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Procedimientos metodológicos para la 

altura óptima del salto en profundidad

 

Universidad Federal de Paraná

Departamento de Educación Física

Jardín Botánico

(Brasil)

Dr. Vidal Palacios Calderón

Lic. Alain Palacios Hernández

yendy2005@gmail.com

 

 

 

 

Resumen

          El objetivo del presente artículo es proponer procedimientos metodológicos para la altura óptima del salto en profundidad. La muestra fueron seis saltadoras juveniles de triple salto y salto largo con edad promedio de 16,5 años y 5 años de experiencia deportiva. La aplicación de dos variantes de salto en profundidad, es decir, con doble contacto (variante principal) y con simple contacto (empleando la técnica del hop del triple salto) y en el rebote superar un obstáculo (valla) permitieron constatar que para las atletas investigadas la altura del salto debe encontrarse en los límites de 60-80cm.

          Palabras clave: Pliometría. Saltos en profundidad. Energía elástica. Capacidad reactiva. Potencial de entrenamiento.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires - Año 16 - Nº 156 - Mayo de 2011. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    Las cualidades velocidad fuerza desempeñan un papel importante para alcanzar resultados de alto nivel en los deportes que exigen de la manifestación de esta capacidad física en menor tiempo posible. Es a lo que Zatsiorsky (1966) llamó fuerza explosiva como una variedad de la fuerza rápida. En este sentido, los medios para el desarrollo de la fuerza rápida, en especial para los saltadores de longitud y triple, ocupan un lugar privilegiado en el contenido de entrenamiento a largo plazo principalmente en las etapas especial y competitiva del macro ciclo de preparación.

    En la década de los años 70 del siglo XX Verkhoshansky creó un nuevo método para el desarrollo de la fuerza explosiva de los músculos y capacidad reactiva del aparato neuromuscular (salto en profundidad).

    En uno de sus primeros artículos sobre este nuevo método, llamado de choque, titulado “¿Por qué los saltos en profundidad?” este autor reveló la finalidad y beneficio de este método debido al aprovechamiento de la energía cinética del cuerpo que cae desde una altura determinada y que posteriormente, con el impacto, la distensión preliminar de los músculos acumula energía no metabólica de su deformación elástica para ser reutilizada en la fase concéntrica del salto. Los resultados a escala mundial obtenidos por atletas con el empleo del salto en profundidad llamó la atención de los especialistas y científicos interesados en el nuevo aporte. Sin embargo, el vocablo “pliometría” utilizado en numerosos trabajos científicos en las últimas tres décadas ha provocado gran confusión en la bibliografía. En este sentido, Zatsiorsky (1999) advierte que este método de entrenamiento ha sido erróneamente denominado pliométrico por algunos autores puesto que la acción reversible es el objetivo principal y no la excéntrica. Para este autor la pliometría se refiere a movimientos con acción muscular excéntrica por lo que el salto en profundidad, es considerado erróneamente ejercicio pliométrico por contener las acciones excéntrica y concéntrica. Entretanto, cuando analizamos los criterios de algunos estudiosos del tema en la literatura científica especializada (VERKHOSHANSKY, 1978; BARBANTI, 1979; BOMPA, 2004) podemos llegar a la conclusión que la pliometría: incluye ejercicios que hacen uso del ciclo estiramiento acortamiento de la función neuromuscular, es decir, la necesaria fase de distensión muscular para el almacenamiento de la energía de la deformación elástica (régimen pliométrico) y la posterior fase de acortamiento para la reutilización de esta energía (régimen miométrico)”. En este contexto el salto en profundidad (depth jump) representa la forma más específica de manifestación de la pliometría, lo cual está fundamentado por su alto potencial de entrenamiento y acción gravitatoria del cuerpo.

    Por otro lado, se advierte que el problema más difícil para los entrenadores con relación a esta temática siempre ha sido la utilización óptima de la altura del salto, puesto que diferentes alturas provocan respuestas disímiles del Sistema Nervioso Central y, por consiguiente, efectos de entrenamiento que pueden ser positivos y negativos.

    Las dificultades para utilizar la altura óptima del salto por la ausencia del sofisticado y costoso aparato electrónico denominado Ergopower, diseñado por Bosco (1998) crea una situación problemática para los entrenadores en las condiciones naturales del entrenamiento deportivo. A su vez, el análisis minucioso de algunos trabajos publicados en la literatura científica metodológica sobre el tema abordado permitió arribar a las siguientes conclusiones:

  1. Los especialistas difieren en sus puntos de vista con relación a la altura óptima para realizar el salto en profundidad.

  2. No se especifica en los artículos publicados, si las alturas recomendadas por los especialistas están destinadas al salto en profundidad con una o ambas piernas. Esta situación crea situaciones desfavorables para dosificar el volumen de entrenamiento con este ejercicio.

  3. Los entrenadores emplean disímiles alturas del salto en profundidad las cuales en innúmeras ocasiones no corresponden al nivel de preparación, sexo y particularidades individuales de los practicantes.

  4. Se dificultan los mecanismos para utilizar la altura óptima del salto en profundidad por la falta de una plataforma de fuerza y, por lo general, esta decisión se toma de forma empírica a lo largo de todo el macro ciclo de entrenamiento.

  5. La inclusión del triple salto para mujeres en los programas oficiales de competencia, exige un estudio pormenorizado con relación a los medios para el desarrollo de la potencia en este sexo y, en especial, definir el papel que deben desempeñar los saltos en profundidad dentro de los medios para el desarrollo de las cualidades velocidad-fuerza, representa un tema actual.

    Por tanto, el objetivo de este artículo científico es proponer procedimientos metodológicos para aplicar la altura óptima del salto en profundidad.

Material y métodos

    La muestra utilizada fueron seis saltadoras juveniles cubanas de triple salto y salto largo de la EIDE provincial de Pinar del Río (Cuba) con una edad promedio de 16,5 años y una experiencia deportiva de 5 años. Para la solución del objetivo de la investigación se seleccionaron dos variantes de ejecución del salto en profundidad: a) con doble contacto: después del rebote las atletas, con ambas piernas, tenían que superar un obstáculo (varilla de salto en alto) colocado a determinada distancia del lugar de la caída; b) con simple contacto: se imitó la técnica del hop(primer salto del triple salto) y, después del rebote, las atletas también superaron la varilla de salto en alto.

    En cada variante utilizada del salto en profundidad se registró la altura máxima superada después del rebote. Se tomaron dos intentos en cada una de las alturas experimentadas (20 cms, 40 cms, 60 cms, 80 cms y 100 cms). Los resultados de la medición fueron procesados con ayuda de los métodos de la estadística descriptiva, determinándose la media, desviación estándar, mínimos, máximos y el coeficiente de variación.

Resultados

    En la tabla 1 se recogen los resultados de las alturas utilizadas en este estudio con las dos variantes del salto en profundidad: con doble contacto y con simple contacto. Se advierte que durante la realización del salto en profundidad con doble contacto existió un incremento en la altura de superación de la varilla después del rebote de forma paulatina hasta 60 cms, alcanzándose un valor promedio de 118,3 cms, es decir, una diferencia de 7,5 cms que representa el 6,7% con respecto valor inicial promedio de 110,8 cms. Seguidamente, cuando la altura del salto se elevó en 20 cms, o sea a los 80 cms, se observa una disminución del posterior rebote alcanzando un valor promedio de 114,2 cms y este indicador continuó disminuyendo imperceptiblemente hasta la altura de 100 cms para llegar definitivamente hasta 108,3 cms. En este sentido, las alturas de 80 y 100 cms estimularon muy poco la capacidad de las atletas para lograr un mayor desarrollo de la potencia muscular.

    Llama la atención el hecho de que en la medida que la altura del salto se incrementó hasta los 80 cms los resultados de las atletas fueron homogeneizándose (ver en la tabla 1 los coeficientes de variación para las alturas de 40 cms, 60 cms y 80 cms). Paralelamente, los resultados demostrados en las alturas de 20 cms y 100 cms fueron los que mayor variación presentaron con coeficientes de variación de 9,6% y 9,5% respectivamente.

Tabla 1. Resultados del salto en profundidad con doble contacto y la superación de una varilla 

después del rebote en atletas saltadoras cubanas juveniles de salto largo y triple salto n=6

    Por tanto, cuando los resultados promedios fueron de fácil y difícil dominio del peso corporal, es decir, para las alturas de 20 cms y 100 cms de acuerdo con la tabla, las atletas se diferencian más por sus resultados, lo cual puede estar relacionado con el factor rapidez y fuerza máxima en el contexto del análisis de esta, que, al mismo tiempo, corresponde con las particularidades individuales de cada saltadora con relación al peso corporal. Esto se corrobora por la diferencia entre los valores mínimos y máximos para las alturas mencionadas, es decir, de 30 cms y sólo de 20 - 25 cms para las alturas de 40 cms, 60 cms y 80 cms. A su vez, este hecho se justifica como mencionado anteriormente por los coeficientes de variación alcanzados.

    El análisis de la variación de los resultados representa un aspecto importante para la individualización del entrenamiento y toma de decisiones estratégicas por parte del entrenador con relación a la utilización de una u otra altura del salto en profundidad.

    Las alturas después del rebote con simple contacto para las piernas izquierda y derecha imitando la técnica del hop del triple salto se muestran en el Gráfico 1.

    Es importante recordar que la variante de salto en profundidad con simple contacto es la más usada en el entrenamiento específico de los atletas de triple salto de alta calificación debido a la correspondencia estructural que presenta con el ejercicio principal en la fase del primer salto (hop). El potencial de entrenamiento de este ejercicio es muy elevado y, por eso, su uso es recomendado exclusivamente después de una base de fuerza preliminar caracterizada por el empleo de otros medios de entrenamiento con menor potencial y en particular después de la variante con doble contacto. Salta a la vista en el gráfico la poca variación en el rebote con una y otra pierna cuando las atletas despegaron de las alturas de 20 cms y 40 cms respectivamente. Es decir, el impacto en las mencionadas alturas no estimuló una alta potencia muscular. Sin embargo, en la altura de 60 cms se nota una tendencia al incremento del rebote vertical con ambas piernas, alcanzándose resultados promedios de 110,8 cms y 110 cms. Llama poderosamente la atención el hecho de que en la altura de 80 cms se observó el rebote mayor con la pierna derecha. El valor promedio aquí se incrementó hasta 111,7 cms. No obstante, en esta altura los valores demostrados con la pierna izquierda fueron muy inferiores e incluso estuvieron por debajo de los obtenidos en la altura de 40 cms. Este elemento es de gran utilidad desde el punto de vista práctico, pues permite realizar un trabajo más individualizado de la preparación de fuerza para las atletas en cada una de las piernas.

    Por último, la altura correspondiente a los 100 cms no arrojó resultados relevantes en el rebote para cada una de las piernas. En este sentido se advierte una disminución considerable en la altura vertical superada al punto de ser inferior al valor alcanzado en la altura de 20 cms.

Discusión

    Los resultados recogidos en las tablas 1 y 2 para la muestra de saltadoras que participaron en este estudio es un hecho que contribuye a la solución de la problemática abordada en este trabajo. En este sentido, las indicaciones sobre las alturas del salto en profundidad referente a los 70 cms y 110 cms recomendadas por Verkhoshansky (1968) y más tarde sugeridas por otros autores (VIRGAS, 1977; LEVCHENKO, 1986) no fueron confirmadas en esta ocasión para las saltadoras juveniles si tomamos en consideración que las obras publicadas por los citados autores estaban destinadas a atletas de alta calificación, particularmente de triple salto que, conforme apuntó Levchenko (1986), estas alturas podían llegar hasta 120-150 cms. En contrapartida en la literatura científica otro grupo selecto de autores en estudios realizados con poblaciones diferentes recomendaron alturas que se corresponden con los resultados obtenidos en este trabajo (ASMUSSEN Y PETERSON, 1974; ZANNON, 1983; HORRIGAN, 1989). Cabe resaltar que dos entrenadores de triple salto de la preselección nacional de Cuba (BÉCKER Y BANDERA) utilizan con los saltadores de ese país alturas del salto en profundidad con doble contacto que varían desde los 20 cms hasta las 90 cms en correspondencia con la etapa de preparación.

    Paralelamente, a pesar de que las alturas para el salto en profundidad ha sido el problema fundamental a solucionar por los entrenadores, debemos recordar que algunos trabajos publicados sobre este método de choque no especifican la variante de salto en profundidad a utilizar en el sentido de poder contribuir a la dosificación del volumen de la caga de entrenamiento. Por ejemplo las indicaciones de Verkhoshansky (1978) y de Levchenko (1986) fueron hechas para los atletas de triple salto de alta calificación. Igualmente, Dursenev (1982) señaló que las alturas de 200 cms a 320 cms debían ser utilizadas exclusivamente en el régimen excéntrico de contracción muscular, es decir, sin un posterior rebote después del contacto con el suelo. Por eso es importante considerar ante cualquier práctica del salto en profundidad la variante de salto y el sexo de los practicantes. En este sentido, Manso (1996) advierte que la altura del salto variará con el nivel de rendimiento del deportista, aunque se pueden aplicar otros criterios como: a) que el talón no llegue al suelo; b) que se consigan alturas de despegue iguales a la máxima; c) que los tiempos de apoyo sean iguales a los de competición o como máximo un 25% más. También, conforme Zannon, citado por Boase (1983), para que ocurra un entrenamiento positivo la altura del rebote debe exceder el esfuerzo desde la elevación previa. En este sentido podemos citar como ejemplo un trabajo publicado sobre la variante de salto en profundidad con doble contacto (CALDERÓN y MACEDO, 2009) en la cual al velocista brasileño, a partir de la altura del banco de 156 cms, se le hizo difícil saltar por encima de una valla situada a una altura de 115 cms. De igual modo, las mayores dificultades para superar la altura de 115 cms de acuerdo con las observaciones realizadas fueron a partir de la altura de 117 cms a pesar de que el atleta consiguió superar la valla a 115 cms en las dos últimas alturas experimentadas. Este hecho confirma la opinión de Zatsiorsky (1997) sobre la altura del salto en profundidad, considerando que la variación de ésta desde los 10 cms hasta 100 cms provoca apenas un cambio de <5 cms en la altura del subsiguiente rebote por encima de un obstáculo.

    Finalmente, la altura del salto en profundidad es un elemento sumamente importante a la hora de utilizar una u otra variante. Sin embargo, este tipo de trabajo para atletas debe ser cuidadosamente planificado y evaluado de manera objetiva cuando la altura de la caída con una pierna exceda los 80 cms.

Procedimientos metodológicos para determinar la altura óptima del salto en profundidad

1.     Determinación del nivel de desarrollo de la fuerza rápida de las piernas de despegue y péndulo

    Consideramos la determinación del nivel de fuerza de cada una de las piernas de vital importancia para la práctica del salto en profundidad, puesto que nos permite ser más objetivos en la dosificación del volumen de trabajo. Por otro lado, es posible conocer cuál es la pierna más fuerte de la atleta y si esta es la que él utiliza como de despegue en el ejercicio deportivo principal. Con esta información el entrenador puede planificar de forma más objetiva el contenido de entrenamiento con los correspondientes medios, a fin de fortalecer cada una de las piernas en función de la realización del salto en profundidad. En la práctica el test de triple hop es el ejercicio recomendado para este fin.

2.     Determinación del nivel de fuerza máxima y peso corporal de las atletas

    El nivel de fuerza máxima determinado a través de 1RM con el test de cuclillas profundas permite dosificar el por ciento adecuado para la utilización del salto en profundidad con el empleo de contrapesos adicionales. De esta forma, se experimenta con las diversas variantes de salto cuál es el contrapeso que permite mayor respuesta neuromuscular. Por tanto, metodológicamente se debe determinar cuánto representa el 2% del peso corporal del atleta a fin de determinar el contrapeso adicional (POPOV e KREER, 1986).

3.     Ejecución de las variantes de salto en profundidad con de diferentes alturas

    Aquí se incluyen dos aspectos fundamentales:

  • La selección de la variante de salto en profundidad.

  • Medición de las alturas superadas en el rebote y las distancias horizontales alcanzadas.

    En el primer caso (selección de la variante de salto) se pueden utilizar las siguientes:

a.     Saltos en profundidad con doble contacto (ambas piernas)

    En esta variante el objetivo consiste en lograr la mayor altura vertical en el rebote por encima de un obstáculo (varilla, cuerda, valla) situado a cierta distancia del lugar de la caída. Esta es la variante principal del salto en profundidad para las personas que comienzan su práctica, por eso, es recomendada preferentemente para los atletas que se encuentran en las primeras etapas del entrenamiento a largo plazo. Cabe recordar que esta variante debe ser aplicada siempre al final de la etapa de preparación general y principio de la etapa especial del periodo preparatorio (LEVCHENKO, 1986).

b.     Salto en profundidad con simple contacto con un posterior rebote sobre una valla.

    Esta es la variante más utilizada en el entrenamiento de los saltadores de triple de alta calificación. Después de la caída el atleta debe superar un determinado obstáculo colocado a cierta altura y distancia del banco. Es importante señalar que la altura del salto variará en dependencia de los resultados del atleta en cada uno de los intentos.

c.     Salto en profundidad con simple contacto (una pierna) y después de la caída ejecutar un salto en largo.

    En esta variante el primer movimiento imita la técnica del hop en el triple salto y el segundo movimiento es un salto en largo hacia el cajón de arena. Es importante que los entrenadores calculen la distancia desde el lugar de la caída hasta el comienzo del cajón de arena para evitar posibles lesiones durante la caída. El indicador de referencia para determinar la altura del salto es la distancia horizontal alcanzada en el subsecuente salto en largo, una vez que la altura incorrecta se refleja en la distancia conseguida.

d.     Triple salto hacia el cajón de arena

    Se mide la distancia de los tres saltos (hop, step y jump) y además, la distancia total. Sin embargo, para determinar la altura óptima del salto se debe prestar mayor interés a las variaciones que pueden tener lugar en la distancia del step (segundo salto del triple salto) a medida que se incremente la altura del salto.

e.     Triplo hop desde el banco con una u otra pierna

    Con esta variante como en otras mencionadas se presta atención a la distancia del segundo salto y el resultado general.

f.     Salto en profundidad con 2-3 pasos de carrera de aproximación

    La variante del salto en profundidad en este caso es de mayor intensidad por el hecho de que el atleta debe utilizar una carrera de aproximación previa. Evidentemente, estas variantes deben ser empleadas en las etapas más intensas de la preparación, es decir, en las específicas y competitivas. Podemos utilizar para determinar la altura óptima del salto las siguientes variantes:

  1. hop con un posterior salto en largo hacia el cajón arena.

  2. hop y después del rebote superar un obstáculo.

  3. triple salto

  4. triple hop.

    Es importante señalar que para ejecutar cada una de estas variantes la altura del banco debe ser inferior y comenzar a partir de los 10 cms. Esto facilita la colocación de la pierna utilizada para el despegue encima del banco.

g.     Salto en profundidad con doble contacto utilizando contrapesos adicionales.

    Durante la ejecución de este ejercicio, a diferencia de los demás, la altura del salto puede comenzar a partir de los 20 cms.

    En el segundo caso, se le presta atención a la altura máxima que cada atleta puede superar después del rebote por encima de un obstáculo (cuerda, varilla, valla).

4.     Procesamiento estadístico de los resultados

    El procesamiento estadístico incluye el análisis de los resultados para cada variante de salto en profundidad a través de los correspondientes estadígrafos. En el mismo se incluyen:

a.     Cálculo de la potencia. Con una pierna (despegue y péndulo) y con ambas piernas

En este sentido la fórmula del test de Lewis pude ser utilizada para el cálculo de la potencia. Posteriormente deben ser realizadas las correspondientes comparaciones con los resultados alcanzados en las variantes de saltos en profundidad y el resultado total

b.     Determinación de la altura máxima

    La determinación de la altura máxima superada después del rebote se realiza, para las variantes de salto en profundidad mencionadas en este trabajo, por medio de la altura vertical máxima después del rebote por encima del obstáculo (puede ser una varilla, valla o cordel) colocados a una altura en correspondencia con las características individuales de cada atleta y midiendo la distancia total horizontal también después del despegue.

    Conviene señalar dos procedimientos con relación a la altura de la caída:

  1. Mantener la altura del banco constante y variar solamente la altura del obstáculo a ser superado. Por ejemplo, seleccionamos la altura de 60 cms y con esta altura se va experimentando la mayor altura vertical que pudiera ser alcanzada en el rebote.

  2. Mantener constante la altura del obstáculo a superar e incrementar la altura del banco.

Consideraciones finales

    Después del análisis realizado se puede afirmar que las alturas del salto en profundidad con simple y doble contactos, según los resultados en las variantes experimentadas, no deben exceder los 0.60-0.80 cms, a pesar de que esta última altura sólo fue corroborada para el salto con simple contacto con la pierna derecha. Estos resultados contradicen los criterios de algunos autores que recomiendan alturas superiores a las alcanzadas por este grupo de saltadoras. Por eso, para dar un criterio con respecto a la altura del banco, siempre se debe considerar la variante de salto en profundidad ya que en la bibliografía especializada no se especifica si las alturas y volúmenes recomendados se refieren a una u otra variante (simple o doble contacto); la calificación de las atletas, la modalidad de salto que practica y el sexo. En este último aspecto es importante señalar que tres décadas atrás, cuando aparecieron las primeras investigaciones sobre este método de choque para el desarrollo de la fuerza explosiva de los músculos, no se consideraron las atletas del sexo femenino, por eso, en la actualidad, la problemática tratada adquiere más significado después de la inclusión del triple salto femenino en las competencias internacionales.

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  • ZATSIORSKY, V.M. The review is nice. I disagree with it. Journal of applied biomechanics, v. 11, n. 4, p. 479, 1997.

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