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La elaboración de aprendizajes/indicadores de evaluación 

desde un enfoque competencial. El caso del área de 

Educación Física: aplicar hábitos de higiene y salud

 

Maestro de Educación Física

Preparador de oposiciones

(España)

David Zamorano García

davidzamoranogarcia@gmail.com

 

 

 

 

Resumen

          Desde estas páginas se pretende realizar una valiosa aportación en torno a aquellos elementos curriculares, que desde un enfoque competencial actual, deben erigirse como verdaderos protagonistas del diseño curricular, los aprendizajes/indicadores de evaluación. En este caso, el trabajo se centra en aquel que se refiere a la aplicación de hábitos de higiene y salud, pretendiendo ser una propuesta práctica y utilizable por los docentes del área de Educación Física, quienes pueden encontrar aquí un punto de partida desde el cual desarrollar su propio trabajo, adaptándolo a las características contextuales del mismo.

          Palabras clave: Educación Física. Evaluación. Enfoque competencial.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 17, Nº 174, Noviembre de 2012. http://www.efdeportes.com/

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1.     Introducción

    Ya han pasado algunos años desde que las competencias básicas aparecieran en escena en el panorama educativo español. Sin embargo, el enfoque competencial irrumpe cada vez con más fuerza (Coll, 2007; Lorente, 2008), asentándose en el quehacer diario de los docentes de las distintas áreas, asignaturas, ámbitos, ciclos, etapas…

    En este sentido, y desde estas páginas, se pretende, desde lo establecido por Zamorano (2011) aportar claridad acerca de aquello que podría ser considerado como determinante a la hora de enseñar y también de aprender desde el área de Educación Física.

    Dada la amplitud de este hecho, a continuación, se opta por acotar el diseño curricular que determina el aprendizaje/indicador de evaluación, “aplicar hábitos de higiene y salud”. Para ello se realizará el análisis de los elementos curriculares que lo determinan, tomando para ello, como punto de partida el Decreto 68/2007, de 29-05-2007, por el que se establece y ordena el currículo de la Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Castilla – La Mancha (en adelante Decreto 68/2007).

    Por supuesto, no es la finalidad última de este trabajo, sentar unas bases rígidas, inflexibles o inamovibles respecto al tratamiento curricular vinculado al ámbito competencial; ni relacionarlo de forma estricta con una etapa determinada o un currículo establecido por una normativa concreta. Simplemente, pretende plantearse un punto de partida respecto al cual, cada profesional que opte por seguir la línea planteada, pueda realizar una adaptación tanto a su etapa, como al currículo propio del lugar en que desarrolle su labor, etapa, área, características del contexto y del alumnado y de las suyas propias como docente.

2.     La línea de trabajo elegida

    La línea de trabajo elegida para la elaboración de este “nuevo” elemento curricular, determinado por los tradicionales elementos determinados a nivel legal por las diferentes disposiciones vigentes, aboga por dar un giro respecto al enfoque programático tradicional, que en los términos establecidos por Arreaza (2011), pasa por:

  • “La necesidad de conocer cuáles son los objetivos de enseñanza y los procesos que realmente promueve”.

  • “La conveniencia de establecer una ruta que permita al alumnado anticipar que se le pide y conocer porque se obtiene unos y no otros resultados”.

  • “La posibilidad de utilizar un procedimiento de programación más directo, ágil y compartido y, por consiguiente, menos costoso de programación”.

  • “La incorporación de las competencias básicas como prioridad en los currículos exige un cambio de perspectiva en el papel de la programación y en las estrategias que se utilizan para elaborarla”.

    En definitiva, podemos hablar de poner el énfasis en el desarrollo de un modelo de programación que partiendo de las competencias básicas, permita establecer estrategias de programación claras, sencillas, ágiles y que impliquen menor coste para el profesorado, a la vez que clarifique lo que se pretende conseguir con el alumnado y a través de qué medios, siendo éste consciente de aquello que debe alcanzar.

3.     Consideraciones previas

    Continuando con lo establecido por Zamorano (2011) en “La elaboración de aprendizajes/indicadores de evaluación desde el área de Educación Física. Programando desde un enfoque competencial”, de cara a la elaboración del elemento curricular que nos ocupa, de forma general, y de manera particular respecto al desarrollo del proceso de lateralización, se hace necesario tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Integración de los distintos elementos curriculares: objetivos de etapa, objetivos del área de Educación Física, contenidos, criterios de evaluación y aspectos metodológicos. De forma que no dejemos pasar nada relevante para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

  • Estabilidad a lo largo de la etapa: de forma que siempre tengamos una visión clara y centrada de aquello que aspiramos a desarrollar en nuestro alumnado, así como de aquello que pretendemos evaluar.

  • Graduación para la evaluación: por supuesto, la exigencia en cuanto a su desarrollo, diferirá en función del momento en el que se encuentre el alumnado.

  • El trabajo y el esfuerzo del docente, serán elemento de capital importancia en su desarrollo.

  • El análisis y el conocimiento de la normativa, determinará la calidad y adecuación del trabajo realizado.

  • Igualmente, el conocimiento del área, determinará la calidad y adecuación del trabajo realizado.

4.     Un ejemplo de aprendizaje/indicador de evaluación: aplicar hábitos de higiene y salud

    A continuación, y partiendo del ya nombrado Decreto 68/2007, así como del Documento de apoyo. Programación, desarrollo y evaluación de las competencias básicas, de la Oficina de Evaluación de Castilla – La Mancha (en adelante, Documento de apoyo) puede observarse con claridad el origen del aprendizaje/indicador de evaluación “aplicar hábitos de higiene y salud”, analizando los elementos curriculares que lo determinan a lo largo de los tres ciclos de la Educación Primaria.

    Por supuesto, hay que tomar muy en consideración a quien realiza el diseño curricular, las características del alumnado protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje y del contexto en el que se va a desarrollar la acción docente, así como la legislación ya nombrada, de la siguiente manera:

Objetivos del área de Educación Física:

4.     Apreciar la actividad física para el bienestar, manifestando una actitud responsable hacia uno mismo y las demás personas y reconociendo los efectos del ejercicio físico, de la higiene, de la alimentación y de los hábitos posturales sobre la salud.

Objetivos de etapa de Educación Primaria:

k.     Valorar la higiene y la salud, aceptar el propio cuerpo y el de los otros, respetar las diferencias y utilizar la educación física y el deporte como medios para favorecer el desarrollo personal y social.

Contenidos. Primer ciclo:

  • Práctica de la actividad física y construcción del autoconcepto físico. Trabajo de los aspectos de la condición física adecuados a la edad.

  • Adquisición de hábitos básicos de higiene corporal, alimentarios y posturales relacionados con la actividad física. Relación de la actividad física con el bienestar. Movilidad corporal orientada a la salud.

  • Respeto de las normas de uso de materiales y espacios en la práctica de actividad física.

Contenidos. Segundo ciclo:

  • Adquisición de hábitos posturales y alimentarios saludables relacionados con la actividad física y consolidación de hábitos de higiene corporal.

  • Relación de la actividad física con la salud y el bienestar. Reconocimiento de los beneficios de la actividad física en la salud. Desarrollo de los diferentes elementos de la condición física en relación a las fases sensibles. Actitud favorable hacia la actividad física con relación a la salud.

  • Seguridad en la propia práctica de la actividad física. Calentamiento, dosificación del esfuerzo y relajación. Medidas básicas de seguridad en la práctica de la actividad física, con relación al entorno. Uso correcto y respetuoso de materiales y espacios.

Contenidos. Tercer ciclo:

  • Concienciación y puesta en práctica de formas de vida positivas respecto a la salud: conocimiento de los efectos de la extremada delgadez o de la obesidad en la salud, adquisición de hábitos posturales y alimentarios saludables y autonomía en la higiene corporal.

  • Reconocimiento de los efectos beneficiosos de la actividad física en la salud e identificación de las prácticas poco saludables. Mejora de la condición física mediante un trabajo adecuado al desarrollo del alumnado. Valoración de la actividad física para el mantenimiento y la mejora de la salud.

  • Prevención de lesiones en la actividad física. Calentamiento, dosificación del esfuerzo y recuperación. Medidas de seguridad en la práctica de la actividad física, con relación al entorno. Uso correcto y respetuoso de materiales y espacios.

Criterios de evaluación. Primer ciclo:

7.     Mostrar interés por cumplir las normas referentes al cuidado del cuerpo con relación a la higiene y a la conciencia del riesgo en la actividad física.

    Este criterio valora la competencia alcanzada por el alumnado a la hora de conocer y actuar de acuerdo con unas rutinas básicas de higiene y salud (uso de vestuario adecuado, rutinas de limpieza y cuidado personal y del entorno en que se realiza la actividad) y para adoptar medidas concretas que eviten posibles riesgos, relacionadas con el lugar para realizar la actividad, los materiales necesarios para realizarla y por la propias condiciones para ejecutarlas. Asimismo valora la práctica de la actividad física desde la mejora de la condición física propia de la edad. También es preciso que identifiquen y tengan presentes, los riesgos individuales y colectivos que van asociados a determinadas actividades físicas (objetivo 4).

Criterios de evaluación. Segundo ciclo:

4.     Mantener conductas activas acordes con el valor del ejercicio físico para la salud, mostrando interés en el cuidado del cuerpo.

    Este criterio valora el uso que hace de técnicas como la relajación y el calentamiento como medio para mejorar la práctica física y la salud, así como el nivel de automatización de los hábitos de higiene y vestido y de adoptar medidas concretas que eviten posibles riesgos, empezando por el propio lugar para realizar la actividad, por los materiales necesarios para realizarla y por la propias condiciones para ejecutarlas. Asimismo se valora la mejora de la condición física (objetivo 4).

Criterios de evaluación. Tercer ciclo:

4.     Identificar algunas de las relaciones que se establecen entre la práctica correcta y habitual del ejercicio físico y la mejora de la salud y actuar de acuerdo con ellas.

Este criterio valora la competencia adquirida por el alumnado a través de la práctica continuada y organizada de la actividad física; el uso autónomo de los hábitos higiénicos de aseo y vestido (asearse, ducharse, cambiarse de ropa, etc.), alimentación y descanso; y la adopción de medidas concretas que eviten posibles riesgos de la práctica deportiva, mejorando a través del calentamiento las condiciones en las que se inicia la actividad y adoptar las medidas necesarias para asegurar su seguridad y la de los compañeros. Se valora igualmente el tomar conciencia de sobrepeso o de la extrema delgadez como un problema de salud Asimismo se tendrá en cuenta la predisposición: a realizar ejercicio físico, evitando el sedentarismo; a mantener posturas correctas; a alimentarse de manera equilibrada; a hidratarse correctamente; a mostrar la responsabilidad y la precaución necesarias en la realización de actividades físicas, evitando riesgos (objetivo 4).

Competencias básicas:

    Al margen del diseño curricular, la importancia de desarrollar la salud puede justificarse desde diversidad de frentes. Así, para comenzar, podemos analizar el concepto “salud” desde la óptica de autores como Bouchard y cols. (1990) quienes hablan de “condición humana con dimensiones física, psicológica y social, que se estructura en un continuum que va desde el extremo positivo, en el que se entiende la salud como capacidad de disfrutar, resistir desavenencias y no sólo como ausencia de enfermedad, y un polo negativo, donde la salud se entiende como enfermedad y, en su nivel máximo, como ausencia absoluta de la misma o mortalidad”.

    Puesto que según Contreras (1998), “la Educación Física, a cualquier edad y condición, tiene una gran incidencia en la mejora y conservación de la salud”, podemos destacar en este sentido, la importancia de la escuela en la promoción de la salud en busca de efectos fisiológicos, psicológicos y sociales.

    Así, a modo de resumen se puede decir que fruto del conocimiento del área y de la normativa correspondiente por parte del docente, se extrae como uno de los aprendizajes fundamentales, el aplicar hábitos de higiene y salud, considerando todo lo que pueden aportar los distintos elementos curriculares al mismo. Así, puede observarse como por ejemplo al considerar los contenidos del primer ciclo, aparece una referencia clara en torno a la adquisición de hábitos saludables de carácter básico, estableciendo relaciones entre actividad física y bienestar. Ya en el segundo ciclo, estas referencias evolucionan en torno a su consolidación y aplicación desde una actitud favorable. Respecto al tercer ciclo podemos hablar de la conciencia y la autonomía respecto a hábitos saludables y la valoración de la actividad física para la salud.

    Partiendo de nuevo desde el primer ciclo, se encuentra una mención a la condición física y el trabajo de los aspectos adecuados a la edad del alumnado. En el segundo ciclo, las referencias avanzan en torno al desarrollo de las capacidades físicas básicas tomando en consideración las fases sensibles. Al analizar lo establecido para el tercer ciclo, se habla de mejora de la condición física, siempre de acuerdo al desarrollo del alumnado.

    De acuerdo a los criterios de evaluación, se puede ver como en el primer ciclo se pone énfasis de nuevo en lo referente a las rutinas básicas de higiene y salud, con todo lo que ello implica. En el segundo ciclo, el punto de inflexión viene determinado para la automatización de hábitos higiénicos, que en el tercer ciclo se convierte en mayores exigencias respecto a hábitos higiénicos, responsabilidades en torno a los demás y automatización en este sentido.

5.     Criterios de evaluación y niveles de logro del aprendizaje-indicador de evaluación

    Una vez que se ha visto de dónde surge un aprendizaje/indicador de evaluación, pasamos a hacer el desarrollo correspondiente desde el punto de vista de la evaluación.

5.1.     Criterios de evaluación asociados a los indicadores de evaluación

    Tomando en consideración todo lo relativo a la legislación vigente que determina el currículo del área, y para el aprendizaje/indicador de evaluación que nos ocupa, la aplicación de hábitos de higiene y salud, estableceremos los distintos criterios de evaluación que permitirán valorar el grado de desarrollo del aprendizaje por parte del alumnado y que establecerá el grado de exigencia en función de las características del alumnado, difiriendo, en función del ciclo en el que éste se encuentre. En este sentido hay que recordar que la graduación se encuentra de manera fundamental tanto en los contenidos como en los criterios de evaluación. Así, puede hacerse la siguiente referencia:

    Criterios de evaluación del indicador para el primer ciclo:

  • Actuar de acuerdo a rutinas básicas de higiene y salud.

  • Evitar posibles riesgos derivados de la práctica de actividad física.

  • Respetar las normas vinculadas a la utilización de recursos didácticos de carácter material.

    Criterios de evaluación del indicador para el segundo ciclo:

  • Actuar de acuerdo a rutinas básicas de higiene y salud.

  • Evitar posibles riesgos derivados de la práctica de actividad física.

  • Respetar las normas vinculadas a la utilización de recursos didácticos de carácter material.

    Criterios de evaluación del indicador para el tercer ciclo:

  • Actuar de forma autónoma de acuerdo a rutinas básicas de higiene y salud.

  • Evitar posibles riesgos derivados de la práctica de actividad física.

  • Respetar las normas vinculadas a la utilización de recursos didácticos de carácter material.

  • Identificar prácticas saludables y no saludables.

5.2.     Niveles de logro

    Por último, y para completar el proceso, se ha de desarrollar un continuo de logro para cada indicador de evaluación tomando en consideración los criterios establecidos anteriormente, y que irá desde la ausencia de respuesta hasta el resultado considerado como óptimo, seleccionando además lo que consideraremos como nivel mínimo de suficiencia que servirá para considerar como positiva la evaluación del alumnado.

    Los niveles de logro establecidos para este indicador en el primer ciclo, teniendo en cuenta los criterios de evaluación, serán los siguientes:

  • Sobresaliente: se considerará sobresaliente al alumnado competente para seguir rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y alimentación, evitar situaciones de riesgo derivadas de la práctica de actividad física y respetar las normas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Notable: se considerará notable al alumnado competente para seguir rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y alimentación, evitar las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física y respetar las normas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Bien: se considerará bien al alumnado competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y alimentación, evitar las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física y respetar las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Suficiente: se considerará bien al alumnado competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y alimentación, evitar normalmente las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física y respetar normalmente las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Insuficiente: se considerará insuficiente al alumnado que no sea competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y alimentación, evitar normalmente las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física o respetar normalmente las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles.

    Los niveles de logro establecidos para este indicador en el segundo ciclo, teniendo en cuenta los criterios de evaluación, serán los siguientes:

  • Sobresaliente: se considerará sobresaliente al alumnado competente para consolidar rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo los beneficios de la actividad física para la salud, evitar situaciones de riesgo derivadas de la práctica de actividad física y respetar las normas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Notable: se considerará notable al alumnado competente para consolidar rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo los beneficios de la actividad física para la salud, evitar las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física y respetar las normas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Bien: se considerará bien al alumnado competente para seguir rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo algunos de los beneficios de la actividad física para la salud, evitar las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física y respetar las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Suficiente: se considerará bien al alumnado competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo los beneficios de la actividad física para la salud más básicos, evitar normalmente las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física y respetar normalmente las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles.

  • Insuficiente: se considerará insuficiente al alumnado que no sea competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal, alimentación y práctica de actividad física, evitar normalmente las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física o respetar normalmente las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles.

    Los niveles de logro establecidos para este indicador en el tercer ciclo, teniendo en cuenta los criterios de evaluación, serán los siguientes:

  • Sobresaliente: se considerará sobresaliente al alumnado competente para desarrollar de forma autónoma rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y postural, alimentación, y práctica de actividad física, reconociendo los beneficios de la actividad física para la salud, evitar situaciones de riesgo derivadas de la práctica de actividad física, respetar las normas de uso de los recursos materiales disponibles e identificar distintas prácticas como saludables y no saludables.

  • Notable: se considerará notable al alumnado competente para consolidar rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y postural, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo los beneficios de la actividad física para la salud, evitar las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física, respetar las normas de uso de los recursos materiales disponibles e identificar distintas prácticas como saludables y no saludables.

  • Bien: se considerará bien al alumnado competente para seguir rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y postural, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo algunos de los beneficios de la actividad física para la salud, evitar las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física, respetar las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles e identificar prácticas básicas como saludables y no saludables.

  • Suficiente: se considerará bien al alumnado competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y postural, alimentación y práctica de actividad física, reconociendo los beneficios de la actividad física para la salud más básicos, evitar normalmente las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física, respetar normalmente las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles e identificar algunas prácticas básicas como saludables y no saludables.

  • Insuficiente: se considerará insuficiente al alumnado que no sea competente para seguir con asiduidad rutinas básicas de higiene y salud vinculadas a la utilización de indumentaria adecuada, higiene corporal y postural, alimentación y práctica de actividad física, evitar normalmente las situaciones de riesgo más básicas derivadas de la práctica de actividad física, respetar normalmente las normas básicas de uso de los recursos materiales disponibles o identificar algunas prácticas básicas como saludables y no saludables.

6.     Conclusión

    Para concluir y con la intención de resumir y ensalzar las aportaciones de este forma de programar, se debe decir que una vez que se ha realizado el trabajo y que hemos obtenido el número de criterios de evaluación, así como los niveles de logro para cada aprendizaje/indicador de evaluación en los términos establecidos con anterioridad, y en relación con un nivel de diseño curricular posterior (unidades de trabajo), evitaremos la tediosa labor “tradicional” de concretar los elementos prescriptivos hasta la saciedad, incurriendo en la elaboración de un sinfín de elementos confusos (objetivos, contenidos y criterios de evaluación para la unidad de trabajo), por la selección de aquellos aprendizajes/indicadores de evaluación considerados para la unidad en cuestión.

    Terminada nuestra labor, nos encontraremos con una serie de elementos curriculares, que de una manera eficaz, clara, concisa y aplicable, permitirán conocer todo aquello que se pretende desarrollar con el alumnado, lo que quiero evaluar, así como el criterio claro que permitirá establecer en un nivel descriptivo y cualitativo el grado de desarrollo por parte del verdadero protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje, el alumno.

Bibliografía

  • Arreaza, F. (2011). Taller de programación, evaluación y calificación por competencias. C.E.P. de Motilla del Palancar.

  • Bouchard, C., Shepard, R.J., Stephens, T., Sutton, J.R. y McPherson, B.D. (1990). Exercise, Fitness and Health: A Consensus of Current Knowledge. Champaign, Illinois: Human Kinetics.

  • Contreras, O.R. (1998). Didáctica de la Educación Física. Un enfoque constructivista. Barcelona: Inde.

  • Decreto 68/2007, de 29-05-2007, por el que se establece y ordena el currículo de la Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Castilla - La Mancha.

  • Documento de apoyo. Programación, desarrollo y evaluación de las competencias básicas, de la Oficina de evaluación de la Consejería de Educación de Castilla – La Mancha.

  • Zamorano, D. (2011). Educación Física. Programación por competencias. Curso C.E.P. de Almansa.

  • Zamorano, D. (2011). La elaboración de aprendizajes/indicadores de evaluación desde el área de Educación Física. Programando desde un enfoque competencial. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista Digital, 16 (163). http://www.efdeportes.com/efd163/evaluacion-desde-el-area-de-educacion-fisica.htm

  • Zamorano, D. (2012). La elaboración de aprendizajes/indicadores de evaluación desde un enfoque competencial. El caso del área de Educación Física: percibir y estructura el espacio y el tiempo. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista Digital, 17 (170). http://www.efdeportes.com/efd170/percibir-y-estructurar-el-espacio-y-el-tiempo.htm

  • Zamorano, D. (2012). La elaboración de aprendizajes/indicadores de evaluación desde un enfoque competencial. El caso del área de Educación Física: desarrollar el proceso de lateralización. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista Digital, 17 (171). http://www.efdeportes.com/efd171/educacion-fisica-proceso-de-lateralizacion.htm

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