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La clase de Educación Física:
una sorpresa en la práctica diaria

   
Licenciado en Psicopedagogía
Diplomado en Magisterio de Educación Física
(España)
 
 
Carlos Candau Millán
ccm_576@hotmail.com
 

 

 

 

 
Resumen
    Este articulo trata de como podemos afrontar las situaciones nuevas que se presentan en la clase. Aquí tratamos como a través de la aparición del interés de un alumno concreto desarrollamos una sesión diferente y con unos resultados excepcionales en cuanto a participación, aprendizaje, adquisición de valores y motivación.
    Palabras clave: Clase. Educación Física. Participación.
 

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 11 - N° 104 - Enero de 2007

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Introducción

    Hace algún tiempo me ocurrió un hecho bastante raro durante una clase. Tras mucho meditar sobre el tema me he decidido a contar mi experiencia a otros compañeros porque les puede ayudar a comprender y mejorar su praxis diaria.

    Hoy en día los contenidos que aparecen en los medios de comunicación lo invaden todo: las relaciones interpersonales (todos hemos usado como saludo o despedida alguna vez una coletilla famosa que aparece en las series de televisión), la familia (el caso típico del niño o la niña que se llama como el actor o la actriz favorita de sus padres), los hábitos adquiridos (si en Internet surge una persona dándose golpes en el programa Jackass, los chicos y chicas lo imitan) y así podría seguir hasta abarcar todos los ordenes de la vida

    Por ello es normal que los alumnos y alumnas de nuestras clases, que son tan maleables por los medios de comunicación como el que más, extrapolen esta realidad al colegio y a las clases de Educación Física. Nosotros como docentes debemos aprovecharnos de esta realidad y adaptar nuestra practica educativa a los intereses de los alumnos produciendo un aumento en la motivación de los integrantes de la clase y, por lo tanto, mejorando su formación.

    Pero no siempre fácil. Alguna vez podremos utilizar coletillas tales como "un poquito de por favor" para que los alumnos y alumnas interioricen el respeto por los demás. Pero otras no lo serán tanto. ¿Cómo utilizar el interés que algún discente siente por un deporte concreto que los demás compañeros y compañeras desconocen?

    He aquí la solución que a mi se me ocurrió.

Desarrollo

    Un día, cuando estaba finalizando el curso escolar, un chico de sexto de primaria trajo a clase un bate de Béisbol y me dijo que puesto que ya habíamos terminado las clases (la programación estaba terminada y lo que estábamos haciendo era un repaso somero de todo lo que habíamos desarrollado durante el curso) que si podíamos jugar a este deporte. Me pareció una gran idea. Las alumnas y alumnos conocerían un deporte nuevo que exige de la colaboración y el apoyo de los compañeros, saldríamos de la rutina que no les era demasiado motivante y además el calor no seria un inconveniente demasiado acuciante puesto que este deporte no exige una intensidad alta para su práctica.

    Solo tenía una dificultad aparente: disponía de un único día para enseñarles su práctica un único bate para todo el grupo.

    Empezó la clase. Les expliqué cual era la idea de su compañero y que la íbamos a llevar a la práctica. Los alumnos y alumnas se dividieron en tres grupos: los que querían, que eran mayoría; los que les daba igual o no mostraron excesivo interés; y los que no querían, que eran cuatro chicas. Estas ultimas me plantearon la opción de jugar al elástico o a algún otro juego "de chicas", cosa que no permití y les pedí que si no querían jugar, al menos que si estuvieran atentas a las explicaciones.

    A continuación les hable de las normas de seguridad que deberíamos seguir con un material como un bate de béisbol. Sustituimos la pelota reglamentaria por una de tenis que es menos dolorosa en caso de que impactase en una alumna o alumno.

    Una vez explicadas las normas de seguridad pase a explicar en que consistía el béisbol. La explicación teórica fue un desastre. No entendían en que consistía y estaba perdiendo su atención y motivación. Las reglas que yo les estaba dando eran, evidentemente, simplificadas respecto a las reales y decidí simplificarlas un poco más. Pero nada, no lo comprendían y no me extraña. La mayoría nunca lo había visto y por lo tanto no se hacían una idea general de cómo era.

    Como estaba perdiendo el factor motivación y el interés de los alumnos y alumnas decidí hacerles una demostración con el objetivo de que se hicieran una idea general. Funciono, pero no muy bien. Alguno fue entendiéndolo, pero la mayoría no y se estaban aburriendo.

    Fue entonces cuando pase a la siguiente fase. Hice dos equipos y les puse en las diferentes posiciones. Muy bien, estaban colocados pero no sabían jugar. Estaban un poco perdidos y no entendían lo que había que hacer.

    Y empezaron a jugar.

    Les fui diciendo cuales eran las reglas en función de las vicisitudes que se presentaban. El éxito fue rotundo. No solo estaban jugando a un deporte nuevo, sino que estaban divirtiéndose y tenían un amiente entre ellos de camaradería que no había visto en todo el año. Los compañeros que estaban esperando su turno de bateo animaban a quien estaba golpeando. No había burlas y si cierto sentido del humor con los fallos que provocaban que todos y todas pusiesen mas entusiasmo. Yo estaba encantado.

    Pero entonces pasó lo que no esperaba en ningún caso. Las cuatro chicas que no querían jugar y que no se solían implicar mucho en las clases, al ver lo bien que se lo estaban pasando sus compañeros me dijeron que ellas también querían jugar con los demás. Les mire y les pregunte que por qué querían jugar ahora a lo que respondieron que era porque normalmente mis clases eran aburridas, pero esta era diferente, todos se estaban divirtiendo y ellas también querían. Por supuesto las deje jugar y se lo pasaron tan bien como todos los demás.

    La clase terminó y volvieron al aula encantados y muy interesados por este deporte. Yo le pedí el bate al chico para usarlo con el otro grupo con quien tenía clase mas tarde y de esta manera repetir la experiencia con ellos y ellas.

    Repetí la estrategia con este grupo y no fue lo mismo, ni mostraron mucho interés y la participación fue muy activa. Pese a que no estuvo mal, no fue ni parecido al primer grupo.

Conclusión

    Los medios de comunicación están presentes en nuestra vida diaria. Por ello nosotros debemos aprovechar que nos van a favorecer el acceso a niveles motivacionales que nos vamos a conseguir de otra manera.

    La motivación es un elemento fundamental sobre el que nosotros tenemos un relativo control. La mejor manera de acrecentarla será basarnos en los intereses de los alumnos y alumnas. Nosotros podemos desarrollar los aprendizajes a través de los intereses del grupo y conseguir que sean mas eficaces y convirtiéndolos en significativos.

    No todo el mundo tiene los mismos intereses por lo que deberemos escuchar lo que el grupo nos tenga que decir al respecto, aunque ello suponga una programación diferente para cada clase con el consiguiente aumento del volumen de trabajo que los docentes tengamos que hacer.

    La mejor manera de aprender algo es llevándolo a cabo. No podemos olvidar que los procedimientos nos ayudaran a desarrollar contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales. Debemos potenciar que los alumnos y alumnas sean participes y protagonistas del aprendizaje y proponer un aprendizaje vivenciado como base de las sesiones.

    Por ultimo decir que cada día nos podemos encontrar con situaciones diferentes y esta en nuestra mano tener la mente abierta a la sorpresa, al asombro, es decir, a las posibilidades educativas que el día a día nos presenta.

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