelotas, conos, arcos, etc.) estén preparados y en buenas condiciones; las pelotas deben estar bien infladas, idealmente en tamaños apropiados antes del inicio de la clase.

    El profesor debe tener a su alcance un botiquín básico para la práctica de primeros auxilios, además de entrenamiento en emergencias y RCP (recuperación cardiopulmonar).

3.     La clase

    Es importante que la clase tenga participación activa, intensa pero con momentos para descansar y recuperar la atención.

    Los ejercicios se pueden organizar de manera que los niños no tengan mucho tiempo de demora entre la ejecución de un ejercicio o repetición y otro: evitar las colas en las que un niño pasa, patea o lanza un balón y espera 4-5 minutos para volver a tener contacto con otro balón. La clase no debe ser una réplica en miniatura de un entrenamiento de adultos: los niños no son “mini adultos”; tienen motivaciones propias de su etapa evolutiva.

    La orientación y disposición de los ejercicios debe considerar, en todo momento, aspectos de seguridad básicos: evitar carreras cercanas a las paredes, detrás de los arcos o carreras en las que los niños puedan colisionar unos con otros.

    Una buena clase, generalmente, es aquella que intencionalmente integra contenidos técnicos, tácticos, procedimentales y actitudinales, en contrapartida con una clase en la que se repiten 2-3 fundamentos puramente técnicos y analíticos.

    Las indicaciones iniciales deben intentar facilitar situaciones de aprendizaje con aspectos conocidos, que puedan ser modificados y evolucionar hacia formas mas complejas, estimulando la selección de los aspectos más relevantes del ejercicio y favoreciendo el “aprender haciendo” (learning by doing, según Bruner).

    La clase debe seguir un (viejo pero vigente) principio pedagógico: de lo fácil a lo difícil y de lo simple a lo complejo.

    La retroalimentación (verbal y no verbal) es muy importante en el proceso de aprendizaje, así como también lo es un ambiente en el que se imponga el diálogo consciente. Deben existir momentos donde se trabaje en silencio, donde se pueda desarrollar la comunicación no verbal. El uso de preguntas por parte del profesor ayuda a verificar el nivel de comprensión de conceptos.

    El feedback (o retroalimentación) provisto por el/la profesor/a hacia los alumnos debe ser, predominantemente: específico (sobre la acción que está realizando), positivo, individual e inmediato.

    Que la clase estimule la autogestión y autocontrol por parte de los participantes: los niños deben responsabilizarse sobre sus pertenencias (¿dónde está la campera?) y en lo posible evitar la intervención de los padres durante la clase (padres, por favor, no ingresar a atar los cordones).

    Es importante que durante la clase haya pequeños descansos para re hidratarse (lo mejor es que cada niño lleve una pequeña botella de 500 ml de agua para beber en las pausas) y/o ir al baño; la higiene personal debe ser parte de los objetivos pedagógicos.

    La información sobre los horarios y lugares de práctica debe ser comunicada claramente a los padres o tutores, preferentemente en forma directa. No es aceptable “cambiamos el horario y lugar (1 hora antes…) de la clase avisando por facebook…”

    Al final de la clase, los niños deben ser reunidos por el profesor para sintetizar los aspectos salientes de la clase, resaltar algunos logros grupales e individuales, mencionar algún aspecto a mejorar. Asimismo, los niños pueden ser estimulados a colaborar con la recolección y ordenamiento del material al final de la clase. Esta actividad valoriza y jerarquiza la cooperación, sentido de pertenencia y colaboración por parte del grupo. Ningún niño debe irse solo de la clase o sin que el profesor se asegure el niño se retira con un familiar o persona autorizada.

    En caso de bajas temperaturas, el profesor debe permitir que los niños se abriguen rápidamente para evitar la hipotermia.

Comentarios finales

    La elección de una escuela deportiva puede depender de varios factores y es importante considerar los aspectos de motivación (¿por qué?), valores (ética) infraestructura (lugar) y estilo de enseñanza del profesor (¿cómo se enseña?). Hay distintas ofertas de escuelas deportivas y actividad física; la clase ideal no existe, pero es importante que los padres tengan en claro algunos aspectos fundamentales de una clase y escuela deportiva.

    Como padres, es importante consultar y exigir que las condiciones básicas de una clase deportiva para nuestros hijos se desarrollen en ámbitos seguros, lúdicos y con estándares (instalaciones, profesor, clase) de calidad. No dude en consultar si tiene dudas sobre estas cuestiones.

Tabla-Resumen

Referencias

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