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El clima sociopsicológico en los deportes de equipo. 

Nuevas perspectivas para su estudio en el fútbol. Primera parte

 

*Profesor de Psicopedagogía del Deporte. Universidad de las Ciencias

de la Cultura Física y el Deporte de Holguín

**Profesora de Psicopedagogía de deporte. Universidad de las Ciencias

de la Cultura Física y el Deporte de Holguín

***Profesor de Educación Física, Voleibol y Didáctica

de la Educación Física y el Entrenamiento deportivo

Universidad de Ciencias Pedagógicas. Sancti Spiritus

Lic. Yasser Russell Suárez*

Msc. Eidy Reyes Rodríguez**

Msc. Joel Ernesto de la Paz Avila***

jpaz@ucp.ss.rimed.cu

(Cuba)

 

 

 

 

Resumen

          El presente trabajo es un estudio teórico y práctico desarrollado en relación al clima sociopsicológico en los deportes de equipo y especialmente en el fútbol. El mismo consta de tres partes, en las dos primeras partes, se aborda lo referido a la valoración teórica acerca del clima sociopsicológico en los deportes con pelotas y luego se realiza un análisis de las potencialidades del fútbol como actividad grupal y finalmente como ultimo tópico aparece un diagnóstico realizado con el fútbol base de la provincia de Holguín y se orienta una alternativa educativa para el mejoramiento de un conjunto de indicadores que caracterizan a al clima en el equipo. Señalar que lo distintivo de los trabajos realizados radica en la valoración de nuevas aristas y perspectivas de análisis para el estudio y tratamiento del clima sociopsicológico en los deportes con pelotas y con mayor énfasis en el fútbol base las tres partes que guardan estrecha relación. Desde está perspectiva analizan los autores, la necesidad de concebir el tratamiento de este aspecto sociopsicológico en el equipo deportivo, desde una concepción integradora y sistémica, donde se interrelacionen las dimensiones sociales y personológicas de los atletas y la dimensión pedagógica; consideraciones que no han sido tratadas con objetividad y adecuada sistematización teórico-metodológica en su desarrollo por los entrenadores y son escasas e insuficientes las estrategias de intervención y los modelos teóricos-metodológicos que se orientan en este sentido, tanto en Cuba como a nivel internacional. La propuesta de la alternativa educativa se encuentra en fase de aplicación con resultados favorables en función del objetivo propuesto.

          Palabras clave: Clima sociopsicológico. Deportes de equipo. Fútbol.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 16, Nº 163, Diciembre de 2011. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    En el presente artículo se desarrolla una valoración de las tendencias y criterios teóricos-metodológicos que han sido considerados en el análisis del clima sociopsicológico en los deportes con pelotas, teniendo como algunas consideraciones de los presentes autores a partir de un estudio teórico y de diagnósticos realizados en algunos deportes con pelotas en todas las categorías, lo que permitió la propuesta de una nueva visión de estudio en este sentido, que sirven de puntos de partida para profesores y directivos.

    En la contemporaneidad los deportes colectivos elevan su nivel de juego, aparecen nuevos sistemas tácticos, estratégicos y nuevas reglas deportivas que influyen de manera puntual en el comportamiento de los miembros de los equipos. Por sus variadas situaciones de juego y exigencias en el logro de sus objetivos, estos deportes, están mediados por las relaciones interpersonales y la comunicación entre los jugadores, para el logro de su eficiencia grupal, como exigencia en función de su rendimiento, se necesita comprender el desarrollo de los procesos sociopsicológicos manifestados en su interior en función de los objetivos y de una dinámica grupal favorable, dado que la misma se logra bajo la unidad de objetivos, criterios y acciones. Por tanto, estos tipos de deportes, constituyen espacios educativos propicios para desarrollar variados y positivos intercambios, experiencias, valores, cooperación y orientaciones valorativas entre sus miembros, con vista a la formación de una conciencia de grupo, argumentos destacados por Russell y González (1994); Palmi Guerrero y Martí Mora (1994); y Cañizares y cols (1999; 2004).

    El logro de los objetivos grupales en el equipo como exigencia en el accionar táctico ofensivo y defensivo y una dinámica relacional adecuada, implica la creación por parte de los profesores de un clima sociopsicológico de cooperación, ayuda mutua y colaboración de los jugadores, caracterizados por vivencias emocionales positivas que permita que cada jugador aporte sus criterios, puntos de vistas y creencias en una interacción comunicativa y personal adecuada tendiente al logro de metas superiores, aspecto que influye de manera significativa en el rendimiento deportivo del equipo y en la obtención de las metas trazadas.

    El clima sociopsicológico es un criterio psicosocial en la dinámica de los equipos deportivos, sin el cual es imposible el logro de los objetivos grupales al afectar su rendimiento y como plantean distintos autores, cada miembro del equipo aporta al clima y recibe su influencia, de aquí la importancia de este proceso, que como afirman Puní y Dzhamgarov (1979) mientras mejor sea el clima, más disciplina, abnegación y cohesión y más serias serán las relaciones interpersonales de los miembros y que a nuestra consideración permite mayor cooperación, ayuda mutua, compañerismo, solidaridad y respeto entre los propios deportistas y de estos con el cuerpo de dirección; criterios que no han gozado de un adecuado tratamiento y una objetiva orientación desde el propio proceso de preparación de los deportistas. La significación del clima sociopsicológico en el rendimiento de los equipos deportivos, ha sido investigado por Russell y González (1994); Palmi Guerrero y Martí Mora (1994); Cañizares Hernández (1999; 2004), Martinó Sánchez (1992, 2008) y otros.

    El fútbol es un deporte colectivo y táctico, que exige la creación de un ambiente de colaboración, armonía y comunicación constante entre los miembros de los equipos. Entre los valores que posee, según Noa Cuadro (2002), es un medio educativo para desarrollar cualidades positivas como: la solidaridad, la cooperación, ayuda mutua, el dominio de sí mismo, el sentido de pertenencia e identidad; presupuestos que, a juicio del presente investigador, resultan condicionantes para elevar las interrelaciones comunicativas, el clima psicológico y con ellos la dinámica grupal en los equipos.

    Los trabajos orientados al clima sociopsicológico en el fútbol se dirigen como regularidad al diagnóstico de las normas morales, con énfasis en la ética deportiva, a la comunicación educativa y su significación en las metas grupales, al papel del profesor como regulador del clima en el equipo y a las relaciones interpersonales. La experiencia investigativa internacional en su mayoría y en Cuba es insuficiente y escasa.

    Puntualizando en este sentido, diagnósticos e investigaciones realizadas en la valoración del clima sociopsicológico en el fútbol escolar, desarrollado por los presentes investigadores, desde el año 2007 hasta la actualidad, se ha podido apreciar las siguientes deficiencias:

  • En la mayoría de los estudios no se aborda con claridad la relación existente entre el clima sociopsicológico y su influencia directa en el proceso formativo de los miembros de los equipos.

  • Se evidencian faltas de respecto entre los jugadores, incumplimiento de los reglamentos internos en el equipo, discusiones reiteradas en el terno y fuera del mismo, entre otras dificultades que influyen en el ambiente psicosocial de los equipos.

  • Los profesores carecen de una preparación metodológica y en el orden educativo para desarrollar en el equipo de fútbol un favorable tratamiento de las relaciones interpersonales, la comunicación, las normas morales de grupo, liderazgo deportivo y otros factores psicosociales fuera y dentro del terreno de juego.

  • Los programas de preparación del deportista en la mayoría de los deportes con pelotas no abordan acciones metodológicas para los profesores en el tratamiento del clima; aspecto que incide en su intervención educativa en los equipos deportivos.

Desarrollo

El clima sociopsicológico en el funcionamiento de los grupos sociales y en el ámbito educativo. Antecedentes teóricos

    Los antecedentes en los estudios del clima se remontan con el surgimiento de la tendencia sociológica en el trabajo grupal, defendida por Elton Mayo en los Estados Unidos, entre 1927 a 1939. Demuestra su influencia, el de las relaciones interpersonales y la comunicación en la productividad en el sector obrero y le otorga importancia al medio social de sus miembros desde la relación grupo pequeño – sociedad y la otra tendencia es la defendida por K. Lewin, en los años 40, representante de la dinámica de grupos y crea técnicas de investigación y entrenamientos para mejorar las relaciones interpersonales; estudios que demostraron en lo educativo su significación en los grupos escolares y en su aprendizaje, al determinar que la atmósfera grupal estaba determinada por el estilo de dirección del maestro.

    Se orientan en este sentido trabajos en alusión a las normas morales y las metas, desde los años 50 hasta la década de los 70. No obstante, a estos aportes, reconocer que estos criterios se caracterizan por un carácter reduccionista, al evidenciar la relación del clima sólo con los procesos antes mencionados y carecen de una concepción integradora y sistémica, evidencian insuficiente sistematización teórico-metodológica en el grupo-clase y sí conciben como la conducta de los miembros influye en el clima del grupo y demuestran el papel dirigente y regulador del maestro en su dirección.

    Señalar que es desde la psicología y pedagogía rusa, desde los años 50 que se aborda con un carácter más integral algunos indicadores acerca del clima en el grupo-clase, estudios orientados a las relaciones interpersonales, el papel del maestro y al desarrollo de normas morales en los alumnos, sustentadas en el principio de la educación de la personalidad en el colectivo. Demuestran como la actividad del grupo en la sociedad determina la base objetiva para su existencia y que en la actividad conjunta tienen lugar las acciones y la dependencia mutua de los participantes y como el grupo posee características en dependencia de la misma y a la influencia de los procesos sociopsicológicos que en el intervienen.

    En el periodo de los años ‘60 a los ‘80 se consolidan los estudios de los factores sociopsicológicos del grupo, que sirven de puntos de partida para el tratamiento del clima. Se destacan Cartwrigh y Zander (1960) al valorar que un clima de colaboración favorece las fuerzas de atracción del grupo y que es posible su estimulo con el desarrollo de las relaciones interpersonales entre sus miembros. También los estudios de Predvechni y Sherkovin (1986) que precisan el significado de la relación sociedad – grupo – individuo y evidencian que el clima es el estado emocional dominante y relativamente estable del grupo; estudios que logran una sistematización de las relaciones interpersonales, las normas morales y el papel del maestro y manifiestan insuficiencias metodológicas para desarrollar acciones acerca del clima en los grupos escolares con un carácter integrador y sistémico. No obstante, consideran que los grupos escolares son la fuente verdadera de la formación de la personalidad de los educandos, del respeto a la opinión social y su influencia sobre la personalidad, en la creación de un ambiente grupal para la crítica, criterios de gran valor para el tratamiento del clima que han sido abordados por la pedagogía cubana.

    En Cuba, los principales resultados en el ámbito social y educacional están en los trabajos de Fuentes (1984); De la Fuente y Delgado (1987); Labarrere y Valdivia (1991); Martinó Sánchez (1992); Pérez Yera (1995); Proveyer Cervantes (2003); y Bermúdez Morris y cols (2002). Distinguir que los principales aportes de la pedagogía y psicología rusa han sido sistematizados por la pedagogía cubana, aunque persisten limitaciones en relación a la temática de estudio.

    Fuentes (1984) reconoce que es el aspecto psicológico del sistema de relaciones inter e intragrupales, caracterizado por: la comunidad de intereses, necesidades y gustos, la comunicación, la preparación grupal para la acción conjunta, compatibilidad psicológica entre sus miembros, el estilo de dirección, entre otros aspectos.

    Por su parte De la Fuentes y Delgado (1987) aluden que el clima es un fenómeno específico grupal integrado por: las particularidades de la percepción del hombre por el hombre, su comunicación, sentimientos mutuos, sus criterios y preparación para reaccionar ante el modo de actuar de los que le rodean, que la experiencia social del individuo influye directamente sobre la evaluación y autovaloración del papel de cada miembro del grupo, sobre la elaboración y adopción de soluciones conjuntas, aclarando que es un factor importante dentro del proceso formativo de la personalidad en el grupo; criterios poco sistematizados en los estudios del clima y que sirven como antecedente de la presente investigación.

    Lo referido por las citadas autoras orienta como la experiencia social de los educandos influye en el desarrollo del clima y en la percepción y evaluación realizada en el grupo sobre cada miembro. La experiencia social de los alumnos en los grupos educativos es diversa y se adquiere en diversos contextos como es la familia, la comunidad, en la vivencia con otros grupos sociales, donde adquieren ideologías, valores, motivaciones y a esto sumarle que las características personológicas juegan un papel importante en este proceso; referentes que no han tenido un coherente tratamiento para el desarrollo del clima sociopsicológico en los grupos educativos, a los cuales se afilia en presente autor.

    Estas valoraciones conducen a apreciar la influencia que existe del clima en el proceso formativo de los miembros del grupo, dado que la actividad grupal se desarrolla sobre la base de las interacciones comunicativas, interpersonales y de las normas morales, se produce un proceso de educación y autoeducación, asumen disciplina y compromiso en función de los objetivos grupales, adoptando actitudes positivas y creando un sentido de pertenencia. Al aportar cada integrante sus puntos de vista y estados emocionales al clima se produce una interacción grupal diversa y un ambiente de unidad capaz de transformar la conducta, sus miembros se esfuerzan, supeditan los intereses individuales a los colectivos y se educan en una conciencia social y se transforman constantemente; proceso que evidencia la actividad valorativa y comunicativa, desarrollados por Pupo Pupo y Sotolongo Codina en sus estudios de la actividad.

    Al respecto, Labarrere y Valdivia (1991) distinguen que en el grupo cuando todos participan en las tareas, defienden los criterios que sirven para mejorar las relaciones interpersonales, le otorgan importancia a la opinión social y para lograrlo es necesario formar sentimientos morales y sociales y aluden a la función educativa del grupo escolar al tomar medidas para mejorar la disciplina, su rendimiento docente, la formación de cualidades morales, un clima de cooperación y motivaciones para una actuación en correspondencia con la ética social.

    Martinó Sánchez (1992) citado por Cañizares Hernández y analizando algunos criterios de autores rusos de la década del ‘80, destaca que en el clima sociopsicológico se manifiesta un conjunto de sentimientos, estados de ánimos, aspiraciones, orientaciones valorativas comunes para un grupo dado que predominan en un período relativamente estable. A su vez desarrolla investigaciones en brigadas cañeras y demuestra como la ausencia de relaciones interpersonales, faltas de respecto y hostilidad de algunos miembros, dan lugar a un clima inadecuado y una afectación en la producción, causado por problemas en la dirección, en las relaciones interpersonales, entre otros.

    Al respecto Pérez Yera (1995) plantea que al lograrse un clima sociopsicológico positivo, se promueve bienestar y satisfacción emocional, identificación grupal, los estados emocionales predominantes provocan disposición a rendir y mejoría de las relaciones interpersonales.

    Estos criterios de los distintos autores destacan la significación de las relaciones interpersonales para el desarrollo del clima en el grupo, ilustran su importancia y orientan la necesidad de un trabajo educativo que permita la educación de sus miembros en función de las exigencias sociales, para lo cual no se ha abordado ni potenciado desde un carácter sistémico e integrador en el trabajo del equipo.

    Bermúdez Morris y cols (2002) definen el grupo como un sistema, donde aprenden y se transforman sus miembros, sujeto a la dinámica de un proceso de formación y desarrollo y es resultado de la interacción de los grupos que han influido en los miembros en etapas anteriores y refleja la sociedad, mediante las normas, valores e ideologías y que se incorporan a las interacciones que establecieron en los grupos a los que han pertenecidos, que condicionan la dinámica grupal; criterios valorados por Cásales Fernández y otros (2004). Definen la dinámica grupal desde una concepción integradora y como el proceso y resultado de la interacción de todos los factores que constituyen la situación del grupo en el interactuar de sus miembros, entre los que destacan: los factores contextuales, referidos a la situación social, familiar; los individuales: constituidos por la personalidad de cada miembro, sus ideologías, valores, motivaciones y otros, los metodológicos: constituidos por la metodología de la actividad, las técnicas y estilo del profesor para movilizar el grupo y por último los factores ambientales.

    Al abordar el clima, lo valoran como un resultado de la actividad del grupo y reflejo de su dinámica grupal y de la atmósfera emocional y afectiva, para desarrollarlo precisan, conjugar factores como: la compatibilidad psicológica, el liderazgo, las relaciones interpersonales, la comunicación, las normas grupales, entre otros, considerando su influencia significativa en la productividad del grupo escolar.

    Por tanto, estas valoraciones, a las cuales se adscriben los presentes autores, orientan a la necesidad de abordar las características personales y el contexto social de los integrantes del grupo en función del desarrollo de un clima positivo, de colaboración, dado que si la dinámica grupal está caracterizada por los aspectos antes mencionados y del conjunto de factores psicosociales que la integran, el clima como proceso que la caracteriza precisa su estudio desde estas valoraciones, al considerar que los miembros aportan al espacio grupal valores y vivencias creados en las interacciones con otros grupos en otros contextos y que matizan la propia dinámica de los grupos en los que los sujetos se enmarcan, estos deben estar en completa interrelación con los criterios pedagógicos que debe tener en cuenta el profesor para desarrollar acciones metodológicas y educativas en tal sentido; criterios que asumimos como punto de partida y posicionamiento teórico para el tratamiento del clima, que han sido poco sistematizados desde una concepción integradora, sustentados además en la unidad de la educación con el medio social, expuesta por Boldiriev (1982); Meier (1984); Labarrere y Valdivia (1988); Álvarez de Zayas (1998, 1999); Ortiz (2003), Martínez Llantada y García Batista (2008), entre otros.

    Por su parte, Proveyer Cervantes (2003) al analizar el clima, precisa que depende de su comunicación interna, que su integración se hace más fuerte al aumentar la cantidad de miembros que se identifican con el objetivo del grupo, y con su propio rol dentro de este y la importancia de las relaciones interpersonales entre los miembros.

    En relación a ello, Sánchez Acosta (2005) valora que con la pertenencia de los individuos a los grupos los mismos incorporan los valores y las normas imperantes en la sociedad, en el seno del grupo se forman actitudes, principios y valores que son expresión de la ideología prevaleciente en el sistema social.

    Estos criterios son aplicables a los deportes de conjunto y sirven de base para el estudio del clima sociopsicológico, dado que constituyen grupos sociales integrados por sujetos en un ámbito educativo diferente, con características distintivas acorde a las especificidades del deporte, caracterizado como una forma particular de grupo, donde las acciones y tareas se desarrollan en interrelaciones constantes de todos los deportistas, por tanto, si no existe una comunidad de intereses, objetivos y acciones y un ambiente emocional adecuado es casi imposible el logro de los objetivos en el equipo.

Presupuestos teóricos-metodológicos acerca del clima sociopsicológico en los deportes con pelotas. Estudios desarrollados

    Los estudios desarrollados en función del conocimiento de los procesos sociopsicológicos que se dan en el interior del equipo deportivo deben ser orientados desde la teoría de la actividad, por las particulares manifestaciones que se concretan, causado por las características propias del deporte y de la actividad conjunta de los jugadores, lo que exige su valoración desde un enfoque sistémico e integrador, derivado de la relación de unidad entre deportista-equipo deportivo-sociedad, a su vez por la concepción histórico-cultural de Vigotsky al promulgar el desarrollo integral de la personalidad y constituye un soporte metodológico en este sentido, la psicología humanista, que contribuye a la apreciación de lo personológico en el desarrollo de los deportistas, el principio metodológico de la relación de unidad deportista-equipo deportivo-sociedad y la concepción sistémica del grupo; fundamentos rectores que presentan un carácter dialéctico y rectores para el accionar educativo con los deportistas desde el equipo.

    Rudik (1974) y otros autores delimitan que en los deportes de equipo la solución de la tarea deportiva no se logra por separado, sino mediante acciones conjuntas de todos los deportistas, donde la actividad se produce en condiciones de interrelación e intercondicionalidad; por eso, para que los resultados sean efectivos es necesario tomar en consideración los factores sociopsicológicos que caracterizan la interrelación entre la personalidad y el colectivo.

    El equipo deportivo al asumirse como tipo particular de grupo, refleja sus características y nuevas manifestaciones de conducta en la actividad propia que desarrollan sus miembros, afectando la unidad grupal en función de los objetivos, proceso que requiere como exigencia principal del concurso de todos, por tanto, es vital desarrollar acciones que promuevan el espíritu de cooperación, unidad y ambiente emocional positivo, confianza, estados de ánimos favorables, satisfacción por el desarrollo de las relaciones interpersonales y por las actividades desarrolladas.

    Puní y Dzhamgarov (1979) afirman que el equipo deportivo, es el micromedio del deportista y además que las regularidades de su dinámica, se determinan por la estructura de clases de la sociedad y el sistema de las relaciones económico-sociales que la rigen, referencias asumidas por Russell y González (1994).

    A juicio de los investigadores, los criterios citados justifican la importancia de tener en cuenta los agentes sociales que influyen en el desarrollo de los miembros del equipo, criterios a considerar en el tratamiento de los procesos sociopsicológicos que condicionan la dinámica grupal, que hasta el momento han sido poco sistematizados, consideración que justifica Puní (1974) en su obra Ensayos de la Psicología del Deporte al plantear, “los éxitos en la rama de la psicología social, aún no son una amplia adquisición de la práctica deportiva, aunque entre la psicología del deporte y la social se han creado determinados vínculos”.

    En esta dirección, Puní y Dzhamgarov (1979), Russell y González (1994) y otros, expresan que el desarrollo del equipo deportivo transcurre según las leyes objetivas que existen en el seno de la sociedad, en relación con las diversas influencias externas, organizativas e ideológicas y los procesos internos que surgen en la actividad y comunicación de los deportistas; consideraciones que a nuestro juicio, revelan la interrelación entre los criterios sociales que rodean al equipo y los procesos internos que se manifiestan en él equipo para su desarrollo; criterios además precisados desde la relación ofrecida por Martens (1979), Cruz (1984), y Riera (1985).

    Entre los equipos deportivos y la sociedad existe una relación indisoluble, en dependencia de la tarea, su significación y las exigencias sociales realizadas al equipo, que regulan el accionar y conducta de los jugadores; directrices en la orientación del clima por influir en la creación de un ambiente emocional adecuado para el aprendizaje de los miembros, este como organismo social irrepetible que se desarrolla debido a las características individuales de sus miembros, es esencial el estudio de sus características personológicas dada su repercusión en la actividad grupal, al arrastrar al equipo sus intereses, necesidades, motivaciones y problemas de su medio sociofamiliar; factores que influyen en las relaciones interpersonales y en el cumplimiento de las normas morales, constituyendo una necesidad para orientar un trabajo socioeducativo sistemático, sistémico e integrador, donde el clima influye en la unidad del equipo y en la educación de sus miembros; criterios que no son considerados por los profesores deportivos en su tratamiento y regulación.

    Al respecto Lorenzo González (1996) precisa que no todos los comportamientos individuales contribuyen de igual manera al éxito del equipo, por lo que los profesores deben identificar los procesos que hay que reforzar para incrementar su rendimiento, criterios pocos sistematizados y defendidos en este caso por Cañizares (2004) al hacer énfasis en la necesidad del tratamiento individual, pues los atletas y profesores precisan de orientaciones individuales que potencien su desarrollo y les permitan ajustar sus actitudes a las demandas del equipo. De aquí, a consideración de los investigadores, la necesidad de considerar las características individuales para su contextualización en la dinámica de los equipos deportivos.

    Al respecto, Cañizares, en su definición de equipo deportivo, excluir las dimensiones educativas de la actividad deportiva, al ejercer gran influencia en la vida del individuo, que deben ser valoradas en sus estudios, desde un carácter integrador, los cuales deben regirse desde la relación de unidad entre deportista-equipo deportivo-sociedad, como principio metodológico al combinarse los niveles de opinión social, la opinión grupal y las exigencias individuales, que constituye a nuestro juicio, referentes teórico-metodológicos para la presente investigación.

    Como aclaran algunos autores, el equipo deportivo influye en la actividad intelectual, emocional y volitiva de los deportistas, en sus puntos de vista, creencias y conducta y que los deportistas que forman el equipo experimentan constantemente la influencia de otros de sus miembros. Por tanto, las interrelaciones en el desempeño grupal del equipo, constituyen un espacio educativo que incide en la educación de sus miembros, en su actuación armónica en función de los objetivos, su entrega a la colectividad, supediten sus intereses individuales a los sociales, confianza y comunicación directa, cumplimiento de las normas morales y sociales en el equipo; criterios que requieren de un desarrollo favorable del clima y unidad de objetivos y acciones.

    En los estudios desarrollados acerca del clima sociopsicológico se destacan Puní y Dzhamgarov (1979), Rodiónov (1990), Russell y González (1994); Pérez de la Paz (1996); Cañizares Hernández (1999, 2004); Sánchez Acosta (2005); Martinó Sánchez y cols (2008).

    Puní y Dzhamgarov (1979) precisan que en el mismo se manifiestan los estados emocionales del equipo y de los deportistas aislados, las relaciones interpersonales, los conflictos entre los miembros, relacionado con la actividad orientada hacia un objetivo del equipo, con su avance productivo, con la superación de obstáculos, fracasos e imprevistos y con el cumplimiento de las normas morales de grupo. En alusión a estas, conciben que su función es la regulación de la conducta de los deportistas y que constituyen una necesidad y determinan sus relaciones emocionales en la vida externa e interna del grupo, determinadas por las normas sociales y sus principios morales y la definen como leyes que se establecen y aceptan como patrón de conducta; precisiones expuestas por Russell y González (1994); Sánchez Acosta y cols (2005).

    Rodiónov (1990) afirma que los profesores deben propiciar climas favorables estimulando la optimización de las relaciones interpersonales, así viabilizará la existencia de emociones y sentimientos positivos que contribuirán al logro de las tareas y la satisfacción por éstas, movilizará el desarrollo del sentido de pertenencia, criterios a su vez tratados por Puní y Dzhamgarov (1979) y Cañizares (2004).

    En la década de los ‘90 del siglo pasado se desarrollan en Europa y en Brasil importantes investigaciones relacionadas con el clima. Se destacan Shigunov, Pereira y cols (1993) y Pierón (1999). Concuerdan como la comunicación entrenador-atleta, los refuerzos positivos, la motivación y las relaciones emocionales contribuyen a la eficacia en el rendimiento deportivo y a la opinión, autoestima y mejora social de los comportamientos de los deportistas.

    En España desarrollan importantes estudios para mejorar parámetros grupales e indicadores del clima del equipo, Palmi (1994) con la Selección Nacional de Hockey, al realizar una intervención psicológica dirigida a la cohesión grupal y las relaciones interpersonales y los trabajos de Martí (1994) en función de las normas morales y su papel en el funcionamiento del equipo.

    Específicamente Russell y González (1994) plantean de considerable importancia en el clima las relaciones interpersonales, ayuda mutua, el compañerismo, la colaboración y rivalidad sana entre los miembros y su significado en la vida emocional del grupo y que esto se objetiviza cuando existe armonía entre la dirección oficial del equipo y los lideres y en el desarrollo de órganos de autodirección y la ausencia de lideres negativos; aspectos que no son sistematizados en los entrenamientos en las categorías escolares.

    Ello precisa la necesidad de potenciar en el equipo las relaciones interpersonales, al condicionar un adecuado clima, además de fortalecer la estructura organizativa del equipo, dado que en la misma se evidencia el sistema de interrelaciones que son regulados en gran medida por los profesores y los lideres de los equipos, tanto oficiales como no oficiales.

    Cañizares (1999) desde sus aportes doctorales desarrolla un entrenamiento sociopsicológico para mejorar la eficiencia grupal, desde la relación entre clima, metas y la cohesión grupal en deportes de conjunto, que sirve de antecedente en el presente estudio, al concebir métodos educativos en las sesiones de trabajo y afirma como existen equipo con buena preparación física, técnica y táctica que carecen de un adecuado clima, al prevalecer las malas relaciones interpersonales e indisciplinas, al necesitar apoyo psicológico para su erradicación. No obstante, resaltar que en sus estudios no considera los aspectos sociales y personológicos de los miembros de los equipos para desarrollar el clima.

    Sobre esta base, Puní y Dzhamgarov (1979) determinaron que en el caso de que los miembros procedan en detrimento de las normas establecidas, el equipo podrá tomar medidas educativas y que los profesores deben prever los conflictos al manifestarse negativamente en el clima. Proponen que el trabajo educativo e ideológico-docente en el equipo y la relación funcional de los deportistas en la actividad y su compatibilidad, actúan como factor determinante en la formación del clima y su dirección; valoraciones a las que se adscribe el investigador como criterio rector en el presente estudio al constituir argumento metodológico poco sistematizado para abordar el clima sociopsicológico en los deportes de conjunto.

    El clima, como criterio sociopsicológico reflejo de la actividad comunicativa de los miembros en el equipo, desde las valoraciones abordadas y las precisiones analíticas de Bermúdez Morris y cols (2002) en el epígrafe anterior, orientan a que los profesores tengan en cuenta los criterios personológicos de los deportistas, su entorno sociocultural y familiar y su abordaje y contextualización en interrelación con su accionar pedagógico y metodológico para su adecuada sistematización en los entrenamientos, argumentos que carecen de un tratamiento sistémico, sistemático, integrador y metodológico en los equipos deportivos.

    De esta forma, se delimita la importancia que presenta para el tratamiento del clima concebir de forma planificada el trabajo educativo que los profesores deportivos pueden desarrollar, que facilite el logro de los objetivos individuales y grupales, con el propósito que el equipo avance y permita la formación, conscientización y educación de sus miembros acorde al conjunto de exigencias sociales.

    Los profesores deportivos en la dirección de los equipos, en muchos de los casos, no están preparados metodológicamente para enfrentar este proceso, lo que trae aparejado un deficiente tratamiento del componente sociopsicológico en toda la preparación, quedando en ocasiones al margen de problemas que circulan en el interior del equipo que como resultado laceran toda la labor pedagógica, quedando sin solución los mismos, factores demostrados por Rudik (1974) y Cañizares (2004).

    Tales deficiencias han sido constatadas por el presente autor en el desarrollo de estudios diagnósticos en deportes como el voleibol, baloncesto, softbol, béisbol y fútbol, en diferentes categorías, desde el año 2007 hasta la actualidad, evidenciando problemas metodológicos de los profesores y en su accionar socioeducativo para desarrollar un positivo clima sociopsicológico, pobre utilización de métodos educativos que propicien el trabajo grupal, sus objetivos y los sistemas tácticos de juego.

    Pérez de la Paz (1996) concuerda con los anteriores criterios y considera que cuando es adecuado el clima, los deportistas movilizan todas sus fuerzas y dan lo mejor de sí, se sienten dueños del triunfo y ganan plena confianza en sus posibilidades, se tornan más seguros, relajados y tolerantes con mayor dominio de las situaciones frustrantes. Si por el contrario, las interacciones no son estimulantes, entonces será lógico esperar frustración, inactividad, decaimiento y ansiedad.

    Es evidente desde estos planteamientos la estrecha relación existente entre el clima del equipo y su rendimiento deportivo, dado la marcada influencia del mismo en la disposición, actuación y estados de ánimos de los jugadores; argumentos justificados en Cuba por Rodríguez (1983), Russell (1997), Gutiérrez Véliz (1987), Sabas y Pino (1994), Cañizares (1999); García Ucha (2004), entre otros; criterios que son apoyados por la psicóloga Sánchez Acosta que expresa como el mejoramiento de las relaciones interpersonales entre los miembros del equipo y la elevación de los niveles de integración grupal, así como la influencia educativa del profesor constituyen factores de extraordinaria importancia a tener en cuenta en la preparación psicológica de los deportistas, sobre todo en las etapas escolares.

    En este sentido Cañizarez (1999) precisa que en la eficiencia grupal se evidencia en los resultados satisfactorios como consecuencia de la actividad grupal, garantizada por la calidad de sus procesos dinámicos, la satisfacción de los miembros por el grupo y la influencia educativa del colectivo sobre las personas y que cada deportista aporta al clima del equipo y siente sobre sí su influencia. En los deportistas surgen estados de ánimo dominantes, en correspondencia con el nivel de satisfacción que les produce la posición que ocupan en el equipo, las interrelaciones con sus compañeros y el entrenador, que se incorporan al estado emocional dominante y que mientras mejor sea el clima más disciplina, mejor las relaciones y los logros deportivos.

    Este proceso, a nuestra consideración, educa a los miembros en un trabajo de colectividad, al aportar al equipo lo mejor de sí y recibir de forma reciproca la influencia del aporte de los demás integrantes, al evidenciar sus vivencias emocionales, experiencias sociales y todo lo vivido en otros grupos sociales así como las características psicológicas de su personalidad. Ellos poseen diversidad de criterios, provienen de medios sociofamiliares y culturales diferentes, aspectos manifestados en los modos de conducta y en la convivencia grupal, que influyen significativamente en la dinámica grupal y con ella en un clima psicológico positivo. De aquí la necesidad de concebir estos aspectos en función de este proceso psicosocial, al cual no se le brinda un consecuente tratamiento teórico-práctico en los estudios desarrollados.

    Viciana Ramírez y Sabala Díaz (2004) afirman desde sus estudios en España, que el profesor deportivo debe fomentar el clima deportivo ideal para que el respeto y los valores positivos se fomenten, así como atender empática e individualmente a los jugadores para que éstos se sientan respaldados y escuchados por su profesor.

    Sánchez Acosta (2005) analiza que el clima psicológico es el estado emocional dominante, atendiendo a las normas morales que dominan en él, influyendo en la efectividad del entrenamiento, en las relaciones interpersonales y la actuación de los deportistas del equipo y que depende de la capacidad del profesor para estimular, defender, alegrar, exigir y regañar cuando sea necesario; fundamentos respaldados, desde sus aportes, por Martinó Sánchez (2008).

    Precisar que ambas valoraciones evidencian la importancia que presenta para los profesores el conocer a profundidad sus jugadores en lo social y lo personológico para lograr de forma armónica y sistémica un coherente tratamiento desde lo pedagógico y poder integrar a los miembros a los intereses colectivos, mejorar las relaciones interpersonales para un mejor desempeño en el accionar táctico y de un trabajo coordinado en la etapa de preparación, desde donde la comunicación como criterio psicosocial manifiesto en la dinámica grupal del equipo y en la función reguladora del profesor juega un papel esencial.

    Es significativo señalar la necesidad de valorar la relación existente de otros procesos sociopsicológicos con el clima, dado que lo condicionan, como son: la comunicación, las metas y los motivos, las relaciones interpersonales, el liderazgo deportivo como mecanismo regulador del clima así como los estilos de dirección de los profesores deportivos para asumir la conducción de las tareas en los equipos. Los presentes investigadores concuerdan con la importancia y relaciones que diferentes autores plantean en este sentido, no obstante, considerar que la integración de estos procesos no deben quedarse al margen por el entrenador para el tratamiento al clima en el equipo, deben propiciar mayor participación de forma reflexiva a sus jugadores en la toma de decisiones y en la planificación de las metas individuales y grupales, las que implican en el orden intelectual, su razonamiento lógico, la toma de conciencia y participación directa en el proceso y desarrollen objetivos y metas superiores, estilos de dirección democráticos, al propiciar un clima de colaboración y armonía en el equipo; criterios demostrados por Puní y Dhamgarov (1979), Cañizares Hernández (2004). Desde esta perspectiva es esencial crear las condiciones para incentivar y un papel más protagónico a los lideres en el equipo y ofrecer más participación en los destinos del equipo y en su accionar táctico.

    En las valoraciones acerca del clima sociopsicológico en los deportes de equipo, existe el consenso del papel de las relaciones interpersonales, las normas morales de grupo, el liderazgo deportivo, la comunicación, los estilos de dirección, las motivaciones de los atletas para su desarrollo, no obstante, son escasos los estudios que precisan la influencia de las características psicológicas individuales de cada miembro del equipo y su contexto social en el clima del equipo, sí tenemos en consideración, que cada miembro aporta al mismo sus cualidades personales y su acervo sociocultural y que permite su interacción con los demás miembros, aportando además sus intereses, necesidades y motivaciones al equipo.

    Por consiguiente los estudios y fundamentos teóricos desarrollados en el tratamiento del clima sociopsicológico en los deportes con pelotas han manifestados las siguientes insuficiencias:

  • Se limitan como generalidad a abordar el papel de las relaciones interpersonales y las normas morales del grupo, que trae consigo una valoración y tratamiento asistémico y no integradora y no consideran otros criterios sociopsicológicos que también guardan relación con el clima.

  • No precisan en gran medida los factores sociales, ni las características personológicas de los miembros de los equipos así como el accionar pedagógico del profesor deportivo; criterios que carecen de una concepción integradora que permita con objetividad un tratamiento más coherente del clima sociopsicológico.

  • Los programas de preparación del deportista en la mayoría de los deportes con pelotas carecen de vías y acciones metodológicas en el tratamiento del clima lo que incide en la intervención de los profesores en el equipo.

  • Son insuficientes las alternativas, metodologías y estrategias de intervención, desde las investigaciones, para potenciar el tratamiento del clima.

  • En la mayoría de las investigaciones no se abordan con claridad la relación existente entre el clima sociopsicológico como factor que influye directamente en el proceso formativo en los miembros de los equipos.

  • Los principales aportes se orientan hacia la influencia de la comunicación educativa del profesor en los comportamientos deportivos, la ética y la conducta moral de los miembros, así como las relaciones interpersonales.

    Por tal razón, este proceso es imposible desarrollar por los entrenadores sino conocen adecuadamente las características personológicas de los miembros del equipo y los criterios contextuales o sociales, como son: la esfera familiar, cultural y el entorno escolar donde se desarrollan los mismos en integración con los criterios pedagógicos, teniendo como base que es en el ámbito del entrenamiento, desde le terreno de juego , que se desarrollan las acciones comunicativas y las interacciones personales y de juego y donde el entrenador debe propiciar acciones metodologiotas y educativas adecuadas para su desarrollo en el seno de los equipos deportivos.

    El fútbol, dada la dinámica de juego que presenta en el terreno de juego, la importancia de las interrelaciones comunicativas y personales así como la violencia y los problemas de fairplay que presenta en su juego, afectan directamente el logro de un ambiente de ayuda mutua, cooperación entre los jugadores y en si el rendimiento del equipo, indica la importancia de un favorable tratamiento del clima.

Bibliografía

  • Bermúdez Morris, R. (2002) Dinámica de grupo en Educación: su facilitación. Ciudad de la Habana, Editorial Pueblo y Educación.

  • Buceta, J. (1998) Psicología del entrenamiento deportivo. Texto expresamente elaborado para los estudios de Master y Especialista Universitarios en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la UNED. Psicología del entrenamiento deportivo. Editorial Dykinson, Madrid.

  • Cañizarez Hernández, M. (2004) Psicología y equipo deportivo. La Habana, Editorial Deportes, 155pp.

  • Colectivo de autores. (1994) Intervención psicológica en los Deportes de Equipo. Barcelona, Revista Apunts.

  • González, M y Russell, L. (1994) Algunas propiedades de los pequeños grupos y colectivos en la Educación Física y El Deporte. Departamento de Diseño, Desarrollo y Evaluación, México.

  • Gutiérrez Véliz, P (1999) La preparación psicológica en los deportes de equipo de los juegos con pelota. Estudio de la motricidad infantil. Primera parte. En: EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 4, Nº 16. http://www.efdeportes.com/efd16/dequipo.htm

  • Russell González, L. (1999) Exigencias psicológicas en los diferentes grupos de deportes, Conferencia especializada en psicología del deporte. Ciudad de la Habana, ISCF.

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EFDeportes.com, Revista Digital · Año 16 · N° 163 | Buenos Aires, Diciembre de 2011
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